José Gabriel Pelayo Zalgado era padre de familia, esposo, hijo, hermano. Era una persona muy carismática a la que le gustaba conversar con la gente anciana y con los más pequeños de la comunidad. Muchas veces organizó a su pueblo para actividades relacionadas con la salud y el medio ambiente. Participaba activamente en la solución de los conflictos del municipio y la comunidad. Era un líder, un defensor de la vida y el territorio.
José Gabriel Pelayo fue desaparecido el 19 de marzo de 2024. A un año de su desaparición, su hija Yulissa conversa con en15dias.com acerca de quién fue el maestro rural y sobre la omisión y falta de transparencia en el caso.
José Gabriel Pelayo, pieza clave en la organización social
Por: Gilbert Gil Yáñez
en15dias.com
En un día normal, José Gabriel Pelayo se levantaba temprano a atender a sus animales. Él siempre ha vivido en un rancho donde convive con gallinas, cerdos, perros, gatos, chivos y ganado. Sus mañanas la pasaba alimentando a sus animales y limpiándoles el chiquero.
“Así empezaba su día”, recuerda Yulissa Pelayo, hija del defensor ambiental de Chinicuila.

“Desayunaba, alimentaba a sus animales, se preparaba y se iba a la escuela, daba su clase y salía por el mediodía. Regresaba a su casa, nuevamente, para atender sus plantas y huertos; en algunas ocasiones atendía los riegos para el maíz y frijol de temporada”.
Yulissa evoca los momentos en que Gabriel Pelayo jugaba con los niños y niñas más allá de las actividades escolares.
“Se iba a actividades que tenían que ver con el disfrute más allá del aprendizaje; tenían que ver con salir, ir al río, bañarse, convivir y aprender de una forma diferente a la que se vive en el aula”.
“En eso se basaban sus días”, resalta Yulissa quien señala que también había tiempo para su familia. “Generalmente las tardes noches eran para su familia, para su hijo, principalmente”.
Gabriel Pelayo era padre de familia, esposo, hijo, hermano. Era una persona muy carismática a la que le gustaba conversar con la gente anciana y con los más pequeños de la comunidad. Muchas veces organizó a su pueblo para actividades relacionadas con la salud y el medio ambiente. Participaba activamente en la solución de los conflictos del municipio y la comunidad. Era un líder, un defensor de la vida y el territorio.
La gran característica de José Gabriel Pelayo es su carisma.
“Se caracterizaba mucho por su carisma personal, por su forma de desenvolverse al hablar. Podía llegar a cualquier lugar y empezar a hablar y llamar la atención de cualquier público”.
Pelayo es de esas personas que podía platicar horas con alguien y no se le acaba la palabra. “De alguna manera tenía ese don de la palabra y podía hacer llamar la atención de cualquiera”, recuerda Yulissa.
“No conocí persona que no se enfocara en él y en el momento en el que estaba hablando de cualquier cosa, así fuera una reunión familiar, una reunión de amigos, una reunión bajo lo que fuera. Era una persona muy culta, leía mucho; pasaba las tardes leyendo y platicando… le gustaba mucho platicar”.
Para Gabriel Pelayo, las infancias y las personas adultas son sumamente importantes.
“Principalmente las infancias porque son el mañana, pero también son el ahora y es importante enfocarnos ahora en ellos, pero también en los adultos mayores porque eran el antecedente de la historia, era de donde salía todo lo que ya había acontecido durante cierto espacio, pero también era esta voz de sabiduría que nos hacía entender muchas cosas, reflexionarlas y encaminar nuestras luchas a esas causas que ya se habían hecho, las que seguían y lo que teníamos que mejorar para poder seguirlas”.

Yulissa cuenta que “la mayoría de sus conocidos o allegados son personas mayores”.
“Hay un respeto mutuo. Se daba uno cuenta que había mucho respeto entre ellos por la forma en la que se hablaban, por la forma en la que se dirigían a él”.
A pesar de que desde muy pequeño perdió a su padre, cuando era adolescente, esto no le impidió educar a niños y niñas. “Él siempre ha sido un buen padre, siempre”, apunta Yulissa al recordarlo.
“Ha llevado la paternidad a otro espacio porque no sólo ha sido padre de sus hijos, ha sido padre de sus alumnos, incluso de algunos de sus amigos y de uno que otro chamaco por ahí descarreado”.
Para Yulissa no hay un punto de comparación cuando se paraba a conversar con la gente y menos cuando eran niños y niñas. “Es otro; le gusta la palabra”.
“No hay un punto de comparación, pero se podía sentir esa energía positiva de él y ese entusiasmo, pero sobre todo el darte la importancia; te hacía sentir importante en ese momento. Él sí te transmitía su mensaje que quería dar, pero también escuchaba la respuesta, entonces eso generaba un punto de respeto mutuo. Era me escuchas como yo también te escucho”.
Acerca de su padre, Yulissa recuerda que generalmente las palabras de Gabriel Pelayo “eran muy certeras y el carisma que tenía como persona le ayudaba bastante en poder llevar una conversación fluida”. Eso ayudó a aglutinar y a organizar a los pueblos en la lucha comunitaria.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL, SU VÍNCULO CON LA COMUNIDAD
Muchas de las veces en la comunidad, en el municipio, e inclusive en la región, se escucha la frase: “vayan por el maestro para que nos ayude a encontrar una solución…”.
Yulissa recuerda muchas veces esa frase en reuniones de la comunidad o cuando llegaban a su casa por él.
La hija del defensor del territorio y la vida, señala que para Gabriel Pelayo era muy importante la comunicación entre unos y otros, por ello se dispuso a “organizar a las comunidades, a partes del municipio o a su comunidad misma”.
Fue una especie de facilitador o mediador en las reuniones que se podían encaminar, donde se podía provocar cambios y acuerdos.
“Él era mediador, le daba la seriedad a cada espacio. Siempre que había algún tema delicado, por así decirlo, en el municipio, en la región o en su comunidad, se escuchaba: ‘dígale al maestro que nos ayude a a encontrar una solución’”.
Yulissa recuerda que “él no les daba la solución realmente, sino lo que hacía era hacer que todos llegaran a un acuerdo mutuo donde cada quien expresara lo que sentía ¿Cómo lo vivía? ¿qué esperaba? ¿Cómo pensaba solucionarlo? Y a través de esto, del diálogo, siempre era diálogo, llegar a una conclusión del problema”.
Gabriel Pelayo hizo un trabajo comunitario que es importante en la organización de las comunidades indígenas y de los pueblos de la región de Chinicuila, Aquila y Santa María Ostula.
También fue precursor de las autonomías y los autogobiernos con el impulso del Consejo Comunal de Chinicuila y fue asesor en luchas sociales de defensa del territorio y de sus bosques, en contra de las células de la delincuencia organizada.
Sin embargo, el 19 de marzo de 2024, Gabriel Pelayo fue desaparecido, sin hasta el momento tener noticias de su paradero.
La desaparición de José Gabriel Pelayo ha pegado en la comunidad porque era un impulsor de la vida comunitaria y de la defensa del territorio.

19 DE MARZO DE 2024, EL DÍA QUE DESAPARECIÓ
Por la mañana del 19 de marzo de 2024, José Gabriel Pelayo salió de su casa acompañado por su esposa y su pequeño hijo. De su casa tomaron camino rumbo a la cabecera municipal; hicieron algunas actividades. Un viaje a Morelia separó a su hijo y esposa quienes toman un camión rumbo a la capital del estado.
José Gabriel Pelayo se había quedado solo, sin embargo, la comunicación con su esposa continúo hasta llegar a Morelia. Ya estando en la capital michoacana, al internar contactar a Gabriel Pelayo, para avisar sobre su llegada, no fue posible.
“Entonces, empezamos a preocuparnos como familia”, recuerda Yulissa.
“La comunicación era algo que siempre estaba ahí, entonces al no tener esa comunicación pues nos generó mucho ruido”. Recuerda que pensaron que había pasado algo, “algún tema muy básico como ‘se me descargó el teléfono’”.
Para responder a su dudas hablaron con personas de la comunidad para preguntarles si ya había llegado el maestro.
“En la comunidad solemos tener muchos problemas de internet y electricidad. Pudimos imaginar que tal vez había sucedido algo. Empezamos a comunicarnos, a preguntar si había luz, si había internet, si había llegado el maestro. Y pues sí… había luz, había red… pero simplemente el maestro no había llegado”, narra Yulissa.
La noche cayó y la preocupación de la familia aumentó. En algún momento era inevitable pensar en la desaparición.
“Nos empezamos a preocupar todavía más porque cayó la noche y no teníamos respuesta de él. Y fue entonces cuando al siguiente día empezamos a hacer todos los trámites que que estos involucraban: levantar la denuncia en la Comisión de Búsqueda, levantar la denuncia en Fiscalía y todo esto…”
Yulissa sabe y señala que dado el territorio donde se desenvolvía Gabriel Pelayo y la situación de acecho que vive la comunidad por la delincuencia organizada, “podía haber sido cualquier situación”.
“Sabemos que también en el contexto en el que vivimos pues es riesgoso”, reflexiona.
A pesar de que hablaron con terceros, preguntaron en todos los espacios donde pudo estar, pasar o simplemente tomar algo para continuar su viaje, “nadie tenía noticias de él ni de su automóvil en el que viajaba ese día. Eso nos alarmó”, señala.
Yulissa recuerda que se empezó a buscar soluciones y agilizar la búsqueda.
“La fiscalía empezó a hacer búsqueda por tramos carreteros sin obtener algún respuesta. Entonces pues asumimos o llegamos a la inmediata conclusión de que pues no había sucedido ningún accidente, si no que venía involucrada a otra situación”.

CONTEXTO DE VIOLENCIA,
EL MIEDO PREVALECE PARA CUIDARSE
Organizaciones internacionales como la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes” (Red TDT) y periodistas como Heriberto Paredes han documentado la violencia y el asedio de células de la delincuencia organizada en esta región de Michoacán.
Durante los últimos años, la región de la Sierra Costa de Michoacán se encuentra asolada por la violencia, muestra de ello son los ataques contra las poblaciones de Ostula y Coahuayana, el asesinato de los defensores Antonio Regis de la comunidad de Ostula y de Eustacio Alcalá de la comunidad de San Juan Huitzontla.
También el registró la desaparición forzada del líder comunitario de Aquila, Antonio Valencia y el defensor de derechos humanos, Ricardo Lagunes.
Y ahora la desaparición forzada del defensor comunitario José Gabriel Pelayo originario de Coahuayula.
En la comunidad de Coahuayula habitan aproximadamente 200 personas, entre ellas niñas, niños, adolescentes y personas adultas mayores que se encuentran en el lugar.
Gabriel Pelayo era un líder comunitario de ese lugar y estaba comprometido con el territorio y con lo que pasaba en él. Sin embargo, “era evidente que una pieza tan fundamental generaría incomodidad”, reflexiona Yulissa.
“Él estaba totalmente en contra de la tala de de la sierra, cosa que a los criminales les gusta mucho”, destaca en la entrevista telefónica.
“Él al ser una figura pública, al ser una pieza clave en la organización del municipio, el hecho de que ahorita un grupo criminal quiere apoderarse de todo el municipio, pues generaba mucha incomodidad para ellos. Él no estaba a favor de estas cosas que estaban haciendo y les generó ruido al crimen organizado porque corrían cierto riesgo de verse amenazados”.

Yulissa tiene claro que su padre generó incomodidad dentro de las células de la delincuencia organizada en la región pero que también era una pieza clave que generó comunidad y organización.
“Si la comunidad se fortalece, se comunica, pues puede hacer muchas cosas, incluso combatir a los grupos delictivos, porque la comunidad tiene el poder de levantarse, alzar la voz y decir: ‘Basta, ya no queremos que esto pase…’ Pero para que eso suceda necesitamos esa pieza clave que hace que todo se organice, que todos lleguemos a una conclusión, pero sobre todo esa parte que no tiene miedo y que nos hace seguir, tener los fundamentos para seguir”.
– A raíz de la desaparición del maestro Pelayo, ¿cómo sientes tú a la propia comunidad? ¿Cuál es el termómetro que tú estás viendo ahí?, se le pregunta a Yulissa.
“Yo vivo un municipio muy desorganizado, con mucho miedo, con mucho temor a todo. Ya no es el municipio unido que había antes. La parte que ya ha sido sometida, pues no dice nada, no se queja porque no puede y la parte que aún no hemos sido sometida pues seguimos pero pues nos llega el momento en el que a veces sentimos que ya no podemos, porque son ataques muy crueles, son ataques muy agresivos hacia nuestras comunidades. Entonces pues se vive al día”.
Reflexiona que es “muy lamentable esta situación”.
“Buscamos fuerza donde podemos, pero falta… falta esa parte de ánimo, de organización, de incluso apoyo. Entonces es complicado cuando no se tiene una cabeza. Se tiene un cuerpo, sí, y un cuerpo muy fuerte, pero cuando uno está sin esta cabeza que piensa y que nos hace actuar, pues el cuerpo a veces se vuelve un poco torpe. Entonces, en algunos puntos nos sucede, ¿por qué? Porque no hay esa organización a la que estábamos tal vez hasta acostumbrados. Entonces es complicado”.
A Yulissa, la desaparición forzada de su padre la ha puesto en un en un rol de protagonismo, en términos de abanderar una lucha que se conjunta con otras de otros casos de desapariciones y de asesinatos de ambientalistas y de activistas por los derechos de los pueblos originarios. Ella no lo ha pedido, no lo quiere pero sabe que su voz ayuda a una causa, a una exigencia y a un dolor.
“Es complicado, es complicado… todos los días intentar llevar las cosas porque al final del día eres la cara y eres la voz, pero ya no es tu cara ni tu voz realmente. Eres la cara y la voz de un movimiento, eres la cara y la voz de una exigencia, eres la cara y la voz de otros y también eres la cara y la voz de tu comunidad, en algunas ocasiones. Entonces esto te deja totalmente expuesta ante ciertos peligros”.
Aprender a cuidarse es una de las cosas que Yulissa tuvo que poner como prioridad, dar un giro a su vida y cambiar sus dinámicas, sus relaciones, y anteponer el cuidado de su familia.
“Te vuelves de alguna manera una figura pública pero también una figura de riesgo porque nuevamente esto genera mucha incomodidad para ciertos actores, para ciertos personajes, tanto de la política como del crimen, entonces esto no es sencillo”, asegura e entrevista telefónica.

“HACEN CÓMO QUE HACEN SIN HACER NADA”
– ¿Cómo ha sido la relación con la autoridad? Es decir, ¿cómo calificas que ha estado llevando a cabo la investigación la autoridad?, se le pregunta.
“Pues siendo muy sincera, como en muchos de los casos de desaparición forzada y no forzada, las autoridades hacen como que hacen sin hacer nada”.
“Entonces el decir ‘estamos investigando’ o ‘ya agotamos las líneas de investigación’ y no hay una respuesta, es como decir ‘pues estamos jugando a los policías y ladrones sin hacer nada’ porque realmente no ha habido respuestas significativas”, destaca la hija del defensor del territorio y la vida.
Yulissa destaca que “las investigaciones no han sido como deberían, los protocolos no se han seguido como deberían… son muchas inconsistencias por parte de esta parte que se supone que es la investigadora”.
“Creo que si no hiciéramos presión como lo estamos haciendo creo que realmente ellos ya hubieran dejado el caso olvidado. Claro, ellos dicen que no cierran la carpeta ni nada de eso. Pero sí aíslan los casos; siguen diciendo que investigan, pero realmente no lo hacen”.
Aclara que “no puede darle una calificación como tal al sistema (judicial), pero sí puedo decir que pues deja mucho que desear”.
“Más allá por el tiempo, yo todos los días espero alguna respuesta positiva, algún indicio de ¿dónde está? ¿qué pasó? ¿cómo pasó? Esperaría, porque ya ha pasado mucho tiempo, haya una respuesta más favorable por parte de las autoridades, pero como lo digo, más allá del tiempo, pues yo esperaría que sea porque se tienen que hacer las cosas. Y porque tienen que llevar a cabo su trabajo”.
Para Yulissa es importante dejar en claro que la desaparición forzada de José Gabriel Pelayo “no es un caso aislado, ni es un caso como muchos otros”.
“Es un caso especial”.
“No minimizo los demás, todos son muy importantes, pero estamos hablando de una persona que es un punto clave en un espacio, entonces creo que así como buscan o ven por los políticos, deberían de ver también por la sociedad civil que aporta mucho más a la sociedad que estas figuras de robo”.
A veces a Yulissa se le acaba el aliento pero no la fuerza de seguir.
“No sabría decir realmente de dónde sacó la fuerza para no desistir de la situación, porque creo que muchos en mi lugar ya habrían dicho, ‘No puedo más’. Y muchas veces es muy difícil encontrar esa parte que te sigue dando fuerza. Creo que en gran parte, es este coraje que siento, porque siento mucho coraje, de cómo se llevan las cosas, de cómo las autoridades prácticamente se burlan de ti”.
Para la hija del defensor del territorio, es una responsabilidad de vida la lucha por encontrar a los desaparecidos, en especial a su padre.
“Al final de cuentas es una responsabilidad con la que se va a vivir el resto de la vida, porque ya no hay vuelta atrás y porque va a seguir habiendo injusticias, porque la lucha no se termina aquí; porque la lucha no se va a terminar en el momento en el que se resuelve el caso, la lucha va a seguir. ¿Por qué? Porque no podemos dejar que sigan sucediendo estas situaciones. Ninguna familia, cualquiera que sea, tiene que vivir estas situaciones en las que están en riesgo todos los días, pero aparte de eso, sentir el dolor de la ausencia de algún familiar. No se tendría por qué estar viviendo una situación así en ninguno de los contextos”.
Esto te puede interesar
Propuestas de ley que son absurdas ocurrencias
La propuesta de Ley para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico en Hidalgo desató críticas por plantear medidas como un padrón estatal de periodistas y la intervención de instancias gubernamentales cuestionadas por obstaculizar la labor informativa. El debate reabre la discusión sobre cómo proteger realmente la libertad de prensa.
Lago de Pátzcuaro pierde 40% de su volumen y no se recuperó tras las lluvias
El lago de Pátzcuaro no está recuperado y las cifras que lo confirman: perdió el 40% de su capacidad de volumen y, a pesar de las lluvias de 2024, no se recuperó. La profundidad máxima se mantiene en 8.5 metros, la misma que registró en mayo durante la peor sequía documentada.
Morena privatiza 24 predios públicos
La 76 Legislatura de Michoacán aprobó desincorporar 38 inmuebles del patrimonio estatal. Mientras algunos serán donados a instituciones públicas, 24 predios pasarán al fideicomiso FIDEMICH para su venta a particulares. La decisión ha generado críticas por inconsistencias en el proceso y por posibles beneficios a intereses privados.






