Los pastos marinos son plantas marinas con flores que se encuentran en las aguas poco profundas de numerosos rincones del planeta, desde los trópicos hasta el círculo polar ártico.
Texto: en15dias.com con información de Organización de la Naciones Unidas
Los pastos marinos son plantas marinas con flores que se encuentran en las aguas poco profundas de numerosos rincones del planeta, desde los trópicos hasta el círculo polar ártico.
Las podemos encontrar en 159 países de los seis continentes y cubren una superficie de más de 300 mil km2, lo que las convierte en uno de los hábitats costeros más extendidos de la Tierra.
Forman extensas praderas marinas en las cuales se han desarrollado hábitats complejos, altamente productivos y de gran riqueza biológica.
Su importancia radica también en la gran cantidad de servicios ecosistémicos de gran valor que éstas proporcionan, los cuales contribuyen muy positivamente a la salud de los ecosistemas del planeta, al bienestar humano y a la seguridad de las comunidades de las zonas costeras.
Estas praderas marinas son esenciales para la producción pesquera mundial, ya que proporcionan un valioso hábitat de cría a más de una quinta parte de las 25 mayores pesquerías del mundo, así como refugio y alimento para miles de especies, incluyendo peces y mariscos, así como especies amenazadas, carismáticas y en peligro de extinción, como los dugongos, los caballitos de mar o las tortugas marinas.
Los pastos marinos pueden mejorar la calidad del agua al filtrar, reciclar y almacenar nutrientes y contaminantes, y son capaces de reducir la incidencia de bacterias marinas patógenas.
De esta forma, no solo se protege a los humanos, sino también se reducen las enfermedades de los corales y la contaminación de los alimentos marinos. Además, brindan beneficios culturales en todo el mundo, puesto que son la base de diversos recursos turísticos y recreativos.
Los pastos marinos proporcionan poderosas soluciones basadas en la naturaleza para combatir los impactos del cambio climático, siendo así un componente clave de los esfuerzos de mitigación y adaptación.
A pesar de que apenas cubren el 0,1% del fondo oceánico, estas praderas funcionan como sumideros de carbono muy eficientes, ya que almacenan hasta el 18% del carbono oceánico del mundo.
Igualmente, permiten amortiguar la acidificación de los océanos, contribuyendo así a la resiliencia de los ecosistemas y las especies más vulnerables, como los arrecifes de coral.
Asimismo, actúan como primera línea de defensa a lo largo de las costas al reducir la energía de las olas, por lo que protegen a las personas del creciente riesgo de inundaciones y tormentas.
Declive en los pastos marinos
Las praderas marinas de todo el mundo están amenazadas por factores de estrés naturales y antropogénicos.
Desde la década de 1930, se ha observado un declive de las praderas marinas a nivel mundial: el censo más reciente estima que se está perdiendo un 7% anual de este hábitat marino clave, lo cual equivale a la desaparición de una superficie de pastos marinos similar a un campo de fútbol cada 30 minutos.
Desde finales del siglo XIX se ha perdido prácticamente el 30% de la superficie mundial de pastos marinos y al menos 22 de las 72 especies de dichas plantas que se conocen en el mundo están en declive.
Entre las principales amenazas figuran la escorrentía urbana, industrial y agrícola, el desarrollo de las zonas costeras, el dragado, las actividades pesqueras y de navegación no reglamentadas y el cambio climático.
Las actividades pesqueras no reguladas, el fondeo, el pisoteo y el dragado también representan grandes amenazas. No obstante, a pesar de la tendencia general de pérdidas en todo el mundo, no faltan motivos para mantener la esperanza, ya que algunas zonas han mostrado una ralentización de la pérdida o una recuperación sustancial.
La disminución de la cobertura de pastos marinos en el mundo tiene graves consecuencias para los humanos debido a los numerosos servicios ecosistémicos que estos proporcionan.
Su conservación, rehabilitación y restauración pueden revertir los patrones de deterioro de los pastos marinos, así como reconstruir los servicios de los ecosistemas perdidos
Tan solo 26% de las praderas marinas documentadas se encuentran dentro de áreas marinas protegidas, en contraste con arrecifes de coral y manglares, que registran un 40% y un 43% respectivamente en dichas áreas.
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