¿Qué es el síndrome de Asperger? El Síndrome de Asperger es una condición neurobiológica congénita, es decir, se nace con ello.
El cerebro de la persona con Asperger percibe e interpreta el mundo y sus relaciones de manera diferente, es por ello que interactúan con el mundo que los rodea de manera distinta.
Esta manera diferente de percibir, les permite tener habilidades en ciertas áreas (a veces sobresalientes) y tener mucha dificultad en otras áreas.
Las relaciones sociales son su principal problema.
Relacionarse suele ser algo intuitivo para la mayoría de las personas neurotípicas (es decir todas aquellas personas que no están dentro del espectro autista) a diferencia de la persona con Asperger que tiene muchas dificultades para relacionarse y compensa aprendiendo de manera racional, intelectual.

Las personas quienes a partir de la niñez y la adolescencia presentan dificultades en la interacción social, la comunicación y la flexibilidad de pensamiento pueden presentar síndrome de Asperger, trastorno del espectro autista.
Esta condición se presenta en alrededor de 400 mil niños mexicanos- cuyos síntomas variables dificultan el diagnóstico temprano.
Las especialistas en trastornos del desarrollo de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Ana Shizue Aoki Morantte, explica que se trata de un padecimiento neurológico y del desarrollo.
“Es un síndrome neuropsiquiátrico que presenta variaciones del desarrollo regular del sistema nervioso, lo cual trae como consecuencia particularidades psicológicas, conductuales, emocionales y cognoscitivas”, dijo Shizue Aoki Morantte.
Las personas muestran indiferencia para interactuar con sus pares, dificultades para interpretar claves sociales, así como conducta social y emocional inadecuada, intereses limitados, preferencia por la memorización antes que obtener el significado, adhesión repetitiva y exclusión de actividades.
Es común que memoricen algunos temas, por lo que pueden destacar en ciertas áreas relacionadas con el manejo de datos, ingeniería y matemáticas, señaló.
Explicó que implica una alteración cualitativa de la interacción social, así como patrones, intereses y actividades restrictivas, repetitivas y estereotipadas.
Entre sus peculiaridades tienen retraso en el habla, lenguaje expresivo superficialmente perfecto, pedante y formal; alteración de la comprensión, pues entienden en forma literal y no figurada.
En su comunicación no verbal, manifiestan uso ilimitado de gestos, lenguaje corporal burdo, expresiones faciales limitadas e inapropiadas, así como mirada peculiar y rígida, además de torpeza motriz, razones por las cuales se alejan de los deportes en equipo.
Diana Patricia Guízar Sánchez, del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina (FM), apuntó que en nuestro país tienen autismo 400 mil infantes, de ellos solamente uno de cada 115 es diagnosticado.
“De todo el espectro autista, únicamente una parte padecen el síndrome”, aclaró.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, la carga mundial de Trastorno del Espectro Autista crece continuamente, con una tasa de prevalencia actual de uno de cada 160 niños, con una incidencia de cuatro a cinco veces mayor en ellos que en niñas.
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