El abastecimiento de agua en la ciudad colonial de Morelia

La importancia de abordar el estudio del agua en la ciudad de Morelia desde una perspectiva histórica, nos permite identificar los procesos que han contribuido a deteriorar el medio ambiente y la calidad de vida de la población. Igualmente, nos ayuda a ubicar los diferentes actores y conflictos sociales que se han dado históricamente por el control, acceso, uso y manejo del agua. Esta es la primera entrega de la serie llamada Hacia una historia del agua en Morelia: de la colonia al porfiriato: El abastecimiento de agua en la ciudad colonial de Morelia.


Hacia una historia del agua en Morelia: de la colonia al porfiriato I de IV
El abastecimiento de agua en la ciudad colonial de Morelia

Patricia Ávila García*

Los primeros habitantes de Valladolid (hoy Morelia) tuvieron que recurrir directamente el río Chiquito para abastecerse de agua y, posteriormente, construyeron algunas obras hidráulicas para conducirla hasta la ciudad.

Plano de 1579-1580 de Valladolid, el cauce del primitivo acueducto es una línea que parte de la parte inferior derecha y culmina en la superior izquierda.

En 1549 se emprendió la construcción de un acueducto de madera hecho a base de «canoas» que se colocaban una tras otra en forma de canal y se apoyaban en horquetas o vigas. Pero esa solución tuvo sus modificaciones, ya que fue vista como «muy ruin» por los españoles y fue así como años después se introdujeron los caños de cal y canto. La durabilidad de estas obras fue relativamente corta dadas las numerosas fallas técnico-constructivas.

Un Acueducto con canoas (troncos de árbol), parecido a lo que hubo en algunos tramos del segundo caño o canal de agua. Zacualpan, México, 1939. Conagua, Archivo Histórico del Agua.

Hacia finales del siglo XVI se realizaron numerosas solicitudes al Virrey para que ayudara a resolver el problema de suministro de agua en la ciudad. De manera paralela, en 1590 se estableció un impuesto a los vendedores de vino (SISA), con el objeto de destinarlo para la construcción y rehabilitación de la red de agua o acueducto (Juárez, 1982: 23-25).

El encargado de realizar estas obras fue el Ayuntamiento de Valladolid: institución política dependiente de la Corona Española y muy ligada a los intereses de los grupos de poder local (hacendados, comerciantes y licenciados burócratas) que se interesaron más por su beneficio individual que por el colectivo (Juárez, 1988: 79).

Interpretación de la traza urbana de Valladolid en 1579.
En esta explicación del plano se señala claramente el caño de agua.

Éste se vio envuelto en una serie de problemas relacionados con la falta de recursos económicos, burocracia y malos manejos del dinero proveniente de la SISA.

Además, las numerosas fallas técnicas y constructivas a lo largo del acueducto (baja resistencia de los materiales, errores de diseño estructural) fueron un factor constante en el siglo XVII: apenas se concluía un tramo, y ya había que reparar el anterior.

De manera paralela a la construcción del acueducto se fue introduciendo la red de distribución de agua en la ciudad. Dicha red iba a través de canales y estaba integrada por tomas particulares para las viviendas, huertas, conventos y edificios públicos; y por tomas públicas para el resto de la población (Juárez, 1982: 40).

Acercamiento al grabado de H. G. Ward de 1828. Nótese que antes de llegar al templo de San Diego, el cauce del Acueducto se parte y unos arcos se dirigen a dicho templo.

Ambos tipos de abastecimiento eran una muestra palpable de la distribución desigual de agua y la segregación socioespacial que existía en la ciudad: mientras que un sector privilegiado de la población tenía asegurada su dotación y abastecimiento de agua, otro sector mayoritario tenía que caminar largas distancias y hacer filas en las pilas públicas para captar pequeños volúmenes de agua.

La explicación está en que los que tenían tomas particulares eran poseedores de mercedes de agua que les habían sido otorgadas con el repartimiento de tierras o por concesiones de la corona y el ayuntamiento.

Detalle del plano de 1869 por J. M. Bala. Se ha resaltado en azul el tramo de los arcos que se dirigían a la huerta de San Diego. Véase también los planos de 1794, 1813, y 1883. A partir del plano de 1898, dicho tramo no aparece en ningún plano.

Cuestión que les aseguraba el control del agua e impedía que fuera aprovechada por el resto de la población.

En cambio, los que recurrían a las tomas públicas (indígenas, mestizos, esclavos, etc.) no tenían el derecho de poseer dichas mercedes, ya que estaban destinadas para los grupos de poder local como eran los hacendados y dueños de huertas; los grandes comerciantes, funcionarios públicos y militares de alto rango; y los grupos religiosos más ricos como los Agustinos y Jesuitas.

Así, su única posibilidad de acceder al agua era recurriendo a las pilas públicas o a algunos manantiales y veneros cercanos a la ciudad que no fueran aprovechados por el grupo en el caso de que fueran sorprendidos utilizando un agua que «no les correspondía» eran castigados severamente con azotes en la plaza pública o con elevadas multas.

De esta forma, el problema de abastecimiento de agua en la ciudad de Valladolid fue diferencial y sobre todo afectó a un sector importante de la población que vio limitado su acceso por las disposiciones legales y las mercedes de agua otorgadas por la corona y el ayuntamiento.

No obstante, este grupo de poder era el principal beneficiado con las obras de agua en la ciudad y su aportación para financiarlas era mínima.

Fotografía Estereoscópica del Acueducto de Morelia, mostrando agua corriendo, en 1906, para la Compañía Estereográfica Globe. En pocos años el agua dejaría de correr sobre los arcos.

Situación que contrastaba con la aportación en trabajo y especie que hacían los pueblos aledaños a la ciudad y un amplio sector de la población indígena que en ella habitaban.

Las obras de agua se interrumpieron y hasta 1677 que se destinó una partida a parte del Virrey en turno para rehabilitar el acueducto. Esto mejoró el abastecimiento de agua por unos cuantos años más. Sin embargo, las necesidades siguieron en aumento, ya que para 1681 la ciudad tenía una población de 2,000 habitantes, de los que 800 eran españoles y 1,200 pertenecían a las diferentes castas.

Como resultado de una herencia que dejó un Obispo de Michoacán, Manuel Escalante Colombres y Mendoza, en 1705 se destinaron recursos económicos para emprender un ambicioso proyecto de abastecimiento de agua en la ciudad, que incluía la construcción de un acueducto de cantera y de una red de distribución de agua en forma subterránea.

Con ello, el clero logró desplazar al ayuntamiento en la gestión de las obras de agua; su fuerza y poder en lo económico y en lo político influyó en la vida social de la ciudad. Sin embargo, su poder económico fue un elemento de disputa con el gobierno virreinal, aunque no fue así con el ayuntamiento, quien lo legitimó y estableció lazos de colaboración (Juárez, 1988: 79-80).

Los problemas técnico-constructivos estuvieron presentes a lo largo de la construcción del acueducto y red de distribución de agua, ya que fue necesario reconstruir algunos tramos y darles mantenimiento constante.

Para 1731, las obras lograron concluirse: casi tres décadas después de que fueron iniciadas.

Cabe señalar que con la construcción de la nueva red de distribución de agua en la ciudad el acceso al recurso se tornó aún más diferencial.

Plano parcial de Valladolid 1751, aquí se aprecian parte de los arcos que se edificaron entre 1705 y 1730.

Se incrementaron, por un lado, las concesiones de tomas privadas o mercedes de agua hacia un sector privilegiado de la población y, por otro lado, la mayor parte de la población continuó abasteciéndose por medio de tomas o pilas públicas.

Para 1785 las condiciones del acueducto eran tan pésimas que requerían de una urgente reparación. Varios de sus arcos se estaban derrumbando. Ello generó numerosos problemas e interrupciones en el abastecimiento de agua para la población.

De manera paralela se presentó en el país y en Valladolid una aguda crisis económica que el clero y las autoridades civiles idearan una política que contuviera un inminente estallido social. Así fue como se destinó una partida importante riesgo de dinero para la realización de obras públicas, entre las cuales estaba la rehabilitación del acueducto de cantera, hecho que generó empleo a numerosas familias (Juárez, 1982: 62-65; Alonso, 1991b: 36).

Fray Antonio de San Miguel Iglesias.

Fray Antonio de San Miguel fue el responsable de esta obra y buscó, a través de diferentes medios, la liquidez necesaria para emprender los trabajos de reconstrucción.

Las obras se concluyeron cuatro años después (en 1789) y beneficiaron a más de 17,000 habitantes.

Plano completo del acueducto y los arcos, en su parte existente en 1933, altitudes de los arcos y dibujo de las cajas de agua, Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

Con la rehabilitación y conclusión de varios tramos del acueducto se cerraba, hacia finales del siglo XVIII, uno de los capítulos más difíciles de la historia de la ciudad: la conducción del agua desde el Rincón de Guayangareo.

Parte del trayecto final del acueducto de Morelia, hacia 1880. El terreno en primer plano es el sitio donde se ubicó la Capilla de Ánimas, a la izquierda de los árboles se puede ver el enorme plato de una fuente.

*¿QUIÉN ES?
Patricia Ávila García*
Patricia Ávila García tiene una formación interdisciplinaria en: Ingeniería Civil (UNAM), Maestría en Desarrollo Urbano (El Colegio de México), Doctorado en Ciencias Sociales (CIESAS), Postdoctorado en Agua y Cambio Global (Universidad Tecnológica de Helsinki), Especialidad internacional en Medio Ambiente y Desarrollo (LEAD International-Rockefeller Foundation) y Entrenamiento internacional en Dimensiones Humanas del Cambio Global (International Human Dimensions Program). Su acercamiento transdisciplinario es por vinculación con actores y movimientos sociales en defensa del agua y territorio, así como con actores estatales y supranacionales que inciden en políticas urbanas y ambientales. Actualmente, es investigadora, en el área de Ecología Política y Estudios Socioambientales, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sutentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Morelia.


Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.


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