Las llantas están hechas de caucho, un material que proviene del petróleo, es decir un hidrocarburo compuesto de diversas sustancias químicas orgánicas. Al quemarse, emana monóxido de carbono, dióxido de carbono y dióxido de azufre. Los tres son gases irritantes y actúan a nivel de los pulmones, las vías respiratorias y las mucosas expuestas.
Por ejemplo, pueden producir crisis asmáticas, asfixia, ardor en la garganta, ganas de toser, hinchazón en la boca o incluso conjuntivitis química. Igualmente, podría generar secreciones en la nariz y a nivel de los pulmones.
Pero la combustión de llantas también arroja al aire metales pesados, es decir contaminantes orgánicos permanentes que no van a desaparecer fácilmente y que también son irritantes para la salud de la población.
Llantas quemadas, el impacto a la salud y medio ambiente
Por: en15dias.com
Las llantas son implementos usados ampliamente en el campo automotor, presentan una estructura compleja formada por diversos materiales, como caucho natural y sintético (40-45%), un encordado de acero y negro de carbón (27-33%), vulcanizado con azufre (1.5-2.5%), fibra textil y algunas sustancias químicas.
Diversos estudios de Adhikari & Maiti, 2000; Weidong, 2007, han concluido que la separación de estos materiales en sus componentes originales es un proceso difícil, por lo que el reciclaje de las llantas usadas se ha orientado mayoritariamente a su aprovechamiento en conjunto.
Actualmente ya ya existen diferentes empresas en el mundo que ofrecen el servicio de manejo de llantas usadas procesándolas para convertirlas en materia prima para asfalto, pistas atléticas y tapetes, entre otros.
Entre las diferentes formas de manejo de las llantas usadas se encuentran su apilamiento, entierro, reúso (reencauchamiento) y reciclaje (en ingeniería civil, regeneración del caucho, generación de energía, producción de asfalto o fabricación de nuevos materiales).
El problema del manejo y la disposición de las llantas usadas en América Latina y en el mundo en general, en la actualidad es un tema de gran interés que les concierne no sólo a las autoridades ambientales sino también a la comunidad en general.
La disposición final de las llantas usadas representa un problema estético, técnico, económico, ambiental y de salud pública.
El almacenamiento de las llantas en grandes cantidades presenta el inconveniente de que ocupan mucho espacio, además, son difíciles de compactar en un relleno sanitario, haciendo este proceso costoso y poco viable.
La alta demanda de estos implementos y la dificultad que se tiene para su almacenamiento y disposición, ha llevado a que parte del manejo que se realiza con las llantas consiste es la quema incontrolada e inconsciente de este residuo.
Llantas quemadas, el impacto a la salud y medio ambiente
Las llantas liberan gases tóxicos al ambiente como:
- Monóxido de carbono (CO)
- Dióxido de azufre (SO2)
- Dióxido de nitrógeno (NO2)
- Compuestos orgánicos volátiles (COV’s) entre otros.
Al igual que contaminantes peligrosos como hidrocarburos policíclicos aromáticos (HAP’s), dioxinas, furanos, ácido clorhídrico, benceno, bifenilos policlorados (PCB’s) y metales pesados como arsénico, cadmio, níquel, cinc, cromo y vanadio, entre otros, los cuales al hacer parte de las aguas, el suelo y el aire generan impactos negativos considerables al medio ambiente, afectan la salud de las personas y la estabilidad de los ecosistemas en general.
Esto te puede interesar
Después de Roberto, esperen la muerte
Y mientras tanto, el territorio vuelve al centro de la disputa: agua, movilidad, bienes públicos y derechos colectivos se entrecruzan en un mismo escenario de tensiones. En Michoacán, los conflictos no son aislados, sino síntomas de un modelo que presiona comunidades y redefine el control sobre lo común.
«Lo Común»: el espacio donde lo cotidiano se vuelve político
Colectivos y organizaciones sociales en Morelia tomaron un inmueble público y lo rebautizaron como “Lo Común”, en protesta por la posible venta de bienes estatales. La acción busca visibilizar la exigencia de transparencia, contraloría ciudadana y defensa del patrimonio público.
Movilidad en Morelia con crisis estructural y soluciones postergadas: OSAM
El sistema de transporte público en Morelia presenta problemas de saturación en zonas céntricas y cobertura limitada en la periferia. Especialistas y organizaciones señalan la falta de planeación integral y cuestionan proyectos recientes por su bajo impacto en la movilidad cotidiana.
