Más de una década después de que México reconoció el derecho humano al agua, miles de comunidades continúan autoabasteciéndose con sistemas comunitarios que enfrentan despojos, sobrecostos y omisiones legales. Pedro Moctezuma Barragán advierte: el país vive una emergencia hídrica y sanitaria.
Sistemas comunitarios de agua enfrentan riesgos y amenazas ante ley neoliberal
Por: en15dias.com / entrevista y video: Itzel Mora Muñoz
Más de una década después de la reforma constitucional que garantizó el derecho humano al agua, miles de comunidades indígenas y semiurbanas continúan autoabasteciendo el líquido ante la ausencia del Estado, mientras enfrentan crecientes amenazas de despojo y una crisis que ha escalado.
Pedro Moctezuma Barragán, organizador comunitario e integrante de la Coordinadora Nacional Autónoma del Agua, advirtió que comunidades de hasta 70,000 habitantes han operado durante años sus propios sistemas de distribución hídrica mediante la canalización de manantiales, aljibes y pozos, funcionando con costos de reposición sin fines de lucro.
“Estos sistemas son muy importantes por el papel que juegan y se cuentan con serias amenazas”, señaló Moctezuma Barragán, quien identificó como principales riesgos los altos costos de bombeo y las autoridades que buscan autorizar desarrollos inmobiliarios despojando el agua de los sistemas comunitarios.
De crisis a emergencia sanitaria
El activista alertó que México ha transitado de una crisis del agua a una emergencia hídrica y sanitaria.
“Al tener agua de muy baja calidad se generan enfermedades y muerte”, explicó, atribuyendo la situación a omisiones legislativas, falta de tecnología y presupuesto insuficiente.
Rechazo a propuesta de dos leyes
Ante el inicio de un nuevo ciclo de gobierno, el organizador criticó la intención de proponer dos leyes en lugar de una general, calificándolo como “una situación de esquizofrenia que contradice a la Constitución”.
Según Moctezuma Barragán, una ley única es necesaria para corregir los vicios en el sistema de concesiones, mejorar la inspección y combate a la contaminación, reconocer los sistemas comunitarios y los derechos de pueblos indígenas, y garantizar la participación ciudadana directa en decisiones sobre microcuencas, subcuencas y cuencas.
“Tenemos que luchar por ella desde abajo porque no ha habido señales de voluntad de diálogo por parte de las autoridades del agua sobre este tema”, concluyó.
Los sistemas comunitarios, subrayó, persisten “por mucho amor de la gente a su comunidad, a la vida”, pero requieren urgente reconocimiento legal y apoyo institucional.
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