El 1 de febrero de 2024, un grupo delincuencial compuesto por al menos 50 personas efectuó un ataque armado dirigido al pueblo indígena nahua de Santa María Ostula, Michoacán, dejando algunos bienes materiales destruidos debido a un incendio provocado, así como a un integrante de la Guardia Comunal herido que fue atendido de manera inmediata por la comunidad y se mantiene estable. Atacan a comunidad indígena nahua de Santa María Ostula
Atacan a comunidad indígena nahua de Santa María Ostula
Por: en15dias.com
La población de Santa María Ostula está en riesgo, pues a pesar de que existe una Guardia Comunal que vela por la seguridad de la población, los recientes ataques y asesinatos registrados en 2023 mantienen en alerta a la población ante otra agresión irreversible y daños a la vida e integridad física, psicosocial, así como la paz de las y los habitantes.
En un comunicado de prensa, la comunidad señaló que se tiene “información suficiente para determinar que detrás de este ataque están las personas que traicionaron a la comunidad y se fueron a las filas del CJNG, entre ellas Cemeí Verdía, quien en repetidas ocasiones ha dirigido intentos de ataque a Ostula”.
Destacan que “hemos llegado ya a un límite y nuestra comunidad va a hacer todo lo necesario para que la justicia llegue a las familias y a nuestra comunidad y para que se desarticule y acabe con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la región”.
La comunidad, mediante el comunicado de prensa, que “el contexto no ha mejorado, sino que recientemente se han recrudecido los ataques armados a manos de este grupo criminal en contra de nuestra Guardia, sin embargo se ha sabido mantener a raya a estos delincuentes”.
Se preguntaron: “Qué han hecho el gobierno de Michoacán y la Guardia Nacional para garantizar la justicia y que estos hechos criminales no se repitan? Absolutamente nada”.
“Todo lo contrario, el gobierno estatal no ha dejado de criminalizar a nuestra Guardia Comunal a pesar de que el Juez Sexto de Distrito con residencia en Uruapan ordenó a los poderes públicos en el estado no realizar ningún acto tendiente a su desconocimiento.
Mientras tanto la Guardia Nacional, la Guardia Civil y la Fiscalía del estado solapan y protegen al CJNG”, destacan en el comunicado.
Por su parte, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes” destacó en un comunicado que han “registrado diversos ataques, crímenes y graves violaciones a los derechos humanos”.
“La violencia que se vive en Michoacán es consecuencia de un contexto en donde existe la permisividad del Estado Mexicano ante la presencia e impunidad de algunos actores como los grupos del crimen organizado y de empresas que implementan megaproyectos o que accionan para imponerlos”.
¿Qué se exige?
- Se emitan las medidas de protección necesarias para garantizar la vida, la seguridad, e integridad de las personas integrantes de la Comunidad de Ostula.
- Se respete y garantice en todo momento la labor que realiza la guardia comunal de Ostula
- Se garantice el derecho a defender los derechos humanos de las personas defensoras de la tierra y la seguridad comunitaria
- La inmediata investigación de los actores que perpetraron este y los anteriores ataques.
- Que se genere una ruta de trabajo basada en una investigación diligente para garantizar el respeto a la organización comunal, la libre determinación, la seguridad comunitaria y el derecho a una vida libre de violencia.
La historia
La comunidad indígena de Santa María Ostula tiene una larga historia de lucha y resistencia que data prácticamente desde su fundación, en el año de 1531, como consecuencia de las migraciones de la población indígena que se suscitaron luego de la llegada de los españoles a la región de la costa michoacana.
Desde entonces, han sabido sortear múltiples obstáculos que a su camino han arrojado distintos gobiernos —desde el virreinal hasta los del México moderno—, manteniendo la integridad de su territorio, su cultura, su identidad, su dignidad y su lucha.
Santa María Ostula es una comunidad nahua ubicada en la costa de Michoacán. Tiene una larga tradición de organización comunitaria, gracias a la cual ha recuperado parte de su territorio, usurpado por pequeños propietarios desde el siglo XX y, además, ha logrado “recuperar la paz y tranquildad de la comunidad”, frente al clima de violencia, difundido por los grupos de crimen organizado, asimismo, ha frenado proyectos de tala de árboles y planes de extractivismo minero. Y ahora lucha en contra de la violencia institucional desde el estado.
El investigador John Gledhill, por su parte, en su etnografía histórica de la comunidad nahua de Ostula en el municipio de Aquila, Michoacán, muestra una comunidad que desde hace siglos ha estado acosada por diferentes agentes externos que han buscado apropiarse de su territorio.
El trabajo de Gledhill abarca una revisión documental de 400 años en los que aparecen los distintos pleitos que la comunidad ha mantenido con agentes externos para conservar su territorio.
La comunidad ha hecho de la defensa de su espacio y su autonomía defacto, su preocupación fundamental, el eje de su organización social y en torno a lo cual giran la diferentes decisiones estratégicas que a lo largo de su historia ha tomado.
Desde 1952 las autoridades tradicionales hacen la petición de Certificación del Título de Propiedad Comunal al Departamento Agrario del gobierno federal, siendo hasta 1964 —durante la administración de Adolfo López Mateos— que se emite el decreto presidencial que les otorga el derecho de posesión sobre 19,032 hectáreas. Sin embargo, quedaron tierras en disputa.
En 2009, indígenas organizados pudieron recuperar alrededor de 1200 hectáreas de tierra —fundando el pueblo de Xayakalan—, que les habían sido paulatinamente arrebatadas por «pequeños propietarios» provenientes del estado de Colima y zonas aledañas, mismos que a la larga demostrarían estar aliados con el grupos delictivos.
El historiador John Gledhill, en su libro Cultura y Desafío en Ostula: Cuatro Siglos de Autonomía Indígena en la Costa-Sierra Nahua de Michoacán, señala el antecedente remoto de las actuales guardias comunales.
Señala que en 1786 las comunidades indígenas de Coire, Maquilí, Ostula y Pómaro recibieron la autorización para formar milicias de arqueros para guardar la costa del ataque de piratas. Esto ayudó a incrementar el grado de autonomía que tenían las comunidades con respecto a sus asuntos cívicos y religiosos (aunque tenían no obstante que seguir pagando tributos al régimen colonial español).
En entrevista con en15dias.com el consejero comunal de Santa María Ostula señala que la permenencia de su lucha es por el tipo de organización en guardias comunales que tiene la comunidad. Pero ¿Cómo entender lo que pasa en la comunidad indígena de Santa María Ostula?
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