EL (resumen) ANUAL ¿Qué pasó en junio de 2025?

Junio de 2025 dejó ver cómo Michoacán navegó entre disputas políticas, simulaciones ambientales, expansión agroindustrial y una violencia territorial en ascenso. Cuatro semanas bastaron para mostrar un patrón claro: poder, territorio y crisis avanzan más rápido que las soluciones oficiales.


EL (resumen) ANUAL ¿Qué pasó en junio de 2025?

Por: en15dias.com / en15dias.com

Junio arrancó dejando claro que la política ambiental y territorial en Michoacán sigue atrapada entre disputas de poder, reacomodos institucionales, agendas empresariales en expansión y crisis sociales que nadie quiere mirar de frente.

En la primera semana de junio, el foco estuvo en la firma del convenio entre el Gobierno de Michoacán y la CONANP para “proteger” más de 500 mil hectáreas, un anuncio que llegó con grandes fotografías y discursos solemnes, pero sin respuestas sobre cómo se gestionarán los conflictos agrarios, la tala clandestina o la presión agroindustrial en esas mismas áreas.

La semana mostró la tensión entre el ambientalismo oficial —cómodo para el gobierno porque legitima su narrativa de conservación— y el ambientalismo comunitario que enfrenta, día a día, la expansión del aguacate, los incendios provocados y el control de facto de grupos armados en zonas boscosas.

Fue también la semana en que el gobierno insistió en presumir avances en obras estratégicas mientras las comunidades demandaban información sobre impactos territoriales, disponibilidad de agua y seguridad.

En la segunda semana de junio, el ambiente político se volvió más denso. La entrega del “Mérito Ambiental 2025” reveló con claridad cómo la administración estatal emplea los reconocimientos para apuntalar lealtades internas. Se premió a personajes alineados con el discurso oficial, incluso a quienes han avalado proyectos cuestionados o defendido la versión gubernamental de la “sustentabilidad aguacatera”.

El gesto confirmó que, en Michoacán, la institucionalidad ambiental sigue operando bajo lógicas de cooptación antes que de defensa del territorio. Al mismo tiempo, la relación prensa–poder volvió a exhibirse sin pudor: reuniones privadas entre el alcalde de Morelia y periodistas afines delinearon los contornos de una futura campaña, recordándonos que, en el estado, la comunicación política sigue sostenida por pactos de conveniencia.

Esa misma semana, el gobernador fue cuestionado por la autopromoción de sus secretarios —particularmente visible en la Secretaría de Movilidad—, aunque él insistió en negar cualquier comportamiento indebido.

En paralelo, reconoció por primera vez la escalada de violencia en regiones donde el crimen ya regula la vida cotidiana, detonando tardíamente la instalación de operativos mixtos.

En la tercera semana de junio, el escenario nacional impactó de lleno en el estado. La nueva Ley General de Aguas volvió a empantanarse y empezaron a circular versiones que apuntaban a que el Gobierno federal podría abandonar la idea de una nueva ley para solo reformar la antigua Ley de Aguas Nacionales.

Este movimiento, leído desde Michoacán, encendió alertas entre comunidades y organizaciones que ven cómo el Acuerdo Hídrico y los Polos de Desarrollo fortalecen la presencia de la agroindustria y reorganizan el uso del agua en función de intereses empresariales.

Las mesas entre Conagua, los municipios y pueblos indígenas se quedaron en diagnósticos, mientras los problemas de abastecimiento, calidad de agua y control de manantiales avanzaron sin respuesta.

En Morelia, el Ayuntamiento intensificó su acercamiento con Países Bajos para proyectos agroindustriales ligados a horticultura y floricultura de exportación, confirmando que la ciudad se acomoda cada vez más al modelo logístico-productivo que acompaña al nearshoring.

El gobernador, por su parte, revisó el avance de la autopista Ecuandureo–Zamora, obra clave para el corredor agroexportador, consolidando la ruta que junio ya mostraba desde sus primeras semanas: el territorio como pieza del engranaje económico.

En la cuarta semana de junio, el discurso de seguridad y gobernabilidad terminó de mostrar sus fisuras. Los casos de homicidios, desapariciones y control de comunidades por parte del crimen organizado se acumularon en regiones donde los gobiernos municipales y estatales llevan años sin presencia efectiva.

Las denuncias de habitantes de Madero, la Meseta y el sur de Morelia volvieron a evidenciar que el Estado llega tarde, cuando llega.

En conjunto, las cuatro semanas de junio revelaron un patrón nítido: el gobierno apuntala alianzas políticas mientras intenta proyectar una imagen de orden institucional; la agroindustria consolida su influencia en obras, convenios y normativas; la violencia se expande sin contrapesos; y las crisis ambientales y sanitarias siguen siendo atendidas con declaraciones y no con políticas de fondo.

ANUARIO 2025


Esto te puede interesar

EL (resumen) SEMANAL: Semana #30 del 20 al 26 de julio de 2026

La semana 30 estuvo marcada por el liderazgo agroexportador de Michoacán, conflictos ambientales, obras de infraestructura, disputas por el agua, avances en movilidad, denuncias sobre derechos humanos y libertad de expresión, además de decisiones nacionales en materia ambiental y territorial.

La ciudad mercancía o la ciudad como bien común

Morelia atraviesa una disputa que va mucho más allá de los cambios de uso de suelo o los desarrollos inmobiliarios. Lo que está en juego es el modelo de ciudad que se construye desde el poder y la posibilidad de imaginar otro basado en la defensa de lo común, el territorio y la democracia.

Salir de la versión móvil