Treinta años después, la evidencia científica confirma lo que las comunidades del oriente de Michoacán han denunciado: el agua está contaminada y la enfermedad renal crónica avanza. Un estudio de la UMSNH vincula la planta geotérmica Los Azufres con una crisis sanitaria ignorada por el Estado.
La emergencia en el oriente de Michoacán
Uitzume, el perro del lago*
Treinta años. Ese es el tiempo que el Estado mexicano ha tardado en reconocer lo que las comunidades del oriente de Michoacán ya sabían: el agua está envenenada y la gente está enfermando.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo presentó el estudio técnico “La enfermedad renal crónica en la región oriente de Michoacán y su relación con las condiciones naturales, impacto ambiental y psicosocial”, donde presenta evidencia científica que vincula la operación de la planta geotérmica Los Azufres con la epidemia de enfermedad renal crónica que asola San Pedro Jácuaro, Zinapécuaro e Hidalgo.
No son especulaciones, querida lectora y lector. Son análisis isotópicos, documentación de 56 presas contaminantes, ríos transportando 708 gramos diarios de arsénico, testimonios de familias destruidas.
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Lo más escandaloso son las décadas de omisión gubernamental. Tan sólo desde 2005 ya existían iniciativas legislativas alertando sobre esta crisis. En 2014 se tomaron muestras de sangre a los pobladores de esta región. Los resultados nunca fueron compartidos. Alguien pagó, alguien calló, alguien archivó el expediente.
¿Cuántas vidas se pudieron salvar con veinte años de prevención?
Además de la emergencia sanitaria también hay una complicación socioeconómica que prevalece en la región y que deben enfrentar las familias. Según los datos de este informe, una familia gasta mínimo 60 mil pesos anuales en tratamiento y sus ingresos se encuentran entre 72 y 96 mil pesos al año.
Es matemáticamente imposible sobrevivir a esta enfermedad sin la ruina. El costo de un trasplante se encuentra en 1.5 millones de pesos. La enfermedad puede enfrentarse con prevención pero no hay programas en la región.
Aunado a estos hallazgos se presenta la evidencia acerca de la planta geotérmica Los Azufres que opera con tecnología de hace 40 años y que según los registros de investigadores de la UMSNH, las pérdidas de fluidos se encuentran superiores al 20%, y las concentraciones de arsénico, en sus presas de enfriamiento, registran 200 veces más que lo permitido por la norma. La literatura científica internacional es clara: las plantas geotérmicas sí contaminan.
Y sin embargo, la CFE se niega a compartir sus datos de monitoreo. Argumenta que son “anónimos” porque podrían ser “robados”. Mientras tanto, el secretario de Medio Ambiente habla de “diferencias metodológicas”. El secretario de Salud reconoce el problema pero se niega a declarar emergencia sanitaria.
Las comunidades siguen esperando agua limpia, tratamiento médico y justicia y las exigencias han sido claras: Que la CFE, sin excepciones, haga públicos todos sus datos de monitoreo de los últimos 40 años y que se haga la declaración de emergencia sanitaria con recursos reales: detección temprana, tratamiento gratuito y agua potable certificada para todas las comunidades.
Las comunidades necesitan atención médica. Necesitan agua limpia, tratamiento y justicia. Cada día que pasa, cada sesión de hemodiálisis que una familia no puede costear, cada niño que desarrolla proteinuria, es un recordatorio de que el silencio tiene precio.
Las comunidades han esperado 30 años. Han enterrado a sus muertos. Han vendido sus patrimonios. Han visto a sus hijos enfermar. Han presentado todas las evidencias. Ellas y ellos no pueden esperar más.
*Uitzume, el perro de lago es la editorial de en15dias.com.
Está escrito a tres manos por las editoras y editores. Este espacio analiza, desde una visión crítica aguda, ácida y siempre profunda, las problemáticas socioambientales, de derechos humanos y de salud comunitaria en Michoacán.
Este espacio pone énfasis en lo que se pregunta, pero no se cuestiona; en lo que se observa, pero no se escribe, y en lo que se habla, pero no se escucha.
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