Cada viñeta, que se publica cada domingo, es un retrato breve y mordaz de lo que el reportero ve, escucha y vive: funcionarios que hablan más de lo que hacen, obras públicas que benefician a los poderosos y empresarios voraces y corruptos, discursos vacíos y ciudadanos que, entre la resignación y la ironía, siguen su camino. / Don José Juan, la tierra y el cuerpo
Aquí no hay moralejas ni concesiones: sólo historias que parecen inventadas… hasta que el lector y la lectora recuerdan que, en Michoacán, la realidad siempre se encarga de confirmar la ficción.

Ficción en tres párrafos… Don José Juan, la tierra y el cuerpo
(Viñetas de la vida sociopolítica, cultural y ambiental de Michoacán)
Gilbert Gil Yáñez*
Don José Juan siembra fresa en su propia tierra, pero no decide nada. La trasnacional marca el calendario, entrega los químicos, fija el precio y se queda con la fruta. Él renta la parcela para poder vivir, desde hace muchos años el maíz no cubre sus gastos. De vez en cuando firma contratos que no negocia. Si no cumple, pierde la renta; si cumple, apenas paga la deuda. La tierra sigue a su nombre, pero la cosecha no.
En el invernadero el aire arde. Los bidones dicen nombres que nadie explica. Guantes rotos, mascarillas usadas, jornadas largas. Primero fue la tos, luego el ardor en la piel, después el cansancio que no se quita. El médico del pueblo habla de intoxicación crónica. La empresa habla de “protocolos cumplidos” y “metas alcanzadas”. El dueño pide más cajas por día, más exportación.
Don José Juan está enfermo, como su tierra que se encuentra agotada por los agroquímicos. La empresa sigue exportando fresa y dice que estará unas temporadas más. Cuando el agua no alcance y el suelo ya no responda, se moverá. Buscará otra parcela, otra comunidad, más agua y más tierra que pueda usar y dejar atrás. Don José Juan se quedará, con la tierra y el cuerpo enfermos.






