La Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) llega a sus 40 años con fuerza y vitalidad, buscando reinventarse. A finales de mayo se realizó en Ocosingo, Chiapas el Encuentro Campesino, Indígena y Popular, hasta donde se dieron cita representantes de organizaciones campesinas de 18 estados, con una gran proporción de jóvenes.
UNORCA: hacia el renacimiento de la lucha campesina en México
Colectivo Michoacán en Lucha por la Autonomía Alimentaria (MILPAA)*
La Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) llega a sus 40 años con fuerza y vitalidad, buscando reinventarse. A finales de mayo se realizó en Ocosingo, Chiapas el Encuentro Campesino, Indígena y Popular, hasta donde se dieron cita representantes de organizaciones campesinas de 18 estados, con una gran proporción de jóvenes.
40 años de lucha
Fundada en Cuetzalan, Puebla en 1985, se caracterizó desde el inicio por su descentralización y defensa de la autonomía en contraposición al corporativismo agrario del priísmo en la época.
La Unorca ha escrito sus mejores páginas en la lucha contra el neoliberalismo nacional e internacional. Por mencionar algunos de sus hitos, en 2003 fue clave en la articulación del Movimiento «El Campo no Aguanta Más» que unió a todas las organizaciones campesinas del país contra la aplicación del Tratado de Libre Comercio TLCAN en la agricultura, donde se buscaba suprimir todos los aranceles y cupos de todas las importaciones agroalimentarias procedentes de los Estados Unidos y Canadá, los cuáles permitían una precaria subsistencia de las cadenas alimentarias nacionales.
Como referente en México de la articulación internacional ‘La Vía Campesina’, participó en las protestas contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Seattle 1999, y coordinó las protestas globales en Cancún en 2003 contra el mismo organismo, donde se pretendía “liberalizar la agricultura”, es decir, entregarla al capital trasnacional. Estas épicas dieron orígen al movimiento altermundista cuya consigna “globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”, marcó el espíritu de la época. También organizó las protestas contra la Cumbre de cambio climático en Cancún en 2010, donde enfrentaron el discurso del capitalismo verde defendiendo una contra-agenda popular a las negociaciones climáticas, resumida en la consigna ‘Los campesinos enfriamos el planeta’. Fue además central en la defensa del maíz nativo ante la introducción del maíz transgénico.
Más recientemente, impulsaron la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (2018) que es el más acabado programa de lucha internacional del campesinado.
Más en la última década, y especialmente desde 2018, las organizaciones sociales en general y las campesinas en particular entraron en crisis, por causas coyunturales pero también por causas históricas profundas, lo que ha llevado a la mayoría de ellas al borde de desaparecer, obligando a la renovación.
Descampesinización y recampesinización en México.
El académico militante Peter Rosset, sempiterno amigo y consejero de la UNORCA, reflexiona el reto de esta renovación como una tensión entre procesos de descampesinización y de recampesinización.
Descampesinización son todas las acciones del capital para desaparecer la figura del campesinado, mientras que recampesinización son los procesos de oposición y transformación a todos esos procesos de descampesinización.
Así, descampesinización es producir solo para el mercado, mientras recampesinización es producir para la soberanía alimentaria; descampesinización es monocultivo y agrotóxicos, recampesinización es agrodiversidad y producción orgánica; descampesinización es desplazamiento del campo y pérdida de identidad campesina, recampesinización es volver al campo y recuperar la identidad campesina-indígena, etc.
Entre las más recientes medidas hacia la descampesinización han sido las políticas de la 4T como el programa Sembrando Vida que socava la organización comunitaria al no reconocer las estructuras de decisión [1], o la propuesta de reforma al artículo 27 que legalizaría el despojo a comunidad indígena [2] o la continuidad de las políticas de libre mercado para el abasto de maíz, ponderando la importación y retiro de subsidios en vez de construir soberanía alimentaria[3].
Estás medidas de la 4T son la última etapa del proceso de descampesinización, de privatización de la tierra, de la crisis interna de los ejidos, la crisis de organizaciones que devinieron gestorías. Todo ello está resultando peligrosamente en el acaparamiento y extranjerización de la tierra en manos de trasnacionales agroindustriales qué están resucitando el latifundio en México. Se acentúa el nivel de explotación de jornaleros llevándolos al consumo de metanfetaminas y otras sustancias para soportar el ritmo de trabajo, y se incrementa lasa enfermedades crónicas, víctimas de la contaminación agrotóxica; se acentúa el nivel de violencia en el campo, avanzando sin ambages en el despojo de agua, bosques y tierras, incluso de las comunidades más organizadas.
Reorganizar la lucha, reorganizar la esperanza
Estamos en un nuevo momento histórico. El capitalismo neoliberal en México acabó, pero no por acción de la 4T, sino que lo terminaron desde arriba y desde la derecha con la imposición de aranceles del gobierno estadounidense y la forzada renegociación del TMEC.
Estamos ahora entrando en un nueva etapa del capitalismo y del imperialismo, ¿Se llamará Neo proteccionismo? ¿tecno-feudalismo? Lo cierto es que es más cínico y transparente, ya no intenta vender el catecismo de la «globalización y libre comercio» sino que declara abiertamente el excepcionalismo estadounidense con su «América first» (Estados Unidos primero) y la guerra comercial.
Ante ello, los retos organizativos para el rescate del campo se vuelven aún más urgentes: incorporar a la juventud campesina, feminizar las instancias de dirección, re articular la alianza campesina – urbana, enfrentar la multidimensional crisis ambiental.
La UNORCA, sensible a los tiempos se renueva, y construye una propuesta crítica y creativa para refundarse desde los cimientos, pasando del principio de democracia representativa al de democracia participativa. En siguientes entregas iremos profundizando en los detalles, pero por ahora solo enunciamos algunas de las medidas que contemplan:
Organización: La nueva célula de la organización para ejercer la democracia participativa serán los Comités Autogestivos Territoriales por la Soberanía Alimentaria (CATSA), poniéndo énfasis en la integración de mujeres y jóvenes. Los CATSA podrán ser también urbanos, por ejemplo redes urbanas de comercio justo, cooperativas de consumidores, comedores populares, y por qué no, esfuerzos por una visión comunitaria del desarrollo territorial urbano cuando este se expande sobre propiedad social.
Formación: Otro componente de la renovación de la UNORCA es la centralidad de la formación a través de los IALA (Instituto Agroecológico Latinoamericano). Los IALAs son una iniciativa que nace en Venezuela en 2006 por parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC), que en su página señala que “Están dirigidos a jóvenes y militantes campesinos, indígenas y afrodescendientes organizados en América Latina y el Caribe. Su propósito es formar cuadros profesionales de agroecología con identidad campesina, capaces de contribuir activamente a procesos de soberanía alimentaria, justicia social y defensa de los territorios”. Están presentes en casi todos los países de nuestra región, y el capítulo México está formado por 12 nodos a nivel nacional.
Programa: Otro elemento para la actualización de la lucha Campesina al nuevo contexto es retomar de la Carta de la ONU de derechos campesinos y otros trabajadores del campo, pues falta trabajar con otros sectores como migrantes y jornaleros, muy especialmente en Michoacán, donde cerca de 2/3 de la clase trabajadora está en la agroindustria, y 1/3 son jornaleros, campesinos sin tierra.
El proceso de refundación lleva ya más de dos años de consultas y consensos en cada organización local, en cada estado y continuará con diversos encuentros regionales en la segunda mitad de 2025, y terminará en 2026 con una asamblea refundacional nacional.
Décadas de lucha consecuente respaldan a la Unorca y hoy invitan a amplios sectores a sumarse al rescate de la Soberanía Alimentaria en México, proponiendo un plan de lucha con sentido del momento histórico, con miras altas desde lo local a lo global. ¿Nos sumamos?
Referencias
- Sembrando vida a ras de tierra https://www.ceccam.org/node/2970
- Iniciativa de Morena de reforma al artículo 27 “legaliza” el despojo a pueblos indígenas y ejidos, alertan https://oaxaca.eluniversal.com.mx/sociedad/iniciativa-de-morena-de-reforma-al-articulo-27-legaliza-el-despojo-pueblos-indigenas-y/
- El colapso de la autosuficiencia alimentaria del maíz https://www.jornada.com.mx/noticia/2024/12/23/opinion/el-colapso-de-la-autosuficiencia-alimentaria-del-maiz-4886
OTRAS COLABORACIONES
¿Quiénes son?*
Colectivo Michoacán en Lucha por la Autonomía Alimentaria
El Colectivo Michoacán en Lucha por la Autonomía Alimentaria (antes Michoacán en Defensa de Nuestra Soberanía Alimentaria) está conformado por artistas, academcios y campesinos. Surge en 2013 de la confluencia en la campaña contra Monsanto y la introducción de maíz trangénico a México. Nos dedicamos a divulgación y acompañamiento a resistencias campesinas.
Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.
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