Con casi 9 mil hectáreas y una alberca volcánica única en su territorio, la microcuenca de Teremendo es una de las más extensas del municipio. Su carácter montañoso, su riqueza florística y la presión del cambio de uso de suelo la colocan en una encrucijada entre la conservación y el abandono. / Teremendo: la microcuenca que guarda un volcán y sostiene el agua del poniente de Morelia

Teremendo: la microcuenca que guarda un volcán y sostiene el agua del poniente de Morelia
Por: en15dias.com / Con información de IMPLAN Morelia, CONAGUA, Acta Botánica Mexicana (UMSNH) y Ayuntamiento de Morelia
abril 2026
A 43 kilómetros al noroeste del centro histórico de Morelia, donde la carretera hacia Guadalajara se abre paso entre lomeríos y campos de maíz, se extiende uno de los territorios hidrológicos más singulares del municipio.
La microcuenca de Teremendo no es la más grande ni la más conocida, pero esconde en su corazón algo que ninguna otra cuenca del municipio puede reclamar: un lago volcánico formado hace aproximadamente 23,000 años en el cráter de un “Maar”, rodeado de una biodiversidad que científicos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo han calificado como excepcionalmente rica para su extensión.
El IMPLAN registra a Teremendo como la decimocuarta microcuenca en superficie del municipio, con 8,913.5 hectáreas. Es clasificada como «pequeña» según los parámetros técnicos, pero su rango altitudinal —que va desde los 1,993 metros sobre el nivel del mar en sus partes más bajas hasta los 3,339 metros en las cimas— la convierte en una de las más verticalmente diversas del territorio moreliano.
Esa variedad de alturas determina también su diversidad ecológica: en la misma cuenca coexisten bosques de pino en las partes altas, zonas de cultivo tradicional en las laderas medias y, en el fondo de un cráter antiguo, un lago que cambia de color entre las estaciones.

Un cráter de 23,000 años en el corazón de la cuenca
La Alberca de Teremendo de los Reyes no es una presa ni un lago artificial. Es el resultado de una violenta erupción volcánica de tipo “Maar” ocurrida hace aproximadamente 23,000 años, cuando la explosión del magma en contacto con agua subterránea formó un cráter que con el tiempo se llenó de agua.
Los volcanes “Maar” son conos con cráteres muy grandes de bajo relieve, que corta el nivel freático, por lo que forma un lago en el fondo llamado “mare”.
El espejo de agua se ubica a 2,050 metros sobre el nivel del mar, tiene forma amorfa con un diámetro máximo de 450 metros y una profundidad que llega a los 12 metros. El cráter completo, con su cobertura vegetal, ocupa cerca de 108 hectáreas.
“El lago posee un sistema de renovación natural: en su interior surge el nacimiento de agua, lo que genera que constantemente se tenga una renovación de la misma, es decir que no hay un estancamiento”.
Esta renovación constante le confiere al lago sus tonalidades características, que varían según la temporada del año: el agua puede tornarse de un café oscuro cuando los nutrientes del fondo —hojas caídas, materiales terrígenos y orgánicos— están en circulación, o adquirir un verde esmeralda intenso cuando el plancton se incrementa y aprovecha esos nutrientes.
Los habitantes de las comunidades cercanas describen el cambio de color como un misterio que marca el calendario del año.
Desde el punto de vista hidrológico, el IMPLAN clasifica a la microcuenca de Teremendo como parte de la subcuenca del Lago de Cuitzeo, que a su vez forma parte de la cuenca hidrológica RH12G Lago de Pátzcuaro-Cuitzeo y Lago de Yuriria, perteneciente a la región hidrológica VIII Lerma-Santiago.
Sin embargo, es importante distinguir que existe también la microcuenca denominada “Teremendo Jasso”, que el IMPLAN clasifica como una cuenca endorreica: un pequeño cuerpo de agua sin conexión directa con el lago principal de Cuitzeo. Teremendo Jasso pertenece a un sistema cerrado, un territorio donde el agua se acumula sin salida visible al exterior.
DATO
316 especies de plantas vasculares —pertenecientes a 228 géneros y 85 familias— fueron registradas en apenas 108 hectáreas del cráter de la Alberca de Teremendo por investigadores de la UMSNH. Entre ellas, 78 son endémicas de México y tres están bajo protección por la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Territorio montañoso con drenaje activo
El análisis técnico del IMPLAN de 2017 revela que la microcuenca de Teremendo presenta un coeficiente de masividad catalogado como “muy montañoso”, lo que la coloca entre el 56% de las microcuencas del municipio con este rasgo.
Esta condición montañosa implica desafíos particulares en la retención de sedimentos y en el manejo de suelos ante la combinación de lluvias intensas y pendientes pronunciadas.
En términos de forma, la microcuenca es clasificada como «ligeramente achatada» con un coeficiente de compacidad que la ubica en la categoría “de oval redonda a oval oblonga» y un índice de alargamiento «moderadamente alargado”.
Su densidad de drenaje es moderada —a diferencia del 61% de las microcuencas del municipio que tienen densidad baja—, lo que indica una capacidad relativamente mayor para desalojar los volúmenes de agua que recibe en temporada de lluvias.
Como ocurre en la totalidad de las microcuencas de Morelia, Teremendo presenta tiempos de concentración rápidos: el tiempo que tarda una gota de lluvia desde la zona más alta hasta la desembocadura es corto, lo cual representa un riesgo de inundaciones si el territorio no cuenta con esquemas de manejo adecuados.
Una riqueza florística excepcional por hectárea
En el territorio que comprende el cráter de la Alberca de Teremendo se ha documentado una de las densidades de riqueza florística más altas reportadas para zonas comparables en la región: 67.6 especies por hectárea.
Investigadores de la Facultad de Biología de la UMSNH registraron, entre 2013 y 2015, 316 especies de plantas vasculares en apenas 108 hectáreas, distribuidas en 228 géneros y 85 familias.
Entre esas especies se encuentran ejemplares de colorín (Erythrina americana), cola de tlacuache y cedro americano (Cedrela odorata), identificadas bajo alguna categoría de riesgo según la NOM-059-SEMARNAT-2010.
También se registraron 78 especies endémicas de México y 15 especies introducidas, entre ellas lenteja de agua, chirimoyo, arrocillo colorado, ricino y diente de león. La vegetación más conservada comprende el cráter y sus áreas inmediatas.
La composición vegetal alrededor del lago incluye bosque de galería en la orilla del cuerpo de agua, con asociaciones de sauce, fresno y carricillo, mientras que en el interior del cráter se presenta una mezcla de matorral subtropical, bosque de encino y especies arbustivas características del Eje Neovolcánico Transversal, la provincia fisiográfica a la que pertenece el área.
“La Alberca de Teremendo destaca florísticamente, ya que en una superficie de extensión limitada alberga una vasta flora con 67.6 especies por hectárea. Tiene la mayor afinidad genérica y específica con el cerro del Quinceo”, se destaca en la Acta Botanica Mexicana, de la UMSNH, publicada en 2020.
Tierra de milpa, sombrero y vocación purépecha
La tenencia de Teremendo de los Reyes, que da nombre a la microcuenca, es un pueblo de raíces purépechas ubicado a 43 kilómetros al noroeste de Morelia, a una altura de 2,150 metros sobre el nivel del mar.
Su nombre en purépecha proviene de las palabras “Terani” (podrido) y “Ndo” (dentro), que en conjunto se interpretan como “tierra fértil” o “donde hay hojas podridas”: una referencia directa a la descomposición orgánica que enriquece los suelos de esta cuenca.
La actividad económica principal del territorio es la agricultura de temporal: maíz, frijol, trigo, zapotes, capulines, higos y toronjas son los cultivos más representativos.
A esto se suma una tradición artesanal centrada en la elaboración de sombreros de palma, que ha acompañado a la comunidad durante generaciones. El pueblo fue fundado por Vasco de Quiroga, quien dejó en la región su sello de organización comunitaria y producción artesanal.
La cuenca también alberga vestigios arqueológicos: en la falda del cerro Caracol existe una yácata —estructura piramidal prehispánica— donde se cree que funcionó una fundidora de metales en tiempos anteriores a la colonización española.
Este patrimonio material subraya la ocupación humana de larga data en el territorio y la relación histórica de las comunidades con el agua y los recursos de la cuenca.
Presiones sobre el territorio: aguacate, ganadería y turismo no regulado
En los últimos años se ha documentado el avance de cultivos de aguacate, cítricos y maíz en el borde inmediato del lago volcánico, mientras que en las partes altas de la cuenca se desarrollan actividades de pastoreo extensivo y agricultura de temporal sin medidas de conservación de suelo.
El expansionismo agrícola es la principal amenaza documentada para el cráter de la Alberca. Los estudios florísticos publicados en Acta Botánica Mexicana señalan que en los años recientes al trabajo de campo (2013-2015) se estaban cultivando en el borde del lago aguacate, cítricos y maíz, mientras que en la parte alta del cráter se realizaban actividades de pastoreo y agricultura de temporal.
Esta presión sobre el límite del ecosistema volcánico representa un riesgo directo para las especies que dependen del gradiente de vegetación natural del cráter.
A nivel de toda la cuenca, el patrón que ha afectado a las microcuencas del municipio también se hace presente en Teremendo: cambio de uso de suelo de forestal a agrícola, deforestación en zonas de recarga hídrica y fragmentación de los corredores ecológicos que conectan los parches de bosque entre sí. La combinación de un coeficiente de masividad “muy montañoso” con pérdida de vegetación en las laderas es especialmente problemática, ya que incrementa la erosión, el arrastre de sedimentos y los riesgos de inestabilidad de laderas.
La condición turística de la Alberca, aunque moderada, también genera presiones no reguladas: residuos sólidos, acceso vehícular no controlado y alteración de la vegetación en los alrededores del lago.
El sitio es visitado por familias y grupos que llegan desde Morelia y municipios vecinos, pero sin una figura de gestión que ordene ese flujo y garantice la conservación del entorno.
Sin decreto de protección: la cuenca invisible en las políticas municipales
A diferencia de microcuencas como Barranca de Agua —que se ubica íntegramente dentro del área natural protegida Pico Azul-La Escalera— o del río Chiquito —cuyo territorio cuenta con protección en aproximadamente un tercio de su extensión—, la microcuenca de Teremendo no aparece con ningún porcentaje de su territorio bajo alguna categoría de protección ambiental en los registros del IMPLAN.
Esta ausencia es especialmente significativa considerando que alberga uno de los tres lagos volcánicos de tipo “Maar” que existen en todo Michoacán, una formación geológica única que tardó 23,000 años en consolidarse y que concentra en sus 108 hectáreas más biodiversidad por kilómetro cuadrado que la mayor parte de los espacios naturales catalogados del municipio.
El municipio de Morelia opera bajo el Sistema de Áreas Naturales Protegidas que contempla principalmente el corredor sur-poniente de la ciudad, con protecciones centradas en la microcuenca del río Chiquito, el cerro Punhuato y la loma de Santa María.
La zona poniente donde se ubica Teremendo, a pesar de su riqueza ecológica y su función hidrológica, ha permanecido fuera del radar institucional en términos de conservación formal.
El acuífero sobreexplotado y la recarga que nadie vigila
La microcuenca de Teremendo forma parte del territorio que contribuye a la recarga del acuífero Morelia-Queréndaro, una masa de agua subterránea con una extensión estimada de 3,510 kilómetros cuadrados que se encuentra en condición de veda desde 2015, debido a la sobreexplotación que genera un déficit entre la oferta y la demanda hídrica de la región metropolitana de Morelia.
Las zonas boscosas en altitudes elevadas de la cuenca funcionan como esponjas naturales que permiten la infiltración del agua de lluvia hacia los mantos freáticos. Cuando esas zonas se deforestan o se compactan por el pastoreo intensivo, el agua que antes se infiltraba lentamente ahora escurre de manera rápida por la superficie, erosionando el suelo y reduciendo la recarga del acuífero.
En una cuenca catalogada como «muy montañosa» y con tiempos de concentración rápidos, la pérdida de cubierta vegetal tiene efectos directos y casi inmediatos sobre la disponibilidad de agua.
Ningún programa de monitoreo continuo de la calidad y cantidad de los escurrimientos de la microcuenca de Teremendo opera actualmente. Los 554 puntos de descarga de aguas residuales identificados por el IMPLAN a lo largo del sistema de corrientes del municipio se concentran principalmente en los ríos Grande y Chiquito, pero la calidad hídrica de las corrientes de las microcuencas más alejadas, como Teremendo, no cuenta con seguimiento sistemático.
Un llamado a la acción
Especialistas de la Universidad Michoacana han documentado que el cráter de la Alberca de Teremendo alberga especies en riesgo que no se encuentran en ningún otro punto del municipio.
La combinación de esta singularidad biológica con la ausencia total de mecanismos de protección formal coloca a la microcuenca en una situación de vulnerabilidad que contrasta de manera evidente con su importancia ecológica e hidrológica.
Para que la microcuenca de Teremendo no siga siendo una cuenca invisible en las políticas públicas de Morelia, son necesarias al menos cuatro acciones concretas: el establecimiento de alguna figura de protección ambiental que abarque el “Maar” y su entorno inmediato; un programa de monitoreo hídrico permanente que evalúe la calidad y cantidad de los escurrimientos; la regulación del acceso turístico y de las actividades productivas en el borde del lago; y un programa de restauración forestal en las zonas de laderas con pérdida de cobertura vegetal.






