Plantera, el descubrimiento vegetal

¿Por qué hablar de las plantas? Porque hablar de las plantas es hablar de la historia del planeta y de la nuestra como especie. Más allá de conocer sus propiedades científicas, esta columna pretende rescatar, indagar y descubrir las formas en que nos hemos y seguimos relacionando con las plantas, desde la ciencia, la cocina, la religión y la colonización.

Un espacio que sirva para aprender a nombrar las plantas que no conocemos, los remedios que hemos olvidado, los mitos que no hemos escuchado o las historias que no hemos leído.

En sus acepciones, Plantera es una maceta y también la persona que se dedica al cultivo de plantas; que en este caso es desde la palabra. Un rumor, un remedio, un dato curioso, cualquier hilo sirve para empezar a tensar los filamentos del descubrimiento del mundo vegetal.


Plantera, el descubrimiento vegetal**
Emma Monserrat Sánchez Monroy
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Las plantas son una maravilla, nos alimentan, nos curan, nos reconfortan el espíritu, nos acompañan en vida y también en la muerte. Las plantas están en todas partes del mundo. Gracias a ellas la vida es posible.

Mi abuela decía que una casa, por sencilla que fuera, “se levantaba” cuando le ponían plantas; y en internet seguro han visto una imagen que compara la misma calle con árboles y sin árboles. Ésta, además de embellecerse con los árboles, también es 2 grados más fresca. No es necesario conocer la foto para comprobar el hecho, si viven en Morelia, basta darse una vuelta por la calzada San Diego para corroborarlo por ustedes mismos.

Las plantas son un vínculo con la tierra pero también con la cultura. De ellas se han conformado identidades que explican el origen de la humanidad, pensemos en nostres por ejemplo, que somos hijas e hijos del maíz. O en la idea del árbol sagrado, que con sus raíces que se adentran en el inframundo y sus copas en ascenso, son puentes entre lo terrenal y lo divino. Muchas civilizaciones antiguas así los concebían: los mayas tenían a la Ceiba Sagrada, los vikingos a Yggdrasil, los celtas a Crann Bethadh, los griegos el árbol de las hespérides y los africanos a los baobabs. La tradición busdista habla de Bodhi, el árbol de la iluminación y la cristiana del árbol del conocimiento.

En estas cosmovisiones, las plantas también son sagradas. Maestras con el poder de abrir las puertas del conocimiento, de sanar y de alimentar tanto el cuerpo como el espíritu.

Otra manifestación identitaria de las plantas en las culturas, está en el ámbito culinario, ¿se imaginan lo insípidos que serían nuestros platillos sin sus aromas? El sabor de sus frutos, de sus hojas, semillas, tallos y raíces, han hecho del acto de comer uno de los más exquisitos placeres por los que vale la pena estar vivo.

Cuidar plantas, ya sea ornamentales, huertos o jardines trae paz. Conozco más de una persona, que ha salido de depresiones o encontrado la solución a sus agobios gracias a las plantas. Y es que su cultivo, al ubicarnos de nuevo en los tiempos naturales, nos retrae del acelerado ritmo del mundo actual. Nos enseñan a observar, a esperar; a intuir otras formas de relacionarse, pues el mundo vegetal, al estar anclado a un solo lugar, ha encontrado formas bastante creativas para moverse.

Contrario a lo que la cultura occidental alimentó durante mucho tiempo, las plantas no son seres inertes. Varios estudios científicos han comprobado su inteligencia, propiedades y habilidades de comunicación. Esto es algo que  las culturas que nos antecedieron sabían, de ahí el amplio conocimiento de las diferentes medicinas tradicionales a lo largo y ancho de este mundo, y que son la base de la farmacéutica actual.

Aunque damos por hecho la presencia de muchas de las plantas que crecen en nuestros jardines, bosques o huertos, estas no siempre han estado ahí. Detrás de ellas hay historias de viajes, mitos, evolución, conquistas y robos, de las que esta columna, de nombre Plantera, pretende dar fe.

Porque hablar de las plantas es hablar de la historia del planeta y de la nuestra como especie. Más allá de conocer sus propiedades científicas, esta columna pretende rescatar, indagar y descubrir las formas en que nos hemos y seguimos relacionando con las plantas, desde la ciencia, la cocina, la religión y la colonización. Un espacio que sirva para aprender a nombrar las plantas que no conocemos, los remedios que hemos olvidado, los mitos que no hemos escuchado o las historias que no hemos leído.

En sus acepciones, Plantera es una maceta y también la persona que se dedica al cultivo de plantas; que en este caso es desde la palabra. Un rumor, un remedio, un dato curioso, cualquier hilo sirve para empezar a tensar los filamentos del descubrimiento del mundo vegetal.


Plantera

¿Quién es Emma Monserrat?*
Comunicóloga, huertera y activista de causas ambientales en Morelia y Tula Hidalgo.


Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.


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