Regreso de los Sierra

El regreso de grupos vinculados a Los Sierra al oriente de Madero evidencia la persistencia del control criminal sobre comunidades y territorios de Michoacán. La reactivación de extorsiones, tala ilegal y amenazas muestra los límites de una estrategia basada únicamente en la detención de los principales mandos. / Regreso de los Sierra

Regreso de los Sierra

Los criminales que operan en el oriente de Madero y el sur de Morelia han tomado la determinación de redoblar sus afanes para controlar los pueblos y rancherías a las que han sometido a la extorsión a través del terror.

En camionetas en las que se trasladan hasta 40 sicarios armados han dado un paso más audaz al forzar a los pobladores a reunirse en “asambleas” para reiterarles su poder y mando para reactivar el pago de extorsiones que venían haciendo bajo las órdenes de los asesinos Sierra, ya encarcelados.

La caída de los Sierra y otros operadores a manos del gobierno debilitó la operación de ese cartel en esta región, sin embargo, la movilización de la semana pasada en este territorio hace suponer que los restos se han reagrupado bajo un nuevo mando y están retomando su campaña de terror y asegurando que las extorsiones sigan fluyendo hacia sus bolsillos.

Desde el Capulín pasando por Soledadita y hasta Balcones los 40 sicarios fueron a exhibir su armamento para infundir miedo. En Soledadita en donde impusieron la urgencia de una “asamblea” obligaron a los pobladores a que les dieran de almorzar como si tuvieran mérito para ello y también reestablecieron los mecanismos para el trasiego de madera ilegal.

En Balcones se estacionaron por muchas horas para respaldar una tala inmensa cuya madera irá a los aserraderos que controlan o hasta Ciudad Hidalgo. La presencia criminal quiere además hacer notar que son ellos quienes tienen el control del territorio en el oriente de Madero. Fueron a demarcar la frontera entre los territorios de CJNG y lo que queda de los Sierra. El centro y sur de Madero es para cuatro letras, el oriente para estos sanguinarios.

La presencia de la Guardia Nacional y la Guardia Civil en el Capulín propició la huida de los asesinos, quienes son cruelísimos con la población civil, pero son pequeñísimos ante las fuerzas de la ley. Lo preocupante de todo esto es que tan pronto como las fuerzas del gobierno se retiran ellos vuelven a redoblar sus amenazas y a mantener los pueblos en la zozobra. No hay duda, su plan es volver por las extorsiones, por los bosques y ganado que les interesan y por la vida de quienes se les resistan.  

La cuestión del territorio no se reduce a la demagogia política de quienes se asumen como “gente de territorio”. Para hablar del territorio se debe hablar del principal problema que este tiene y lo que se está haciendo por liberarlo, y ese problema no es otro que el crimen organizado. Mientras el crimen no sea desraizado los michoacanos no tendremos un territorio libre. El territorio no debe ser de los criminales sino de los ciudadanos que cumplen con la ley.

La disputa por el territorio entre la ley de facto de la delincuencia y la ley legítima del gobierno ocurre en la mayor parte del territorio michoacano entre liberación y reocupación. La operación de 17 cárteles ha llevado este fenómeno a niveles sumamente preocupantes que ha generado zonas con ausencia absoluta de gobierno. Este número es brutal para la seguridad y las libertades. Prácticamente no hay un lugar en el estado que no tenga control territorial por uno, dos o más grupos criminales.

El retorno con mayor ímpetu de los Sierra en el oriente de Madero solo confirma lo que desde hace mucho tiempo se viene diciendo. La estrategia de poda de los carteles como medida privilegiada para combatirlos es insuficiente y deja abierta la puerta para su reconstitución. La prevalencia territorial del crimen implica obligar a los pobladores a una convivencia impuesta y tolerada por el gobierno. Bajo esa condición el gobierno se ve débil y los criminales fuertes. Debe pues ser claro el propósito de evitar esta convivencia forzada que en muchos casos termina convirtiéndose en apoyo social para los delincuentes.

Se asume que el gobierno y las fuerzas armadas tienen información de inteligencia suficiente para identificar no solo a los mandos criminales sino a los operadores secundarios que pueden reconstituir sus grupos ante la detención de los primeros. Deberían actuar en consecuencia, miles de vidas se salvarían, miles de millones de pesos del patrimonio ciudadano quedarían a salvo y la seguridad de millones cambiaría para bien de las familias.

Además, en el marco de sus leyes y los acuerdos internacionales, México debería profundizar la coordinación con instituciones estadounidenses para mapear la totalidad de las operaciones criminales en Michoacán para pasar de las podas ocasionales a los desenraices profundos. Y aún mejor, con ese acuerdo de coordinación ir por los jefes políticos de los criminales, sean del partido que sean porque son los garantes de impunidad.

Que puedan deambular, como Pedro por su casa, 40 sicarios armados a lo largo del territorio oriental de Madero y continúen imponiendo su ley de terror ante la población indefensa, es por completo inadmisible. Eso confirma que el territorio michoacano necesita ser liberado de toda presencia criminal.

La verdadera liberación de Michoacán ocurrirá cuando se derrote y desenraice a los 17 carteles que hoy lo tienen secuestrado.


¿Quién es?
Julio Santoyo Guerrero*
Es consejero del Consejo Estatal de Ecología de Michoacán e Integrante del Consejo Promotor de Área Natural Protegida en Madero, sur de Morelia y Acuitzio del Canje.


Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.

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