

De acuerdo con la Ley de Energía de 2020 de Estados Unidos, los materiales críticos son aquellos minerales, elementos, sustancias o materiales no combustibles que tienen un alto riesgo de interrupción en la cadena de suministro y cumplen una función esencial en tecnologías energéticas, incluyendo aquellas que producen, transmiten, almacenan y conservan energía.

Cuando hablamos de extractivismo, no hablamos solo de minas a cielo abierto o pozos petroleros. Hablamos de una forma de organizar la vida, el territorio y el poder que viene desde la colonia y que, lejos de desaparecer, se reinventa con cada crisis.

Los tableros MDF son clave en muebles y construcción, pero su producción implica altos consumos de agua y energía, plantaciones intensivas, emisiones industriales y presiones territoriales. Conocer su origen permite evaluar sus impactos y la necesidad de prácticas forestales y controles ambientales.

Durante más de un siglo, las empresas han diseñado productos con fecha de caducidad para mantener el consumo constante. Esta práctica, conocida como obsolescencia programada, ha generado millones de toneladas de basura tecnológica y una crisis ambiental que exige rediseñar el modelo económico.

Las curvas de nivel son mucho más que líneas en un mapa: revelan la forma del relieve, anticipan riesgos y ayudan a tomar decisiones responsables sobre el territorio. En tiempos de crisis climática, aprender a leerlas es una herramienta ciudadana clave para planificar, conservar y prevenir desastres.

Aunque hoy se empleen como sinónimos, detrás de estas palabras hay trayectorias distintas: una comenzó en los bosques de Europa en el siglo XVIII, la otra se consolidó en las discusiones globales de Naciones Unidas en el siglo XX.