Cada viñeta, que se publica cada domingo, es un retrato breve y mordaz de lo que el reportero ve, escucha y vive: funcionarios que hablan más de lo que hacen, obras públicas que benefician a los poderosos y empresarios voraces y corruptos, discursos vacíos y ciudadanos que, entre la resignación y la ironía, siguen su camino. / Disculpe las molestias..
Aquí no hay moralejas ni concesiones: sólo historias que parecen inventadas… hasta que el lector y la lectora recuerdan que, en Michoacán, la realidad siempre se encarga de confirmar la ficción.

Ficción en tres párrafos… Disculpe las molestias…
(Viñetas de la vida sociopolítica, cultural y ambiental de Michoacán)
Gilbert Gil Yáñez*
El día que llegó el primer camión a morder la banqueta, la colonia supo que algo no estaba bien. No fue por el ruido ni por el polvo —eso ya lo conocían—, fue por la forma en que avanzó la obra sin aviso ni explicación. La vecina que riega las plantas a las seis de la mañana se quedó viendo cómo sacaban escombro de donde antes había un baldío con mezquites torcidos y perros dormidos. Dijeron que nos gustaría, dijeron desarrollo, dijeron progreso. Nadie dijo problemas con el agua.
Meses después llegaron los renders pegados en lonas: edificios blancos, un centro comercial con árboles que no dan sombra, un hotel con ventanas azules. El complejo empresarial creció rápido, como crecen las cosas que no preguntan. Las calles se hicieron angostas para los peatones y amplias para los tráileres; las noches se llenaron de luces y las mañanas de ruido. La colonia, mientras tanto, seguía esperando que alguien explicara por qué el pozo empezó a sonar hueco.
Cuando el agua dejó de subir con la misma presión, nadie se sorprendió. El complejo chupaba parejo: oficinas, tiendas, habitaciones con regadera eterna. En las casas, el tinaco aprendió a ser ahorro y la cubeta volvió a ser herramienta. “Es temporal”, dijeron desde una camioneta con logotipo. Pero el problema no se fue, se normalizó, y entonces quedó claro que el desarrollo no llegó a vivir a la colonia: llegó a servirse de ella. Disculpe las molestias…






