En 2025 se documentaron 135 eventos de agresión con 314 agresiones específicas, un aumento significativo respecto al año anterior, que registró 94 eventos y 236 agresiones específicas. / CEMDA reporta alza en agresiones contra defensores ambientales en 2025; el Estado el principal agresor

CEMDA reporta alza en agresiones contra defensores ambientales en 2025; el Estado el principal agresor
Por: en15dias.com / Con información informe CEMDA 2025
En 2025 se documentaron 135 eventos de agresión con 314 agresiones específicas, un aumento significativo respecto al año anterior, que registró 94 eventos y 236 agresiones específicas.
El año 2025 se convirtió así en el segundo año con más eventos de agresión contra personas y comunidades defensoras ambientales en la última década, solo por debajo de 2022, cuando ocurrieron 197.

Sin embargo, hay un dato que contrasta: las agresiones letales disminuyeron notablemente. En 2025 se registraron diez personas defensoras asesinadas, frente a las 25 del año anterior. Esto coloca a 2025 como el segundo año menos letal de la década, luego de 2016.

Pero este descenso en homicidios no debe interpretarse como una mejora estructural. En los últimos cinco años no se ha observado un descenso sostenido en los eventos de agresión ni en las agresiones específicas, lo que demuestra la vulnerabilidad persistente en que se encuentran las personas y comunidades defensoras.
La cifra acumulada desde 2015 es: 1,054 eventos de agresión y 199 agresiones letales en once años.

LAS FORMAS MÁS USADAS PARA ATACAR
Las agresiones más frecuentes en 2025 no fueron las físicas ni los homicidios, sino las de naturaleza simbólica y social: la estigmatización (90 casos), la intimidación (42) y la difamación (37), que juntas representaron el 53.8% de todas las agresiones documentadas.
Esto no es menor. Cuando se difunden narrativas falsas o tergiversadas sobre las personas defensoras —llamándolas “pseudoambientalistas”, “perturbadores del orden público” u “opositores al desarrollo”— se les coloca en una situación de vulnerabilidad particular que abre la puerta a agresiones mayores.

El discurso estigmatizante, especialmente cuando proviene de autoridades en distintos niveles de gobierno, legitima a diversos actores para perpetrar ataques con total impunidad.

La criminalización también fue alarmante: 14 eventos con 107 personas defensoras afectadas, lo que representa el 33.1% de las víctimas totales. Combinar la criminalización con otros tipos de agresiones —como ocurrió en la mayoría de los casos— evidencia la profunda vulnerabilidad de quienes defienden el medio ambiente y el territorio en México.
¿QUIÉNES SON LAS VÍCTIMAS?
En total, 567 personas fueron afectadas por las agresiones en 2025. De ellas, 323 son defensoras directas y 244 son víctimas indirectas (familiares, acompañantes o miembros de la comunidad).

Por tipo de víctima, las principales fueron los integrantes de organizaciones de la sociedad civil (57 eventos, 42.2% del total) y los miembros de comunidades (44 eventos, 32.5%).

Juntos concentran el 74.7% de la violencia reportada. Destaca de manera alarmante el crecimiento de agresiones contra integrantes de OSC: un 171.4% respecto a 2024, pasando de 21 a 57 casos, gran parte de ellos mediante agresiones digitales.
Por identidad cultural, las comunidades indígenas siguen siendo las más afectadas. Las nahuas lideraron con 12 eventos de agresión, seguidas por las zapotecas y mazatecas con cuatro cada una, y comunidades chontales, otomíes, mayas, purépechas y mixtecas, entre otras. Esto no es coincidencia: sus territorios registran altos índices de conservación y presencia de recursos naturales, lo que los expone a intereses de individuos, grupos o entidades que buscan desplazarlos o extraer recursos sin su consentimiento.

Por sexo y género, 158 víctimas fueron masculinas, 89 femeninas y en 76 casos no fue posible determinarlo. Sin embargo, el dato más revelador es el incremento del 61.8% en víctimas identificadas como mujeres respecto a 2024.
LAS MUJERES DEFENSORAS: UNA VIOLENCIA DIFERENCIADA
El informe dedica un capítulo especial a las agresiones contra mujeres defensoras, por tratarse de una violencia con patrones propios, distintos a la ejercida contra los hombres.
En 2025 se registraron 70 agresiones específicas contra mujeres defensoras. Las más frecuentes fueron intimidación (12), hostigamiento (7), difamación (7), amenaza (6), violencia de género (5), criminalización (5) y estigmatización (5). Pero además, algunas categorías de agresión fueron exclusivas de las mujeres: violencia de género, vigilancia, represalias laborales, intento de agresión contra animales de compañía y agresión sexual.

Las mujeres defensoras enfrentan una doble carga: son activistas y son también quienes asumen el cuidado del hogar y la familia en sus comunidades. Por eso, cuando ejercen la defensa ambiental, se exponen a señalamientos patriarcales que las tildan de “malas madres”, las amenazan mediante sus hijos o sus mascotas, y las acusan de “andar detrás de los hombres” o de descuidar sus roles tradicionales.

Además, a diferencia de los hombres, las mujeres defensoras enfrentan con mayor frecuencia la violencia ejercida por miembros de su propia comunidad, lo que tiene un efecto amedrentador cotidiano: deben convivir con sus agresores, lo que dificulta tanto la denuncia como la protección.
El Estado mexicano fue responsable de 24 eventos de agresión contra mujeres defensoras, siendo las autoridades municipales las más frecuentes en ese rol.
EL ESTADO: EL PRINCIPAL AGRESOR
El dato más perturbador del informe es también el más recurrente en sus doce ediciones: el Estado mexicano es el principal agresor de quienes defienden el medio ambiente.
En 2025, agentes gubernamentales de todos los niveles participaron en 76 eventos de agresión, el 56.2% del total documentado.

El gobierno estatal encabeza con 17 eventos, seguido por el municipal con 16, la policía con 10, el gobierno federal con 9, la Guardia Nacional con 5, la Sedena con 6, la Fiscalía con 6 y la Semar con 5.

Este patrón se ha repetido de forma ininterrumpida durante doce años. Y no siempre se trata de violencia directa: el Estado también agrede mediante el uso del sistema jurídico para obstaculizar la defensa, a través de alianzas con otros perpetradores, mediante la difusión de narrativas estigmatizantes, por omisión al permitir proyectos que violan derechos humanos, y por aquiescencia en casos de desaparición.
Tras el Estado, los principales agresores fueron la delincuencia organizada (13 eventos, 9.6%) y las empresas privadas (12 eventos, 8.8%).
LOS ESTADOS MÁS PELIGROSO
Los tres estados con mayor número de eventos de agresión fueron Ciudad de México (39), Puebla (20) y Oaxaca (17), que juntos concentran el 56.2% del total. En la Ciudad de México, la estigmatización y la difamación fueron las agresiones predominantes, con 79 y 26 casos respectivamente, en su mayoría dirigidas contra organizaciones de la sociedad civil mediante plataformas digitales.

Pero en términos de letalidad, Jalisco fue el estado más peligroso de 2025: registró 3 de los 10 homicidios y 1 de las 3 desapariciones documentadas.

LOS SECTORES Y ÁMBITOS EN DISPUTA
Los sectores económicos donde más ocurrieron las agresiones fueron el hídrico (29 eventos), biodiversidad (22), vías de comunicación (18) y energía (16).
El sector minero, que había sido el más peligroso en 2022, 2023 y 2024, descendió en 2025, aunque no desapareció.

Por ámbitos de defensa —es decir, el elemento natural que se buscaba proteger— el agua concentró 59 eventos de agresión (32.1% del total), seguida por el territorio con 41 (22.3%) y el suelo con 32 (17.4%).
Las problemáticas relacionadas con el agua se localizaron principalmente en Jalisco, Puebla, Zacatecas y Ciudad de México.







