Cosas que tengo en común con la jacaranda de mi casa

En “Cosas que tengo en común con la jacaranda de mi casa”, Emma Monserrat teje memoria, territorio e historia para narrar cómo este árbol, símbolo urbano de México, llegó desde Japón y América del Sur. Una reflexión sobre migración, amistad entre naciones y raíces compartidas en Morelia. / Cosas que tengo en común con la jacaranda de mi casa

FOTO: Emma Monserrat.

Cosas que tengo en común con la jacaranda de mi casa
Plantera*

La edad. En 1987 a ella la sembraron en una jardinera en Santa María Morelia, y a mí me sacaron del vientre de María Emma. Era agosto.

Ninguna de las dos es nativa de esta tierra michoacana, atravesada por una cadena de montañas volcánicas que cruza el país desde la costa de este estado hasta el de Veracruz.

Ella viene de las tierras tropicales de la amazonia, selvas húmedas enclavadas en las hendiduras de las montañas al sur del continente, donde el agua se condensa en capas de neblina. Yo vengo del Valle del Mezquital, una planicie al centro del país, poblada de mezquites, magueyes y nopales, enmarcada a lo lejos por montañas que se ven azules.

Cada invierno la jacaranda se seca, deja caer sus hojas y por el sonido pareciera que estuviera lloviendo, pero es el aire desnudándola. Me parece entonces que a la jacaranda no le gusta el frío. A mí tampoco, me considero una persona solar, a ciertas horas del día, estar tumbada al rayo del sol es mi pasatiempo favorito.

Entre abril y mayo la jacaranda florece y le pone color a calles y parques. La postal lila que nos obsequia su florecimiento es una experiencia gratamente contemplativa; y eso me deja claro que ella también es solar.

Mientras barro sus hojas del suelo y miro los 8 metros de altura que me saca, pienso si habrá otras curiosidades que me unan a ella.

Encuentro que sí. El vínculo es geográfico y empieza en Hidalgo, con José Landero y Coss, hacendado y político del porfiriato quien en uno de sus viajes a Perú, conoció el trabajo de Tatsugoro Matsumoto; quedó tan encantado con su obra paisajística, que lo invitó a diseñar un jardín japonés en su hacienda de San Juan Hueyapan, ubicada en el municipio de Huasca Hidalgo, muy cerca de Pachuca. -Hoy la hacienda es atractivo turístico, aunque desconozco si el jardín que sembró Tatsugoro sigue floreciendo-

El prestigio de Tatsugoro crecía y más jardínes de la ciudad de México llevaban su firma;

el mismo Porfirio Díaz lo invitó a hacerse cargo de los jardínes del Bosque de Chapultepec.

Y es que en su natal Japón, Tatsugoro Matsumoto se había desempeñado como jardinero del Palacio Imperial de Tokio, una profesión altamente valorada por esa cultura que es tan dada a la contemplación, la calma y el orden.

En 1930, el moreliano Pascual Ortiz Rubio llegó a la presidencia del país. Antes había hecho una visita a Washington, donde quedó fascinado con el paisaje rosado de cerezos en flor que observó en la ciudad. Los árboles de esa capital habían sido donados por la embajada de Japón como símbolo de amistad entre las dos naciones.

A su regreso a México y ya en funciones, Pascual Ortiz Rubio solicitó a la embajada japonesa el mismo gesto de fraternidad. Los diplomáticos consultaron con Tatsugoro si las condiciones climáticas eran favorables para el árbol, pero no lo fueron, los cerezos necesitan un choque de temperatura que pase del frío al calor con más intensidad, y acá el cambio se da gradualmente. Matsumoto sugirió entonces las jacarandas, un árbol que había conocido en sus viajes a América Latina, florecía en las mismas fechas y que ya cultivaba en sus viveros.

FOTO: Emma Monserrat.

Así, como promesa de felicidad y símbolo de amistad, las jacarandas llegaron a México.

Sin embargo, resulta irónico saber que en 1941, cuando los estadounidenses le agarraron enemistad a los japoneses con motivo de la II Guerra Mundial, pretendieron contagiarle a otros países su desprecio por Japón, solicitando la persecución y concentración de sus comunidades japonesas; entonces Brasil, Perú, Canadá y por supuesto Estados Unidos, levantaron campos de confinamiento.

México también los persiguió, pero según documenta la historia, lo hizo con menos voluntad de cooperar con un rencor que no sentían suyo, puesto que desde que se estableció en el país, la comunidad japonesa fue bien recibida, respetada y apreciada en su mayoría.  Aunque eso no evitó que algunos japoneses sufrieran un éxodo, sobre todo las comunidades del norte, quienes fueron forzadas a movilizarse hacia el centro del país.

Ante esto, otros  japoneses prominentes como Tatsugoro Matsumoto y su hijo Sanshiro, se organizaron para formar el Comité de Ayuda Mutua, una asociación que le dio hogar temporal a muchos de sus compatriotas y que para ello recibió la ayuda del gobierno federal. Parece que después de todo, en México sí floreció la amistad.

En un par de meses, las jacarandas de la ciudad volverán a estar tupidas de color; y bien haríamos en observar en esas flores, el vínculo de fraternidad que nos une al mundo natural.

Termino de barrer las hojas de la jacaranda de mi casa, y me doy cuenta de una última cosa en común, ambas estamos echando raíces en un suelo de cantera.

Para conocer más sobre la comunidad japonesa en México pueden leer: https://moderna.historicas.unam.mx/index.php/ehm/article/view/3148/2703


¿Quién es Emma Monserrat Sánchez Monroy?*
Comunicóloga, huertera y activista de causas ambientales en Morelia y Tula Hidalgo.


**Plantera: Es un espacio que sirve para aprender a nombrar las plantas que no conocemos, los remedios que hemos olvidado, los mitos que no hemos escuchado o las historias que no hemos leído.
En sus acepciones, Plantera es una maceta y también la persona que se dedica al cultivo de plantas; que en este caso es desde la palabra. Un rumor, un remedio, un dato curioso, cualquier hilo sirve para empezar a tensar los filamentos del descubrimiento del mundo vegetal.


Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.

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