Desde hace cuatro años ha comenzado a cambiar la vida de la comunidad. Hay menos bosque y comienzan a multiplicarse las huertas de aguacate en el territorio de Cuanajo.
Empresarios aguacateros y productores de otras zonas de Michoacán, principalmente de Uruapan y Santa Clara del Cobre, se han instalado con huertas de aguacate en terrenos comunales de la comunidad de Cuanajo, comprándolos y acaparando el agua de los pueblos. Esta es la crisis del agua que vive Cuanajo.
Cuanajo, el acecho ilegal de los aguacateros
Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com
abril 2024
La actividad de los monocultivos en esta región cada vez se ve más en los territorios de esta comunidad, con el cambio de uso de suelo forestal a agricola, a pesar de que Cuanajo no tiene una actividad agrícola histórica.
En los últimos cinco años, Cuanajo ha comenzado a modificar sus actividades económicas ante lo que suponen sus pobladores es una excelente rentabilidad el ser propietario de una huerta de aguacate.
Cuanajo es una población indígena, conisiderado pueblo originario. Su significado en purépecha es “lugar de ranas o lugar de piñas”.
Según la historiografía del lugar, los antecedentes históricos de esta comunidad son muy escasos debido a que el edificio de la tenencia municipal donde se encontraba el mayor número de documentos históricos se quemó en 1911. Sin embargo, en la parroquia de la localidad se localizaron datos como que la fundación de la población data de 1520 después de una migración.
La localidad de Cuanajo, está situada en el Municipio de Pátzcuaro, en la provincia fisiográfica del eje neovolcánico, específicamente en la su provincia neovolcánica tarasca, en la que se observan sistemas de sierra con características de sierra volcánica.
Cuanajo está a 2320 metros de altitud. Se ubica a tan sólo 300 metros de la carretera Pátzcuaro-Morelia y a 18 kilómetros de la cabecera municipal de Pátzcuaro.

El crecimiento demográfico en Cuanajo en los últimos cuarenta años ha experimentado un incremento considerable, en 1960 se contaba con solo 1,653 habitantes, para 1970 tenía una población de 2,958 habitantes, en 1980 ya contaba con 3,761 habitantes, para 1990 contaba con una población de 4,631 habitantes y en el censo del 2005 contaba con un total de 4,704 habitantes.
Los datos más recientes proporcionados por el censo de población y vivienda INEGI 2010, el municipio de Pátzcuaro registró 87,794 habitantes y se concentra en 82 localidades. Las más pobladas son Pátzcuaro con 63% de la población, Cuanajo con 5%, Colonia Vista Bella con el 3.36%, Santa María Huiramangaro y Zúrumutaro con un 3%.
Es decir, la segunda localidad más grande del municipio es Cuanajo con 4,758 habitantes de los cuales 2,319 son hombres que representa el 49% del total de la población y 2,439 mujeres que representan el 51% del total de la población.
Las actividades económicas más reconocidas en Cuanajo es la elaboración y tallado de muebles de madera y la carpintería, principalmente para los hombres de la comunidad, otras actividades relevantes son la costura, decoración de muebles y textil, en especial estas actividades las desempeñan las mujeres.
Según las propias autoridades comunales, 60% de la población económicamente activa se dedican a la carpintería, 15% son campesinos, 15% comerciantes de frutas y verduras y un 10% de lapoblación se dedica a otra actividad como la costura o el decorado.
Sin embargo, desde hace cuatro años ha comenzado a cambiar la vida de la comunidad. Hay menos bosque y comienzan a multiplicarse las huertas de aguacate.
Empresarios aguacateros y productores se han instalado con huertas de aguacate en terrenos de la comunidad de Cuanajo, comprando terrenos comunales y acaparando el agua de los pueblos.
“Desde hace cuatro años han venido personas de fuera, específicamente de Santa Clara y de Uruapan con presta nombres para comprar terrenos a la gente de aquí y la gente de aquí, pues como ve dinero en efectivo y y lo ve como inmediato, ha accedido a vender esos terrenos”, señala Axuni Tzintzun, habitante de esta comunidad.
En testimonio para en15dias.com, señaló que la problemática se encuentra en que los territorios que se han vendido “son comunales y si se pueden vender a la gente de la población, pero a gente externa no, entonces eso se ha venido dando, o sea, han empezado a bardear, han puesto como mayas en los litorales de los terrenos que han que han vendido”, explica.
A pesar de que la autoridad ha cateado algunos terrenos en Cuanajo no ha sido suficiente ante la voracidad de los aguacateros y la ingenuidad y oportunidad de los pobladores para rentar tierras comunales.
PÉRDIDA DE LA COBERTURA VEGETAL
En una revisión de en15dias.com en la plataforma de la Global Forest Watch, se pudo constatar la pérdida de la cobertura vegetal
PÉRDIDA DE COBERTURA FORESTAL / 2000 (PINTADO EN ROSA) / Global Forest Watch

Los datos de 2010, señalan que Pátzcuaro tenía 3.92 Gha de bosque natural, extendiéndose sobre el 30% de su superficie terrestre. En 2023, perdió 25.6 mil hectáreas de bosque natural.
PÉRDIDA DE COBERTURA FORESTAL (PINTADO EN ROSA)
2020 (IMAGEN DERECHA) – 2023 (IMAGEN IZQUIERDA)


Desde 2001 hasta 2023, Pátzcuaro perdió 296 hectáreas de bosque primario húmedo, lo que representa 18% de su pérdida total de cobertura arbórea en el mismo periodo de tiempo, según la plataforma .

El área total de bosque primario húmedo en Pátzcuaro disminuyó en 4.8% en este periodo de tiempo.


Según las datos revisados, de 2001 a 2023, Pátzcuaro perdió 1.63 kha de cobertura arbórea, lo que equivale a una disminución del 6.4% de la cobertura arbórea desde 2000.

EL CASO DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA
El caso de la zona arqueológica de esta comunidad es un ejemplo de impunidad y omisión. La zona arqueológica Tïsimbanio, “Lugar Florecido” (Pueblo Viejo) es un sitio que data del tiempo del Soberano Taríacuri.
En agosto de 2021, integrantes del Colectivo cultural Tïsimbanio, de la comunidad indígena de Cuanajo, manifestaron su preocupación por la venta de este predio de seis hectáreas, a una persona del municipio de Salvador Escalante.
El lugar muestra claros vestigios de una Yácata. Según el colectivo, el predio formaba parte de la zona comunal y tras la venta, fue destruida una parte importante para la posible plantación de aguacate, con la creación de ollas para la captación de agua.
Detallaron que existen antecedentes de que anteriormente el lugar ya había sido registrado ante el INAH y explorado por arqueólogos; se han encontrado figurillas de barro, de piedra, de obsidiana, vasijas, muñequitos, así como una piedra con forma de cabeza.
Para Axuni Tzintzun, los “aguacateros destruyeron nuestras nuestras Yácatas y demandamos su conservación (…) desde ese año hasta ahora, hicimos demandas”.
“Ya supuestamente vinieron y hicieron anotaciones del lugar afectado y se hizo la demanda Profepa y todo eso, pues nada más quedó como en curso, entonces nosotros quisimos formar una agrupación para seguir concientizando a la gente, pero del 2021 hasta la fecha se siguen vendiendo los terrenos y su uso es para aguacates”, destaca.
Hasta el momento, en Cuanajo existe una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la instalación de una huerta de aguacate que daño la zona arqueológica.
Ante la prensa, el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Michoacán, Marco Antonio Rodríguez, comentó que “los daños fueron provocados por la instalación de una olla de agua cercana a la zona arqueológica, con la que dañaron una estructura y eso fue denunciado por la propia comunidad”.
Mencionó que hay denuncia ante la Fiscalía y Profepa, para que se desmonte esa huerta de aguacate, sin embargo no se ha procedido.

EL DESPOJO DE AGUA
El cambio de uso de suelo de terrenos forestales a agrícolas también afectó el suministro de agua de la comunidad.
“Nos está afectando en nuestro manantial; el año pasado se puso vacío, este año, pues apenas estamos iniciando, pero se ve como que también va a pasar eso”.
Axuni Tzintzun asegura que “los dueños de los aguacates extraen agua de ahí del manantial y también de nuestros ojos de agua”.
“Eso ha sido alarmante porque es un problema que la gente no quiere enfrentar porque a veces traen armas o sea los aguacateros tienen nexos con los que se dedican a la delincuencia organizada, entonces este es un problema que tenemos aquí”.
Explica que “como hay varias huertas de aguacate en los cerros de Cuanajo, el agua que hay ya no es suficiente”.
Semanas anteriores cuando se dio la noticia de que estaban extrayendo pipas del lago, «varias de ellas tuvimos noticia de que se las estaban trayendo para las huertas que tienen acá en la población», indica.
Apunta que el municipio ha destinado recursos al lago de Pátzcuaro «millones y millones de dinero al lago desde hace mucho tiempo atrás, incluso antes de que el problema de los aguacates estuviera latente y aún así no se han llevado como programas concretos con todas las comunidades de alrededor del afluente».

La habitante de Cuanajo, señala que desde hace cuatro años esa ha sido la problemática.
“Esa ha sido la relación que nosotros tenemos con el problema de de la sequía generalizada de la región y en específico del lago. Los cerros necesitan estar con sus árboles nativos y bien naturales, como siempre han sido desde antes de que entrara el monocultivo aquí en la población”.
Señala que estarán pendientes de las demandas que han realizado de no permitir que se siga plantando aguacate como habían quedado y que las demandas “que ya hemos hecho sean inmediatamente atendidas” desde hace tres años.
Explica que “no han habido mayor avances, el avance que han hecho es de que van a correr a hacer el el la revisión de la zona el registro y ya se van”.
La visión de Axuni Tzintzun es clara. “Necesitamos más seguridad; que sea un plan integral y que no se olviden de las comunidades originarias, que son las primeras afectadas porque el agua que se extrae solo es para las empresas privadas, ni siquiera para la comunidad”.
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