Tras año y medio de lucha contra el despojo por empresa privada, la comunidad indígena Pirinda logra compromiso gubernamental, aunque persiste la desconfianza. San Miguel del Monte firma acuerdo con CONAGUA para obtener concesión de agua potable

San Miguel del Monte firma acuerdo con CONAGUA para obtener concesión de agua potable
Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com
21 de enero de 2026
La comunidad indígena Pirinda de San Miguel del Monte, en el municipio de Morelia, firmó el pasado 19 de enero un acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) que podría poner fin a año y medio de lucha contra el despojo de sus manantiales ancestrales por parte de intereses privados. Sin embargo, los representantes comunitarios mantienen una postura cautelosa ante las promesas gubernamentales, después de meses de negociaciones sin resultados concretos.
El documento establece un proceso de tres etapas para que la comunidad obtenga finalmente la concesión del agua potable que ha defendido históricamente. El acuerdo fue suscrito por Hugo Ramón Velázquez Hernández, presidente del Comité de Agua de la comunidad, junto con autoridades estatales y federales.
Un conflicto que arrancó en 2023
El origen del conflicto se remonta a 2023, cuando CONAGUA otorgó una concesión al político y empresario Miguel Ángel Prado Vera, quien desde noviembre de ese año comenzó la extracción comercial de agua de los manantiales que la comunidad ha gestionado de manera tradicional desde tiempos prehispánicos.
Según documentación de la propia comunidad, entre enero y abril de 2025 se comercializaron 1,100 pipas de 10 mil litros cada una, vendidas a 800 pesos la unidad. Esta explotación comercial provocó que varios sectores de la comunidad, especialmente las zonas altas, comenzaran a sufrir desabasto de agua.
«La empresa está sobreexplotando el manantial y dañando el ecosistema», denunció Velázquez Hernández en abril de 2025, en medio de las negociaciones con autoridades federales y estatales.
Un año de lucha sin avances significativos
Desde abril de 2024, cuando la comunidad se levantó en defensa de sus manantiales, hasta abril de 2025, los avances fueron prácticamente nulos. «No tenemos aún un avance significativo», declaró entonces Ramón a en15dias.com. «Los documentos emitidos en su mayoría han sido a favor de la empresa».
La comunidad enfrentó no solo los intereses inmobiliarios y empresariales, sino también la oposición de grupos minoritarios locales y la indiferencia de instituciones federales, estatales y municipales.
«En pleno sexenio de la defensa y lucha por el agua, CONAGUA hace todo lo contrario: defiende a los privados, defiende a las empresas y permite la explotación irracional de los manantiales», denunció el líder comunitario en abril pasado.

La propuesta inicial: insuficiente para la comunidad
En las negociaciones previas al acuerdo de enero de 2026, CONAGUA había ofrecido a la comunidad una concesión por apenas 5,000 metros cúbicos. La comunidad rechazó esta cifra por considerarla insuficiente para sus necesidades reales.
«Necesitamos entre 80,000 y 100,000 metros cúbicos para la comunidad y las encargaturas», explicó Velázquez en abril de 2025. Esta demanda sigue siendo parte de las exigencias comunitarias, aunque no está especificada en el documento firmado.
Las tres etapas del proceso
Según la minuta firmada, el camino hacia la concesión consta de tres fases:
Primera fase: CONAGUA elaborará un estudio integral de la microcuenca y un proyecto de factibilidades para el sistema de agua potable. La primera visita técnica está programada para el próximo 10 de febrero a las 9 de la mañana, cuando el titular de la Comisión Nacional del Agua a nivel local acudirá a la comunidad.
Segunda fase: Una vez obtenidos los resultados del estudio, se iniciará el proceso de otorgamiento de la concesión de agua potable. Sin embargo, existe una condición: CONAGUA debe tener vigentes sus reglas de operación después de 180 días desde su registro.
Tercera fase: Con la concesión en mano, se procederá a trabajar la obra hídrica necesaria.
«Hasta no ver, no creer»
A pesar de que Velázquez Hernández afirma que «según dicen ya hay orden de presidencia que nos den la concesión», el representante comunitario mantiene una actitud escéptica basada en la experiencia del último año y medio. «Pero hasta no ver, no creer», enfatizó.
Esta desconfianza está fundamentada. Durante más de un año, la comunidad sostuvo reuniones con «todas las dependencias ambientales» sin que ninguna pudiera «poner límite a esta explotación» por parte de la empresa.
San Miguel del Monte es una comunidad de origen Pirinda que ha gestionado sus manantiales desde tiempos prehispánicos. La lucha actual es una continuación de siglos de defensa de su territorio y recursos naturales.
Nueve meses después, con el acuerdo firmado la consigna comunitaria se mantiene “el aua no se vende, se cuida y se defiende”.
Por su parte, la dirección de la Comisión Nacional del Agua Michoacán, difundió en sus redes sociodigitales un post informando acerca de la reunión.
«Junto con integrantes de la comunidad indígena de San Miguel del Monte, platicamos la posibilidad de aterrizar proyectos y obras que les garantice a la brevedad el acceso al agua», se señala en la comunicación..
Por su parte, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán informó en sus redes sociofigitales que se llevó a cabo una reunión de trabajo con el Director General de la Comisión Nacional del Agua en Michoacán y las autoridades civiles, comunales y tradicionales de la comunidad Matlatzinca o Pirinda de San Miguel del Monte, con el objetivo de atender la problemática del acceso al agua en la región.
De acuerdo con la información difundida, durante el encuentro se acordó el otorgamiento de una concesión de agua potable para las y los habitantes de la comunidad, así como la realización de un proyecto integral de agua potable que contemple la obra hídrica necesaria para garantizar el abasto.
Asimismo, se destacó que las autoridades de San Miguel del Monte propusieron la creación de un caudal ecológico, orientado a la preservación de la vida acuática, la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema regional.






