En el arranque de la renegociación del TMEC, las presiones de Donald Trump reavivan el debate sobre soberanía, recursos estratégicos y el rumbo económico de México. Entre tensiones geopolíticas y decisiones internas, crecen las alertas sobre una mayor dependencia frente a Estados Unidos. / Renegociación del TMEC, profundización del imperialismo
Renegociación del TMEC, profundización del imperialismo
Siguiendo la línea de las entregas anteriores, seguimos explorando la argumentación de que el imperialismo ya está aquí. Hemos hablado de cómo diversas luchas (como contra el capital inmobiliario o las Afores) son expresiones de lucha antiimperialista.
Revisamos el ataque estadounidense del 16 de febrero, donde asesinaron a 8 mexicanos en Nayarit como la inauguración de intervención directa. Y la entrega pasada abordamos la privatización que Morena impulsa de predios públicos en Michoacán.
La 4T lleva todo el año dando pasos hacia atrás: poniendo aranceles a China, suspendiendo el envío de petróleo a Cuba, firmando el acuerdo de minerales «críticos» que entrega nuestro mapa geológico a Estados Unidos. Como mencionamos en la columna anterior, a los dos días del ataque del Comando Sur se anuncia que se está considerando retomar el fracking, y se comienza a hablar de nuevo de la introducción de transgénicos.
Situemos este ataque en el contexto de la renegociación del TMEC, que comenzó el lunes 16 de marzo. Donald Trump ha presentado una lista de 54 barreras no arancelarias que exige eliminar [1].
Detrás del lenguaje técnico, lo que pide es la re-privatización de todo lo que la 4T ha intentado incipientemente recuperar como patrimonio nacional en los últimos años:
- El sector eléctrico (quiere revertir la rectoría de la CFE)
- PEMEX (para que vuelva a ser botín de privados)
- El litio (para que no sea sólo de la nación)
- Los puertos
- La tierra de cultivo y los bosques
- Hasta los mercados municipales
También exige el fin de la prohibición del maíz transgénico, del fracking, de la minería a cielo abierto y de la importación de glifosato.
En pocas palabras: quiere que México desmantele sus propias leyes para que las corporaciones gringas impongan su voluntad. Y sea por obediencia o por convicción propia, sectores de la 4T están abriéndose a la privatización de los bienes públicos a capital gringo.
La presidenta Sheinbaum asegura que «no se cederá en temas soberanos», pero los hechos concretos (el ataque en Nayarit sin respuesta, el acuerdo de minerales, la puerta abierta al fracking) dibujan otra realidad.
Desde el campo de las luchas populares debemos explicar a la gente que ya no hay camino soberano dentro del TMEC. Trump no nos ofrece ser socios, nos ofrece ser colonia. Si queremos mantener nuestra soberanía, debemos buscar otras alianzas globales, con Nuestra América. Con los que SÍ nos respeten y no nos apliquen la diplomacia de las balas.
La consigna es clara: Vámonos al sur, con el Sur Global. TMEC NO, BRICS SÍ. Necesitamos integrarnos en nuestro lugar histórico, y buscar la integración económica, política, militar y en todos sentidos con América Latina y el Caribe.
No es deshonroso replegarse ante un adversario militarmente superior (como al parecer está haciendo Venezuela y Cuba) y asumir la necesidad de años de resistencia. Pero para ello necesitamos dirigentes dispuestos a resistir. Y los actuales no están sabiendo defender lo público, la república, ni siquiera en tiempos de paz. ¿Qué se puede esperar ante los tiempos convulsos que se anuncian?
Porque vienen tiempos convulsos. Las heroicas resistencias palestina, irani, cubana, venezolana, yemeníes, y tantas otras, nos perfilan que si hay una alternativa, que además de deseable y posible, es necesario y urgente.
En las siguientes entregas hablaremos de la nueva alianza militar «Escudo de las Américas», cuyo propósito declarado es atacar a los cárteles, principalmente en México. Una patética alianza que, como veremos en próximas entregas, no es más que la reedición de viejos esquemas de subordinación y contrainsurgencia.
Mientras tanto, la tarea es clara: nombrar al enemigo, señalar a sus cómplices locales y organizar la resistencia. Porque el imperio ya está aquí, pero el antiimperialismo también.
Referencias:
Contralínea, 7/mar/2026






