Y las secretarías de la Defensa y Marina siguen presentando comunicados donde presumen la destrucción de “laboratorios clandestinos”, donde se fabrican drogas, o sea cocinas improvisadas que sólo existen si la foto la tomó el de Comunicación Social de las fuerzas armadas, pero no el fotoperiodista de The New York Times. / El chiste es descalificar
El chiste es descalificar
Andrés A. Solis*
Déjeme contarle una anécdota. Por estas fechas hace 25 años hice una investigación sobre cómo funcionaba el grupo de choque que en ese entonces tenían estudiantes de la UNAM que iniciaron un paro de labores en 1999.
El grupo de golpeadores estaba integrado por menores de edad (para no ser sancionados penalmente), eran liderados por un estudiante del CCH a quien conocían como “Mumra” y entrenados en el combate cuerpo a cuerpo y en el uso de armas de artes marciales como el kendo y los chakos.
Los adiestraba el papá del “Mumra”, quien de acuerdo con testimonios y fuentes del entonces Centro de Investigación en Seguridad Nacional (Cisen), este amoroso padre fue cadete del grupo paramilitar Pentatlón y fue integrante del grupo de “Halcones” que en los años 70 cometió actos de violencia contra movimientos estudiantiles y sociales, incluyendo la matanza del jueves de Corpus el 10 de junio de 1971.
Fueron muchas semanas de trabajo, investigación, entrevistas, acudir a los lugares de entrenamiento y ver actuar a este grupo de choque del autonombrado CGH de la UNAM.
La historia se publicó sin mencionar que el cerebro táctico y operativo de este grupo había sido “Halcón”, pues no tuvimos una evidencia documental para demostrarlo. No les daban una credencial.
El periodismo se construye de hechos, no de dichos. Los testimonios son importantes para sustentar lo que los hechos, los documentos, las evidencias muestran. Un “reportaje” basado en entrevistas y testimonios no es un reportaje, es un recuento de dichos.
Le cuento esto porque al estilo de su predecesor, la presidenta dedicó tres días a descalificar un reportaje publicado por The New York Times sobre supuestas cocinas en Culiacán, Sinaloa, donde se produce fentanilo.
La presidenta primero dijo “no se me hace creíble”. Primer tropiezo, porque no es lo que a la presidenta le parezca creíble o no, sino lo que las evidencias periodísticas muestren.
Luego la presidenta ordenó que alguien de su gobierno diera una explicación de porqué lo publicado por el Times no era creíble. Habló Alejandro Svarch, hoy titular de IMSS Bienestar, pero que no es especialista en farmacovigilancia, aunque haya sido titular de Cofepris.
Habló una oficial del Ejército, graduada en química, quién sólo se limitó a decir lo que el reportaje supuestamente no incluía, pero tampoco presentó evidencias científicas que sustentaran las afirmaciones de la presidenta, que sí es científica.
En resumen, la postura del gobierno federal es que no es posible producir fentanilo en “cocinas rudimentarias”, las mismas cocinas rudimentarias que existen en otros países como Colombia, Brasil, Venezuela, Bolivia, China, Laos, Camboya, Somalia, Afganistán, Uzbekistán, Turquía, y hasta en cocinas de países como Hungría, Rumanía, Estonia, Letonia, Polonia, Alemania, Italia y España.
Cocinas que lo mismo producen fentanilo que drogas sintéticas como cocaína, metanfetamina, cristal y la cada vez más popular China White, que es una mezcla de heroína y fentanilo.
Y las secretarías de la Defensa y Marina siguen presentando comunicados donde presumen la destrucción de “laboratorios clandestinos”, donde se fabrican drogas, o sea cocinas improvisadas que sólo existen si la foto la tomó el de Comunicación Social de las fuerzas armadas, pero no el fotoperiodista de The New York Times.
El chiste es descalificar
¿Quién es?
Andrés A. Solis*
*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo Hoy” que se transmite los martes a las 13:00 hrs., por Radio Educación.
Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.
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