Vivir y volver comunitario el territorio que habitamos, en estos tiempos de despojo y violencia, ha implicado plantear y replantear nuestro proyecto de vida comunitaria. / Posicionamiento Comunidad Ecológica Jardines de la Mintsïta
En estos 23 años de camino, desde que se fundó la Comunidad Vasco de Quiroga, pasando por la Colonia Jardines de la Mintsita hasta ahora que somos Comunidad Ecológica, los pasos que hemos dado no han sido lineales y de un sólo sentido, sino que hemos caminado preguntándonos, una y otra vez, quienes somos y hacia dónde queremos ir.
Posicionamiento Comunidad Ecológica Jardines de la Mintsïta
marzo de 2024.
A 23 años de caminar resistiendo y de resistir caminando, de construir comunidad y de comunalizar la construcción, la Comunidad Ecológica Jardines de la Mintsïta, una vez pasado por nuestro corazón colectivo, queremos compartirles nuestro pensamiento:
En estos 23 años de camino, desde que se fundó la Comunidad Vasco de Quiroga, pasando por la Colonia Jardines de la Mintsita hasta ahora que somos Comunidad Ecológica, los pasos que hemos dado no han sido lineales y de un sólo sentido, sino que hemos caminado preguntándonos, una y otra vez, quienes somos y hacia dónde queremos ir.
Vivir y volver comunitario el territorio que habitamos, en estos tiempos de despojo y violencia, ha implicado plantear y replantear nuestro proyecto de vida comunitaria.
Desde el comienzo de nuestro andar, junto a las guardias diarias para cuidarnos de manera colectiva y las cooperaciones para preparar los alimentos, fuimos llevando a las asambleas el acuerdo de que compartir la comida era un momento fundamental de nuestro hacer comunidad. Ahora le llamamos compartencia de alimentos, en ese entonces simplemente le llamábamos convivencia después de la faena. Todos compartíamos lo que teníamos y cooperábamos en la elaboración de los alimentos, los disfrutábamos en común y nos conocíamos de manera personal y directa; y así fuimos forjando los lazos comunitarios que hoy nos sostienen.
Fue precisamente este tejer lento y, a veces, imperceptible, de los lazos comunitarios, lo que hizo posible darnos cuenta del territorio que habitamos, y así, en asamblea, reconocer la importancia de la lucha ambiental y de la necesidad de un proyecto ecológico como proyecto de vida colectivo.
Fue así que en 2003, reorientamos nuestro proyecto en un sentido ecológico, para cuidar y defender el manantial Mintzita y para impulsar la reconstrucción de los vínculos comunitarios más allá del individualismo. Afirmar el nosotros y lo común, frente a un sistema que idolatra al individuo y a la propiedad privada.
Aunque en ese entonces no teníamos los conocimientos necesarios, sabíamos que debíamos cuidar el manantial; poco a poco y gracias al acompañamiento solidario de numerosos académicos, mujeres y hombres dedicados a distintas disciplinas científicas que hoy son nuestras compañeras y compañeros, fuimos sabiendo de la importancia de la cuenca hidrológica y de la cuenca hidrogeológica y de cómo una de las principales afectaciones al manantial provenía del crecimiento de la mancha urbana, pues las urbanizaciones y desarrollos inmobiliarios están en las zonas de filtración que abastecen, ahora lo sabemos, no a uno, sino a los doce manantiales que llamamos Mintzita.
Gracias también al acompañamiento de colectivos e individuos solidarios de Michoacán y del mundo, nos hemos dado cuenta de la importancia de conocer el territorio, de apropiarse, y más que apropiarse, ser con y parte del territorio, andar y amar el territorio.
Las redes de solidaridad que hemos tejido con otras comunidades, con comunidades indígenas y colectividades urbanas y rurales, más allá del espacio que habitamos, nos han permitido crear una nueva idea de comunalidad; nuevas generaciones que se han ido apropiado del proyecto, que han hecho suya la propuesta de la defensa del territorio y la vida, la agroecología y la soberanía alimentaria.
Hemos conocido y aprendido de generaciones de jóvenes y estudiantes que llegaron pensando en apoyar de manera directa a la comunidad en el territorio, pero en el trabajo y el andar se fueron dando cuenta que la comunidad va más allá de los que estamos acá, se han dado cuenta de que al luchar por la comunidad Mintzita, están también luchando por ellos mismos. En ese sentido esta comunidad es también una escuela, una comunidad escuela, gracias al intercambio de conocimientos y saberes de manera práctica y compartida, sin jerarquías inamovibles y donde todas aprendemos de todas. El relevo generacional está ocurriendo más allá de la herencia o la transmisión genética, está ocurriendo en las ideas y las convicciones.
Nuestra concepción política ambiental va más allá de las modas o del ambientalismo oficialista y buenaondita. Ni el desarrollo sostenible ni tampoco el sustentable son el ideal al que aspiramos. No es el Estado quien tiene que establecer los estándares de la vida buena, ni esperamos nada de las autoridades gubernamentales. Ya sabemos que sólo quieren legitimarse y legitimar su dominación con nuestro trabajo y nuestra resistencia.
Nuestro proyecto es utópico, sí, nuestro proyecto se está adelantando a las reglamentaciones del Estado y de la sociedad actual que sigue atada a la noción y al derecho romano centrado en la propiedad privada. Nosotras estamos planteando otra noción, otra relación, no antropocéntrica sino una que pone en el centro la vida y apunta a ser cada vez más conscientes de nuestra relación con el complejo sistema de la Tierra y su equilibrio deseable.
Pero queremos advertirles una cosa, no somos perfectos. Les pedimos que no caigan en la romantización de nuestra comunidad, como ha ocurrido en otras ocasiones, por ejemplo, con el zapatismo o con Cherán o con otras resistencias comunitarias. Somos una comunidad humana como todas las comunidades humanas, tenemos vicios, defectos, dificultades y contradicciones de las que tenemos que aprender y superar.
Gracias a la crítica y la autocrítica, apegados a la tierra, a la vida y sus ciclos, lo estamos aprendiendo para vivir mejor todas juntos, mujeres y hombres, no separados ni divididos sino en comunidad y aprendiendo a comunicar nuestras necesidades y deseos, vamos también aprendiendo una nueva manera de compartir la vida. Sostenemos la necesidad de construir un nuevo mundo sin violencias de ningún tipo.
Por eso queremos llamar una vez más la atención sobre el área natural protegida y sitio Ramsar.
Mintzita vive una situación crítica, el humedal está en uno de sus peores niveles de recuperación. A pesar de ello, la papelera Kimberly-Clark sigue extrayendo más de 500 litros de agua por segundo para producir pañales y pañuelos desechables.
Los drenajes a cielo abierto de los fraccionamientos de la zona, están provocando la proliferación de especies como el carrizo y el tule en el humedal, lo cual se debe a los excesos de nutrientes, fosfatos, nitratos y coliformes, ocasionados por la contaminación del agua.
Hacemos un llamado a las autoridades de todos los niveles de gobierno a parar el crecimiento de la mancha urbana en la zona poniente de la ciudad de Morelia, ya que este es uno de los grandes focos de contaminación de los manantiales de la Mintzita. Reclamamos la necesidad de voluntad política y acuerdos tangibles entre los diferentes actores sociales y políticos, para tomar medidas concretas para que los complejos habitacionales ya existentes traten sus aguas negras, las reciclen y reutilicen, y no las viertan a los manantiales de la Mintzita.
Necesitamos parar el crecimiento urbano, que Arco San Pedro y Villas del Pedregal se hagan cargo de la reutilización de sus aguas de uso doméstico. No es viable seguir con el modelo de saqueo, ni para esos fraccionamientos que se están hundiendo, ni para el resto de la ciudad. De lo contrario, el hundimiento continuará.
Demandamos que no sólo no se otorguen nuevas concesiones privadas de agua para uso industrial y para inmobiliarias, sino que se cancelen las ya existentes. El derecho humano al agua debe estar por encima de los intereses de los dueños del dinero.
De igual modo, nos oponemos a la construcción del segundo anillo periférico promovido por el gobierno del Estado, ya que esto provocaría una mayor expansión urbana y pondría en riesgo la cuenca hidrológica e hidrogeológica que nutre a los manantiales de la Mintzita.
En la Comunidad Ecológica Jardines de la Mintsïta no somos ingenuos; sabemos que enfrentamos fuerzas visibles e invisibles, especuladores con el valor del suelo y empresarios inmobiliarios e industriales. Pero también sabemos que no estamos solos, que contamos con todos ustedes que están aquí con nosotras celebrando la vida y la resistencia de este proyecto comunitario que hoy cumple 23 años.
Este es un posicionamiento hecho público, por la Comunidad Ecológica Jardines de la Mintsïta, en la XXXIV edición de la Feria del Agua y la Gotita y que en15dias.com reproduce integró por la importancia y trascendencia.
Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.
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