Raquel Zapien, fundadora y directora de Son Playas, medio especializado en periodismo ambiental con sede en Mazatlán, Sinaloa, conversó con en15dias.com sobre los desafíos de contar las historias que otros ignoran.

“El periodismo ambiental local es necesario y es urgente”: Raquel Zapien
Por Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com
enero 2026
Hace casi ocho años, Raquel Zapien caminaba por las playas de Mazatlán cuando se hizo una pregunta: ¿qué puedo hacer si no soy bióloga ni científica? La respuesta llegó con claridad: “Soy periodista. Voy a empezar a contar historias”.
Así nació Son Playas, el primer medio de comunicación especializado en medioambiente de Sinaloa. No como un proyecto editorial convencional, sino como un acto de resistencia y amor por el territorio. El deseo de ayudar, de contribuir desde el periodismo al cuidado del entorno natural, fue el motor de esta iniciativa que en marzo de 2026 cumplirá ocho años de vida.
La fundadora recordó que la preocupación por la contaminación, la erosión y la pérdida de espacios naturales la llevó a preguntarse cómo podía contribuir sin ser científica.
“Literalmente me cayó el 20 y dije: ‘Bueno, soy periodista. Voy a empezar a contar historias de esos seres que habitan en el mar, historias de nuestro territorio para que las personas conozcan’”.
La esperanza era que esa información sirviera de base para apreciar y, por lo tanto, cuidar el entorno natural.

I. EL DESAFÍO DE HACER PERIODISMO SIN RECURSOS
La conversación con Raquel Zapien reveló las contradicciones de un oficio que cuesta cada vez más sostener. El financiamiento encabeza la lista de desafíos para los proyectos de periodismo independiente.
“El periodismo cuesta, es una práctica profesional especializada que requiere preparación, compromiso y rigor”, sostuvo. El periodismo especializado, como el ambiental o socioambiental, demanda todavía mayor preparación: cuesta más tiempo, más esfuerzo y, por lo tanto, más dinero.
La periodista fue contundente: “El mayor desafío para mantener estos proyectos en el tiempo es el financiero. ¿Con qué vas a pagar el tiempo de periodistas profesionales, de fotógrafos, de fotógrafas, editores?”. Ese dilema atraviesa al periodismo en México y prácticamente en todo el mundo.
Son Playas opera como un voluntariado sin fines de lucro. El tiempo se dona, el esfuerzo también. Zapien realiza trabajos independientes para pagar a colegas periodistas que colaboran en la generación de contenidos.
“De repente hago actividades o trabajos independientes y con esos recursos pago el trabajo de colegas que me ayudan a generar textos”, compartió. Es una fórmula precaria pero digna, que prioriza la calidad sobre la rentabilidad.
El segundo reto fue crear un público. Al ser el primer medio de comunicación especializado en medioambiente de Sinaloa, con sede en Mazatlán, Son Playas tuvo que construir desde cero una audiencia interesada en sus contenidos.
“Los medios generalistas, los medios de comunicación que cubren de todo, de repente no le dan importancia o relevancia al tema socioambiental”, observó. Normalmente lo relegan a secciones secundarias o publican coberturas pobres, con imprecisiones.
Crear un público implica también competir con otros medios. Un medio independiente sin estructura técnica ni recursos compite en desventaja contra corporaciones consolidadas que dominan los algoritmos de las redes sociodigitales.
“Estás en un ecosistema de medios que estamos luchando por llamar la atención de la comunidad lectora. Un medio independiente que carece de recursos, de estructura, de insumos técnicos, está aún más en desventaja”, detalló.
Pero el desafío mayor fue crear comunidad. No solo seguidores ocasionales, sino lectores fieles que reconocieran el valor de la información. “Cuando tú como medio de comunicación generas una comunidad, tienes un grupo de personas lectoras que te siguen, que te son fieles porque reconocen la valía de la información que estás proporcionando”, puntualizó.
II. RESISTIR SIN CEDER LA LÍNEA EDITORIAL
Después de siete años de existencia, Son Playas logró posicionarse como una referencia en periodismo ambiental, aunque su audiencia sea de nicho. “No somos decenas o cientos de miles de seguidores, porque además el periodismo especializado como lo es el periodismo ambiental es un periodismo de nicho. No es de las grandes masas”, reconoció su directora.
El periodismo de nicho, añadió, es “un poco más complicado”.
Sin embargo, crear esa comunidad lectora fue uno de los principales logros. “Me parece que hemos logrado posicionarnos y tener nuestra comunidad”, aseguró. La resistencia implica mantener la independencia editorial frente a las tentaciones del financiamiento gubernamental o privado.
“Cuando tienes tantas necesidades y limitaciones es muy fácil para muchos proyectos ceder, empezar a ceder su línea editorial, empezar a cambiar algunas narrativas para poder obtener contratos de publicidad gubernamental”.
El no ceder, el mantenerse fiel a la línea editorial en la que se manifiesta por qué y para qué se hace periodismo, fue tanto un reto como un logro. “Mantenerse es difícil, pero me parece que es necesario”, enfatizó Zapien.

III. EL VALOR DEL PERIODISMO EN TIEMPOS DE INFODEMIA
En un contexto donde la información falsa circula con la misma velocidad que la verdad, los medios independientes se convierten en referentes necesarios. La periodista subrayó que en estos tiempos, con solo un clic o encender cualquier dispositivo digital, se tiene acceso a una avalancha informativa.
“Pero no toda esa información es información de calidad, no toda esa información es confiable”, advirtió.
“Quien controla las narrativas, controla la opinión pública y por eso hay mucha información por ahí fluyendo que confunde a las personas”, sentenció.
Este fenómeno no es casual ni casualidad. En ese contexto de infodemia y de información falsa e imprecisa, tener medios de comunicación independientes como en15dias.com, como Son Playas y como otros proyectos que existen en México se vuelve cada vez más importante.
“Se convierten como en un oasis de periodismo confiable, verificado, bien hecho y con rigor, que está a disposición del público y en el cual el público puede confiar. Esto es importantísimo porque la opinión pública, nuestro juicio, nuestro criterio se forma en función, sí, de nuestras experiencias de vida, pero también de la información que consumimos”, argumentó.
Zapien compartió un lema personal: “Cuida lo que pones en tu mente y en tu corazón”. La información que se recibe, que se lee, que se escucha, que se ve desde los dispositivos influye en la opinión que cada persona formará. Y en función de ese juicio, de esa opinión, se decidirá si involucrarse o no en la defensa del entorno natural, si participar activamente en la toma de decisiones de la comunidad.
Por eso, consideró fundamental que se valore, se aprecie y se exija la información seria, la información de calidad, la información periodística con rigor. Los proyectos de periodismo independiente que ofrecen ese rigor, esa calidad y ese compromiso adquieren mayor valor.
“El reto es que se aprecie la utilidad pública de proyectos como estos de los que estamos hablando”, destacó.
Existe, sin embargo, un problema estructural: los discursos de odio hacia el periodismo han erosionado la confianza pública.
“Estos discursos en los que se demeritan la labor periodística han abonado a que cada vez más personas no crean en el periodismo o escuchan la palabra periodismo y piensan en cosas malas”, lamentó. “Ah, eres periodista, eres chayotera”, ejemplificó.
Estos discursos que se utilizan para desacreditar al periodismo y al periodismo crítico “tampoco son casuales y han hecho mucho daño”.
Como resultado, hay personas que ya no saben en qué confiar. “De nueva cuenta en este contexto tener medios de información que hacen periodismo serio con rigor, de calidad, comprometido, especializado, pues adquiere más valor”, insistió.
El gran reto, entonces, es que se reconozca la utilidad pública del periodismo, que se valore y que haya una sociedad que acompañe a sus periodistas, a sus buenos periodistas. “Esa sería como la meta, lo aspiracional: que la comunidad reconozca esta importancia y si la reconoce, pues entonces no nos va a dejar morir”.
La comunidad comenzará a consumir los contenidos, a compartirlos y a apoyarlos también con donativos, con financiamiento, con campañas de recaudación de fondos para el autofinanciamiento. “Esa es una manera también de apoyar al periodismo y en la medida en que se reconozca esa utilidad pública, creo que podremos tener esos apoyos”, concluyó.
IV. CREDIBILIDAD: EL PERIODISMO CON RIGOR COMO ÚNICA RECETA
¿Cómo construir credibilidad en un entorno de violencia y desconfianza? La respuesta fue directa: haciendo periodismo con rigor.
“Aunque sean notas sencillas, aunque sean notas diarias, hacerlas bien”, insistió. Eso significa verificar, comprobar lo que se está informando, ponerle contexto, dar una explicación. No solo hablar del hecho, sino también de qué está provocando ese hecho.
“La gente empieza a ver que tus contenidos son más completos, que tus contenidos aportan contexto, que tus contenidos están cuidados. La gente sí se da cuenta”, aseguró. Esa atención al detalle genera confianza porque demuestra que el medio se toma en serio su trabajo, que está cuidando sus contenidos y, por lo tanto, está cuidando a su comunidad lectora.
“La información que consumimos, lo que ponemos en nuestra mente y en nuestro corazón, determina nuestro juicio y nuestra opinión. Entonces, cuidando mucho nuestros contenidos, me parece que esa es la mejor manera de generar confianza”, consideró.
En segundo lugar, la credibilidad se construye mostrando equilibrio e imparcialidad. “Sí, abiertamente nosotros decimos que Son Playas hace periodismo para incidir en el cuidado y en la protección del medio ambiente y en la participación ciudadana. Pero siempre tenemos rigor y equilibrio en lo que decimos y afirmamos”, detalló. Todo debe estar verificado y todo debe ser comprobable.
“Cuidamos mucho eso. La gente también se da cuenta”, añadió.
La confianza también se construye tocando y señalando temas que otros no señalan ni tocan. Y se genera cuando se empieza a escuchar a la comunidad lectora y a observar los temas que le interesan: qué comenta, qué consume, qué lee, qué temas le resultan relevantes.
Zapien recordó cómo llegaban mensajes de personas que preguntaban: “Yo quiero participar, pero no sé cómo, yo quisiera hacer un cambio, por favor, cuando haya actividades invítenme”.
Esos comentarios permitieron identificar qué necesitaba la comunidad y entonces comenzaron a ofrecer contenidos para cubrir esa necesidad. “Eso también construye confianza porque estás al pendiente de tu comunidad lectora”, afirmó.

V. MÁS ALLÁ DEL PERIODISMO: VINCULACIÓN Y CAPACITACIÓN
A raíz de observar a las fuentes, a la comunidad lectora y al entorno, Son Playas comenzó a ofrecer otras cosas además de información. La fundadora del medio recordó que creó Son Playas con la idea de hacer periodismo ambiental para generar conciencia y fomentar la participación ciudadana en el cuidado del medio ambiente.
Pero pronto se dio cuenta de que aunque el tema ambiental todavía no es prioridad en la agenda pública, hay un pequeño sector de la población que comienza a voltear a ver el tema ambiental, que se preocupa.
“De alguna manera también impulsados por el deterioro y por las afectaciones y las consecuencias que ya estamos pagando en carne propia por ese deterioro ambiental”, observó.
Detectaron que hay personas que sí quieren ayudar, que sí quieren hacer un cambio, pero no saben cómo, ni a dónde ir ni por dónde empezar. También notaron que había personas y organizaciones ciudadanas que estaban haciendo un intento por apoyar: los que cuidan tortugas, los que limpian las playas, los que dan pláticas de educación ambiental. Pero estos esfuerzos estaban separados, por separado, y eran esfuerzos de organizaciones y personas que necesitaban ayuda, que necesitaban manos amigas para sumar fuerzas.
“Esto surgió de la observación y entonces dije: ‘Vamos a unir en un solo espacio a los que quieren ayudar con los que necesitan ayuda’”, relató. Así comenzaron a celebrar el aniversario de Son Playas con una Expo Ambiental que cada año reúne a organizaciones ciudadanas, instituciones de investigación y universidades para mostrar los proyectos que tienen a favor del entorno natural.
Se hace una convocatoria pública, las personas van y conocen, y esto se convirtió en un encuentro de vinculación y de inspiración. Los esfuerzos ciudadanos e institucionales genuinos y reales a favor del medio ambiente sirven para inspirar a otras personas.
“Esa observación también nos dio la pauta para generar contenidos que cumplan con esa necesidad”, señaló.
Cada año, Son Playas realiza cursos y talleres en su inmensa mayoría gratuitos, sin fines de lucro, para enseñar a las personas cuáles son sus derechos en materia ambiental, cómo participar en la defensa y cuidado del medio ambiente. También han impartido cursos de acceso a la información pública en temas ambientales.
“¿Por qué? Porque detectamos estas necesidades de personas que quieren ayudar y no saben cómo o de personas que ya están trabajando, pero necesitan desarrollar más habilidades para seguir adelante con estos proyectos que benefician a nuestro medio ambiente”, detalló. Como nadie lo hacía, porque a veces ni las instituciones de gobierno que están para eso lo hacen, Son Playas comenzó a hacerlo.
“Como medio de comunicación, eso no era parte del proyecto original, pero encontramos estos vacíos, encontramos estos huecos y los empezamos de alguna manera a cubrir con acciones de capacitación y espacios de vinculación”, compartió.
Eso contribuye a generar confianza porque muestra cuál es el interés y cuál es la utilidad pública. “Es un servicio social, es un servicio a la comunidad, lo que como periodistas estamos haciendo”, reflexionó.
VI. EL PERIODISMO AMBIENTAL LOCAL: NECESARIO Y URGENTE
Escuchar y ver qué necesidades no están cubiertas va de la mano con cómo generar credibilidad y cómo vincularse con la comunidad a la que se sirve.
“¿Qué es lo que como comunidad costera nos da identidad, de qué nos sentimos orgullosos, cuáles son nuestras principales actividades, cuáles son nuestras principales festividades y eso qué vínculo tiene con el medio ambiente?”, planteó Zapien. Y comenzaron a contar historias desde lo local, donde las personas se sienten representadas.
“Eso es lo que a mí me parece maravilloso del periodismo que hacemos en Son Playas: el periodismo ambiental local como nunca antes en la historia de la humanidad es necesario y es urgente», enfatizó. A lo mejor no se han dado cuenta muchas personas, “pero nosotros sí nos damos cuenta”.
Todo el periodismo, cuando se habla de periodismo se refiere al periodismo bien hecho, porque si no es periodismo ético, bien hecho con rigor, entonces no es periodismo.
“Son otras formas de comunicación, pero no es periodismo”, aclaró. Todo tipo de periodismo es importante, necesario, imprescindible para hacer valer muchos derechos humanos.
Sin embargo, el periodismo ambiental local en este contexto de triple crisis climática —por la pérdida de biodiversidad, por la contaminación y por el calentamiento global— juega un papel preponderante. Hay grandes investigaciones muy importantes que hablan de lo que está pasando en regiones del mundo, en los polos, en el Ártico, y por supuesto que tienen consecuencias en todo el globo terráqueo.
“Pero a veces las personas ven estas historias muy lejanas. Hay personas que creen que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad está pasando o en el Ártico o en el Amazonas o allá en otro lugar, menos en su lugar de origen”, observó.
El periodismo local tiene esa labor imprescindible de tropicalizar los temas, aterrizarlos al ámbito local, al territorio, y contar estas historias de cambio climático, de triple crisis ambiental desde el territorio y a partir de lo que la gente conoce y vive todos los días.
“Si tú empiezas a hablar, por ejemplo, del carbono azul, del cambio climático, pero a partir de tus manglares, de tus marismas, a partir de tus playas, de tus lagunas, de lo que ocurre en ellas, de lo que ocurre con la gente que vive de esos ecosistemas, pues estás hablando de un tema global pero a partir de lo local”, ilustró.
Entonces la gente se siente representada y es más probable que haya un clic, que haya empatía a partir de estas historias.
“Que de repente pueden decir: ‘Ay, es periodismo local, sí, periodismo chiquito, muy doméstico’’. Sí, pero este periodismo doméstico chiquito de a pie puede incidir más en tu comunidad, porque la gente se siente representada”, defendió.

VII. EL ECOSISTEMA DE MEDIOS
El ecosistema de medios en Mazatlán está dominado por medios generalistas y pequeños portales digitales que, en muchos casos, se limitan a replicar comunicados oficiales, sin investigación ni especialización temática.
En ese contexto, Son Playas se consolidó como el único medio especializado en periodismo ambiental en el puerto y en el estado de Sinaloa.
Zapien señaló que Son Playas surgió para llenar un vacío informativo en la cobertura ambiental y, con el tiempo, logró incidir en la agenda de medios tradicionales, que hoy comienzan a dar mayor espacio a estos temas.
“Antes no se abordaban como ahora. Me da gusto ver que hay colegas que se están especializando y que algunos incluso colaboran con nosotros”, afirmó.
La periodista describió un panorama mediático marcado por la proliferación de portales digitales de corta duración, muchos de ellos creados en contextos electorales, que reproducen información oficial sin ejercer un periodismo crítico. Frente a ello, destacó la importancia de los proyectos independientes que apuestan por la especialización y la investigación, particularmente en temas socioambientales.
Sobre el futuro del periodismo ambiental en México, Zapien advirtió que enfrenta los mismos problemas estructurales del periodismo en general: precarización laboral, falta de garantías para el ejercicio profesional y altos niveles de riesgo.
“Al sistema le conviene tener periodistas precarizados, a quienes se les dificulte investigar o especializarse porque tienen que elegir entre informar o subsistir”, sostuvo.
Recordó que México se ubica de manera constante entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, de acuerdo con organizaciones como Reporteros Sin Fronteras, y también entre los más riesgosos para la defensa del medio ambiente. Esta combinación incrementa la vulnerabilidad del periodismo ambiental, especialmente a nivel local.
“El riesgo aumenta cuando eres periodista ambiental y todavía más cuando eres periodista ambiental local, porque te conocen, saben dónde vives y dónde encontrarte”, señaló.
Pese a este escenario adverso, Zapien afirmó que el periodismo no desaparecerá. Subrayó que algunos de los trabajos más sólidos y relevantes en el país se están realizando desde medios independientes y que ahí radica una de las principales fuentes de esperanza. “En México se está haciendo buen periodismo, y ese periodismo se hace desde proyectos que resisten, a pesar de todo”.
La directora de Son Playas destacó también el papel de las redes de periodistas como espacios clave para la capacitación, el acompañamiento y la protección colectiva, entre ellas la Red Mexicana de Periodistas Ambientales, la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, la Red Mexicana de Periodistas de Mar y organizaciones como Freelance Front México. “Solo entre periodistas podemos apoyarnos y cuidarnos en este entorno de inseguridad y falta de garantías”, afirmó.
Finalmente, llamó a las y los periodistas a utilizar su capacidad de incidencia para poner en valor el propio periodismo ante la sociedad y explicar por qué es indispensable para la defensa de derechos como el acceso a un medio ambiente sano. “El panorama es difícil, pero la luz somos nosotros mismos con nuestro trabajo, nuestra convicción y nuestra vocación”, concluyó.
La pregunta que Raquel Zapien se hizo hace casi ocho años en la playa sigue resonando: ¿qué puedo hacer? Su respuesta fue clara entonces y lo sigue siendo ahora: contar historias, generar conciencia, construir comunidad. Un día a la vez, una nota a la vez, con rigor y sin claudicar.






