Entrar a la Nueva Jerusalén, una comunidad religiosa en Turicato, Michoacán, no es sencillo. Entre rezos que nunca cesan, estrictos códigos de vestimenta y la desconfianza hacia los forasteros, se esconde también una historia marcada por la resistencia a la atención médica y el retraso en la detección de la enfermedad de Chagas.

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Reportaje: La enfermedad de Chagas,
detección en tierra prometida
Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com
septiembre de 2025
“Usted es el anticristo… usted no puede pasar a mi casa…”, sentencia una mujer adulta de 63 años que se encuentra parada en el marco de la entrada de su puerta, intentando defender su privacidad. La acompaña otra mujer mucho más joven que intenta calmarla.
“Ustedes pueden entrar pero él no”, avisa la señora con una falda de color rojo y una camisa igual de vistosa de color amarillo canario. En su pecho cuelga un escapulario de tamaño de una carta de poker. No llego a distinguir de qué santo o santa se trata ya que la acusación me desconcentra.
Doña Herlinda se dirige a mi, que visto de negro, y sentencia que tendré que esperar afuera de su casa a que los trabajadores de la salud revisen si tiene chinches besuconas o no; “sólo ellos”.
“Ni modo güero…”, se anima a decir Don Raúl a quien he acompañado durante el recorrido por la comunidad.
Como me trató Doña Herlinda es la forma de recibir a los forasteros que llegan de imprevisto y que su imagen no cuadra con la que tiene otros visitantes y que tampoco está acorde con las reglas del lugar.
Y es que para entrar a la Nueva Jerusalén tuve que cortarme el cabello y quitarme algunas pulseras; tuve que entrar a una lista que previamente entregaron a las autoridades de la comunidad para aprobar mi entrada. Ingresé como un trabajador más de la Secretaría de Salud de Michoacán, “por seguridad y para no tener ningún problema”, se acordó días antes con las autoridades del sector salud del estado.
Mientras Doña Herlinda despide a los visitantes indeseables, un coro de voces es perceptible afuera de su casa. En la comunidad, no hay otro sonido que las voces de las mujeres que rezan día y noche. Durante el día, no hay ningún sonido por las calles, ninguna bocina con música estruendosa se escucha, es la calma de una ciudadanía que escucha a todas horas el rezar continuo en lo que pareciese ser un letargo religioso.
En las calles tampoco se ven mujeres con vestimenta de color negro; todas ellas están ataviadas con colores vivos como el azul, amarillo, rosa, morado, rojo y verde. Esta vestimenta está relacionada con la religión que profesan. Todas las mujeres, sin excepción, deben vestir como la virgen y desarrollar sus actividades de esa forma.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ.
Los deseos de la virgen en general, consisten en cuestiones cotidianas de la organización del pueblo y la construcción de éste, así como en la realización de rituales y rezos.
“La virgen ordenó que todos rezaran el rosario varias veces al día, que las misas se oficiaran en latín, que se construyera el convento, que se pavimentara una calle, y que los pobladores se organizaran para rendirle culto y para trabajar por la comunidad”, según relata la antropóloga Warnholtz, en Animal Político, en 2012.
Los rezos continuos, que en algún momento se vuelven murmullos, se escuchan más fuertes entre más avanzo por la calle principal, una de las pocas pavimentadas. Ese camino cruza por todo el pueblo y lleva a la que es la “Catedral”.

A primera vista se confunde con la obra negra de otras casas que se encuentran alrededor, sin embargo, los cordones de color amarillo y guinda que cuelgan en los pilares 80 del inmueble la hacen ver distinta. A esto se le añaden los rezos que se escuchan cada vez más fuertes y nítidos.
Unos hombres de más de 50 años se encuentran afuera del edificio hecho de bloques de cemento. Sentados, vigilan la entrada al recinto. Un pedazo de tronco encima de dos piedras sirve de asiento. Todos llevan una imagen en su pecho. Ellos se encargan de “dejar pasar o no” a los asistentes de La Ermita, llamada así a la catedral.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
“Quítese la gorra al entrar”, nos dice un hombre quien responde a la petición de entrada al recinto y quien no nota el cabello largo que cuelga en mi espalda. Una señora de vestido azul, que se encuentra recargada en el marco de su puerta, observa atenta y a lo lejos se escucha ofrecerme una mascada para guardar mi cabello.
Por designio de la virgen, todas las mujeres sin excepción deben llevar mascada en la comunidad, y yo no llevo. La vestimenta de las mujeres de la Nueva Jerusalén tiene concepciones religiosas y sociales.
Históricamente este territorio ha sido trabajado por campesinos, arando la tierra y sembrando maíz y caña. En el texto “El cuerpo como territorio y el código de vestimenta en las mujeres de la Nueva Jerusalén, Turicato, Michoacán, México”, de Guillermina Murillo Barriga, se cuenta de la importancia religiosa de la vestimenta.
“La ropa de las mujeres de Nueva Jerusalén representa la unión entre lo campesino y lo católico tradicional. La Virgen del Rosario en sus apariciones a Gabina Romero portaba ropa similar a las de la campesina. Entonces, las mujeres de la Ermita se visten emulando a Mamá Salomé y a la Virgen” (Barriga, 2021). Esta vestimenta se compone de una falda larga, blusa con manga, mandil, zapatos y velo. “La vestimenta está adaptada al entorno rural y campesino propio de la comunidad religiosa” (Barriga, 2021).
La investigadora se basa en el texto de la “Virgen María en la Tierra”, que es el único documento que cuenta de manera directa la historia de la creación de la comunidad de la Nueva Jerusalén, y donde se da una descripción detallada acerca de la vestimenta que deberán usar las mujeres y hombres dentro de La Ermita.
Este texto –relato oficial con reconocimiento de los líderes religiosos– que narra la aparición y la fundación de Nueva Jerusalén, “está a la venta en la Ermita entre los $10 y $20 pesos mexicanos, para cualquier persona interesada en adquirirla”. Sin embargo, en ese momento de nuestra visita no había ningún tipo de hoja panfletaria; sólo miradas de disgusto por mi presencia.
La confusión de la señora de si soy mujer u hombre se disipa al verme la barba tupida en la cara. “Ah, eres hombre y tienes chongo…”, me reclama la mujer de edad avanzada que, como Doña Herlinda, trae consigo un escapulario colgado. “Usted no puede entrar aquí… trae el cabello largo…”, me insiste la mujer quien con la mirada me dirige hacia la salida.
El químico Alejandro Rodríguez Hernández, director del departamento de Vectores de la Secretaría de Salud de Michoacán intenta ayudarme pero las reglas y designios de la virgen son claras y explícitas en estos casos.
“¡Usted no puede acceder ahí…!”, se suma, al reclamo, con un grito un hombre, reiterándome la falta, mientras se acerca rápidamente a mi para explicarme el por qué no puedo ingresar con cola de caballo y con pulseras en las manos. “Usted puede salvar su alma, se puede cortar el pelo y así la salva”, me recomienda el hombre.
Mientras me convence de que me salva y de que todos somos pecadores, el canto de las mujeres se hace más nítido y los pájaros pelean por ambientar aquella escena, reflexiono que para que la doctora española, representante de la OPS, pudiera entrar y tomarse aquella foto con los demás representantes en la plaza principal de la Nueva Jerusalén, en un hecho sin precedentes, tuvieron que pasar al menos 40 años.
Después de varios minutos quizá, 20, el coro de voces que se alcanza a escuchar, a sólo una cuadra de donde Herlinda vive, se vuelve parte de la escena y acompaña nuestro recorrido. Parte de la “obligación” de las mujeres es rezar dentro de la iglesia por más de 12 horas.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
La historia de la Nueva Jerusalén no se puede entender sin la relación de peregrinaciones, migraciones y fe, pero también por una supuesta historia de aparición de una virgen y el empoderamiento religioso de un tal Papa Nabor y Mamá Salomé.
Estás apariciones determinaron el futuro de la comunidad y con ello, la tardanza del gobierno estatal, federal y de la propia Organización Panamericana de la Salud, en poder implementar una política pública en torno a la enfermedad de Chagas o de otro padecimiento. Si bien, no se puede vincular directamente la religión y la enfermedad, ya que hablamos de un padecimiento que depende de las condiciones y del ciclo biológico natural y silvestre del tripanosoma cruzi y de los mecanismos de transmisión e infección, la nula política pública y epidemiológica en comunión con la negación a la asistencia médica por parte del grupo religioso que controla a la comunidad retrasó, sin duda, el análisis del panorama de infección de la enfermedad de chagas en la Nueva Jerusalén.
A pesar de que el registro de la enfermedad de chagas en Michoacán es importante en la historia del padecimiento en México, hay poca historiografía al respecto y pocos estudios académicos.
La historia se puede rastrear desde 1946, en el municipio de Apatzingán, Michoacán, donde se realizó el primer estudio clínico-serológico del país. Ese estudio impulsó nuevos estudios del padecimiento, sin embargo, la falta de recursos y apoyo gubernamental no permearon en las políticas públicas para mapear la distribución de las chinches besuconas (Velasco CO, 2008).
“Los primeros datos de la enfermedad de chagas en humanos reportados en el estado corresponden a Díaz (sic) que señaló en una serie de 48 reacciones de fijación del complemento para chagas en la población de Apatzingán, 4 personas con reacción positiva y además algunas que presentaron alteraciones electrocardiográficas compatibles con el diagnóstico de cardiopatía chagásica” (TAY, BIAGI, & BIAGI, 1967). 84
En 1947, el mismo Ezequiel Días reportaba el primer caso en tlacuache infectado, también en Apatzingán, después de que ese mismo año Aguirre-Pequeño, descubrió el primer reservorio silvestre de Trypanosoma cruzi en Nuevo León. El documento que da una primera pincelada acerca de la enfermedad de Chagas en el estado es el texto nombrado “Estado actual de conocimientos sobre triatomas y enfermedad de Chagas en el Estado de Michoacán”, publicado en la Revista de la Facultad de Medicina, en febrero de 1967.


PUBLICACIONES ACERCA DE CHAGAS EN MICHOACÁN DENTRO DE LA REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA, EN ABRIL DE 1966 Y FEBRERO DE 1967.
Cuatro años antes, en 1963, el investigador Biagi realizaría una encuesta en el municipio de Tuxpan en 148 personas estudiadas, donde se confirmó la infección en el hombre (y la mujer) al menos en un paciente.
“Por demostración del parásito mediante xenodiagnóstico, lo que por primero vez señaló para el estado de Michoacán con certeza, que la transmisión del tripanosoma se realiza hasta el hombre: este es un hecho importante dado que la presencia de reservarios 85 infectados así como de transmisores en una región determinada no implica necesariamente que se realice la transmisión al hombre”.
En aquella encuesta realizada, arrojaba que “8.7% de personas estudiadas manifestaron antecedentes de haber presentado edema bipalpebral unilateral de varios días de duración que pudo corresponder al signo de Romaña y dos de estos pacientes se encontró bloqueo incompleto de la rama derecha del haz de His, alteración muy frecuente en la cardiopatía chagásica”, reportaban los tres investigadores en el texto publicado en la Revista de la Facultad de Medicina.
En el comentario final del texto de Tai y los hermanos Biagi, se destaca que “en el estado de Michoacán, indudablemente se efectúa la transmisión de Trypanosoma cruzi al hombre, como se comprobó al obtener un xenodiagnóstico positivo, al obtener reacciones de fijación del complemento positivas en un buen número de personas y en localidades diferentes. La presencia de transmisores frecuentemente infectados por T. cruzi y en porcentajes elevados, 12, viviendo en la habitación del hombre y alimentándose sobre él, así como la presencia de reservorios infectados, son hechos que hablan de la presencia de la enfermedad de Chagas en el estado de Michoacán.
“Las cepas de T. cruzi aisladas en el estado y estudiadas por Pérez Reyes (Apatzingán), y por Tay colaboradores (Tuxpan), señalan su poder de invasividad a órganos vitales en el ratón, no tenemos por qué dudar que lo mismo suceda en el humano por lo señalado en el trabajo de Biagi y colaboradores, los cuales comprobaron que cepas mexicanas de T. cruzi, son capaces no sólo de causar enfermedad en el hombre sino también la muerte”.
El texto de los investigadores deja la preocupación a la academia y a las instituciones públicas de ese entonces, ya que alerta acerca de su transmisión más frecuente en territorio michoacano. Y pone el dedo en la yaga, en lo que sería la problemática más importante de la política pública en torno a la prevención, detección, diagnóstico, tratamiento, control y combate de la enfermedad: La escasez de datos.
“Volvemos a señalar que los datos disponibles sobre este padecimiento en el estado son muy escasos; evidentemente faltan por realizar muchas encuestas adecuadas para que podamos conocer la frecuencia con que se efectúa la transmisión de T. cruzi al hombre (y mujer), así como la frecuencia de las distintas formas de la enfermedad de Chagas en el estado de Michoacán”.
Después las investigaciones de Tai y los hermanos Biagi, hubo una laguna en la investigación académica y de los reportes epidemiológicos en Michoacán, a pesar del incremento de casos. Es hasta 1990 que se identifican al menos tres trabajos académicos y científicos de la maestra Teresa Álvarez Ramírez, investigadora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), quien aporta datos en varias investigaciones acerca de pacientes con la enfermedad de chagas en Michoacán, en específico en Tierra Caliente, donde se han registrado históricamente más casos.
“En el 2004, Alvarez-Ramirez et al. determinaron la presencia de T. cruzi en triatominos silvestres en el estado de Michoacán, colectaron un promedio de 54 triatominos de 5 regiones: región oriente, región norte, región occidente, región balsas y región selva costera en 1990, 1995, 2003 y 2004”, según refiere un texto de Placarte Morales, de 2016.
En otros estudios, la doctora Teresa Álvarez Ramírez, determinó “la presencia de anticuerpos específicos contra T. cruzi en 270 pacientes puérperas del Hospital Civil ‘Miguel Silva’, en la ciudad de Morelia, procedentes de la Región oriente, Región norte y Región occidente, de 1994– 2000. La seroprevalencia de 270 sueros fue del 8.8%. Cinco de las pacientes presentaban problemas cardiacos”.
Finalmente, en el mismo año, “Alvarez-Ramirez et al., realizó un estudio a 360 niños de tres albergues, procedentes de las zonas rurales costera. La seroprevalencia promedio de los 360 sueros fue de 15.0%. Encontraron a cinco niños en el frotis sanguíneo la presencia del protozoo”.
Para ese momento, 2006, la realidad tenía datos que confirmaban la preocupación de los investigadores, ya que “la mayor abundancia de géneros y especies de triatominos 87 con importancia médica en México se ha registrado en los estados de la vertiente del Pacífico, en el cual se encuentra el estado de Michoacán, y entre esté la zona de la caída del balsas”.
Un esfuerzo académico mayor fue el realizado por la bióloga Marilú Heredia Herrera, en su tesis “Distribución de Triatoma Pallidipennis (Hemiptera: Reduviidae) asociado a viviendas humanas, transmisor de la Tripanosomiasis en la región del Balsas del Estado de Michoacán”.
Este estudio, realizado en 2015, es el más actual en el ámbito académico. Se realizó en el municipio de Turicato, al cual pertenece la comunidad de la Nueva Jerusalén, y en 13 municipios de Tierra Caliente del estado de Michoacán pertenecientes a la Caída del Balsas. Este territorio incluye localidades tanto rurales como semirurales y urbanas, las cuales se caracterizan por ser lugares muy calurosos en las cuatro estaciones del año. Este reporte no es cualquier cosa.
Dentro de los estudios académicos del estado es el que da un panorama mayor, a pesar de la acotación del territorio de estudio en tierra caliente, de la enfermedad en Michoacán, ya que se ayuda de datos históricos de la Facultad de Biología.
“La colecta de triatóminos en los 13 municipios se realizó en colaboración con el personal del laboratorio de Entomología con su material entomológico, y colectas realizadas en las salidas de campo de las materias de biología de campo, y del laboratorio de parasitología y Nutrición de la Facultad De Biología, a partir de año 1986 a 2015”, se justifica en el objetivo de la tesis.
Dentro de los hallazgos de esta investigación se pudo encontrar que los vectores de esta enfermedad pertenecientes a los 14 municipios de la tierra caliente de Michoacán son de hábitos principalmente intradomiciliarios “ya que la mayoría se colectaron dentro del domicilio, 64%, y de ese total 66% estaba infectado”.
“Por ser muchos los reservorios silvestres es difícil acabar con el parásito, y por la migración de la población humana y de los vectores se ha dispersado la transmisión y en la actualidad se encuentra tanto en medios rurales como urbanos dentro de la zona endémica de triatominos”, destaca el texto de la bióloga Marilú Heredia Herrera.
La bióloga hace un balance del control vectorial de esta zona de tierra caliente, donde se incluye a Turicato, y la comunidad de la Nueva Jerusalén, y concluye que “debe permanecer y que es indispensable y prioritario para no poner en riesgo a la población con la enfermedad”.
“El control de esta enfermedad radia en el control vectorial, es decir, de los principales transmisores en áreas del peri e intradomicilio, ya que no existe vacuna o tratamiento médico preventivo contra la infección de T. cruzi., y una manera seria mediante la fomentación de la educación sobre la salud, la población en riesgo debe tener conocimiento sobre el vector y lo que este implica al estar dentro de las casas, recomendar la limpieza de la casa como un punto fundamental para evitar que estos insectos colonicen o se alejen en ella, y estar conscientes de que se vive en una zona endémica y no hay que dejar pasar desapercibida este problema” (Herrera, 2015).
Otra tesis, de las pocas que hay, acerca del estudio de la tripanosomiasis en humanos en Michoacán es la realizada por Diana Elvira Plancarte Morales, quien caracteriza la enfermedad en el municipio de la Piedad. Esta investigación realizada en 2016, da conclusiones acerca de cómo se encontraba en ese momento la enfermedad en el estado y la problemática del registro de los datos epidemiológicos en Michoacán.
“Es posible que una cantidad significativa de pacientes con la enfermedad de Chagas son en realidad ‘enmascarados’, entre pacientes con enfermedades del corazón (en la fase crónica) o con una fiebre de origen incierto (en la fase aguda), y no sea registrado por los sistemas de salud, debido a la falta de sospecha clínica, o la falta de suficientes recursos de diagnóstico en áreas infestadas por triatominos (Dumonteil 1999, Ramsey & Schofield 2003) (Coll- Cárdenas et al., 2004)”.
En las conclusiones se destaca que “los resultados obtenidos en el presente estudio concuerdan con lo encontrado por Benítez-Alva et al., 2011 en la distribución de triatominos 89 (heteróptera: reduviidae) asociados a la vivienda humana y posibles zonas de riesgo en seis estados de la República Mexicana que fueron Aguascalientes, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Oaxaca donde analizo 1910 especímenes, de los cuales 801 presentaron infección natural por T. Cruzi”.
Se concluye que con “43.9%, Michoacán y Jalisco tuvieron el mayor porcentaje de infección natural de los ejemplares estudiados. En Michoacán se encontró dos especies que fue M. longipennis con el 94% de índice de infección y la más abundante M. pallidipennis con el 77% de infección”.


DOS TESIS DE ALUMNAS DE LA MAESTRA TERESA ÁLVAREZ RAMÍREZ REALIZARON INVESTIGACIONES ACERCA DE LA ENFERMEDAD.
Esta zona endémica de Michoacán la conoce bien la doctora Teresa Álvarez Ramírez. Ella fue la asesora principal de estas dos tesis, las más actuales, acerca de la enfermedad de chagas en Michoacán, sin embargo se reúsa a darnos una entrevista dada la resaca de la pandemia Covid-19.
La doctora toma sus reservas y prefiere sólo recibirme en la sala de la biblioteca de la Facultad de Biología, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) para darme algunas indicaciones después de mi insistencia en poder entrevistarla. Álvarez Ramírez no quiere reflectores, pero es la principal investigadora acerca de chagas en Michoacán y lidera el laboratorio de Parasitología de la Facultad de Biología de la UMSNH.
Reservada para dar, por voz propia una declaración al respecto, me remite a las tesis de sus estudiantes y me enseña una serie de resúmenes acerca de las características ecológicas de las especies de triatomas que hay en Michoacán. Mientras se niega a hablar de la enfermedad de chagas, observo uno de sus posters con resultados de la última investigación realizada en Michoacán.
“Se registran siete especies: Meccus longipennis, Meccus Pallidipennis, Meccus Mazzottii y Meccus Pecturatus; del lado de los triatomas se encuentran Triatoma barberi, Triatoma dimidiata y Triatoma Mexicana”, se deja leer en el texto principal que acompaña una foto de los fenotipos de las especies de triatominos de las cinco regiones del estado de Michoacán.

La doctora evade las preguntas: “¿Cuáles son las zonas que son foco rojo por la enfermedad? ¿Cuál es su valoración en torno a la política pública hacia la enfermedad? ¿Es un fracaso?”. Sólo atina a decir, “es incipiente la detección, control e investigación de los triatominos endémicos de Michoacán; podría decir que está en el olvido”.
Al salir de mi visita, pienso que sí en el estado de Michoacán estaba en el olvido, en la comunidad religiosa de la nueva Jerusalén ni siquiera se sabía de su existencia. Al negarse a tener algún tipo de ayuda como clínicas o centros de salud, o mínimo un doctor que actualmente no existía, la enfermedad se volvía silenciosa en ese poblado de Turicato. Y en general en Tierra Caliente.
Según los datos que se pudieron corroborar con los trabajadores de la salud, el control vectorial en la nueva Jerusalén tardó casi dos décadas a causa de los conflictos religiosos, sociales y políticos que durante este periodo vivió la comunidad.
Durante décadas, ingresar a la comunidad de la Nueva Jerusalén había sido imposible dadas las circunstancias sociales y religiosas en las que se encontraban. Muy pocos lo han logrado y otros han sido “bateados” por la comunidad. Y es que entrar a este lugar genera expectativas, y en muchas de las ocasiones morbo.
Ese morbo es el que hace que haya un control desmedido dentro de la comunidad y que algunos pobladores, como Doña Herlinda, vean con desconfianza a las “personas extrañas”, y que no todos los que habitan en la Nueva Jerusalén permitan el acceso de los trabajadores de la salud para la revisión de sus casas en búsqueda de chinches besuconas.
Para la comitiva de las secretarías e instituciones de salud nacionales e internacionales, la expectativa en la visita a la Nueva Jerusalén era alta. La mía más como periodista.
Horas antes de llegar a la Nueva Jerusalén, le preguntó a Don Raúl si sabe la historia de “Papá Nabor” y “Mamá Salomé”. Mientras conduce la camioneta que nos llevará al lugar, Don Raúl se acomoda en su asiento, baja la velocidad y observa hacia la fortaleza color marrón que se encuentra al final del cerro, nuestro destino.
“Esto que le voy a contar es parte del conocimiento de las mismas poblaciones que aquí nos han contado: la historia de La Ermita…”, se arranca Don Raúl con voz pasible, mientras un compañero que se encuentra sentado en el asiento de atrás, se asoma entre los dos y lo anima… “cuenta, cuenta…”
Se remonta a los años sesenta cuando la señora Gabina Romero, llamada “Mamá Salomé”, “era una mujer sola y se encargaba de traerles de comer a los del campo y a los cortadores de caña a los que venían acá a trabajar”.
Donde se encuentra La Ermita, históricamente ha sido un lugar de ingenios. En Michoacán, existen tres ingenios en donde se muele la caña: el ingenio Lázaro Cárdenas situado en el municipio de Taretán; el ingenio Santa Clara que se encuentra en el municipio de Tocumbo y el ingenio Pedernales, a sólo dos kilómetros de Turicato. Es la principal actividad económica de la región, además de la forestal y el cultivo de aguacate, que principalmente se da en el municipio de Tacámbaro, comunidad vecina de Turicato, a donde pertenece la Nueva Jerusalén.
En las comunidades cercanas al ingenio de Pedernales, incluyendo la comunidad, se puede observar a los jóvenes muy temprano salir en camionetas de redilas para asistir a las jornadas de trabajo en los ingenios azucareros.
“Todo esto, que es la Ermita, eran puros sembradíos de caña de azúcar; en una población que está aquí atrás estaba el otro ingenio más grande, pero ese ya lo quitaron; la gente lo dejó perder”, cuenta Don Raúl mientras lucha con el volante que se le jala de un lado a otro por el camino de terracería en el cual transitamos.
El trabajador de la salud cuenta que al pasar por los sembradíos, después de darle de comer a los trabajadores de la caña, a Salomé “se le apareció la Virgen y le dijo que quería que fuera a hablar con el párroco de Puruarán y le dijera que quería que fundarán un pueblo aquí con ciertas características y con cierta normatividad”.
En ese entonces Papá Nabor estaba como párroco en Purarán, pero a Nabor ya se le conocía por tener historiales del tipo de religión que profesaba. “Tiene historias en otros estados”, comenta el trabajador.
Una breve cronología del paso de Nabor en los estados se refleja en una de las calles principales de la comunidad, donde hay un mural que explica los recorridos que tuvo; en qué iglesias estuvo y donde inició. “Inició en Oaxaca, viajó a Chiapas y estuvo recorriendo parte del Pacífico hasta llegar aquí”.
El trabajador es cauto al contar esta historia ya que se ha construido entre mitos, dichos y medias verdades. Según lo que le contó un viejo amigo de la comunidad, Papá Nabor fue quien instauró la tradición del Cristo Negro de Caracol, la fiesta de caracol católica, y que según se decía entre los feligreses que lo acompañaban que era el sacristán, “eso son puras mentiras”, señala el trabajador mientras da una vuelta más al cerro.
La historia de Don Raúl coincide con un trabajo del historiador Gustavo López Castro, quien realizó en 1984, el primer texto académico acerca de esta comunidad. Ya en septiembre de 1982 la nota había explotado en la prensa que había dado a conocer lo que se conocía como “una secta” dentro de los calificativos utilizados por la prensa de aquel entonces.
López Castro narra aquellos días de los años ochenta, tan sólo a nueve años de la fundación de esta singular comunidad: “En tres meses se ha escrito mucho sobre Nueva Jerusalén, y Televisa le dedicó dos horas los domingos 8 y 15 de octubre de 1982 en “60 Minutos”, repitiendo la emisión el sábado siguiente. Uno más uno, Excélsior, La Voz de Michoacán, La Voz de Zamora, El Sol de Zamora, Guía, Alarma, Alerta, Impacto y Siempre han publicado reportajes, comentarios y editoriales sobre el fenómeno. En todos ellos, la preocupación constante ha sido denunciar los hechos y pedir la intervención de la sociedad civil y de sus autoridades: “Fanatismo religioso”, “Nueva Jerusalén: enclave del fanatismo”, “Sacrilegio”, “Nueva Jerusalén, botín de sacrilegios”, “Casa de los demonios”, “Papá Nabor embrujado”, “Un grifo gringo caifán de la loca”, “Nueva Jerusalén, la nueva Sodoma”, han sido algunos de los títulos publicados”.
En su libro “La Cara del Diablo”, el periodista michoacano, Jesús Lemus, identifica varias mentiras en la historia de Papá Nabor. El reportero describe a Nabor Cárdenas 94 Mejorada, como un sacerdote que aprovechó la aprobación del Concilio Vaticano II como pretexto para separarse “porque él quería seguir dando las misas en latín”.

En “Cara de Diablo”, el escritor narra la historia de Papá Nabor, desde que era un niño de siete años. Y concentra su texto en el poder religioso y político social que ejercía sobre la comunidad. Mismo que prevalece hasta la actualidad.
En parte de su narración, el periodista cuenta un pasaje que deja entrever el tipo de personalidad del párroco. “Cuando se separa de la Iglesia, conoce a Mamá Salomé, una vidente que le dice que la Virgen del Rosario quiere que se invista de Pápa y le prepara una ceremonia ahí mismo en la iglesia de Puruarán y con la autoridad papal, nombrado por Dios, por la Virgen y por la vidente, fue a visitar al obispo de Tacámbaro para que lo reconociera como Papa, pero obviamente eso no sucedió” (Barajas, 2014).
“Aquí lo sorprendente es que este hombre fue capaz de convencer a 42 mil personas y que desde el púlpito lo siguió y cuentan los testimonios que la señal que él reconoció para saber que habían llegado al sitio que sería `La Nueva Jerusalén´, es que la vidente empezó a levitar y él la tuvo que sujetar de un pie para ponerla otra vez en el suelo” (Lemus Barajas, 2014).
Refirió que en esa nueva ciudad, Papá Nabor clasificó a su “rebaño” entre fieles y menos creyentes. “Él creo una jerarquía de calles que tenían nombres como: Espíritu Santo, Dios Padre, Jesucristo, etcétera y ahí mandaba a vivir a los que eran más creyentes, pero a los que no eran tan devotos vivían en calles con nombres de estados de la República”.
Había varias reglas o cánones que establecía para organizar a su comunidad, él marcó normas estrictas para evitar que el mal o el ‘demonio’ entrara en las vidas de sus adeptos. 95 “Nabor Cárdenas decía que el demonio podía entrar por medio de estas tres ‘puertas’: La Ciencia y el Conocimiento, la Tecnología y el Sexo”, narra Lemus Barajas en su libro “Cara de Diablo”.
Y sí, así da cuenta la barda que rodea a la comunidad y a la que sin permiso no puedes pasar: Es una fortaleza hecha en la punta del cerro. La bienvenida te la da una barda de más de 10 metros que a un lado tiene una entrada con una construcción que te remonta a imágenes de aquellos cuentos de Aladín o a Alí Babá y los Cuarenta Ladrones.
La arquitectura marroquí, persa y turca y en elementos característicos de Arabia, India y las culturas surasiáticas son muy comunes en las casas de aquí. Estas reglas impuestas por Papa Nabor fueron “dictaminadas” por la propia virgen.
“La virgen controla todo lo que pasa en el pueblo”, señala la antropóloga Margarita Warnholtz, quien a lo largo de 5 años, “entre 1983 y 1988, pasó “cerca de diez periodos de entre cinco y diez días viviendo allí, realizando una investigación sobre el lugar”. Años después se convertiría en su tesis de licenciatura.
En dos entregas al portal Animal Político, la antropóloga cuenta “el origen de la comunidad, la gestación del conflicto, la lucha actual y las posibles salidas del mismo”. En ese momento, año 2012 se vivía el conflicto más complicado. Warnholtz no entró a la comunidad como yo, de infiltrada como periodista gonzo. No; ella entró a la comunidad porque así lo designó la virgen.
Así lo describe en uno de los artículos: “Puedo referirme a la manera como yo logré entrar a la comunidad. Las primeras veces que fui, iba con un maestro de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), nos dejaron entrar pero nadie hablaba con nosotros, salvo los encargados de atender a los visitantes que no eran creyentes.
“En un mensaje, la virgen dijo que tuvieran cuidado con nosotros porque éramos espías. Al final de nuestra segunda visita, por casualidad hablamos con el Anciano Simeón, un ex fraile católico ordenado sacerdote por Nabor, que era su mano derecha. Resultó que 96 el Anciano había vivido muchos años en Coyoacán y al enterarse que yo vivía en esa localidad le caí bien. Cuando le dije que quería escribir sobre lo que pasaba ahí, me dijo que tenía que consultar con la virgen, pero que seguro no habría problema.
“La siguiente vez que fui sola, la virgen en uno de sus mensajes dijo al pueblo que a esa señorita de Coyoacán que andaba por ahí, ella la había elegido para que contara al mundo lo que pasaba en ese santo lugar, y que podían hablar conmigo con confianza. A partir de entonces se me abrieron las puertas del pueblo, de la ermita y de todas las casas y comencé a ir con frecuencia”, señala Warnholtz, en La lucha por mandar en la Nueva Jerusalén, Primera Parte.
Para la doctora Warnholtz “antropológicamente hablando”, la Nueva Jerusalén surge como un fenómeno religioso conocido como “movimiento milenarista mesiánico”.
“En síntesis, los movimientos milenaristas son aquéllos que se basan en la creencia del próximo fin del mundo y la llegada después de éste de un mundo perfecto; creencia que se da en colectividades descontentas y oprimidas, en religiones activas y en el que hay una intervención sobrenatural.
“Dentro de los movimientos milenaristas se encuentran los movimientos mesiánicos, que son los que cuentan con la presencia de un jefe sagrado en contacto con la divinidad, encargado de guiar a la colectividad de acuerdo a los mensajes que reciba de la divinidad. Este jefe sagrado es un personaje carismático con ciertas características: es reconocido por sus seguidores como poseedor de cualidades sobrenaturales, aporta bienestar y personifica valores y representa y cumple un programa en el que los seguidores tienen interés. Esto es a grandes rasgos, lo que es la Nueva Jerusalén”.
Para muchos de la comunidad la virgen es la principal autoridad en la comunidad. “Ella es la que ordena lo que se tiene que hacer, la que vigila a todos y también la que los protege. Nada se mueve sin su conocimiento y consentimiento”, indica la antropóloga.
Tanto el texto de la antropóloga como el de Gustavo y el libro de Cara del Diablo, de Jesús Lemus, coinciden con el relato de Don Raúl que continúa subiendo el cerro hasta llegar a la punta del cerro.

Para llegar a Turicato se debe subir por un cerro arbolado donde se cruza un río. Don Raúl, da vuelta a la derecha, el paisaje cambia radicalmente, de una zona urbana, crecida a las orillas de la carretera, a un cerro tupido de plantas, árboles y maleza.
Detrás se vislumbran las cúpulas de la catedral de la comunidad. Para Don Raúl todo lo de las apariciones de la virgen fue mentira “pero ellos creen en eso”, afirma despreocupado mientras maneja subiendo por una vereda. “Hicieron parecer como que la Virgen se apareció; como si hubiera sido real, pero fue invento para traer gente”, asegura mientras conduce hábilmente.
Las investigaciones de la antropóloga Warnholtz así lo confirman: “Al principio, la virgen hablaba a través de Mamá Salomé, la campesina a la que se apareció al inicio (cuyo nombre real era Gabina Sánchez viuda de Romero, pero la virgen se lo cambió). Ella la escuchaba y trasmitía sus palabras a Papá Nabor (el cura Nabor Cárdenas, líder carismático de la comunidad, a quien por órdenes de la virgen todos llamaban papá Nabor), quien se encargaba de transmitirlas a la comunidad y de que se cumplieran sus deseos”.
Explica que “Papá Nabor era el jefe y guía indiscutible del pueblo, al que todos obedecían, por mandato de la virgen y, visto desde fuera, fue él quien creó el mito (con ayuda de Gabina, pero él siendo el ideólogo) y quien decidía lo que diría ésta”, señala Warnholtz, en su relato en Animal Político.
La Nueva Jerusalén ha sufrido de varios problemas creados por la muerte de sus lideres y la búsqueda de sus sustitutos. Estos eventos han ocasionado que la comunidad se divida en dos grupos, con ideas e intereses diferentes.
Todo comenzó en 2008, sin embargo, el conflicto más mediático fue en 2012 cuando las dos escuelas primarias públicas existentes dentro de la comunidad fueron quemadas por el grupo radical, sin permitir que los niños estudiaran. Asimismo, no hay clínicas ni centros de salud dentro de la comunidad; son los propios sacerdotes quienes valoran y realizan citas médicas dentro del pueblo. Ese mismo año, la antropóloga Margarita Warnholtz escribía al respecto en Animal Político.
“La destrucción de la escuela y el posterior bloqueo para que se construya otra o para que los niños de la comunidad asistan a alguna fuera de ésta, es sólo un reflejo del problema gestado desde hace tiempo y que en 2008, tras la muerte de su líder, Papá Nabor, provocó una división visible entre los seguidores de la Virgen y el grupo de los disidentes, ambos representados por sacerdotes que luchan por ser el nuevo líder de la comunidad” (Warnholtz, Animal Político, 2012). 99

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
Sin embargo, a pesar de esta división la vida religiosa y los designios de la virgen siguen siendo prioridad. Entre la población aún hay negación ante las enfermedades y oposición a una revisión de sus hogares. Por ello, la Nueva Jerusalén es un foco rojo en cuanto a la enfermedad de chagas.
A pesar de que muchas de las pobladoras reconocen que el rociado residual intradomiciliario se ha realizado desde los años ochenta del siglo pasado, la realidad es que la política epidemiológica en el estado ha sido tardada e incipiente. No importa si fuera en una localidad como la Piedad, Apatzingán, o la impenetrable Nueva Jerusalén.
Así lo reconoce el químico Alejandro Rodríguez Hernández, director de vectores de la Secretaría de Salud de Michoacán. Sentado en su oficina, en el centro de la ciudad de Morelia, con una visión más ordenada de lo que se debe hacer y con la ayuda de la Organización Panamericana de la Salud, explica que “actualmente se está desarrollando un trabajo de forma intensiva y más direccionada hacia las zonas donde tenemos la presencia y confirmación de este vector -que es el triatomino o la chinche, besucona, como normalmente la conoce la gente- y lo que buscamos es precisamente encontrar tanto el 100 vector que está infectado con el parásito y que a su vez tengamos casos confirmados en la región”.
El funcionario estatal destaca que “no necesariamente donde está el vector tiene que estar la enfermedad”. Explica que para poder atacar el problema de Chagas en Michoacán se tiene que dar tres condiciones para implementar la política pública en las zonas endémicas: la presencia de la chinche, del parásito en los vectores y finalmente en los enfermos.
“Mientras no tengamos esa tríada ecológica: el parásito presente, el vector presente y enfermos confirmados, no hacemos las actividades de forma total, simplemente hacemos vigilancia dependiendo de cuál de las tres situaciones encontremos. Te vuelvo a repetir, no necesariamente la presencia del triatomino, de la chinche de Chagas quiere decir que hay enfermos, acuérdate que es un animal que ecológicamente existe y ha existido y va a seguir existiendo, pero no siempre va a estar contaminado con el parásito”, me responde el responsable del área de vectores de la Secretaría de Salud de Michoacán cuando se le pregunta acerca de las prioridades en la política pública en el estado.
Y abunda: “Lo hacemos para precisamente ahorrar, sobre todo, insumos, tiempo y dinero. (Lo que hacemos) es direccionar de forma coordinada con la población con los ayuntamientos y con las autoridades sanitarias de la región, mediante el programa estatal y federal”. Admite que sigue siendo una enfermedad “poco conocida” por la población en Michoacán, por el gobierno e incluso, por los trabajadores de la salud en clínicas, además de ser “poco atendida” por el Estado, sin embargo, aclara que “actualmente se le está dando el apoyo desde el nivel federal”.
“Nuestro Programa Federal de Vectores ha impulsado mucho. Desgraciadamente, sigue siendo una ‘enfermedad de los pobres’ porque sigue estando sólo en zonas rurales. Es muy difícil, muy raro, más no imposible, que se encuentre en una zona urbana, pero por el hábitat natural del triatóma ellos buscan madera, piedra, tierra, casas de adobe, casas de costera, todos estos refugios naturales donde ellos pueden anidar; en una zona urbana, 101 pues tenemos paredes de material lisas, tapadas. Tenemos pisos, tanto de cemento, de material firme, como recubiertos con todos estos mosaicos, con azulejos donde realmente no es posible que la chinche anide”.
Para el químico Rodríguez Hernández, sigue siendo una enfermedad rural. “Sigue siendo una enfermedad de campo, sigue siendo una enfermedad de zonas con ciertas características dentro de las viviendas”, asegura.
– Actualmente, ¿Cuáles son los municipios que ustedes ven como foco rojo o alarmante?, se le pregunta.
– Hay casos en toda la zona de Tierra Caliente y de clima templado. Es un vector que se caracteriza por estar en ciertos climas cálidos; no lo encontramos en zona fría y no lo encontramos como te repito en zona urbana, por lo tanto, siempre nos vamos a los municipios donde sabemos que tiene las condiciones: ciertas características de las viviendas en las localidades y que aparte impere el clima propicio para su desarrollo.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
La presencia de la doctora María, de la OPS, no es casual en Michoacán. Es parte de un trabajo interinstitucional (internacional, federal, estatal y municipal) que se ha tejido desde los años 90 del siglo pasado. El químico Alejandro lo sabe. En la práctica, la Secretaría de Salud del Estado de Michoacán trabajó muy de la mano con la Organización Panamericana de la Salud.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
“Nuestro trabajo colaborativo con la OPS radica en que ellos nos den cierta capacitación, nos den cierta información de cómo están en la región de las Américas y México. A su vez, cómo podemos hacer para trabajar de forma específica y direccionada para tratar de hacer más eficiente el gasto, tanto económico, de medicamento y de trabajo operativo. 103
“Tenemos que primero detectar el paciente, brindarle su atención, darle seguimiento; eso en cuestión del paciente; en cuestión de la localidad, tenemos que ir a hacer la encuesta entomológica, hacerle el índice de infestación y saber si está contaminado. Luego confirmar los casos. Sólo así iniciamos actividades de rociado”.
Al preguntarle, en Michoacán, cómo se ha dado esa política pública en torno a la detección. Destaca que “históricamente durante los últimos cinco años teníamos un promedio de 30 casos anuales”, antes de buscar en las comunidades. En este punto el químico es claro: “nosotros salimos a buscar los casos, ya rebasamos esa meta por decirlo así, que no es una meta acuérdate que en el caso de la enfermedad entre menos casos quiere decir que tienes mayor efectividad en tu programa pero como estamos buscando de forma intencionada hemos encontrado más enfermos”.
Al solicitar para este reportaje los datos epidemiológicos de cómo se ha venido reportando la enfermedad, el laboratorio de la Secretaría de Salud de Michoacán entregó una base de datos en la cuál se ve el panorama del padecimiento en la entidad.
Según la revisión realizada, desde 2012 hasta 2022 se había registrado un incipientemente reporte de un promedio de 30 casos anuales. Nada parecido a la realidad. Sin embargo, para Alejandro Hernández Rodríguez, el cambio de la política pública de no actuar a actuar está dando resultados. “Y un claro ejemplo es la Nueva Jerusalén”, señala.
Desde su creación, en 1973, la Nueva Jerusalén no había permitido el ingreso de autoridades de salud para realizar este tipo de acciones preventivas en contra de este tipo de vectores. Fue hasta 2020 que se comenzó a hablar con las autoridades para poder echar andar visitas periódicas para la detección de triatominos.
Esto coincidió con el trabajo que el Gobierno de México realiza con la Organización Panamericana de la Salud, y esto provocó el interés de la doctora María de hacer una visita para capacitar a los trabajadores de la Salud del estado de Michoacán. 104
El químico Alejandro Hernández destaca el hecho de que las autoridades locales, en este caso las religiosas, “nos abrieran las puertas y seguimos haciendo actividades”.
“Esto ya se quedó de forma permanente en la Nueva Jerusalén; mientras las autoridades religiosas nos permitan entrar nosotros vamos a seguir trabajando. Si los consejos están interesados en la salud y nos permiten el acceso nosotros trabajaremos; cuando el Consejo ya no está interesado en la salud nos niegan el acceso a pesar de que nosotros tratemos de hacer acciones en beneficio de su población pues muchas veces no depende 100% de nosotros”.
Al escuchar al químico Alejandro Hernández, un par de meses después de nuestra visita a la Nueva Jerusalén, recuerdo la frase de la Doctora María, de la OPS: “Cuando uno busca, encuentra”.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ.
En la nueva escuela construida, aquella que avivó el conflicto de la comunidad en 2012, se encuentran los trabajadores que participaron en la revisión y detección de triatominos en las casas de la Nueva Jerusalén. Ha sido un trabajo arduo de cinco horas. Ahora descansan haciendo un circulo entorno a los representantes del gobierno federal, estatal, municipal, de la encargaduría del orden y de los representantes de la Organización Panamericana de la Salud. Algo impensable hace algunos años.
Todos esperan los resultados de esta jornada de trabajo. La doctora María, ya despojada de la vestimenta de virgen, se desenvuelve con más soltura. Se ve satisfecha a pesar de lo que tuvo que pasar para ingresar.
En un breve resumen, la doctora hace ver la importancia de buscar las chinches en los domicilios y lo imposible el poder mantener todas las casas en vigilancia. Trata de hacer conscientes a los trabajadores de mantener informada a la población para que sea participe de la política pública a nivel de territorio.

“Tenemos que pensar el camino hacia el acopio comunitario es imposible mantener todas las casas en vigilancia. Desde estas primeras visitas hay que hablarle a la gente para que sepa que una señora o señor puede recolectar la chinche y llevarla a un sitio de acopio. Además hay que trabajar con las autoridades y lideres comunitarios”.
“Los datos arrojados en esta primera visita son positivos”, asegura ante los trabajadores la doctora María. Los trabajadores de la Salud en total pudieron recabar más de 138 triatominos en toda la comunidad.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ.
“Revisamos 166 casas, más bajo de la meta que esperábamos. Hubo brigadas que revisaron de cinco casas y otras que hasta 15 casas. Se dieron cuenta que el universo de trabajo es diferente al dengue, ya que con chagas hay que revisar con mayor rigor.
“Tenemos que 41 de 166 casas, 25%, tenían presencia del vector dentro de la vivienda, o sea que esto tiene que mover la conciencia de que es un problema de salud pública importante; 25 por ciento es un alto porcentaje de vivienda positiva, muy alto”, reconoce la representante de la OPS ante trabajadores de la salud.

FOTO: GILBERT GIL YÁÑEZ, 2022.
Doña Herlinda vuelve a abrir la puerta despidiendo a los trabajadores de la salud que contentos se acercan a mi para enseñarme lo que encontraron. Dos chinches besuconas se encuentran en un frasco de plástico con orificios en su tapa.
“Mire lo que encontramos, Gil”, me anima a ver el frasco Don Raúl que sonríe satisfecho. Aprovecho y saco una foto, en primer plano de las chinches en el frasco y detrás se ve a Doña Herlinda, con su compañera. Es de las pocas fotos que pude sacar durante el recorrido en la comunidad ya que se prohibió tajantemente tomar fotografías.

GILBERT GIL YÁÑEZ. NUEVA JERUSALÉN, MICHOACÁN, 2022.
En silencio, la enfermedad avanza en algunos de los pobladores de la Nueva Jerusalén mientras tanto esta comunidad sobrevive gracias a la fe y al peregrinaje, en una especie de letargo religioso.
Así lo hace ver un cuadro viejo con tres fotos en las que se encuentran Papa Nabor, Mamá Salome y el General Lázaro Cárdenas del Río.
Este cuadro se puede ver en la mayoría de las casas que visitamos, incluida la de Don Aquilino, y la de Doña Herlinda. Actualmente, los designios de la virgen siguen prevaleciendo en la comunidad. Y eso, al menos por ahora no cambiará.

La cara de Doña Herlinda es de preocupación al ver a las chinches. Ella, como Don Aqulino, no sabían que pudieran estar infectados, pero según las pruebas lo podrían estar. Ahora informados podrán cambiar su realidad.
Este reportaje es sólo un acercamiento, desde el periodismo de investigación, a la acciones y actores que realizaron la política pública en México en los últimos 40 años.
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