El reciente surgimiento del Frente Antiimperialista Mexicano (FAM) plantea un desafío: ¿puede articular las luchas territoriales, laborales y feministas que parecen inconexas? Aquí algunas respuestas desde Michoacán. / Ambientalismo y antiimperialismo
Ambientalismo y antiimperialismo
El pasado 14 de febrero se conformó en la Ciudad de México el Frente Antiimperialista Mexicano (FAM). Se presenta como la mayor articulación del movimiento social en los últimos años, un espacio que va más allá de la solidaridad con Palestina, Venezuela y Cuba. Su objetivo declarado es unir las diversas luchas populares para superar nuestra dependencia y sometimiento al imperialismo.
Para que el FAM crezca, debemos saber explicar que el antiimperialismo no es una consigna abstracta, sino que está presente con nombres y coordenadas en las luchas que damos cotidianamente en México: las territoriales, las de jubilaciones, las feministas, las de desaparecidos. Aparentemente inconexas, todas enfrentan al mismo adversario. Para entenderlo, hay que aterrizar las definiciones.
Imperialismo con nombre propio
Cuando el Frente habla de imperialismo, se refiere, en términos científicos, a una etapa del capitalismo donde las potencias centrales tienden al monopolio, el capital financiero hegemoniza sobre otros sectores, se exportan capitales y se disputan territorios. Pero nosotros lo vemos con nombres y apellidos: BlackRock, Vanguard, State Street. Estas tres gestoras de activos, las «dueñas del mundo», controlan un porcentaje significativo de las empresas que cotizan en bolsas globales y operan en México.
Los imperialistas no son actores lejanos que operan sólo en Nueva York. Son los inversionistas detrás del capitalismo inmobiliario que destruye nuestro territorio. BlackRock, por ejemplo, es accionista de Banorte —el «banco más mexicano»— con cerca del 6% de sus acciones. La compenetración va más allá: Sergio Méndez, quien fuera presidente de Afore Banorte, hoy es representante de BlackRock México.
Los ahorros de los trabajadores como topadora
Afore Banorte administra los ahorros de millones de trabajadores mexicanos. Fue el principal grupo contra el que protestaba la CNTE el verano pasado. Y esos ahorros se invierten en especulación urbana, como en la construcción de un fraccionamiento ilegal en los alrededores de la presa de Cointzio, en las afueras de Morelia [1].
El circuito es perverso: el capital financiero estadounidense define lo que hace el capital inmobiliario en México. Los ahorros de los trabajadores mexicanos, administrados por un banco «nacional» controlado por un gigante estadounidense, se convierten en la topadora que destruye bienes comunes y construye casas impagables para quienes las necesitan [2].
Otras caras del mismo adversario
Imperialismo es también el segundo anillo de periférico en Morelia, concebido como corredor para atraer nearshoring de empresas extranjeras en lugar de invertir en industria local. Por eso la defensa de lugares como San Miguel o La Mintzita son actos de soberanía.
Imperialismo es el nuevo Plan de Acción sobre Minerales Críticos, firmado por México ante Estados Unidos hace apenas dos semanas. Como denuncia la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), este plan amenaza con desplazar comunidades enteras en la sierra costa de Michoacán.
Imperialismo es también el envenenamiento por agrotóxicos al que estamos sometidos por la agroindustria de berries y aguacates de exportación. Se priorizan los postres para los gringos sobre la salud de los mexicanos.
Ambientalismo como defensa de lo común
Por eso, en el movimiento ambientalista michoacano hemos propuesto una definición propia de ambientalismo: no es sólo la defensa de la flora y fauna, es la defensa de los bienes comunes (agua, bosques, tierra, espacio) frente a su privatización por agentes externos. Es la defensa de los territorios que el capital financiero global necesita despojar para reproducirse.
Luchar contra la contaminación agrotóxica o contra el despojo minero es ponerle freno al arbitraje que una fuerza extranjera ejerce sobre nuestro país y nuestras vidas en todas las esferas: la laboral, la territorial, la sanitaria.
El reto del FAM
El gran desafío del Frente Antiimperialista Mexicano es no quedarse en el discurso abstracto. Su antiimperialismo será real en la medida en que logre evidenciar las líneas que conectan las decisiones en los consejos de administración de Nueva York o Londres con la defensa de los bienes comunes en Michoacán. De lo contrario, será sólo un espacio más de solidaridad internacionalista: necesario, pero insuficiente.
Su éxito dependerá de su capacidad para transmitir este mensaje de unidad y llegar a las asambleas comunitarias que hoy resisten, aisladas, al capital. Y vale la pena recordar, para cerrar, que el 14 de febrero no es sólo la fecha de su nacimiento. Ese mismo día, en 1530, fue asesinado Tangaxoan II, el último Cazonci purépecha, a quien los españoles torturaron y mataron a pesar de haberse rendido pacíficamente. La lección antigua sigue vigente: no se les puede confiar ni tantito, nada
Referencias
1. Denuncia OSAM Fraccionamiento ilegal julio 2025 https://www.instagram.com/reel/DMBoXQLxw34/
2. Afore invierten ahorros de trabajadores en casas impagables para ellos https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/07/14/economia/afore-invierten-ahorros-de-trabajadores-en-casas-impagables-para-ellos






