volcán Paricutín
Reportajes

Las voces del volcán Paricutín a 78 años de su nacimiento en Michoacán

en15dias.com rescata tres audios de la última generación de ancianos que vivió la erupción y que narra su historia alrededor del volcán Paricutín. / Gilbert Gil Yáñez

«Pero un de repente hizo ¡Pum…! Así despacito, no recio… ¡Pum! y yo dije pues qué… y ya lo vi…. y pues hacia ¡Pum!… bueno… ya es el volcán…», así recuerda doña Erlinda Rangel, oriunda de Angahuan aquellos días en que el volcán Paricutín despertó.

Dionisio Pulido salió temprano del poblado del Paricutín a cuidar a sus borregos en compañía de su esposa, Paula Rangel, jamás pensó que no volvería a ver su pueblo, al menos no de la misma forma.

A las cinco de la tarde observó con sorpresa que en la Joyita, ladera abajo, se levantaban lenguas de fuego, con humaredas intensas y estruendos atípicos.

Sorprendido y asustado, huyó rumbo a la oficina de la tenencia, donde alertó del fenómeno a Agustín Sánchez, jefe de la zona.

En el pueblo se encontraba doña Erlinda Rangel, quien realizaba sus actividades diarias cuando comenzaron los temblores más intensos y constantes.

«Yo andaba cuidando borregas… cuando reventó el volcán… yo lo vi, lo vi nacer…»

Doña Erlinda Rangel
Habitante de San Salvador Kumbutzio (Caltzontzin)

«Mi papá que era letrado ya nos había dicho que iba a nacer un volcán por aquí, por tanto temblor… no sabíamos dónde…», recuerda la «Tata» como le dicen a las personas mayores de manera de respeto.

Desde hace una semana que en la zona se registraban fuertes ruidos subterráneos acompañados de temblores, pero para Dionisio, para Erlinda y la demás población del Paricutín, era algo sin importancia.

Del hecho quedó constancia en el acta de nacimiento del volcán, fechada en la Villa de Parangaricutiro, cabecera del municipio, un día después de su surgimiento formal: 20 de febrero de 1943.


LAS VOCES DEL VOLCÁN PARICUTÍN

Tanto Yolanda, José Maurilio como doña Erlinda, son parte de la última generación que vivió esos días en la zona incrustada en la Meseta Purépecha. Ahora narran sus historias, a 78 años del fenómeno.

Para estos ancianos y para miles que vivían en los poblados, el fenómeno cambiaría la historia de sus comunidades, de sus vidas.

en15dias.com rescata tres audios recabados en 2013 por este reportero y con el apoyo, fundamental para realizarlos, del Doctor Pedro Corona, investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).


Doña Erlinda Rangel

En aquella época, doña Erlinda Rangel, oriunda de Angahuan, recuerda aquellos tiempos, cuando ella fue una de las lugareñas que participó como traductora al español en la visita de Lázaro Cárdenas, gobernador en ese entonces de Michoacán, a la zona.

«Yo le decían… dice el General esto y esto… ¿qué es lo que necesitan? que les diga para que traigan los que necesiten…», narra Doña Erlinda.

«Temblaba y temblaba… ya no le hacíamos caso… 14 días tembló… ya no le hacíamos caso…»

Doña Erlinda Rangel
Habitante de San Salvador Kumbutzio (Caltzontzin)
Doña Erlinda Rangel/
Habitante de San Salvador Kumbutzio (Caltzontzin)
Foto: Gilbert Gil Yáñez
Grabación realizada en 2013 con apoyo del Doctor Pedro Corona, investigador de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). en15dias.com

Doña Josefa Cuarao Sánchez

La Tata Josefa Cuarao Sánchez, es de San Juan Nuevo, nos recibe entre mucha gente porque es una abuela muy querida. De rato en rato pasan los nietos y una que otra persona a saludarla.

En el patio central, nos espera en un sillón rodeada de sus hijas. Ataviada con tres prendas que la abrigan, sostiene su mano en su inseparable bastón, que desde hace años es su fuel compañero.

«Y de a poquito inflando, fue más grande… y de a poquito inflando ya aventaba piedras… y cuando ya aventaba piedras así donde quieras para el Paricutín… para acá… para acá… para Zacán… todo eso aventaba… pus hasta llorábamos, pues… lloraban chiquillos y lloraban grandes por miedo y porque aventaba…»

Doña Josefa Cuarao Sánchez
Habitante de San Juan Nuevo
Doña Josefa Cuarao Sánchez
Habitante de San Juan Nuevo
Foto: Gilbert Gil Yáñez
Grabación realizada en 2013 con apoyo del Doctor Pedro Corona, investigador de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). en15dias.com

Don José Maurilio Hernández

Las poblaciones de Paricutín, San Juán Parangaricutiro, Zirosto y Angahuan se vieron directamente amenazadas; se produjo el éxodo de más de 2 500 lugareños a las zonas de Caltzontzin y Zacán, poblados cercanos a Uruapan.

A pesar de haber sepultado pueblos, el volcán sigue siendo referente entre los ancianos de las poblaciones aledañas como una deidad. Al cuerpo de arena que alcanzó más de 424 metros le llaman: «Tata Paricutín».

Don José Maurilio Hernández, es «Tata» de San Salvador Kumbutzio (actualmente Caltzontzin). Este hombre recuerda aquellos años donde hubo mucha tristeza y miedo en su pueblo.

Conversa acerca de lo que recuerda:

«El 20 de febrero reventó, el 20 como a las tres o cuatro de la tarde»

Don José Maurilio Hernández
Habitante de San Salvador Kumbutzio (Caltzontzin)
Don José Maurilio Hernández
Habitante de San Salvador Kumbutzio (Caltzontzin)
Foto: Gilbert Gil Yáñez
Grabación realizada en 2013 con apoyo del Doctor Pedro Corona, investigador de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). en15dias.com


IMPORTANCIA DEL VOLCÁN PARICUTÍN

Pero no sólo para la comunidad hay una importancia significativa, también para el estudio de la vulcanología, ya que el proceso de su nacimiento, erupción y muerte, que duró 9 años, pudo ser observado por los especialistas; por su lenta evolución, fue un ejemplo al mundo del nacimiento de un volcán.  

El Paricutín ha sido fuente de inspiración para la investigación científica, pintura música, literatura y se convirtió en una fuente importante en la economía de los pueblos aledaños.

El Doctor José Luis Macías Vázquez, Investigador titular C, SNI III, Departamento de Vulcanología, del Instituto de Geofísica, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Campus Morelia, ha estudiado las particularidades de los volcanes en México.

Describe las particularidades técnicas por las cuales el volcán Paricutín despertó y explica que en México hay 8 mil volcanes que han sido identificados.

En la zona donde despertó el Paricutín en 1943, la cual pertenece al Corredor sísmico Michoacán-Guanajuato, hay alrededor de 1,100 volcanes, señala el investigador de la UNAM en entrevista con en15dias.com


CHECA LA ENTREVISTA COMPLETA

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El investigador ha realizado varios estudios respecto a la situación de los volcanes en México, y en específico del corredor sísmico Michoacán-Guanajuato.

Checa el estudio del Doctor José Luis Macías, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, Campus Morelia.

Macías, J.L., and Arce, J.L. (2019) Volcanic Activity in Mexico during the Holocene. In: The Holocene and Anthropocene Environmental History of Mexico. Springer Nature Switzerland AG 2019 129. N. Torrescano-Valle et al. (eds.), 129-160 p. https://doi.org/10.1007/978-3-030-31719-5_8

El turismo del volcán Paricutín no es suficiente

Después de la erupción del volcán, los pobladores del Paricutín, el pueblo originario, tuvieron que salir de sus tierras y ocupar otras nuevas.

A pesar de que los pueblos en donde nació el fenómeno han intentado impulsar el turismo, hay diferencias de cómo hacerlo. Pocos se han podido beneficiar de él, que durante los últimos años llega a cuentagotas a la zona.

El turismo del volcán tampoco da de comer a todas las familias que tienen esta ocupación, ya que es cada vez más escaso. Los pobladores de las tres comunidades que se benefician con esta actividad, se quejan de que el gobierno no ha querido apoyarlos.

Señalan que la política de difusión del gobierno no integra a las comunidades de manera que les beneficie y se prioriza la difusión enfocada mediáticamente. El turismo “no deja”, dicen los pobladores de las comunidades.

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De Paricutín a Caltzontzin
De pueblo originario a colonia urbana

Los ancianos lo recuerdan bien el éxodo de 2 500 personas. De ellas, 700 jamás regresaron a sus pueblos de origen, donde ahora sólo hay roca de lava seca. El 10 de junio de 1943 se estableció en el cerro de Caltzotzin, cerca de Uruapan, la comunidad de San Salvador Kumbutzio, pueblo originario de las tierras del volcán.   

En Caltzotzin la vida no es diferente a cualquier calle urbana de Uruapan o Morelia, o de Tláhuac o Xochimilco, en la Ciudad de México. Hay vendimia de atole, tamales, corupos; hay papelerías, peluquerías, tortillerías abiertas, gente en el mercado, conviviendo. Es la vida urbana.

Hace 78 años, la comunidad de Kumbutzio vivía entre laderas verdes en las que pastaban sus borregas y disfrutaban del bosque de pino. Después de la erupción del volcán Paricutín nada fue igual.

Los ancianos narran que en esa época no se debían preocupar de nada, estaban en sus tierras, pero cuando llegó el volcán todo fue triste. «Tuvimos que salir y no volver nunca jamás» coinciden los últimos sobrevivientes de aquel acontecimiento.

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Ahora la vida para ellos es diferente, se establecen en una zona donde la masa urbana de Uruapan ya los rebasó y son una colonia más. En la actualidad, de las 700 personas que llegaron a Caltzontzin, sólo quedaban 135 (hasta 2013), según la lista que lleva puntualmente don Enriqueto Rangel Pulido, oriundo de Kumbutzio.   

Y de lo queda de su pueblo, sólo hay piedras, recuerdos y turistas que no provocan una derrama económica suficiente para los originarios del pueblo donde un día como hoy, hace más de siete décadas, nació un volcán. El volcán Paricutín.



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