México genera casi 140 mil toneladas de basura al día, pero más de 31 mil ni siquiera son recolectadas. El nuevo diagnóstico nacional revela un sistema colapsado: tiraderos a cielo abierto, camiones obsoletos, falta de rellenos sanitarios y una crisis ambiental sostenida por municipios sin recursos. / Basura en México: 31 mil toneladas diarias quedan sin recolectar y 14 estados no tienen rellenos sanitarios

Por: en15dias.com / Con información del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2025 (DBGIR), publicado por SEMARNAT e INECC en abril de 2026. Datos del Censo Nacional de Gobiernos Municipales 2023, SEMARNAT-DGGIMAR y fuentes oficiales complementarias.
Cada día, México produce 139,902 toneladas de basura. Es decir, por cada habitante del país, 130 millones de personas, se generan 1.076 kilogramos de residuos sólidos urbanos al día. En un año, eso suma más de 51 millones de toneladas.
De esa montaña diaria de residuos, solo 108,146 toneladas son recolectadas, lo que equivale a una cobertura del 77.3% a nivel nacional. Las 31,756 toneladas restantes, cada día, no llegan a ningún camión, a ningún sitio de disposición, a ninguna planta de tratamiento, se quedan en las calles, en los ríos, en los terrenos baldíos, en el campo y en algunos casos se queman.
De las toneladas que sí son recolectadas y llegan a algún sitio de disposición final, sólo el 10.9% termina en un relleno sanitario certificado que cumple con todos los requisitos de la norma oficial mexicana. El resto, casi 83,000 toneladas diarias, va a parar a tiraderos controlados, sitios semicontrolados o, en el peor de los casos, tiraderos a cielo abierto.
Esos son los datos del diagnóstico más completo que el gobierno mexicano ha elaborado sobre sus residuos.
El Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2025, el cuarto de su historia, después de las ediciones de 2006, 2012 y 2020, fue publicado en abril de 2026 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Es un documento técnico de 316 páginas, elaborado con datos de los 2,478 municipios del país. en15dias.com hace una revisión del documento.

I. RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS
La composición estimada de los residuos sólidos urbanos a nivel nacional muestra que 40.15% son residuos orgánicos como los alimentos, jardines y biomasa, mientras que 36.26% son materiales susceptibles de aprovechamiento como plásticos, cartón, papel, vidrio, metales.
Sólo 23.59% restante corresponde a “otros residuos” sin potencial evidente de valorización, como pañales, trapos o material de construcción mezclado.
Más de tres cuartas partes de la basura que genera México tiene algún potencial de recuperación o aprovechamiento, ya sea como composta, como material reciclado o como combustible derivado de residuos. Sin embargo, el sistema actual está diseñado, en su mayor parte, para enterrar todo junto.
Los residuos alimenticios representan el 29.2% del total, casi una tercera parte de lo que tiramos es comida o restos de comida. El plástico rígido y de película suma el 7.7%; el cartón, 6.7%; el papel, 5.4%. Los pañales desechables representan el 5.5%.
La composición varía por región y por tipo de municipio: en el norte del país hay más materiales secos y susceptibles de valorización; en el sur, mayor proporción de orgánicos; en las ciudades grandes, la generación per cápita es mayor y la fracción inorgánica más diversa.

QUIÉN TIRA MÁS: LOS ESTADOS CON MAYOR GENERACIÓN PER CÁPITA
No todos los mexicanos generan la misma cantidad de basura. La generación per cápita varía de manera notable entre entidades federativas.
Los estados que más basura generan por habitante al día son Baja California (1.142 kg), Ciudad de México (1.158 kg), Nuevo León (1.138 kg), Estado de México (1.127 kg), Coahuila (1.117 kg) y Aguascalientes (1.111 kg). Todos ellos superan el kilogramo diario por habitante con holgura y reflejan economías más urbanas e industriales, con mayor consumo per cápita.
En el extremo opuesto están Oaxaca (0.955 kg), Zacatecas (0.987 kg) y Chiapas (0.993 kg), los únicos tres estados que se mantienen por debajo del kilogramo diario. Pero eso no significa que su situación sea mejor: estos estados tienen los peores índices de cobertura de recolección y de calidad de infraestructura. La baja generación per cápita puede reflejar menor consumo real, pero también subregistro de los residuos que nadie recoge y que por tanto no se contabilizan.
En términos de generación total diaria, los mayores productores son Ciudad de México (10,699 t/día), Estado de México (19,593 t/día juntos suman 30,292), Veracruz (8,400 t/día), Jalisco (9,335 t/día) y Chiapas (5,822 t/día). La región Centro, CDMX y Estado de México, genera el 21.6% de todos los residuos del país.

LA COBERTURA QUE NO LLEGA: 31 MIL TONELADAS DIARIAS SIN RECOGER
La cobertura de recolección nacional del 77.3% esconde diferencias brutales según el tipo de municipio. En las zonas metropolitanas, la cobertura alcanza el 80%; en las metrópolis municipales, el 88%. Pero en los municipios micro —menos de 5,000 habitantes— la cobertura cae al 45%, y en los pequeños —de 5,000 a 15,000 habitantes— al 61%.
México tiene 641 municipios micro y 566 municipios pequeños, que en conjunto albergan a más de 6.7 millones de personas. Para estas comunidades, el servicio de recolección es parcial, irregular o inexistente.
El diagnóstico identifica 150 municipios en 9 entidades que no tienen ningún servicio de recolección para alguno de sus asentamientos. Oaxaca concentra 127 de esos municipios —que generan 340 toneladas de residuos al día sin que nadie los recoja. Le siguen Veracruz (8 municipios, 70 t/día), Puebla (5 municipios, 38 t/día) e Hidalgo (2 municipios, 30 t/día).
Además, 157 municipios en todo el país no reportaron dónde depositan sus residuos, lo que implica que simplemente no se sabe qué pasa con esa basura. De ellos, 129 están en Oaxaca.

LA FLOTA QUE RECOGE: 17,593 CAMIONES, MUY VIEJOS
Para recolectar 108,000 toneladas diarias de basura, México opera un parque vehicular de 17,593 camiones recolectores. De ellos, el 61.77% tienen sistema de compactación; el resto son camiones de caja abierta donde la basura viaja expuesta. El rendimiento promedio nacional es de 6.15 toneladas recolectadas por vehículo al día.
El diagnóstico estima que para cerrar la brecha de las 31,756 toneladas no recolectadas serían necesarios aproximadamente 5,166 vehículos adicionales, bajo condiciones de operación similares a las actuales. Eso sin contar la renovación de los que ya existen: el 38% de las unidades son modelos 2007 o anteriores, con más de 17 años de antigüedad.
Un 14% corresponde a modelos anteriores a 1998, es decir, camiones de más de 27 años circulando actualmente en las calles del país. Solo el 23% fue incorporado después de 2018.
La distribución de la antigüedad es profundamente desigual. En las zonas metropolitanas y metrópolis municipales, el 82% y el 55% de los vehículos, respectivamente, son modelos 2008 o posteriores. En los municipios micro y pequeños, más de la mitad de las unidades son anteriores a 2008.
Los estados con la flota más moderna son Quintana Roo (96% de sus vehículos son modelo 2008 o posterior), Baja California Sur y Tabasco (88%), Sinaloa y Colima (86%), Querétaro y Tamaulipas (81%).

Los estados con flota más vieja son San Luis Potosí (solo el 21% tiene modelos 2008 o posteriores), Ciudad de México y Michoacán (34%), y Chihuahua (41%).
En cuanto al tipo de unidades, los porcentajes más altos de vehículos compactadores —los más eficientes— se registran en Quintana Roo (94%), Nuevo León (90%), Tlaxcala (86%), Sinaloa (84%) y Jalisco (77%).
Los peores porcentajes corresponden a San Luis Potosí, Michoacán, Yucatán y Oaxaca, todos con menos del 35% de su flota con compactación.

DÓNDE TERMINA LA BASURA: 2,250 SITIOS, SOLO 52 RELLENOS SANITARIOS
Este es el dato más duro del diagnóstico: de los 2,250 sitios de disposición final que operan en México, apenas 52 (2.31%) cumplen con todos los requisitos para ser considerados rellenos sanitarios según la NOM-083-SEMARNAT-2003. En esos 52 sitios se depositan 15,254 toneladas al día, equivalente solo al 15.6% del total de residuos generados en el país.
El resto —2,198 sitios de disposición final que reciben la abrumadora mayoría de los residuos— serían clasificados como sitios controlados o sitios no controlados, que no cumplen con los estándares mínimos de impermeabilización, captación de lixiviados, control de biogás y cobertura diaria requeridos por la norma.

La distribución de rellenos sanitarios certificados por estado es brutalmente desigual, mientras Chiapas, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca y Querétaro tienen entre cuatro y seis rellenos sanitarios, 14 entidades federativas no tienen ninguno, entre ellas Michoacán, Nayarit, Sinaloa, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Zacatecas, Baja California Sur, Campeche, Colima y Chihuahua.
La Ciudad de México es el único estado que no tiene ningún sitio de disposición final en su territorio: manda toda su basura a estados vecinos, principalmente al Estado de México.
El estado modelo en este rubro es Aguascalientes, donde el 100% de los residuos dispuestos lo hace en un relleno sanitario. Le sigue Nuevo León, con el 90%, cuya instalación en Monterrey además capta y valoriza el biogás generado. También destacan Chihuahua con tres rellenos sanitarios que reciben 1,455 t/día, y Guanajuato con instalaciones que procesan 1,166 t/día.
En el extremo opuesto, estados como Durango tienen tres rellenos sanitarios que solo reciben 13 toneladas diarias —estadísticamente cero frente a su generación total de 1,401 t/día. Guerrero tiene dos rellenos con 11 t/día frente a una generación de 2,739. Y Oaxaca, con cuatro rellenos sanitarios, recibe en ellos apenas 16.5 t/día de las 4,052 que genera el estado.

El análisis del diagnóstico identifica además 38 sitios adicionales que, con correcciones menores en algunos requisitos técnicos, podrían reclasificarse como rellenos sanitarios o sitios controlados.

Esos sitios reciben 23,056 t/día, lo que potencialmente elevaría a 38,311 t/día (39.1%) el volumen dispuesto en condiciones adecuadas.
Pero también identifica 1,245 sitios que no cumplen con ninguna de las especificaciones de protección ambiental, incluyendo 1,026 tiraderos tipo D y 191 sitios tipo C.

EL COSTO DE RECOGER LA BASURA: MXN 262 POR TONELADA Y DIFERENCIAS ABISMALES
El diagnóstico realiza un ejercicio inédito: estimar cuánto cuesta recolectar la basura en cada estado. El costo promedio nacional de recolección de RSU es de MXN 262 por tonelada al día, considerando salarios de operadores, chofer, consumo de diésel y lubricantes.
Pero la variación entre estados es extrema. Los tres más caros son Oaxaca (MXN 724), San Luis Potosí (MXN 650) y Michoacán (MXN 366). En el otro extremo, los más baratos son Quintana Roo (MXN 104), Nayarit (MXN 116) y Campeche (MXN 123).
¿Por qué puede costar seis veces más recolectar una tonelada de basura en Oaxaca que en Quintana Roo? La combinación de factores incluye: flota vehicular obsoleta con alto consumo de combustible y frecuentes fallas; geografía dispersa y municipios con poca densidad que obligan a recorrer largas distancias para pocas toneladas; estructuras laborales con alta nómina relativa al volumen recolectado; y en algunos casos, corrupción o ineficiencia institucional.
Paradójicamente, Oaxaca —el estado con el costo de recolección más alto del país— tiene 127 municipios sin ningún servicio de recolección.
Por regiones, los costos son: Norte MXN 211, Occidente MXN 224, Bajío MXN 304, Centro MXN 313, Oriente MXN 318 y Sureste MXN 198.

RECOLECCIÓN SEPARADA: LA CIUDAD DE MÉXICO ABSORBE TODO
En México, la separación de residuos desde el origen —el primer paso para cualquier esquema de reciclaje o valorización orgánica— es prácticamente un fenómeno de la Ciudad de México.
De las 14,679 toneladas diarias que se recolectan de forma separada en todo el país, 12,676 toneladas (86.35%) corresponden a la CDMX. El resto del país comparte apenas 2,003 toneladas de recolección diferenciada distribuidas en 18 entidades federativas.
La recolección separada ocurre en solo 187 municipios de todo el país, más las 16 alcaldías de la Ciudad de México. Eso representa apenas el 7.6% de los 2,475 municipios del territorio nacional. Y del total recolectado de forma separada, 4,078 toneladas son fracción orgánica y 9,305 son fracción inorgánica.
Los estados que realizan recolección diferenciada fuera de la CDMX son, principalmente, Oaxaca (con 11% del total nacional, vinculado a programas comunitarios indígenas), Jalisco (8.73%), Hidalgo (3.87%) y Estado de México (4.69%). La mayoría de los estados tienen cifras mínimas o nulas.
El diagnóstico concluye que la separación en origen “sigue siendo marginal frente al volumen total de residuos generados” y que el aprovechamiento de materiales “se sustenta mayoritariamente en cadenas privadas e informales de acopio”.
EL SECTOR INFORMAL: LA COLUMNA VERTEBRAL INVISIBLE DEL RECICLAJE
No hay cifras oficiales sobre cuántas personas viven de recuperar materiales reciclables de la basura en México —los llamados pepenadores, cartoneros, o recuperadores informales. El diagnóstico lo reconoce explícitamente: “no hay cifras oficiales sobre la cantidad de residuos que se recuperan para reciclaje mediante la pepena ni sobre la cantidad de personas o familias que realizan esta actividad”.
Lo que sí se sabe es que el sector informal es “el principal soporte de la valorización” en el país, a través de 18,573 centros de acopio —el 99.6% privados— distribuidos en 1,161 municipios.
Son estos centros los que concentran el PET, el cartón, los metales, el vidrio y los plásticos que recuperan miles de trabajadores informales cada día. Se estima que solo de PET se recuperan 2,375 toneladas diarias mediante estos esquemas informales. Si no existiera este sector, las ciudades del país colapasarían.

ESTACIONES DE TRANSFERENCIA: EL ESLABÓN PERDIDO DE LA LOGÍSTICA
México tiene 132 estaciones de transferencia —instalaciones donde los camiones de recolección depositan la basura antes de trasladarla en vehículos más grandes al sitio de disposición final— ubicadas en 112 municipios de 25 entidades federativas.
El 71.97% se ubican en municipios con más de 100,000 habitantes o en zonas metropolitanas.
La distribución regional es muy desigual. La región Norte cuenta con 31 estaciones, la región Centro con 31, la región Oriente con 40, la región Occidente con solo 14, la región Bajío con 12 y la región Sureste con apenas 4.
En estados como Michoacán o Nayarit, la escasez de estaciones de transferencia obliga a los camiones de recolección a recorrer decenas de kilómetros hasta los sitios de disposición final, con el encarecimiento operativo que eso implica.
PLANTAS DE TRATAMIENTO: INFRAESTRUCTURA ESCASA Y CONCENTRADA
El diagnóstico reporta, que a nivel nacional hay 39 plantas de selección en 37 municipios de 19 entidades. Las más grandes están en la Ciudad de México con capacidades de hasta 2,000 toneladas diarias, y en SIMEPRODE (Monterrey, Nuevo León) con entre 1,000 y 1,400 t/día.
Si todas las plantas operaran a plena capacidad, procesarían solo el 48.6% de los residuos recolectados. Según el reporte hay 14 instalaciones de compostaje en 14 municipios de 7 entidades; 11 instalaciones de compactación en 11 municipios de 8 entidades y 11 procesos de trituración en 11 municipios de 9 entidades.
Se destaca que estados como Michoacán, Jalisco, Oaxaca y Veracruz concentran una parte importante de las plantas de composta y tratamiento alternativos.
“La infraestructura de tratamiento está concentrada en pocas entidades con mayor capacidad financiera y administrativa. La mayoría de los municipios no tiene acceso a ninguna instalación de este tipo”, se señala.
II. RESIDUOS DE MANEJO ESPECIAL, PELIGROSOS Y MINEROS

RESIDUOS DE MANEJO ESPECIAL: EL UNIVERSO OCULTO
Más allá de la basura doméstica, México genera enormes volúmenes de Residuos de Manejo Especial (RME), provenientes del campo, la industria, los hospitales, los puertos, los aeropuertos y el comercio.
El diagnóstico estima que la generación total de residuos agrícolas, forestales, avícolas y ganaderos asciende a 303.4 millones de toneladas al año —una cifra que hace empequeñecer los 51 millones de toneladas anuales de Resoiduos Sólidos Urbanos.
Los principales flujos de RME son:
Residuos agrícolas: Los seis estados que concentran casi la mitad de la producción agrícola nacional —y por tanto de sus residuos— son Veracruz (13.97%), Jalisco (9.50%), Chihuahua (7.98%), Sinaloa (5.32%), Guanajuato (4.98%) y Michoacán (4.67%). En agricultura protegida, la generación de agroplásticos —que incluye mallas, plásticos de acolchado y mangueras de riego— es uno de los grandes pasivos ambientales no resueltos del campo mexicano.
Residuos forestales: Durango concentra el 31% de los residuos maderables del país, seguido de Chihuahua (19.17%) y Oaxaca (10.10%). Se estima que el 50% de la producción forestal —equivalente a 3.16 millones de toneladas— podría convertirse en astilla, aserrín o biomasa aprovechable para energía, pero la cadena de valorización está poco desarrollada.
Residuos hospitalarios (no peligrosos): Los RME de servicios de salud —papel, cartón, ropa clínica, colchones— suman aproximadamente 193,000 kg/día en todo el país. Los estados con mayor generación son Ciudad de México (17.54%), Estado de México (8.74%) y Jalisco (8.01%).
Residuos de aeropuertos: El sistema aeroportuario mexicano, con 103 puertos y 15 terminales incluyendo Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Ensenada, Veracruz y Altamira, genera volúmenes considerables de residuos cuya gestión presenta desafíos logísticos específicos.
Residuos pesqueros: La región Bajío-Occidente concentra el 36% y 50% respectivamente de los residuos pesqueros del país. El puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán es un nodo crítico en este flujo.

RESIDUOS PELIGROSOS: EL REGISTRO INCOMPLETO Y LA INFRAESTRUCTURA DESEQUILIBRADA
En materia de residuos peligrosos industriales, el diagnóstico registra más de 66,000 empresas registradas como generadores ante la SEMARNAT en el periodo 2004-2025. Pero hay un problema estructural grave: se estima que menos del 1% de las unidades económicas del país —que suman más de 22.94 millones de registros en el DENUE— reportan la generación de residuos peligrosos. La brecha entre lo que existe y lo que se reporta es enorme.
Los cinco estados con más generadores registrados son la Zona Metropolitana del Valle de México (25,990 registros), Baja California (10,957), Jalisco (10,431), Michoacán (8,158) y Veracruz (7,504). En conjunto representan el 38.54% del total nacional.
La infraestructura para el manejo de residuos peligrosos está profundamente desequilibrada geográficamente.



La región Norte tiene el 100% de la capacidad de confinamiento del país: tres unidades con 26,299,501 t/año de capacidad.
En los centros de acopio temporal, Estado de México (31.57%) y Michoacán (22.40%) concentran conjuntamente —con Nuevo León— el 74.37% de la capacidad nacional.
La región Norte concentra también la mayor parte de la capacidad de reciclaje y tratamiento de RP.
El resultado es que las empresas del sur y sureste del país que generan residuos peligrosos deben trasladarlos cientos o miles de kilómetros al norte para su tratamiento o confinamiento, con costos operativos y emisiones de carbono asociados al transporte que podrían evitarse con una infraestructura más distribuida.




RESIDUOS MINEROS: EL PASIVO AMBIENTAL QUE NADIE CUANTIFICA
México es una potencia minera, y eso tiene consecuencias ambientales directamente vinculadas a los residuos. El diagnóstico identifica los principales corredores mineros —Sonora, Zacatecas, Guerrero, Durango, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo y San Luis Potosí en minería convencional; Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán en minería artesanal y de pequeña escala— y señala que la actividad genera grandes volúmenes de jales, aguas ácidas de mina y residuos peligrosos que rara vez entran en los registros formales.
La gestión de residuos mineros es uno de los capítulos con mayores brechas de información del documento: los datos son fragmentados, las metodologías no están homologadas y el control regulatorio es inconsistente entre entidades y tipos de minería.
III. EL MAPA DE LA PRECARIEDAD
LOS ESTADOS SIN RELLENOS SANITARIOS
El diagnóstico permite construir un mapa de urgencias en materia de disposición final. Catorce estados no tienen ningún relleno sanitario certificado según la NOM-083. Entre ellos hay tanto estados con alta generación de residuos como con baja generación, lo que muestra que el problema no es de escala sino de prioridades y de capacidad institucional.
Michoacán, Nayarit, Sinaloa, San Luis Potosí: región Occidente y Bajío con miles de toneladas diarias sin disposición adecuada. Tabasco, Tlaxcala, Zacatecas: estados con volúmenes medios de generación y cero rellenos sanitarios.
Veracruz y Yucatán: estados con alta generación —Veracruz produce 8,400 t/día— sin ningún relleno sanitario certificado. En Veracruz, 157 municipios no reportaron dónde depositan sus residuos.
Ciudad de México: el caso más paradójico. La capital del país, con 10,699 toneladas de basura al día, no tiene ni un solo sitio de disposición final en su territorio. Toda su basura cruza las fronteras administrativas hacia el Estado de México, especialmente al relleno sanitario de Bordo Poniente y sus sucesores.
La CDMX sí tiene, sin embargo, la mejor infraestructura de selección, compostaje y recolección diferenciada del país.

EL DINERO QUE NO HAY: DESDE 2018 SIN PRESUPUESTO FEDERAL
Una de las revelaciones más importantes del diagnóstico es esta: desde 2018, el gobierno federal no tiene ninguna partida presupuestal específica para el manejo de residuos sólidos. La única fuente de recursos financieros federales disponibles es Banobras, a través de créditos y esquemas de Asociación Público-Privada.
El periodo 2008-2016 fue de crecimiento de infraestructura, financiado por SEMARNAT. Pero desde entonces, la inversión federal en residuos ha desaparecido como categoría presupuestal diferenciada. Los municipios deben operar con sus propios recursos —que en la inmensa mayoría de los casos son insuficientes— o acceder a créditos de banca de desarrollo.
El diagnóstico solo pudo obtener datos de costos operativos de infraestructura de un solo estado: Jalisco reportó costos de operación de MXN 25,986,054.58 en el periodo 2020-2024. Ningún otro estado tiene esa información de manera accesible.
ORGANISMOS OPERADORES: LA APUESTA INSTITUCIONAL
Uno de los capítulos más esperanzadores del diagnóstico es el análisis de los organismos operadores de residuos —entidades públicas con autonomía administrativa y financiera para prestar servicios de recolección, transferencia y disposición final. Actualmente, estos organismos atienden a 32.4 millones de personas en 250 municipios de 18 estados.
El modelo más sofisticado son los Organismos Públicos Descentralizados Intermunicipales (OPDII), que agrupan a dos o más municipios para una gestión más eficiente. Solo Jalisco y Michoacán cuentan con leyes específicas de asociaciones intermunicipales que permiten crear estos organismos.
El caso más notable es el SIMAR Sureste de Jalisco, único organismo interestatal de manejo de residuos del país —integrado por municipios jaliscienses y uno michoacano— que ha construido un relleno sanitario certificado, estaciones de transferencia, plantas de separación y centros de educación ambiental, con reconocimientos nacionales e internacionales.
El diagnóstico recomienda diseñar, implementar y evaluar la creación de un Organismo Operador Nacional de Residuos que concentre la política pública y se apoye en organismos estatales. Es una propuesta de largo aliento que todavía no existe.

LAS CORRIENTES PRIORITARIAS: PLÁSTICOS, ORGÁNICOS Y TEXTILES
El diagnóstico analiza cuatro corrientes de residuos que el gobierno considera prioritarias por su volumen, impacto ambiental y potencial de economía circular.
Desperdicio de alimentos: México es uno de los países con mayor pérdida y desperdicio de alimentos de América Latina. Los residuos alimenticios representan el 29.2% de todos los RSU del país, pero además existen pérdidas masivas en la cadena agrícola antes de llegar al consumidor. Es la corriente con mayor potencial de reducción —menos generación en origen— y de aprovechamiento —compostaje, biogás, alimentación animal.
Residuos plásticos: El plástico rígido y de película suma el 7.7% de los RSU, pero su impacto ambiental —especialmente en cuerpos de agua y océanos— es desproporcionado a su peso. El diagnóstico alerta sobre la contaminación marina por plásticos, donde México contribuye de manera significativa dado su extenso litoral del Pacífico y el Golfo de México. El PET tiene el mayor grado de recuperación informal: 2,375 t/día se recuperan a través de redes de acopio. El resto de los plásticos tiene cadenas de valorización mucho más débiles.
Residuos textiles: La industria de la moda rápida ha disparado el volumen de ropa y textiles descartados. México es receptor de volúmenes importantes de ropa usada de importación, especialmente de Estados Unidos, lo que agrega presión sobre los sistemas locales de manejo. Las fibras sintéticas representan el 1.43% de la composición de los RSU nacionales.
Envases vacíos de plaguicidas: Son un residuo de alto riesgo concentrado en estados agrícolas. La contaminación con residuos de plaguicidas los hace difíciles de manejar y reciclar. En estados como Sinaloa, Sonora, Jalisco y Michoacán —con agricultura intensiva— el problema es especialmente agudo.
LO QUE SE VIENE: CORREDORES INDUSTRIALES Y UNA PRESIÓN CRECIENTE
El diagnóstico advierte sobre un desafío que llegará antes de que los problemas actuales estén resueltos: el desarrollo de los Corredores Industriales del Bienestar impulsados por el gobierno de México en el periodo 2024-2030.
Los corredores del Bajío, del Norte, el Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, el Maya, el Pacífico y otros generarán un crecimiento acelerado de residuos industriales, peligrosos y especiales en regiones que hoy tienen infraestructura limitada o inexistente para manejarlos.
El diagnóstico es categórico: «el desarrollo de nuevos corredores industriales en las regiones del oriente y sureste requerirá una planeación anticipada que asegure la disponibilidad de infraestructura adecuada para la gestión de RSU, RME y RP». Sin esa planeación, el crecimiento económico vendrá acompañado de un crecimiento proporcional del pasivo ambiental.






