Crónica: A los desaparecidos también les gusta el fútbol

Irving Javier Mendoza desapareció el 17 de agosto de 2010 en Monterrey, Nuevo León, junto con otras personas durante un operativo de un grupo armado. A 16 años de los hechos, su madre Martha Alicia de Alejandro mantiene la búsqueda y recuerda la vida de su hijo como padre y aficionado al fútbol. / A los desaparecidos también les gusta el fútbol

A los desaparecidos también les gusta el fútbol

Por: Rodrigo Caballero

Monterrey, Nuevo León.- Si nunca se lo hubieran llevado, el seguiría saliendo a la calle por las tardes a jugar fútbol con sus hijos, como lo hacía cuando tenía 18 años, cuando era agosto de 2010 y el seguía viviendo en el Infontavit Valle Verde de Monterrey.

Irving Javier Mendoza de Alejandro es fanático de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León y disfrutaba jugar como mediocampista, sus amigos lo invitaban debido a su estatura media de un metro setenta, ideal para meterse entre los jugadores y colocar el balón cerca de la portería contraria.

Durante un par de años intentó contagiar a sus hijos de la pasión futbolera, tenía balones en casa y solía enseñarles el juego, además de que disfrutaba con ellos los partidos del Tigres y de la Selección Mexicana.

“Es uno de los recuerdos más vivos que tienen mis nietos, ellos eran muy pequeños cuando se llevaron a su papá, pero sí se acuerdan que salían a jugar cascaritas a la calle con él”, recordó la mamá buscadora, Martha Alicia de Alejandro.

A los desaparecidos también les gusta el fútbol, no son solamente desaparecidos reflexionó Martha, como ella no sólo es una mamá buscadora, tenían una vida antes y la llevaban normalmente, así como los millones de aficionados que hoy disfrutan del juego.

“Es una etiqueta difícil de borrar, porque nos ven como familiares de desaparecidos, a mi hijo lo ven como desaparecido, ya no como padre, ya no lo ven como alguien al que también le gustaba el fútbol”, pensó Martha mientras mira como transcurre el Mundial de Fútbol 2026.


FOTO: Cortesía.

La RAM roja de Valle Verde

Todo cambió el 17 de agosto de 2010, aquella tarde Irving fue desaparecido junto a varias personas por un grupo armado, que ingresó a su fraccionamiento en una camioneta RAM color rojo.

Irving había salido a la calle a comprar un refresco y se lo estaba tomando junto a Alan, su hermano mayor, cuando vieron que el grupo de encapuchados empezó a rondar por las calles del Infonavit, pero cuando quisieron alejarse ya era demasiado tarde.

“Quien sabe qué quieran, tu tranquilo no vayas a correr”, le dijo Alan, pero el miedo le ganó a su hermano cuando los armados se bajaron de la camioneta y se acercaron rápidamente hacia ellos.

El comando había irrumpido en la colonia buscando personas y cuando Irving intentó huir le dieron un balazo en la pierna; Alan no pudo hacer nada, cuando los encapuchados se llevaron a jalones a su hermano.

FOTO: Cortesía, intervenida con IA.

Lo llevaron arrastrando con la ropa rasgada a la camioneta y ahí lo detuvieron mientras seguían levantando gente de la calle o sacándola de sus casas, el operativo estuvo siempre vigilado a lo lejos por policías de Nuevo León.

Alan le marcó a su madre para contarle lo que estaba pasando y Martha tomó un taxi inmediatamente para ir a buscar a su hijo, pero cuando llegó a Valle Verde una patrulla estatal les impidió el paso.

“¡Sígase, conozco otra entrada!”, le gritó al taxista que la llevó a la parte trasera del fraccionamiento, ahí entró Martha con sus hijos más pequeños y alcanzó a ver a Irving ensangrentado y pidiendo ayuda desde arriba de la RAM roja.

“No me atreví a acercarme, les pedí que lo dejaran ir, pero tenía miedo que me quitaran a mis otros dos niños, yo sabía que no había hecho nada, que era un error y en cuanto se dieran cuenta lo iban a dejar ir”, narró Martha.

Pero no lo dejaron ir, se lo llevaron, entonces Martha pensó que las cosas se iban a aclarar y lo iban a regresar al día siguiente pero tampoco fue así, no lo volvieron a ver al otro día ni ninguno de los días de los siguientes 16 años.


El Mundial de los Desaparecidos

Irving Javier es solamente una de las 134 mil personas desaparecidas que se registran en México, pero su caso presenta los elementos que caracterizan la crisis por la que atraviesa el país: la participación de funcionarios, la falta de investigaciones y la negación de las autoridades a reconocer que han sido completamente rebasadas por el problema.

El 2 de abril de 2026, El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) solicitó llevar el caso de México urgentemente ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Con base en el Artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el CED afirmó que en México hay evidencia de múltiples ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil en diferentes momentos y en diversas partes del país.

El CED pidió a la Asamblea General proporcionar cooperación técnica, apoyo financiero y asistencia especializada que México requiriera para las operaciones de búsqueda, análisis forense e investigación exhaustiva de las desapariciones forzadas y de los vínculos entre funcionarios públicos y el crimen organizado.

La noticia retumbó en el Palacio Nacional, donde el gobierno de México se enfocaba en los preparativos del Mundial 2026, por lo que el informe fue rechazado inmediatamente por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

“El Gobierno de México está haciendo un esfuerzo para erradicar este delito y para encontrar a las personas desaparecidas junto con sus familias”, dijo Sheinbaum quien negó que el país se encuentre rebasado por la crisis y que haya impunidad en los casos.

Ante la intransigencia de las autoridades y su negación a aceptar ayuda internacional para enfrentar la crisis de desapariciones, las familias buscadoras intentan aprovechar la vitrina del Mundial 2026 para que cada vez más personas se den cuenta de la magnitud del problema que atraviesa el país.

“Pasando el Mundial van a querer darle vuelta a la página, pero no vamos a dejar que se olvide el tema, mientras nuestros hijos sigan desaparecidos vamos a seguir buscando, no solamente porque los queremos de regreso, sino también porque no queremos que le pase a nadie más”, concluyó Martha Alicia.

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