Desde el territorio otomí de Santiago Mexquititlán, los participantes advirtieron que en México se vive una “guerra abierta y brutal” contra los pueblos, caracterizada por desapariciones, asesinatos de defensores, criminalización y despojo territorial. Señalaron que esta violencia está vinculada tanto a intereses económicos como a acciones del Estado, el crimen organizado y grupos armados. / Pueblos y colectivos denuncian “guerra contra el territorio” en Encuentro de Resistencias y Rebeldías en Defensa del Agua, la Vida y el Territorio

Pueblos y colectivos denuncian “guerra contra el territorio” en Encuentro de Resistencias y Rebeldías en Defensa del Agua, la Vida y el Territorio
Por: en15dias.com / Con información del Encuentro de Resistencias y Rebeldías en Defensa del Agua, la Vida y el Territorio
En el marco del Día Mundial del Agua, pueblos indígenas, organizaciones y colectivos de distintas regiones del país se reunieron en el Encuentro de Resistencias y Rebeldías en Defensa del Agua, la Vida y el Territorio, donde denunciaron una ofensiva sistemática contra comunidades, recursos naturales y formas de organización autónoma.
Desde el territorio otomí de Santiago Mexquititlán, los participantes advirtieron que en México se vive una “guerra abierta y brutal” contra los pueblos, caracterizada por desapariciones, asesinatos de defensores, criminalización y despojo territorial.
Señalaron que esta violencia está vinculada tanto a intereses económicos como a acciones del Estado, el crimen organizado y grupos armados.
Durante la asamblea, se planteó que el agua se ha convertido en un eje central del conflicto. Mientras las comunidades la conciben como un bien común y sagrado, acusaron que gobiernos y empresas la tratan como mercancía, promoviendo su acaparamiento, contaminación y explotación con fines industriales y comerciales.
En ese contexto, denunciaron prácticas como la extracción irregular, la venta de agua en pipas, la sobreexplotación de acuíferos y el uso del recurso para megaproyectos urbanos e industriales. También señalaron que el acceso al agua en ciudades está determinado por condiciones económicas, lo que profundiza la desigualdad.
Los participantes criticaron el modelo de desarrollo vigente, al que responsabilizan de impulsar procesos de industrialización, urbanización y proyectos de infraestructura —como el tren México–Querétaro o la instalación de centros de datos— que, aseguran, afectan directamente a comunidades y ecosistemas.
Asimismo, expresaron rechazo a eventos como el Mundial de Futbol 2026, al considerar que podría detonar procesos de gentrificación, expansión inmobiliaria y despojo de agua en zonas urbanas, particularmente en la Ciudad de México.
La declaratoria también incluyó posicionamientos sobre conflictos internacionales y denuncias de violaciones a derechos humanos, vinculando la defensa del agua con una lucha global contra el despojo y la violencia.
Entre las principales exigencias, demandaron la restitución de fuentes de agua a comunidades, la liberación de personas criminalizadas por defender el territorio, el cese a la represión y la presentación con vida de personas desaparecidas. También reiteraron su respaldo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a procesos organizativos como el Congreso Nacional Indígena.
Finalmente, hicieron un llamado a fortalecer la organización comunitaria, participar en próximas movilizaciones y encuentros, y avanzar en acciones colectivas como reforestación, cuidado del territorio y defensa del agua.
“La defensa del agua es la defensa de la vida”, señalaron, al convocar a construir formas de organización autónoma frente a lo que consideran un modelo que prioriza el lucro sobre los derechos de los pueblos.






