Autoridades locales retiraron los rostros y materiales del “Árbol de la Memoria” en la Plaza de Armas de Morelia. Los familiares exigen la devolución de los materiales y el respeto al espacio, que representa la lucha por verdad, justicia y derechos humanos en Michoacán y México.

“Hacer memoria es un acto de justicia”
Por: en15dias.com con información de Familiares Caminando Por Justicia
Autoridades locales retiraron los rostros y materiales instalados en el “Árbol de la Memoria”, un espacio creado por familiares de personas desaparecidas en la Plaza de Armas de Morelia, generando indignación y denuncias de los colectivos que durante más de diez años han utilizado este sitio como un espacio de resistencia, duelo y memoria colectiva.
El retiro de estos materiales, denuncian los familiares, no solo borra un objeto físico, sino que elimina simbólicamente un espacio de encuentro y denuncia pública, donde se recuerda a quienes han sido víctimas de desaparición forzada y desaparición cometida por particulares.
Los espejos que permanecieron en el lugar simbolizan que cualquiera puede desaparecer en este contexto de violencia sistemática, recordando que la problemática afecta a todos los niveles de la sociedad y que la impunidad y la falta de respuesta del Estado perpetúan el dolor de las familias.
Exigencias de los colectivos a las autoridades
Familiares Caminando por Justicia A.C., organización responsable de la actividad, emitió un pronunciamiento en el que exige a las autoridades: devolver de inmediato los materiales retirados, pues representan los rostros de personas desaparecidas y reflejan la deuda histórica del Estado en investigación y sanción de estos casos.
Además “respetar la Plaza de Armas como espacio de memoria, garantizando que los memoriales sean preservados y protegidos, conforme a los derechos humanos y obligaciones estatales en materia de memoria histórica”.
Exigieron “emitir un posicionamiento oficial por parte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, las comisiones de justicia y derechos humanos del Congreso estatal, la Comisión de Búsqueda y la Fiscalía Especializada en Desapariciones, comprometiéndose a resguardar y reconocer la importancia de este espacio construido por las víctimas”.
La actividad se realizó el 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, y consistió en colgar los rostros y nombres de los familiares desaparecidos en los árboles de la Plaza de Armas, consolidando un espacio de memoria viva, denuncia pública y visibilización de la problemática.
La jornada contó con la participación de diversos colectivos del estado, incluyendo Decofem, En tu Búsqueda Pátzcuaro, y otros familiares que buscan a sus seres queridos en Michoacán.
Contexto de las desapariciones en México y Michoacán
En México se estima que 140,000 personas permanecen desaparecidas, de las cuales 6,829 corresponden a Michoacán, siendo Morelia la ciudad con mayor número de casos, según datos de la Red Lupa.
La falta de denuncias oficiales se debe al temor y desconfianza hacia las autoridades, ante un historial de impunidad y violencia que ha marcado la experiencia de los familiares de las víctimas.
Organismos internacionales han señalado que México enfrenta un fenómeno de desapariciones generalizado, sistemático y estructural, lo que convierte a acciones como el “Árbol de la Memoria” en herramientas indispensables para la construcción de verdad y memoria colectiva.

Retiro del Árbol de la Memoria: un ataque simbólico a la memoria colectiva
Los colectivos enfatizan que los memoriales no son ornamentos, sino territorios de verdad, cuidado y esperanza, fundamentales para sostener la memoria, dignificar a las víctimas y mantener viva la exigencia de verdad y justicia. Cada rostro colgado representa una historia de dolor, resistencia y búsqueda de justicia, recordando que las autoridades no pueden vulnerar el derecho colectivo a la memoria.
Además, los familiares hacen un llamado a la sociedad y a otros colectivos para sumarse a esta acción simbólica, instalando los rostros de los desaparecidos en la Plaza de Armas y reivindicando el espacio como un territorio de memoria, denuncia y construcción de justicia.
Señalan que la memoria es un derecho humano fundamental, que permite a las familias mantener viva la exigencia de verdad y reconstruir el tejido social en un país marcado por la violencia, la impunidad y la indiferencia institucional.
Como concluyen los colectivos: hacer memoria es un acto de justicia, y preservar espacios como el “Árbol de la Memoria” es esencial para garantizar que las personas desaparecidas no se olviden, que las víctimas reciban reconocimiento y que la sociedad exija al Estado cumplir con su obligación de garantizar derechos humanos, verdad y reparación.
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