Sur de Morelia y Oriente de Madero sufren la ausencia del Estado y el crimen institucionalizado

La violencia en el sur de Morelia ha escalado en los últimos 10 años por la localización de grupos delictivos que presionan a las comunidades y sus recursos.

La situación de inseguridad en la zona ya tiene tiempo. Julio Santoyo ha estudiado y ha dado seguimiento a lo que pasa en esta región sur de Morelia. Guillermo Saucedo Gamiño, es coordinador de los Comités de Defensa Ambiental de Zangarro, Terrenate y Moreno del municipio de Madero y ha defendido el territorio de estos grupos.

Tras el recrudecimiento de la violencia, los asesinatos de maestros mezcaleros, las denuncias reiteradas y los desplazamientos, obligaron al gobierno de Michoacán ha voltear a la zona. ¿Cómo se encuentra la región? ¿Cuál es la razón de la violencia? ¿Qué grupo delictivo opera en el sur de Morelia y oriente de Madero? Esta es la historia.


Sur de Morelia y Oriente de Madero sufren la ausencia del Estado y el crimen institucionalizado

Por: Gilbert Gil Yáñez
en15dias.com

Hace cuatro años, el clima tranquilo de la sierra del Sur de Morelia cambió por la presencia de personas que llegaron a las comunidades a ofrecer sus servicios para “protegerlos”. Llegaron a las comunidades del Capulín, el Ranchito, el Paso del Tigre o Puerto del Tigre, la Soleadita, La Muñeca y El Duende.

Después se instalaron en los bosques de Jesús del Monte, San Miguel del Monte, Ichaqueo, Villa Madero, Etúcuaro y Tzitzio. Llegaron como “amigos” pero pronto se convertirían en el dolor de cabeza de las comunidades rurales y en una amenaza para los defensores del agua, territorio y la vida.

Guillermo Saucedo lo recuerda bien.

“Yo le calculo unos tres años. Entre unos tres años a cuatro años llegó gente aquí a esta parte de la sierra. Llegaron estas personas mostrándose como unos grandes amigos… Que ellos iban a andar por aquí trabajando y que venían a cuidar a la gente de que no hubiera secuestros, extorsiones, robos, nada de eso. Ellos se iban a proteger la ciudadanía. Y que pues para eso venían”, explica el defensor ambiental de Villa Madero.

Saucedo narra que después de un tiempo los “grandes amigos” se convirtieron en las grandes amenazas.

Primero llegaron a la actividad de la tala ilegal, pero diversificaron el negocio con otro tipo de actividades. De talamontes pasaron a trabajar la madera, después comenzaron con cocinas para la producción de droga y se empezaron a expandir con base en extorsión, quitando dinero, ganado, resina.

“Da la casualidad que después de un tiempecito empezaron a cobrar cuota. Si vendías ganado, tenías que darles de 1 a 2 pesos por kilo de carne de ganado que vendieran, el de la resina igual”.

Guillermo Saucedo señala que actualmente la resina vale 24 pesos, “yo tenía que darles de 10 a 12 pesos por kilo de resina que la gente vendía. De la resina, el 50% era para ellos (el grupo delictivo) y el 50% para el trabajador y en este caso pues hay personas que tienen muchísimas hectáreas de tierra”.

En entrevista para en15dias.com, comenta que “Boca de León tiene más de 2,000 hectáreas de tierra y es puro monte”.

“Imagínese, el 50% es para el dueño de la tierra y el 50% para los trabajadores, pero de ese 50%, todavía estos delincuentes, les quitan el 90% o sea, ¿qué les viene quedando? Nada. Es como ellos se han ido ampliando, ha ido creciendo este grupo”.


Influencia del grupo delictivo que tiene actividad en el Sur de Morelia.
IMAGEN: google maps.

I. SIERRA SUR DE MORELIA, OLVIDADO Y
DESOLADO POR GRUPOS DELICTIVOS

La violencia en el sur de Morelia ha escalado en los últimos 10 años por la localización de grupos delictivos que presionan a las comunidades y sus recursos.

Sin embargo, la situación de inseguridad en la zona y la presencia de grupos delictivos ya tiene tiempo. Julio Santoyo Guerrero ha dado seguimiento a lo que pasa en esta región sur de Morelia y oriente de Madero.

“Hay antecedentes, y ya bastante lejanos incluso en décadas, de la presencia de grupos criminales en esta parte sur de Morelia y en la parte oriente del municipio de Madero”, comenta Santoyo Guerrero.

“El municipio de Madero y Morelia limitan y esta zona la cual te estoy refiriendo, que es la zona sureste de Morelia y la zona nororiental de Madero, es una zona a la cual ha tenido la presencia de grupos criminales prácticamente desde finales de la década de los 70”.

Además, explica “esta zona de Madero y de Morelia era una zona, y que aún todavía lo sigue siendo pero en baja cuantía, productora de marihuana”.

“En los años 70 y 80 hubo un boom en toda esta región en donde se generaba marihuana para su traslado y consumo hacia los Estados Unidos y esto obviamente generó la constitución de diferentes agrupaciones que tenían un control territorial”, cuenta.

Indica que en esos años, lo importante era “fundamentalmente el trasiego de la marihuana que iba de Madero pasando hacia Morelia, ya fuera acá por El Capulín, pero desde entonces está ahí”.

El Integrante del Consejo Promotor de Área Natural Protegida en Madero, sur de Morelia y Acuitzio del Canje señala que “la relación de los grupos criminales como en todo el territorio estatal y nacional tienen siempre un caldo de cultivo interesante y el caldo de cultivo es, o bien la producción de enervantes, o bien, ya en la época contemporánea, la economía de las zonas”.

El integrante del Consejo Estatal de Ecología (Coeeco), explica que “el crimen organizado que ya no se ha limitado solamente al trasiego de drogas, sino que tiene que ver con la extorsión, el cobro de piso, la apropiación de la riqueza de los pobladores de las diferentes zonas en los cuales ellos mantienen el control territorial”.

El defensor ambiental, Guillermo Saucedo ha vivido la violencia en carne propia. Este defensor ambiental fue secuestrado en 2021 por estos grupos que controlan Villa Madero.

Al filo de las 10 de la mañana del 6 de diciembre de 2021, el coordinador de los Comités de Defensa Ambiental de Zangarro, Terrenate y Moreno del municipio de Madero fue secuestrado.

Después de nueve horas de búsqueda, fue liberado alrededor de las 19 horas por el sur de Villa Madero. Durante la privación de su libertad fue golpeado, sin embargo, rindió su declaración ministerial en la Fiscalía del Estado de Michoacán.

El secuestro se daba tan sólo siete días después que se realizara la Tercera Mesa Ambiental en Villa Madero y se tomaran acuerdos para actuar contra quienes están haciendo cambio de uso de suelo y concentrando ilegalmente el agua del municipio. En esa reunión, y ante autoridades federales, estatales y municipales, Guillermo Saucedo Gamiño, denunciaba que estaba siendo amenazado.

Guillermo Saucedo reafirma en entrevista con en15dias.com: “Soy activista y defensor de bosques, ríos y manantiales. En pocas palabras, soy ambientalista”.

Desde aquel diciembre de 2021 a la fecha, la violencia se ha recrudecido en la zona.  

Actualmente, la sierra Sur de Morelia vive un asedio que se intensificó desde el 7 de abril de 2025 con el asesinato de un hombre vinculado a las organizaciones delincuenciales y que se dedicaba al secuestro y a la extorsión. “Él empezó por ahí a secuestrar gente”, señala Saucedo Gamiño.

Recuerda que secuestraron a un familiar de un vecino suyo “pedían 5 millones de pesos para de perdonarle la vida y como no tuvieron para pagar los 5 millones, pues lo asesinaron”.

Tras el asesinato de este hombre, aumentaron los secuestros y las extorsiones. Por cada secuestro pedían 5 millones de pesos. Esto a orillado a las comunidades a desplazarse a otros sitios para estar seguros.


El presidente del PRI en Michoacán, Guillermo Valencia.
/ FOTO: en15dias.com

II. LAS DENUNCIAS DEL PRI Y
LAS “SUPUESTAS ACCIONES” DE RAMÍREZ BEDOLLA

El presidente del PRI en Michoacán, Guillermo Valencia, en reiteradas ocasiones ha denunciado la inseguridad y la escalada de violencia que se vive en la sierra sur de Morelia.

El 20 de mayo de 2025, Guillermo Valencia, acompañado de Guillermo Saucedo, denunciaba, en conferencia de prensa, la inseguridad, violencia y los desplazamientos que viven los pobladores de esa región.

CONFERENCIA DE PRENSA / 20 de mayo

El 22 de mayo, asesinaban al conocido maestro mezcalero Sergio Rangel en la tenencia de San Miguel del Monte. Seis días después, Guillermo Valencia señalaba que en “el sur de Morelia hay una organización criminal, conformada por 15 personas bien identificadas, que siembra el terror entre las tenencias de Jesús y San Miguel del Monte”.

“Son 15, y tienen su propio cártel delictivo, no crean que son un cártel delictivo de otro…, no, son un cártel ellos, y hasta se autodenominan el ‘Cártel de Altozano’.”, declaraba en rueda de prensa el dirigente en Michoacán del Partido Revolucionario Institucional.

CONFERENCIA DE PRENSA / 27 de mayo

La última denuncia e información que aportó el también diputado local, fue el 8 de junio cuando evidenció en la prensa local la imagen y nombre del líder delictivo que ha estado asolando a las comunidades del sur de Morelia.

“Tengo ya toda la información de él, lo he estado investigando y seguiremos haciéndolo. Tengo sus fotografías, ya tengo inclusive su voz y hasta dónde vive”, aseguró Guillermo Valencia Reyes, dirigente del PRI en Michoacán ante la prensa.

CHECA LA CONFERENCIA/ 8 de junio

https://www.facebook.com/reel/1375547377058005

Conferencia de prensa Guillermo Valencia.

A manera de respuesta, este 8 de junio de 2025, después de tres meses en donde la sierra sur de Morelia y el Oriente de Villa Madero han sido asediados por un grupo delictivo, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla aseguró que “se instaló una base de operaciones interinstitucionales entre San Miguel del Monte y Tumbisca”.

“Informarles, se instaló una base de operaciones interinstitucionales entre San Miguel del Monte y Tumbisca con elementos del Ejército, Guardia Nacional, Guardia Civil y también la Fiscalía del Estado, porque sí tenemos reportes de incidencia delictiva en la zona de Altozano, en la zona rural de Morelia, precisamente hasta hacia esta zona boscosa de Ichaqueo, de Tumbisca, San Miguel del Monte, Jesús del Monte, toda esta zona y ya se instaló una base de operaciones interinstitucionales y se están realizando operativos conjuntos en la zona específicamente”.

El gobernador, por primera vez, señaló en una declaración al final de su conferencia de prensa de la semana que “esta es una zona que comunica por brechas a los municipios de Tzitzio y los municipios de Villa Madero. Entonces, toda esa zona tiene un operativo permanente precisamente para garantizar la paz”.

VIDEO: Gobierno de Michoacán.

Sin embargo, no es la primera vez que la prensa cuestiona al gobierno de Michoacán acerca de la inseguridad que priva en esta región.

El 8 de mayo de 2025, en una conferencia de prensa, el secretario de gobierno, Carlos Torres Piña, señalaba que se presume una “rivalidad de grupos que pareciera que existe” y que pedirán a la Guardia Nacional y Ejército hacer recorridos para obtener más información sobre los hechos de las últimas semanas.

Adrián López Solís, Fiscal General de Michoacán, explicaba que “en apariencia son hechos totalmente diferentes, pero no descartamos, porque al final se trata de contextos en la región, en la zona, a lo que la fiscalía le corresponde es la investigación del hecho una vez que ocurre. Hemos estado yendo a procesar la escena de estos eventos y todo parece indicar que son resultados de confrontaciones de rivalidades de grupos delincuenciales y que no tiene que ver con temas ambientales”.

CHECA LA CONFERENCIA DE PRENSA / 8 de mayo

31:29 – 32:17

38-12 – 39:39

VIDEO: Gobierno de Michoacán.

III. SE DETERIORA LA SEGURIDAD

Guillermo Saucedo, en entrevista con en15dias.com, señala que a muchos pobladores “ya los desplazaron por completo de aquí de la sierra de El Capulín, quitándoles el rancho, quitándoles el ganado. Tuvieron que irse, tuvieron que salir y dejar todo”.

El ambientalista indica que “las personas desplazadas se dedican a trabajar con los animales, sus tierras, a la resina… no sacaron nada de información, los soltaron, pero les decían que tenían que pagarles una cantidad de dinero. Y como no tenían dinero, pues son más de escasos recursos, pues decidieron mejor salirse y abandonar, abandonar sus hogares, sus casas. Les decían que no se fueran a salir de allí porque ellos iban a volver y querían que si no tenían el dinero para pagarles a ellos, ellos iban a ver la cantidad que les iban a cobrar. Entonces, si no tenían el dinero, tenían que trabajar para ellos”.

En total, por la violencia, se desplazaron tres familias que las integraban personas de más de 70 años, niños en brazos, niños y niñas que iban a la escuela. “Los corrieron de su rancho, de su propiedad, de sus casas… se fueron dejando carros, dejando ganado, dejando huertos, chivos, todo esto, lo dejaron allí, ya no volvieron”.

“Se había pedido el apoyo el Ejército y ellos entraron y entraron sobre la carretera que conduce de Morelia a El Capulín, sólo en esa área, sobre la carretera, puro recorrido sin entrar al cerro. Entonces no hay seguridad, no hay seguridad en esto”, asegura.

Julio Santoyo Guerrero ha visto como la zona se ha deteriorado, al punto de pasar de extorsiones y secuestros aislados y ocasionales a un permanente asedio a las comunidades.

“Ha venido cambiando, pero los grupos criminales han estado allá. La tendencia hacia la extorsión y el secuestro tiene historia allá por la zona de El Capulín, al suroriente de Morelia”.

Explica que “ya tiene algunos años que eso había venido ocurriendo, de pronto aparecían eventos ocasionales, de gente que habían encontrado en una barranca por allá, ya se hablaba de algún comerciante importante de la zona, que había sido secuestrado, en fin, esto era lo que circulaba por allá”.

“Hoy día el asunto ha escalado, a otros niveles, es decir, ahora se trata de una presencia más agresiva, más feroz, de mayor exigencia hacia los pobladores para extraer el máximo posible de riqueza y así hemos llegado a la actualidad en donde ya no solamente tenemos la presencia de un grupo criminal, que de acuerdo a lo que podemos saber no es un grupo que está solamente en sur oriente de Morelia, sino que está también en la parte nororiental de Madero y que llega hasta Tzitzio y todo parece indicar que tiene que ver mucho con esto de lo que está pasando acá para la zona de Tuzantla y en el centro de Madero, donde opera otra agrupación criminal”.

Para Julio Santoyo la posibilidad de un gran conflicto en la zona “es altísima”.

“El estado debería de intervenir porque la posibilidad de que esto genere un gran conflicto por el control territorial entre estos grupos tiene altísimas posibilidades y lo que sabemos hasta este momento es que el estado no ha intervenido, no ha pues estos diques y no hay persecución de los delitos”.


Mesas de seguridad instaladas en 2017 por el gobierno de Silvano Aureoles.
FOTO: Cortesía.

MESAS DE SEGURIDAD, ¿DE QUÉ HAN SERVIDO?

La región de la sierra al sur de Morelia se ha convertido en una zona de silencio para la prensa. Pocos son los medios que cubren esa parte de la región por causas de distancia y de inseguridad.

El silencio en la zona se muestra con las publicaciones del número de muertos por enfrentamientos entre grupos delictivos. Mientras la prensa reporta de seis a ocho muertos, los pobladores reportan hasta 20 “tirados en varias zonas”.

La región no es sólo una zona de silencio también es una zona donde las instituciones de seguridad entran poco o no entran, ya sea por omisión, por colusión o simplemente por priorizar otros eventos de inseguridad que se dan en el estado.

Desde hace más de una década Julio Santoyo, desde distintos espacios del sector social de defensa ambiental, ha impulsado y empujado a que la presencia de los distintos niveles de gobierno sea permanente en la zona para inhibir los delitos de alto impacto. 

Desde 2016, se instalaron las mesas de seguridad en Villa Madero donde se abordan las problemáticas de la seguridad de manera coordinada y participativa entre los tres niveles de gobierno, pero su efectividad depende de la voluntad política, la transparencia y la participación activa de todos los actores involucrados.

En estos encuentros participan la Guardia Nacional, Seguridad Pública municipal de Madero, del estado y el Ejército, además de las dependencias estatales y federales y ambientales como Profepa, Cofom, Semarnat, Conagua y Procuraduría Ambiental.

Cuando Julio Santoyo hace la cronología para entender el escenario actual, se ve la ausencia del Estado. ¿Dónde está el Estado? ¿Cuál sería la razón por la cual el gobierno, tanto federal, estatal y municipal, no está actuando?, se le pregunta.

“Mira, yo lamento y creo que todos los ciudadanos de la región Madero, SurOriente de Morelia, lamentamos profundamente esta actitud desdeñosa del gobierno y sí, en efecto, desde hace bastantes años, nosotros hemos promovido allá la presencia del Estado, en nuestro movimiento que es de orden que reivindica las demandas ambientales, la conservación de bosques y aguas, pues reivindicamos antes que nada la aplicación de la ley, porque no se puede estar en sociedad y no se puede tener regularidad si no hay de por medio la aplicación de la ley”, responde.

Y abunda: “En todas estas mesas (de seguridad) lo que hemos hecho y venimos haciendo siempre es pedir la presencia del Estado a través del Estado de Derecho. Es decir, que lo que está haciéndose mal se corrija a través de la aplicación de la ley y allí donde hay abiertamente actividades de orden criminal, bueno, pues también que se ajusten de acuerdo a los criterios de la ley. Esto sobre todo para garantizarle a la ciudadanía lo que nuestra Constitución ya establece, y que es el precepto más importante que contiene nuestra Constitución, que es la de preservar la vida y el patrimonio de todos los ciudadanos y con ello, obviamente, preservar la seguridad e integridad de las familias”.  

Julio Santoyo caracteriza a la zona, en particular, como “una zona bastante alejada de los centros urbanos”.

“En esta zona de la que estamos hablando encontramos solamente caseríos aislados entre la montaña que son bastante vulnerables a la presencia de los grupos criminales, porque la capacidad de reacción que pueden tener las policías y hacia la policía de Morelia o la policía del municipio de Madero les tomaría 1 hora y media y hasta 2 horas para poder acercarse a las comunidades”.

Explica que sólo que hubieran operativos sólo así llegarían vía área. El último operativo, de los pocos en la zona, en el cual participaron la Secretaría de Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la polícía estatal y municipal, ocurrió recientemente cuando aparecieron primero seis cuerpos y después otros dos cuerpos en la región cercana al Capulín, “pero fueron solamente disuasivos (los operativos) tal vez por que no hubo, hasta este momento, un solo detenido. No ha habido ningún detenido. Y ahora, ¿por qué no están actuando?”.

Para Julio Santoyo la razón por la cuál no se están haciendo operativos y deteniendo a los grupos criminales es porque la zona “no es prioritaria”.

“Yo no sé si dentro de los códigos que tiene la Secretaría de Seguridad Pública a nivel nacional o la propia seguridad estatal, las mesas de seguridad que tiene el gobierno de Michoacán, no lo consideran en su protocolo como una zona prioritaria.Tal vez porque consideren que zonas como Apatzingán sean más prioritarias, y que en estas regiones hasta es feo decirlo, de manera ordinaria hay este tipo de violencia criminal”.

Santoyo señala que “lo que sí nos sorprende y nos cala en el ánimo de cualquiera, es que ahí se está advirtiendo que se está fraguando un gran problema y que puede no tardar esto en que derive en enfrentamientos entre grupos criminales y la población quede a la mitad, como ya ocurrió a principios de mayo acá en la zona de El Capulín”.

Infiere, como una hipótesis, que “pudiera haber incluso intereses de algunos personajes metidos en la política que estén vinculados justamente con la operación del crimen y esto yo lo dejo aquí como una hipótesis”.


¿Cuál es el interés real o cuál podría ser el interés real de estos grupos en estos territorios?, se le pregunta al integrante del Coeeco.

“Es una zona donde hay una gran riqueza maderera. Es una zona donde hay riqueza derivado de la madera resinera. Una zona donde hay un comercio más o menos regular; hay cierta ganadería, pero por las características del terreno es una zona en donde las condiciones para la operación de laboratorios generadores de droga, sobre todo cristal son, digámoslo así, bastante prósperas porque pueden esconderse, etcétera, etcétera.

En términos de la economía, por ejemplo, de la resina, lo que sabemos es que prácticamente la mitad, la mitad de lo que gana la gente al vender su resina, la mitad se va para el grupo criminal”.

“Lo que sabemos también es que prácticamente tienen totalmente el control en la cuestión de la madera. Ellos tienen el control de la madera, entonces eso implica un buen dinero y obviamente también disponen del comercio y y de la ganadería, de la nadie, que aunque es en menor escala, pero bueno, es dinero. Y aparte, lo que seguramente más cuidan y más protegen es la operación de laboratorios”.


AMBIENTALISMO SE TOPA CON EL CRIMEN

Julio Santoyo señala que la situación en la que viven estas comunidades, y en específico los defensores del territorio como él y como Guillermo Saucedo, “es complicada y de alto riesgo”.

“Es complicado y de alto riesgo porque en estos momentos de tensión los grupos criminales buscan el control del territorio más allá simplemente de la propia tierra y de lo que hay allá, es decir, la gente que entra, la gente que sale, sino también el ruido que puede hacerse de frente a una realidad incómoda”.

Santoyo explica que “son espacios en donde de manera natural coinciden en el territorio defensores ambientales y ellos (los criminales)”.

“Ellos en lo suyo y los defensores ambientales porque están allí, porque las tierras son de ellos, porque están cuidando su tierra, sus bosques y sus aguas que están allí. Entonces, es evidente el roce y el choque”.

Para el ambientalista Guillermo Saucedo es tajante: “Si el gobierno del Estado y el gobierno federal no pueden hacer nada, pues entonces que no se metan y que nos dejen. Y nosotros podemos ver cómo le hacemos”.

En un momento de desesperación y angustia señala “Buscamos la manera de vender un animalito, un carro que tengamos o algo y empezarnos a armar, porque pues van a venir y nos van a quitar lo poco que tenemos. Lo poco que nosotros podemos trabajar van a venir a quitárnoslo para ellos estar bien a gusto, pues no se vale”.

Sin embargo, reflexiona: “Pero ¿Nosotros cómo vamos a enfrentar al crimen organizado cuando al gobierno lo han rebasado?, o sea, el gobierno se ha visto rebasado por estos grupos delincuenciales. Si el gobierno tiene todo y ha sido rebasado, imagínese, nosotros vamos a salir con una carabina de taco, con una retro carguita y no, yo digo que no es el punto o no es esa la visión que tenemos que seguir nosotros, no es ese el camino”.


IV. CONTROL TERRITORIAL
Y CRIMEN INSTITUCIONALIZADO

Tanto en Jesús del Monte, como en San Miguel del Monte, Ichaqueo, Villa Madero y Etúcuaro, la presencia y el control territorial de las organizaciones delictivas está activo.

Así lo señala Julio Santoyo Guerrero, quien ve dos fenómenos que poco a poco se han venido asentando: el control de la extracción de madera y el cambio de uso de suelo y los aprovechamientos ilegales de agua.

“En gran parte, por ejemplo, de la zona de Madero, la extracción de la madera se hace bajo el el auspicio de la criminalidad. Se está talando de manera indebida, no hay autorización, no hay aprovechamientos y, sin embargo, la madera está está bajando y no hay ningún problema en que esta madera esté bajando.

“O bien lo otro, en la zona de El Capulín, en donde ya empezó no solamente la tala para el aprovechamiento de la madera, sino el asunto del cambio de uso de suelo y los aprovechamientos ilegales de agua. En esos puntos, definitivamente que hay un choque entre organizaciones criminales y ambientalistas y obviamente eso en condiciones completamente desfavorables para los ambientalistas porque allí no está el Estado, no está el gobierno, no están las autoridades”.

Julio Santoyo y Guillermo Saucedo han realizado denuncias públicas y en el ámbito judicial sin que estas hayan prosperado.

“Nosotros hace tiempo hemos venido pidiendo a la autoridad que intervenga. Las denuncias que podamos hacer se quedan simplemente en el papel porque no hay una reacción operativa, es decir, ya fueron allá, vieron, checaron, persiguieron a los delincuentes o se hicieron remediaciones que se requería, que sé yo…. No, no hay nada de eso, no hay nada de eso. Ahorita el ambientalismo en Madero, lo que más tenemos son denuncias que están durmiendo el sueño de los justos. Esas denuncias implica muchos de los espacios en donde el crimen tiene presencia y tiene interés. Así que las condiciones bajo las cuales está actuando el ambientalismo en Madero es de altísimo riesgo. Por eso nosotros hemos estado siempre exigiendo al Estado su presencia. ¿Qué más podemos hacer?”.


Don Julio, me hemos hablado del control territorial económico, de un estado sin recursos para defender los bosques y a la población; de que no hay gobernabilidad, de los desplazamientos ya registrados en algunas comunidades. ¿Estaríamos hablando de un “crimen institucionalizado”, es decir, grupos que ante una ausencia del Estado toman el control, pero con la omisión y colusión propiamente de los gobiernos federal, estatal y municipal se convierten en las propias instituciones que rigen los territorios?

“Yo creo que sí, y no lo digo a las voladas, sino porque de hecho al momento de haber una ausencia del Estado y de los diferentes niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, ellos dentro del control territorial no solamente pueden poner o imponer un bloqueo en los caminos para poder registrar quién entra o quién sale, quién se pasea por esas regiones o a través de su halconeo identificar qué tipo de vehículos van y si son conocidos o si no son conocidos, sino que los grupos criminales están metidos en las decisiones más pequeñas de las comunidades”.

Explica que la gente en las comunidades “sabe que parte de su trabajo debe de ir para ellos. Es decir, hay un sistema de impuestos y un sistema de pago de impuesto especial a la delincuencia y ya la gente lo ve con completa normalidad. Es más, el criterio que tienen las poblaciones de vida o muerte saben que está determinado por la actitud del crimen organizado. Allá la gente no piensa en decir, «Oye, ¿sabes qué? Qué bueno que va a estar aquí el Ejército y ya con eso vamos a resolver o ya sabemos que viene la Guardia Nacional… no, no , no, la gente sabe que su destino de día a día tiene que ver con la voluntad del jefe de la plaza que está controlando el territorio”.

Julio Santoyo reflexiona y señala que “ese abandono ha calado, ha calado y el vacío pues no ha quedado tan vacío. El vacío lo está llenando los grupos criminales. Eso es lo que tenemos”.

El panorama de 2011 y 2012 donde grupos de la delincuencia organizada “tomaron control territorial de gran parte de Michoacán, en donde incluso ellos decidían las cosas prácticamente en el terreno legal, por ejemplo, para decidir quién tenía que ser el dueño de un terreno, de una casa, de una huerta. Algo semejante se está volviendo a tener en esta zona pero es dallí donde podemos estar nosotros más de cerca, eso es lo que estamos mirando: el desarrollo de una institucionalidad criminal a partir de la ausencia de las instituciones gubernamentales y del estado de derecho”.


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