Eucalipto, el árbol de los miedos

Pero el eucalipto no es culpable de su naturaleza, lo son las prácticas humanas de monocultivos que, siendo de cualquier tipo, degradan los suelos y que en el caso de este árbol, crean bosques inflamables debido a que los aceites contenidos en sus hojas y su resina, arden con rapidez, avivando el fuego que es letal para otras especies pero no para ésta que está evolutivamente adaptada y le permite volver a brotar tras un incendio.


Plantera**
Emma Monserrat Sánchez Monroy
*

Pensaba que no había miedo más infundado que el miedo a los árboles; pero el otro día caminando por el parque, escuché cómo un par de señoras señalaban con temor un Eucalipto y sugerían que lo mejor sería tirarlo.

Tal vez sea su imponente altura, que supera los 50 metros, o la fragilidad de sus ramas que tienden a caerse a medida que éstos crecen, que la gente los prefiere talados.

El Eucalipto es un árbol foráneo que llegó desde tierras australianas. En las extensas planicies de esa su tierra natal, estos árboles pueden alcanzar los 100 metros de altura, y son el hogar de los koalas, que se alimentan de sus hojas. En promedio, 1 kg diario según citan las fuentes.

A nuestro país llegaron por cuestiones de salud pública. Corría la década de 1870-1880, son tiempos del porfiriato y la ciudad de México se está ampliando. Los trabajos de desecación de los lagos del valle, conviven con la deficiente infraestructura de canales, que tiende a desbordarse con aguas cargadas de materia fecal. Al no tener desagüe, las aguas se estancan; y a los pocos días, olores putrefactos empiezan a emanar de esas aguas. El viento, que ya no encuentra bosque en su camino, se mueve seco y caliente, arrastrando ese hedor que enferma a la gente.

Por esos años y debido seguramente a la urgente necesidad de mejorar las condiciones higiénicas de la ciudad, el médico Ladislao de Bellina le daba vueltas a una idea: ¿serán las condiciones ambientales un factor de enfermedad para la población? En sus escritos, el doctor estableció la relación que hay entre las aguas estancadas y las fiebres palúdicas y tifoideas, que eran las afecciones más comunes entre la gente de la ciudad. Detalló en ellos “la importancia de los bosques para la buena salud”, poniendo énfasis en la necesidad de reforestar, después de exponer la serie de desastres en cadena que ocasiona el desmonte.

Así fue que su trabajo sobre las características geográficas de la ciudad de México y su relación con la salud de los habitantes, ayudaron a configurar la imagen arbórea de la ciudad, que favoreció la introducción del eucalipto.

El eucalipto es un árbol fácil de reconocer. Es muy alto. Está cubierto por una corteza marrón de fácil desprendimiento que al caer deja al descubierto la textura lisa y color entre blancuzco y grisáceo del tronco. Sus hojas de un verde opaco son, dependiendo de la variedad: alargadas, gruesas o redondas, y todas sueltan un aroma como a mentol.

Es el eucaliptol, un compuesto natural que tiene efectos desinfectantes sobre el ambiente.

Otra característica del eucalipto, aunque esa no la podemos ver ni sentir, son sus raíces; que penetran la tierra como un sacacorchos una botella de vino, y ya puestos en la analogía, sus raíces, como los peces en el agua, beben que beben. 

La propuesta entonces del doctor Ladislao de Bellina para sanear la ciudad, era que el eucalipto resolvía tres de sus problemas: al requerir de mucha agua, ayudaría a desecar las zonas pantanosas, sus propiedades antimicrobianas y expectorantes, mejorarían la calidad del aire y con ello la salud de la población; y finalmente, contribuirían con los planes de reforestación para la ciudad de México. La recomendación fue que se plantaran 52 millones de eucaliptos. Aunque no hay registro de tan masiva introducción, el eucalipto sí que proliferó en México, y hoy podemos encontrarlos en bosques y parques.

También son árboles de rápido crecimiento y uso maderable. Esta fue la  característica que incentivó su plantación en estados como Veracruz y Michoacán; pues son la principal fuente de celulosa para la industria del papel.

Por otro lado, es de conocimiento popular su uso como remedio en té o vaporizaciones para descongestionar, desinflamar y aliviar síntomas de gripa o tos. Para su consumo en té se usan de 5 a 6 hojas de eucalipto, cuando el agua hierva se colocan las hojas y tras un minuto se apaga para dejar reposar, la sugerencia es acompañarlo con limón y miel, pues la verdad que es un poco amargo. Si se hace en vaporizaciones, se dejan hervir unas 10 o 15 hojas. Antes de respirar su esencia, es importante dejar reposar un poco el agua para que no les pase lo que a mí, que me quemé las fosas nasales por inhalar el vapor tan caliente. Experiencia que sin embargo, me permitió corroborar la efectividad del eucalipto para descongestionar.

De las 700 variedades que se tienen registradas de eucaliptos, la que en México se conoce popularmente como “cenizo” es la que con más frecuencia se usa para los remedios. Su hoja es ancha y muy aromática. Las otras especies de hojas, las alargadas o las redondas, también se pueden usar, es solo que el cenizo contiene más  eucalipol, el compuesto que le otorga sus propiedades antisépticas. Mientras que a la variedad gunnii seguro la han visto  en los arreglos florales.

Desde que se documentaron sus propiedades, allá por los años 1700, el extracto de sus hojas se ha usado para hacer aceites, ungüentos, pastillas y jarabes. Se recetaba para combatir fiebre, bronquitis, pulmonía, tos, tisis, laringitis y en general, todo tipo de enfermedades respiratorias. De forma tópica se usa como cataplasma o aceite esencial para desinflamar.

Si hace poco más de 100 años, por sus bondades medicinales y ambientales, el gremio médico abogó por sembrar eucaliptos, hoy la ciudadanía por temor y ambientalismo pide quitarlos. 

En 2003, la ciudad de México empezó una campaña proyectada a 25 años para reemplazar todos los eucaliptos de la ciudad por especies nativas o mejor adaptadas al entorno. Los trabajos comenzaron en Churubusco luego de derribar y podar 290 árboles.  El año pasado en Morelia, talaron varios eucaliptos del bosque Cuahutémoc.

El desprecio al eucalipto no sólo es nacional. La introducción de esta especie también se dió en España, Portugal, Perú, Ecuador y Colombia. Y en esos países también han arremetido contra él por considerarlo un peligro para la gente y para el campo. Lo acusan de degradar el suelo, de que la alelopatía de sus hojas impide que crezcan otras plantas cerca de él, que es de la especie de las pirofitas, esas extrañas plantas que se benefician con los incendios y ayudan a propagarlos. Que no es fácil desenraizarlos, que siempre vuelven a brotar. Y que en general son un problema que ya mejor no hay que plantar.

Pero el eucalipto no es culpable de su naturaleza, lo son las prácticas humanas de monocultivos que, siendo de cualquier tipo, degradan los suelos y que en el caso de este árbol, crean bosques inflamables debido a que los aceites contenidos en sus hojas y su resina, arden con rapidez, avivando el fuego que es letal para otras especies pero no para ésta que está evolutivamente adaptada y le permite volver a brotar tras un incendio.

Por otro lado, aunque el eucalipto se ha adaptado bien a otros suelos y climas, no es inmune a plagas; y el hecho de no crecer en las condiciones óptimas que su naturaleza requiere, lo vuelve más vulnerable a ellas, como el caso de las chinches, gorgojos o escarabajos que viven de su savia debilitando sus hojas y ramas, y alimentando el temor de que éstas caigan sobre casas o personas.

Por esta razón sin duda, es preferible plantarlo lejos de zonas habitadas, mejor en terrenos descampados y conviviendo con otras especies, pues aunque foráneo, el  eucalipto ya está aquí y es un árbol que bien sembrado, es bondadoso con nuestra salud y la de su entorno.


Plantera

¿Quién es Emma Monserrat?*
Comunicóloga, huertera y activista de causas ambientales en Morelia y Tula Hidalgo.

**Plantera: Es un espacio que sirve para aprender a nombrar las plantas que no conocemos, los remedios que hemos olvidado, los mitos que no hemos escuchado o las historias que no hemos leído.
En sus acepciones, Plantera es una maceta y también la persona que se dedica al cultivo de plantas; que en este caso es desde la palabra. Un rumor, un remedio, un dato curioso, cualquier hilo sirve para empezar a tensar los filamentos del descubrimiento del mundo vegetal.


Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.


Esto te puede interesar

El eslabón más débil

El avance del crimen organizado en México no solo representa un problema de seguridad, sino una amenaza directa al contrato social y a la legitimidad del Estado. En esta columna de opinión, Julio Santoyo Guerrero analiza cómo la expansión del poder criminal debilita a las instituciones y plantea el reto central para el futuro político…

México registró 1.38 billones de pesos en costos ambientales durante 2024

Las Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2024 del INEGI muestran que el país registró 1.38 billones de pesos en costos por degradación ambiental, casi seis veces más que el gasto público en protección ambiental. La contaminación del aire concentró el mayor impacto económico dentro de estos costos.

Más noticias

El eslabón más débil

El avance del crimen organizado en México no solo representa un problema de seguridad, sino una amenaza directa al contrato social y a la legitimidad del Estado. En esta columna de opinión, Julio Santoyo Guerrero analiza cómo la expansión del poder criminal debilita a las instituciones y plantea el reto central para el futuro político del país.

México registró 1.38 billones de pesos en costos ambientales durante 2024

Las Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2024 del INEGI muestran que el país registró 1.38 billones de pesos en costos por degradación ambiental, casi seis veces más que el gasto público en protección ambiental. La contaminación del aire concentró el mayor impacto económico dentro de estos costos.

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo