La falsedad también puede convertirse en una forma de periodismo cuando los hechos se acomodan al interés de quien publica. Andrés A. Solís recupera una experiencia de su trayectoria para contrastarla con el caso de una entrevista manipulada por El Universal a Carlos Monsiváis y advierte sobre los riesgos de abandonar la ética, la verificación y la responsabilidad periodística. / Las trampas de la falsedad
Las trampas de la falsedad
A finales de 1996 el periódico Enlace Aguascalentense publicó esta cabeza a ocho columnas: “Los corruptos en la policía son los jefes: Vérulo”
Fue una declaración hecha por Vérulo Hernández, entonces jefe de la policía municipal de Aguascalientes en una entrevista realizada durante los festejos del día del policía.
Esta declaración sirvió de arranque a un reportaje que documentó las fallas e ineficiencias de la corporación dirigida por este militar en retiro. Era el primer gobierno panista en la capital del Estado.
El reportaje documentaba inasistencias de elementos, exceso de licencias otorgadas al personal, número de patrullas, motocicletas y grúas que estaban en el taller y que afectaba el cumplimiento de la labor policial.
En este reportaje incluimos absurdos como que el cuerpo de bomberos de Aguascalientes (único en toda la entidad), tenía prohibido atender emergencias en otros municipios o que la academia de policía pedía prestadas armas en la zona militar para hacer sus prácticas de tiro.
Mostramos cómo obligaban a elementos policiales a vender boletos para eventos de box y lucha y de no hacerlo se los descontaban de su salario.
El reportaje hizo enojar al jefe de la policía y al alcalde claro, y su reacción fue primero agotar los ejemplares del periódico en todos los puestos y luego quisieron desmentirlo, al estilo de todos los políticos evidenciados.
Las pruebas documentales estaban y la cereza del pastel fue la declaración del jefe de la policía; testimonio que quedó grabado, pues la nota también se transmitió en radio.
Les cuento este resumen de la historia, en el contexto de la pifia cometida por El Universal con la publicación de una entrevista con Carlos Monsiváis y la manera tan deshonesta de manipular los dichos del escritor fallecido hace ya un buen rato.
Lamentable que el diario argumentara que tenían la evidencia grabada y luego, resulta que el reportero que conversó con Monsiváis dijo que no encontraba la grabación entre más de 300 casetes… vaya.
La disculpa de El Universal no es suficiente; muestra que en ese medio no siempre cumplen con los principios éticos y editoriales que dicen tener, porque tampoco los conocemos.
¿Qué necesidad de torcer una entrevista de esa manera?
Eso si, la pifia de El Universal destapó de nuevo la cloaca del machismo homofóbico que persiste en México y en muchos medios y periodistas que, de manera muy rudimentaria, ahora usan esa supuesta relación homosexual para criticar al ex presidente. Tan absurdo y miserable como lo que hizo el diario de la familia Ealy.






