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Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos en Michoacán

A hora y media de la ciudad de Morelia se encuentran dos bloques de roca basáltica que son las primeras evidencias, y manifestación humana reportada, de una catástrofe de origen sísmico del período Posclásico (950 hasta 1521 AD). Esta es la historia de la evidencia de los primeros registros de fallas y sismos encontrados en Jarácuaro, Michoacán. Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

A hora y media de la ciudad de Morelia se encuentran dos bloques de roca basáltica que son las primeras evidencias, y manifestación humana reportada, de una catástrofe de origen sísmico del período Posclásico (950 hasta 1521 AD). Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos en Michoacán

En 2011, un grupo de investigadores de diversas instituciones educativas realizaron visitas de campo y estudios en la comunidad de Jarácuaro que arrojaron evidencia de la existencia de estos dos bloques de basalto.

en15dias.com hace una revisión del estudio paleosísmico realizado en la isla de Jarácuaro en 2011 y publicado en 2021. Además, tras un recorrido por la zona, se pudo confirmar que los grandes bloques de basalto permanecen en el lugar, ya invadidos por el crecimiento urbano de la isla.

Esta es la historia de la evidencia de los primeros registros de fallas y sismos encontrados en Jarácuaro, Michoacán.


FOTO: en15dias.com

Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos
en Michoacán

Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

“Uy, ya se las llevaron al museo… sí, estaban del otro lado del pueblo, aquí derecho… ”, asegura un campesino que arrea su ganado en medio del camino de terracería. Otro, se acerca y confirma la noticia: “Esas rocas ya no están. Ya se las llevaron”.

En el templo que data del siglo XVI y la capilla de la Natividad de la comunidad de Jarácuaro tampoco saben nada. La información acerca de los dos bloques de basalto es escasa entre los pobladores.

Un hombre de más de 60 años, que vive a lado de la Iglesia, y que, dicen (personas pertenecientes a la iglesia) “sabe mucho del pueblo”, refiere que la última vez que las vio, “hace como 10 años”, ya sólo vio una. “Al final del monte vi la pequeña”, señala el habitante.

La Isla de Jarácuaro se encuentra a 18 kilómetros de Pátzcuaro y a hora y media de la ciudad de Morelia. Esta isla está unida a tierra firme mediante un puente que permite el acceso a vehículos.

La gente tiene varias versiones: Algunos han escuchado de esas rocas, otros tantos las vieron “por la zona boscosa”, los más jóvenes no saben de qué se habla. Los que sí las vieron aseguran que “ya no existen, se las llevaron” o que son parte de un terreno de propiedad privada donde ahora hay viviendas.

Desde 2011 a la fecha la población de Jarácuaro creció. Donde no había casas ahora las hay, y donde se registró la ubicación de las rocas basálticas, por parte de investigadores,  podrían ya no estar o incluso, haber sido utilizadas para la construcción.  

“¿Ha visto unas rocas grandes?, son muy grandes y las encontraron aquí por esta zona”, pregunta el reportero de en15dias.com a una señora que camina con su hija y su madre a unas calles de donde inicia la comunidad.

“¿Unas rocas grandes?”, se asegura la mujer para luego responder: “El banco del Diablo, debe ser. Está acá arribita… donde está ese caballo y el pinito, pero no sé si todavía esté la roca, pues ya está fincada esa zona”.

¿Dónde están los bloques basálticos?


Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos
en Michoacán

Bloques basálticos, evidencia sísmica prehispánica

En 2011, un grupo de investigadores de diversas instituciones educativas realizaron visitas de campo y estudios paleosísmicos en la comunidad de Jarácuaro con el objetivo de hallar evidencia de sismos en esta zona.

Los investigadores hallaron dos bloques de roca basáltica que “son las primeras evidencias, y manifestación humana reportada, de una catástrofe de origen sísmico del período Posclásico (950 hasta 1521 AD)”.

En el estudio “Evidencias paleosísmica y arqueosísmica de la simbología Posclásico Tardía Purépecha en Michoacán, México. ¿Primeras señalizaciones sísmicas de la historia?”, concluyen que “estos bloques no están situados al azar, sino que se encuentran claramente colocados sobre las trazas de sendas fallas normales con actividad paleosísmica probada (ambos en el bloque hundido de estas fallas).

En el estudio publicado en 2021, se explica que “las evidencias presentadas sugieren que fueron los antiguos pobladores de esta isla, el pueblo Purépecha, los que colocaron en el período Posclásico (950 hasta 1521 AD) los dos bloques de andesitas basálticas sobre la ruptura superficial de estas fallas, después de dos terremotos, representando la expresión de un claro sentido cultural – religioso ante una catástrofe natural”.

Foto: Estudio.

“Los dos bloques de roca andesitica basáltica encontrados sobre la superficie de los sedimentos lacustres de la isla de Jarácuaro fueron colocados por la mano del hombre, al haberse descartado su origen como bombas volcánicas”, argumenta el estudio escrito por los investigadores Víctor Hugo Garduño-Monroy† e Isabel Israde Alcántara del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Tierra, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México; Miguel Ángel Rodríguez Pascua, María Ángeles Perucha y Raúl Pérez-López, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME); Jorge Luis Giner-Robles, del Departamento de Geología y Geoquímica, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Madrid, España y Nieves Sánchez Jiménez, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

La investigación paleosísmica que se realizó destaca que “las dos rocas de basalto, probablemente sean la primera señalización de una falla activa que realizó una comunidad prehíspanica, en este caso mediante grandes bloques de basalto”.

Para poder confirmar su hipótesis, los investigadores realizaron una técnica de geología de campo para investigar las características o propiedades del subsuelo, llamada trinchera. El método consiste en realizar una excavación superficial de profundidad, y longitudes variables.

Esto permite la identificación de las unidades litológicas afectadas, visualización del plano de falla, tipo de falla geológica, salto vertical y horizontal del mismo, entre otros.

Los autores del estudio excavaron una trinchera de 6 metros de longitud y 3 metros de profundidad junto al bloque de “La Silla”, comprobando que este bloque basáltico fue situado en el labio hundido de la falla normal identificada con anterioridad.

“Se realizó una trinchera de 19 m de longitud y 4 m de profundidad, junto al bloque de mayor tamaño para poder contrastar si efectivamente se encontraba también en el bloque hundido de una falla normal paralela a la anterior y distante tan solo 100 m de la trinchera del bloque de “La Silla”.

Esta confirmación, “el establecimiento de esta relación causa – efecto entre falla (bloques basálticos) y terremoto, convierte probablemente a los Purépechas en los primeros “sismotectónicos” de la historia, concluye el estudio “Evidencias paleosísmica y arqueosísmica de la simbología Posclásico Tardía Purépecha en Michoacán, México. ¿Primeras señalizaciones sísmicas de la historia?”.


Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos
en Michoacán

FOTO: Google maps.

En búsqueda de las rocas balsáticas

en15dias.com sigue las últimas instrucciones para constatar si aún existen o no los bloques basálticos, evidencia del registro de esta comunidad acerca de las fallas tras sismos en su localidad.

Las únicas evidencias de su existencia están en estos estudios y en las fotografías tomadas en 2011 por el equipo del geólogo mexicano Víctor Hugo Garduño, quien encabezó estas investigaciones.

Según el estudio, “la tradición oral de los Purépechas mantiene en la isla varias leyendas en torno a estos bloques. Ninguna de ellas está relacionada a priori con la actividad sísmica, pero lo que sí demuestran es la conciencia local sobre la singularidad de dichos bloques”.

Once años después de esos estudios de campo, la población duda que aún existan las rocas ya que “construyeron muchas viviendas, quién sabe si aún están ahí o no”, repiten los testimonios.

Sin embargo, las rocas siguen ahí. Un monte deja ver la zona boscosa a la que refiere la señora. A simple vista se ven sólo viviendas, nada de rocas. Sin embargo, dentro de esos predios de particulares se encuentran los bloques basálticos.

en15dias.com pudo constatar la existencia de “la silla” o el “banco del diablo” y del otro bloque basáltico con mayor volumen que refiere el estudio. Uno se encuentra al interior del predio que tiene una vivienda; el otro bloque, se encuentra dentro de una instalación dedicada al procesamiento de tierra y cemento.

Los bloques son difíciles de mover, pesan entre 7,5 y 10 toneladas. El bloque de menores dimensiones mide 1 m3, mientras que el de mayor dimensión mide 4 m3.

La edad estimada para la colocación de estos bloques es del período Posclásico (950 hasta 1521 AD), “por lo que estaríamos hablando de uno de los registros sísmicos humanos más antiguos. Además, tenemos que considerar que sería la primera vez que se relaciona el terremoto con la falla que lo ha generado”.

El estudio “Evidencias paleosísmica y arqueosísmica de la simbología Posclásico Tardía Purépecha en Michoacán, México. ¿Primeras señalizaciones sísmicas de la historia?”, señala que estos “bloques no son bombas volcánicas, sino que se trata de grandes fragmentos de coladas basálticas extraídos por el hombre de afloramientos cercanos (1 km) y depositados sobre la superficie topográfica. Seguramente formaron parte de las lavas del volcán La Taza fechado en 9.300 años (Osorio-Ocampo et al., 2018)”.

Checa el estudio: “Evidencias paleosísmica y arqueosísmica de la simbología Posclásico Tardía Purépecha en Michoacán, México. ¿Primeras señalizaciones sísmicas de la historia?”

Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos
en Michoacá

“El esfuerzo que debió suponer su transporte debió de ser considerable, más si tenemos en cuenta que los suelos donde se apoyan contienen industria lítica y cerámica aproximadamente del período Posclásico (950 hasta 1521 AD)”.

Además, se debe considerar que el transporte incluyó casi 500 metros de distancia de transporte por el lago.

En el terreno que en15dias.com encontró los bloques de basalto ya no se encuentran las trincheras que el equipo de geólogos realizó para la investigación. Ahora son parte de un nuevo paisaje urbano.


Jarácuaro y la evidencia de sismos prehispánicos
en Michoacá

FOTO: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

PIEDRA DE SACRIFICIOS AFUERA DE CASA

El bloque basáltico más pequeño se encuentra en la entrada de un predio con vivienda. La piedra está pintada de color amarillo y da la bienvenida al predio, en una especie de estacionamiento de la casa.

Este bloque basáltico, conocido como “la silla” o “banco del Diablo” por la comunidad e identificado como (SE) por su posición por los investigadores, podría haberse “utilizado como piedra de los sacrificios o para depositar los corazones de los sacrificados por el Sacerdote del Sol como ocurre con los chac mooles encontrados en Tenochtitlán”, se señala en el estudio.

“Es evidente que estos bloques de basalto fueron situados sobre las rupturas superficiales cosísmicas de dos fallas después de sendos terremotos. Es posible que se trate de rupturas asociadas a terremotos diferentes, puesto que el bloque del SE parece más antiguo al presentar mayor colonización de líquenes que el del NO ( el de mayor dimensión)”.


FOTO: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

REGISTRO RELIGIOSO EN FÁBRICA DE MATERIALES

El segundo bloque basáltico se encuentra al interior de un inmueble donde se tratan materiales para la construcción. Uno debe cruzar la mirada de dos perros poco amistosos, entre grava, cemento y piedra.  Al final del local, con la autorización del trabajador, es posible ver la piedra de no más de dos metros de altura.

Parece olvidada, el trabajador no sabe mucho acerca de ella, sin embargo asegura que “por algo está ahí”.

La magnificiencia de la roca no se percibe como en las fotos de 2011 cuando el geólogo Víctor Garduño realizó estudios paleosísmicos que arrojaron el hallazgo de estos bloques.  

Según el estudio, esta roca no pasó desapercibida durante el periodo colonial, donde muchos símbolos y lugares religiosos fueron ocupados por templos o símbolos del catolicismo traído por los españoles.

“Esto lo podemos constatar porque el bloque tiene grabada una Cruz de la orden de Malta. Esta cruz era la usada por el obispo Vasco de Quiroga, que fue el representante de la Iglesia Católica en el Obispado de Pátzcuaro. De este modo se “neutralizaba” o cambiaba el signo del culto anterior al nuevo impuesto por la curia católica”.

Actualmente, la misma cruz que identificaron los investigadores aún se puede observar en la piedra.

FOTO: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

Relación de Michoacán.

Los estudios de los sismos en la región

Hasta el momento, el registro sísmico escrito más antiguo en Michoacán corresponde a la Relación de Michoacán (1541), según las investigaciones de Víctor Garduño Monroy. Una de las ilustraciones del escrito muestra una pirámide semiderruida por un sismo.

Garduño-Monroy y Escamilla (1996) y Garduño-Monroy et al. (1998) realizan una recopilación de sismos históricos (últimos 500 años) en el estado de Michoacán en el que recopilan cinco grandes eventos (1787, 1843, 1858, 1873 y 1885) con intensidades superiores a VIII (Escala de Mercalli Modificada).

CHECA VIDEO: Paleosismología y arqueosismología en México impartida por el Dr. Víctor Hugo Garduño Monroy

“Esta sismicidad histórica es sólo el reflejo más reciente de una intensa actividad sísmica en los últimos 30.000 años, en los que se han registrado al menos siete paleosismos en el entorno del lago de Pátzcuaro”, señalan las investigaciones de Garduño Monroy.

“La localidad de Jarácuaro (dentro de la isla del mismo nombre) se encuentra en el extremo opuesto de la isla y la zona de los bloques debió de estar poblada en el pasado, antes de los terremotos, como atestiguan los abundantes restos arqueológicos que se pueden encontrar en superficie”.

“No sólo estos bloques de andesitas basálticas nos hablan de la sismicidad de la isla, sino que el propio nombre de ésta también lo hace. Jarácuaro significa en Purépecha “lugar aparecido” (Corona Núñez, 1957), lo que indica que los Purépechas debieron ver aparecer esta isla a causa de un terremoto; no en vano es la única del lago de Pátzcuaro que no es de origen volcánico y que está completamente formada por sedimentos lacustres”, indica el estudio.

Los bloques de andesitas basálticas ahora se encuentran en terrenos de propiedad privada. en15dias.com los buscó y encontró para dar seguimiento a las investigaciones realizadas por el geólogo michoacano Víctor Garduño Monroy quien andaba “en busca de los sismos perdidos”.


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