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Editorial Uitzume: El periodismo en Michoacán, alejado de la gente

¿A quién le habla la prensa michoacana? Al político, a la clase política y a algunos empresarios, pero no a la gente. No hay confianza en la prensa michoacana porque se ha alejado de sus temas y del rigor.

Uitzume, el perro del lago

El periodismo en Michoacán, alejado de la gente

Es un gran error pensar que, con las nuevas tecnologías, narrativas atractivas, plataformas originales y el brío de las nuevas generaciones, el periodismo michoacano en los grandes medios tradicionales podrá rescatarse. Y es que la histórica relación poder–prensa ha sido benéfica para estos medios que han visto en la voz de los actores políticos un fructífero negocio. Y no lo dejarán.

No nos hagamos, el periodismo michoacano tiene una relación natural con los actores políticos. Esto permitió llegar a construir carreras, medios, narrativas y esta dinámica de cómo se hace periodismo en Michoacán: Desgraciadamente, alejados de la gente y cercanos a los actores políticos.

¿A quién le habla la prensa michoacana? Al político, a la clase política y a algunos empresarios, pero no a la gente. No hay confianza en la prensa michoacana porque se ha alejado de sus temas y del rigor. Sólo hay que ver las portadas de los diarios locales.

El reporte 2021 del Instituto Reuters es demoledor: la confianza en la prensa de 45 naciones subió 6 puntos y la excepción fue el mercado de la información mexicana al caer a su nivel más bajo desde 2017: sólo 37 por ciento de mexicanos confían en sus medios de prensa.

El periodismo político no debería ser, como es: la cobertura de los políticos ni las actividades de ellos. Debería de ser esencialmente de lo político, es decir, de los temas que importan a la gente. Esa debería ser la acción política del periodismo.

José Manuel Chillón Lorenzo, investigador de la Universidad de Valladolid lo dice muy bien en su libro “La ética periodística como ética aplicada”:

“El periodismo informativo es un hacer. Y cómo hacerlo, es el resultado de una acción personal y profesional libre. Las sociedades modernas así lo han querido: que sea el periodismo, y en concreto el periodismo que sirve la información a los ciudadanos, el que haga gala del derecho a la libertad de expresión que vertebra la democracia y consagra como valor fundamental del ordenamiento jurídico el pluralismo social y político. Pero, como le sucede a todo ejercicio de la libertad, no está exento de responsabilidad. Parece claro, pues, que la ética periodística deberá pensar los fundamentos morales de esta relación entre la libertad profesional ejercida y la especial responsabilidad pública debida». 

El periodismo presta un servicio a la sociedad. Un servicio que nunca puede renunciar a poner en práctica las convicciones morales profesionales para servir a algún oportunismo de tipo empresarial o político.

“Pero un servicio público que tampoco puede desconocer ni las condiciones reales en las que se desenvuelve la información a diario, ni las rutinas profesionales que hacen de la verdad esperable del periodismo una verdad informativa construida por el sujeto informador, ni, por supuesto, la adscripción ideológica del medio al que sirve”, señala Chillón Lorenzo.

En este sentido, el catedrático José Alberto García Avilés va más allá y señala que los problemas de credibilidad de los medios surgen por la falta de adecuación entre la praxis periodística y las expectativas de los públicos cuando estos saben que no están recibiendo el servicio público que se merecen.

Esta dinámica continuará y seguirá si los reporteros, editores, directores y dueños de empresas editoriales no se distancian y diversifican sus temáticas. Buscan fuentes alternativas y destinan recursos para equipos de investigación focalizada.

¿Cómo hacerle? Un paso atrás de la clase política, alejándonos del discurso político, de sus modos, su lenguaje, su modo de reflexionar y sus fuentes de información desde el poder. Desde la visión del poder.

Eso nos recuerda al gran periodista Francisco Huerta, quien fue el creador del periodismo civil que consistió en darle voz al ciudadano, lo mismo en los programas radiofónicos que él condujo en Radio ABC, en Radio Educación, en la XEW y Radio Fórmula, como en su periódico que se distribuía en el centro de la ciudad de México.

El periodismo debe darle voz a quienes no la tienen, porque los que la tienen, poseen muchos voceros.


Editorial Uitzume: El periodismo en Michoacán, alejado de la gente

HAZME PENSAR… (MEME)


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