Cupatitzio: Una cuenca, un río y un parque nacional

La cuenca, el río y el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio presentan características relevantes, que justifican su condición de Área Natural Protegida.

Este espacio protege un espacio en el que están representadas 84 especies de hongos, 495 especies de plantas nativas y 213 especies de vertebrados terrestres, la mayoría propias del bosque templado y algunas de ambientes tropicales.

Además de proteger a 28 especies endémicas de México: dos de anfibios, tres de reptiles, 14 de aves, cinco de mamíferos y cuatro orquídeas.

Es un sitio en el que están representados dos tipos de vegetación del bosque templado, pino y pino-encino, además de elementos de bosque mesófilo de montaña y de galería.

Por sus características fisiográficas, ubicación geográfica y su relación con otros grandes macizos montañosos, forma parte de un importante corredor biológico entre el Parque Nacional Pico de Tancítaro y la Zona Protectora Forestal de Uruapan.


Una cuenca, un río y un parque nacional

Por: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com

El ruido del río hace que su nombre de sentido a toda una cuenca. “El río que canta” ha sido el significado que se le ha dado a este cauce, sin embargo, Cupatitzio, o Cupaticho, deriva de la palabra indígena kupázio, que significa “donde se bañan”, “agua en que se puede nadar”, o de kupíntsi, “donde sale o brota el agua”.

Río Cupatitzio (del purépecha “Kupatzini”, zambullirse; e “Itzio”, río, se traduce como: “zambullirse en el río”, aunque para los poetas es el “río que canta”.

Y es que sus manantiales y sus escurrimientos naturales hacen que sus diversos significados caractericen y den sentido e importancia a la cuenca del Cupatitzio.

Pero ¿cuál es su importancia biológica? ¿Cuál es su importancia hídrica? ¿Cuál es su historia?


LA CUENCA DEL CUPATITZIO, LA PERLA HÍDRICA

La cuenca del río Cupatitzio, pertenece a la Región Hidrológica del río Balsas y de la cuenca del río Tepalcatepec-Infiernillo. Se localiza al noroeste del estado de Michoacán, abarcando los municipios de Uruapan, Gabriel Zamora, F. J. Múgica, Nuevo Parangaricutiro y Parácuaro, además de una parte de Lombardía y Nueva Italia.

En la parte alta y media de la cuenca atraviesa el sistema volcánico transversal de este a oeste, encontrando pendientes y barrancas.

En la parte alta, la cuenca de absorción se delimita con cerros de hasta 3380 metros sobre el nivel del mar tal es el caso del cerro el Pilón, Capén y la Virgen, en la parte centro; el cerro Burro (2700 metros sobre el nivel del mar), Cocucho (3000 metros sobre el nivel del mar) y el Santísimo (3280 metros sobre el nivel del mar).

La cuenca media baja se delimita con los cerros el Chino, la cruz la Charanda y el colorado (2100, 2300, 2200 y 2120 metros sobre el nivel del mar respectivamente).

En la cuenca baja la cuenca tiene altitud es de 320 metros sobre el nivel del mar y es abierta en dirección sur.

La cuenca del río Cupatitzio tiene una gran relevancia en la región, ya que sus aguas actualmente se disponen para varios usos y aprovechamientos, principalmente destaca el uso urbano para la ciudad de Uruapan y el uso agrícola.

El caudal y calidad del agua de este complejo sistema de escurrimiento subterráneo, no solo son suficientes para abastecer a 450,000 habitantes, sino también para el riego de aproximadamente 22,550 hectáreas de cultivos de los municipios de Gabriel Zamora, Nueva Italia y una parte de Parácuaro, mediante 11 presas derivadoras para riego.

Asimismo sus aguas se aprovechan para generar energía eléctrica, en las plantas hidroeléctricas de Zumpimito, Cupatitzio y el Cóbano, pertenecientes a la CFE.

La cuenca del río Cupatitzio forma parte de la Meseta Purépecha y se considera una de las áreas de mayor interés silvícola de la parte centro-norte del estado de Michoacán, por el caudal de su río.

Tan sólo es la zona urbana de Uruapan brotan nueve manantiales que alimentan lateralmente al cauce principal: Gandarillas I, Gandarillas II, Yerbabuena, Pescadito, Revelero I, Revelero II, Riyitos, Delicias y Huanita; además del icónico manantial «Rodilla del Diablo» donde nace el Río Cupatitzio.

Fuente: IMPLAN-Uruapan.

EL RÍO DE LA CUENCA, “EL QUE CANTA”

El río Cupatitzio tiene una longitud de 52 kilómetros lineales, nace a 1,700 metros sobre el nivel del mar en el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio y termina a los 443 metros sobre el nivel del mar cuando se une al río El Márquez el cual desemboca en la presa El Infernillo.

El recorrido que hace desde el origen hasta su desembocadura la describe José Alfredo Pureco Ornelas, Profesor-investigador en la Coordinación de Investigación Historia II: estudios políticos, económicos, sociales y culturales del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, en su texto “El agua del río Cupatitzio: la vertebración de una comarca socioeconómica en el centro de Michoacán”.

“El Cupatitzio emerge a la superficie a poco más de 1 700 metros sobre el nivel del mar, pero sus aguas se forman más al norte; en montañas que superan los dos mil metros sobre el nivel del mar, como los cerros de La  Alberca (2  900),  El  Janamo  (3 022) y El Jabalí (2 124), todos al noroeste de Uruapan.

“Eso explica cómo ocurre el nacimiento del río, por la acumulación de agua que se capta en la sierra Purépecha y que aflora en este pequeño escalón, o balcón, que es Uruapan, la cual está en el trayecto de una pendiente pronunciada, que inicia en la tierra de los purépecha y termina 70 km al sur, en esa especie de sótano ubicado a sólo 160 msnm llamado por los geógrafos depresión del Tepalcatepec”.

“Para realizar ese trayecto, el río primero se pasea por el caserío de Uruapan al rodearlo por el poniente y el sur, después de pasar por la zona urbana, el río continúa hacia los pueblos vecinos de Jicalán y Jucutacato; de ahí sigue su tránsito desde la tierra templada hacia la tórrida. Si se toma en cuenta la vasta disponibilidad de agua en esta tierra templada, el río habría sido elemento crucial que llevó a la fundación de San Francisco de Uruapan en estas zonas boscosas en el siglo XVI, y también para que en el XVII, fray Alonso de la Rea (1639) comentara con  admiración  cómo  cada  vecino  podía  tener  ‘agua de pie para la verdura’”.

“Fuera de los centros de población, el río Cupatitzio sale desbocado”, continúa en su descripción Pureco Ornelas.

“La pendiente por donde corre es fuerte, lo cual hace que por momentos, en lugar de correr, este río vuele, como ocurre al llegar a la Tzaráracua, caída de agua de alrededor de 40 metros de altura en el curso del río, por el que el torrente se atomiza momentáneamente en el vacío pero se recompone en pequeños cuerpos de agua que se forman en Matanguarán y Charapendo, dos localidades en terrenos de transición climática, y donde luego el fluido continúa su vertiginoso recorrido descendente.

“A diferencia de esos primeros kilómetros del Cupatitzio entre la Rodilla del Diablo y Matanguarán, donde yace en riberas no muy profundas respecto del nivel del suelo, más adelante su contorno parece esconderse, y comienza a confinarse en lechos encañonados de considerable profundidad. Así continuará hasta la llamada Barranca Honda, donde el nombre caracteriza esta condición en la que pareciera que el río de nuevo regresa a las entrañas de la tierra, y entra a una provincia fisiográfica muy diferente. La entrada a la tierra caliente no sólo representa el ingreso hacia una región nueva, en realidad se trata del ingreso a un territorio con características fisiográficas muy diferentes: tierra plana, ya sin las montañas ni los bosques de las alturas y abrasada por los rayos del sol, con vegetación más bien baja”.

La importancia no sólo es hídrica sino histórica. Este río, se nacionalizó en enero de 1909, antes de ello las concesiones de agua eran otorgadas por el ayuntamiento y el gobierno del estado. Fue uno de los primeros con esta condición de nacionalización.

Pero el río Cupatitizio no fue el único federalizado a partir de la petición de un particular, con el arroyo San Bárbara, tributario del Cupatitizio, en 1924 fue nacionalizadas sus aguas, cauce y riberas del arroyo.

Además de estos afluentes, otros como los arroyos Los Conejos, Los Rayitos, El Revelero y también los manantiales La Hierbabuena, El Gandarillas y el Tamacua.

En una tesis llamada “Donde se juntan las aguas: Paisajes de la microcuenca del río Cupatitizio-Marqués de mediados del siglo XIX y XX”, se explica el proceso de nacionalización del río y afluentes del Cupatitzio, que comenzó en 1909 y terminó en 1973.

El interés por el agua de esta región históricamente siempre ha estado. Es memorable el testimonio del noruego Carl Lumholtz quien en 1895 a su paso el edén michoacano, relata en su obra “México Desconocido” sobre el parque, las siguientes líneas:

“Cerca de la ciudad existe un magnifico manantial de donde nace un río cuyas cristalinas aguas acrecen la variedad de la belleza singularmente pintoresca del paisaje. Utilizase el agua para regar las huertas de plátanos y cafetos, y el café que allí se da, goza fama de ser el mejor de México”.

Esta zona serrana de sus alrededores tienen gran influencia en los valles al Sur de la subcuenca por la aportación de grandes volúmenes de agua. Mucha humedad llega a esta zona por la incidencia frecuente de nubosidad. La humedad captada por la masa forestal se condensa y en forma de precipitación directa, se infiltra hasta los mantos acuíferos y surge en los manantiales del Área de Río, dando origen al Río Cupatitzio, la única corriente perenne al interior de un Parque Nacional que fue creado para ser un Área Natural Protegida y que por si propio tiene su historia.


FOTO: Mapa pictórico elaborado por Justino Fernández un par de años antes de la creación del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, que identifica algunos de los sitios relevantes dentro del parque. Justino Fernández, Uruapan: su situación, historia y características, Ciudad de México, SHCP, 1936.

EL ÁREA NATURAL DE LA CUENCA

La creación del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio obedeció en primera instancia a su riqueza escénica y con objeto de proteger, tanto las fuentes de abastecimiento de agua de la ciudad de Uruapan, como la flora, la fauna y para conservar un espacio de esparcimiento para la población.

En especial, se quería proteger el origen del Río Cupatitzio: el manantial “Rodilla del Diablo”, el cual también recibe aportaciones temporales derivadas de los escurrimientos superficiales de las barrancas “La Guerra” y “San Lorenzo”.

Antes de este decreto, este lugar tuvo varios dueños y dueñas. Desde que fue huerta y después con la compra de los terrenos para realizar una finca, el río Cupatitizio fue el factor más importante para su compra.

Gran parte de las aguas del río y sus manantiales ya eran utilizados para el riego de huertos, molinos y uso doméstico de la ciudad de Uruapan.

Así lo hace ver un mapa de 1936 donde se registra la cercanía del río con las quintas y la importancia para su aprovechamiento.

Catherine R. Ettinger Mc Enulty, en su texto “De quinta a parque nacional. Lázaro Cárdenas y la Barranca del Cupatitzio en Michoacán”, destaca que “seguramente por su belleza natural fue la zona de la ciudad donde en el siglo xix se construyeron algunas quintas campestres: la quinta Hurtado, la quinta Camelina y la quinta Ruiz”.

“Corresponde a una época de auge –en el ámbito nacional– en cuanto a la construcción de chalets o casas de veraneo en las áreas de expansión de las ciudades, misma que se vincula, a su vez, con ideas sobre los beneficios de los paseos al aire libre para la salud”.

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https://doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2023.14.28.87239

El cronista de la ciudad de Uruapan, Sergio Ramos Chávez, destaca que las dos quintas más conocidas de Uruapan eran la “Quinta Ruiz” y la “Quinta Hurtado”.

“La primera, propiedad entonces del licenciado Eduardo Ruiz y la segunda, una bella finca mucho más ostentosa en construcción que la antes citada, de la familia del hacendado Silviano Hurtado y doña Rosa Treviño”, narra en uno de sus textos.

FOTO: Vista de la quinta Hurtado desde el lago. Alejandra Ceja Macnaught, Historia gráfica de Uruapan, Uruapan, Conaculta, Secretaría de Cultura de Michoacán y Ayuntamiento de Uruapan.

Sin embargo, antes de ser de la familia Ruiz, esta quinta era llamada “quinta del oeste” y su dueño era “una persona de apellido Obregón”.

“Referente la adquisición, ello se confirma de acuerdo a lo expresado en una carta escrita por Eduardo Ruiz, estando en Morelia, fechada el 20 de noviembre de 1867 y que le envió a México a su paisano, el notable e influyente político Manuel A. Mercado (mecenas de José Martí), donde le pide se entreviste con una persona de apellido Obregón y le manifieste el interés que tienen por comprarle el terreno y el molino de la “quinta del oeste”. En el texto le manifiesta que están dispuestos a darle mil y hasta mil quinientos pesos por el predio”, destaca Ramos Chávez.

FOTO: La quinta Ruiz vista desde la actual calzada fray Juan de San Miguel. Alejandra Ceja Macnaught, Historia gráfica de Uruapan, Uruapan, Conaculta, Secretaría de Cultura de Michoacán y Ayuntamiento de Uruapan.

Fue Toribio Ruiz quién fundó la Quinta Ruiz de la cual extraía los frutos de cafetos y aguacates.

“El café se secaba en la propia explanada de la finca y se molía con maquinaria rudimentaria accionada por las aguas del Cupatitzio”, señala la historiografía.

La vegetación natural que se encontraba alrededor de la casa habitación, hoy oficina de la administración, fue reemplazada por cafetos, platanares, fresnos y frutales diversos y se conocía como La Quinta Ruiz.

El cronista narra que “Don Toribio Ruiz falleció el 7 de octubre de 1878 y su esposa Jacoba dos años después, el 16 de septiembre de 1880. A raíz de la muerte de sus padres, Eduardo, siendo el mayor de la familia y el más ilustrado se encargó de las propiedades heredadas, entre ellas, la multicitada quinta”.

Durante la administración de Eduardo Ruiz, su apogeo como finca fue predominante.

“Durante el tiempo que este distinguido parachense e hijo adoptivo de Uruapan estuvo al cuidado de la quinta, mandó hacerle algunas modificaciones y arreglos, incluyendo la construcción de la casa y los miradores que todavía a mediados del siglo pasado los vecinos de la ciudad y visitantes podían admirar.

“A partir entonces, inclusive cuando don Toribio vivía, la propiedad era un lugar hospitalario y de visita obligada para los importantes personajes del siglo XIX que venían por distintos motivos a Uruapan”, destaca el cronista.

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Josefina Ruiz fue la última propietaria de esas tierras.

“El abogado Eduardo Ruiz murió a raíz de una caída de su caballo, el 16 de noviembre de 1902. Había estado casado en dos ocasiones: la primera con Francisca Salgado, con quien procreó tres hijos: Eduardo de Jesús, Josefina Fátima y María Dolores. Mientras que con su segunda esposa, la potosina María Salomé Benítez Molina, tuvo dos hijos: Agustín, fallecido a edad temprana y Daniel.

“Al morir don Eduardo, su hija Josefina se hizo responsable de la quinta desde diciembre de 1902 hasta principios de 1936, año en que el gobierno federal hizo la compra del terreno”.

Según narra el cronista de Uruapan, “en 1935 el general Lázaro Cárdenas, entonces Presidente de la República, se enteró que los Ruiz de Uruapan estaban promoviendo la venta de su quinta, sitio que el estadista mexicano conocía desde el año de 1921 cuando fue invitado a un banquete que se le preparó al gobernador del estado, su correligionario general Francisco J. Múgica, al que asistieron políticos, militares, gente de sociedad y amigos cercanos de Múgica”.

FOTO: INAH.

El Ejecutivo Federal decidió encomendar al Ingeniero Miguel Ángel de Quevedo para que viniera hasta Uruapan y se entrevistara personalmente con doña Josefina, con el fin de conocer las pretensiones en cuanto a la venta de la propiedad.

Al recorrer la quinta y los montes cercanos, Miguel Ángel de Quevedo partió a México y le hizo patente al general Cárdenas lo valioso que sería para su gobierno contar con un parque como “La Quinta Ruiz”. 

Acto seguido, conforme al protocolo de venta con la federación, el día 9 de enero de 1936 en México, Distrito Federal, se hizo un acuerdo donde se estableció el contrato de compraventa, con la entrega de las escrituras de las vendedoras: Josefina Ruiz de Equihua, que ofrecía la propiedad multicitada y Dolores Murguía Vda. de Molina, quien ofrecía los terrenos anexos a la quinta y que al final también adquirió el gobierno de Cárdenas.

Al Parque nacional se le conoce oficialmente como “Barranca del Cupatitzio” de acuerdo al decreto del 29 de septiembre de 1938.

El 2 de noviembre de ese mismo año, el Presidente Gral. Lázaro Cárdenas del Río, decretó como Parque Nacional, con el nombre de Barranca del Cupatitzio, los terrenos de Casanapitiro, Potrero de Mendoza, Los Jazmines, Encino Gacho, El Guayabo, Palo Alto, Rancho La Mora, Rodilla del Diablo y Huerta Quinta Ruiz hasta colindar con la capilla de Santiago, propiedades consideradas en el plano realizado en octubre de 1935 por personal de la Dirección de Bienes Nacionales.

De esta forma, la Quinta Ruiz pasó a ser propiedad de la Nación para constituir parte de uno de los 40 Parques nacionales creados en el régimen cardenista.

Así lo hace ver el documento del Diario Oficial de la Federación de aquel tiempo.

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El Diario Oficial de la Federación narra en sus páginas los enunciados del “Decreto que declara la creación del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, los terrenos que el mismo menciona” como área natural protegida.

El decreto de creación, publicado por el “Departamento Forestal y de caza y Pesca” de aquel entonces, no especifica la superficie que abarca el área, sin embargo, con base en las estimaciones de la Subdirección de Análisis e Información Espacial de la CONANP de 2011 (última actualización), su superficie total abarca 458.21 hectáreas.

El 1º de agosto de 1996, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se desincorporó del régimen de dominio público de la Federación, la fracción del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio con una superficie de 89.8 hectáreas.

FOTO: El pintor uruapense Manuel Pérez Coronado realizó en 1961, una de sus más importantes obras pictóricas, plasmada en el mural Eréndira. Desgraciadamente éste se ha deteriorado a tal grado por la humedad ambiental, que es casi imposible su restauración.

Esta fracción fue cedida a título gratuito en favor del gobierno del estado de Michoacán, a efecto de la regularización de la tenencia de la tierra para sus ocupantes, los cuales conformaron las colonias 28 de Octubre y Plan de Ayala. Estos terrenos desincorporados, ocupados desde la década de 1960, dividen al Parque en dos secciones.

Una sección está localizada al Poniente, de aproximadamente 438.55 hectáreas, denominada Área de Montaña y otra al Oriente, de 19.66 hectáreas, dentro de la ciudad, designada como Área de Río.

FOTO: Zonificación del Parque.

 En el Área de Montaña, 336.40 hectáreas se encuentran dentro del municipio de Uruapan y 102.15 hectáreas en el municipio de Nuevo Parangaricutiro, en el caso del Área de Río, se encuentra dentro del municipio de Uruapan.


Pino Michoacano. Foto: Conabio.

FLORA DEL PARQUE DE CUPATITZIO

Este ecosistema se sitúa en la parte centro occidental del estado de Michoacán, aproximadamente a 130 kilómetros de la ciudad de Morelia, capital estatal y colinda con el área urbana de la ciudad de Uruapan, segunda localidad de importancia en el estado.

La vegetación predominante en el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio corresponde a la de bosque de coníferas, aunque, no ha sido descrita completamente a un nivel de mayor detalle como el de asociación vegetal. Bello y Madrigal (1996), reconocen tres tipos de vegetación en el Área de Montaña: bosque de pino, bosque de pino-encino y bosque mesófilo de montaña. Tampoco la vegetación del Área de Río ha sido descrita en detalle, aunque se considera que incluye elementos florísticos de bosque de pino-encino, mesófilo de montaña y de galería muy perturbados por la introducción de plantas exóticas.

Los tipos de vegetación reconocidos en el área del Cupatitzio son: Bosque de Pino. En el Área de Montaña del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio se encuentran pequeñas zonas cubiertas por bosques de pino, como son los parajes Piedra de la Sal y Arboretum, dominados por Pinus douglasiana y P. michoacana, respectivamente.

El bosque de pino-encino se localiza en localidades templadas y semihúmedas; se encuentran elementos principalmente del género Pinus y Quercus, mezclados con otros géneros como Prunus, Arbutus y Clethra. Es el de mayor superficie en el Área de Montaña del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, con aproximadamente 403 hectáreas de extensión formando un solo bloque forestal.

Se encuentra en términos de densidad como un bosque regular, es decir, con edades y tamaños similares. Con base al examen de los anillos de crecimiento de los tocones de árboles recientemente derribados para el control sanitario de Dendroctonus sp, se infiere que la edad promedio del arbolado es de entre 70 y 90 años.

Las especies de pinos son: P. michoacana, P. douglasiana y P. lawsonii. Entre los encinos se encuentran: Q. obtusata, Q. castanea y Q. magnoliifolia.

Pino hortiguillo Pinus lawsonii. FOTO: Conabio.

Las especies asociadas que forman un estrato inferior son: Alnus jorullensis, Arbutus xalapensis, Clethra mexicana, Prunus serotina y Ternstroemia pringlei. El estrato arbustivo se encuentra constituido por: Ceanothus coeruleus, Lobelia laxiflora, Lupinus bilineatus, Salvia mexicana, Senecio angulifolius y Solanum lanceolatum.

Y el herbáceo por: Adiantum andicola, Asclepias glaucescens, A. otarioides, Begonia gracilis, Drymaria villosa, Lopezia racemosa, Muhlenbergia ciliata, M. diversiglumis, Pereilema crinitum, Phaseolus coccineus, Piqueria trinervia, Plantago australis, Rhynchelytrum repens, Salvia elegans, Shizachyrium repens y Sigesbeckia jorullensis.

El Bosque Mesófilo de Montaña se encuentran elementos de esta comunidad vegetal, distribuidos únicamente en dos parajes, el Ojo de Agua y la Cuesta de la Parranda; en laderas y barrancas protegidas. En el Área de Río también se encuentran elementos florísticos de este tipo de bosque, dispersos entre la vegetación introducida.

Entre las especies más comunes están: Alnus jorullensis, Bocconia arborea, Carpinus caroliniana, Clethra mexicana, Hedyosmum mexicanum, Fraxinus uhdei, Ilex tolucana, Oreopanax salvinii, Prunus serotina y Ternstroemia pringlei.

Aliso, es una de las plantas más comunes en este sitio. FOTO: Conabio.
Lechillo, Carpinus caroliniana. FOTO: Conabio.

El Bosque de Galería, en México, se presenta en altitudes de 0 a 2,800 metros sobre el nivel del mar y las especies dominantes más características pertenecen a los géneros: Platanus, Populus, Salix, Taxodium, Astianthus, Ficus, Bambusa, Inga, Pachira, Hacer, Alnus, Carya y Fraxinus. Los cuatro primeros tienen tolerancias ecológicas muy vastas y están ampliamente distribuidos; en esta sección del Parque se encuentran algunos individuos dispersos de Taxodium y Alnus a orillas del Río Cupatitzio.

En el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio se ha registrado un total de 563 especies de plantas; 495 de éstas son nativas, de las que 50 son helechos, 10 coníferas y 435 plantas con flor, además de 68 especies introducidas.

Magnolia. FOTO: Conabio.

En el Área de Montaña, estudios de campo indican un total de 469 especies de plantas nativas, así como 63 introducidas. En el Área de Río se han registrado 89 especies de plantas, de las que 72 son nativas y 17 son introducidas; 26 de éstas nativas y seis introducidas, no se encuentran en el Área de Montaña.

Un componente importante de la diversidad biológica del Parque Nacional lo constituyen los hongos macromicetos, que juegan una importante función ecológica por depender de materiales vivos y muertos para su alimentación

En el Parque se han registrado 84 especies de hongos, de las que 56 son ectomicorrízicas. De éstas, 26 especies son comestibles y 16 tóxicas.

Hongo mazayel Agaricus augustus. FOTO: Conabio.

Musaraña de Saussure Sorex saussurei. FOTO: Conabio.

FAUNA DEL PARQUE DE CUPATITZIO

Dentro de los límites del Parque se han registrado 57 especies de mamíferos pertenecientes a 16 familias, lo que representa el 36% de las especies del estado de Michoacán y el 13% de las especies de mamíferos mexicanos

Dentro del Área de Montaña se encuentran nueve especies de mamíferos endémicos de México: un murciélago (Artibeus hirsutus), una musaraña Sorex saussurecoi, cuatro tuzas Pappogeomys alcorni, Cratogeomys tylorhynus, Cratogeomys gymnurus y Zygogeomys trichopus y tres ratones de campo Reithrodontomys chrysopsis, Sigmodon mascotensis y S. alleni.

Una de esas tuzas, la michoacana Z. trichopus, destaca por ser una especie endémica de Michoacán y estar enlistada como en peligro de extinción en la NOM-059-NOM-059-SEMARNAT-2001: Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo.

Tuza del Eje Neovolcánico Cratogeomys fumosus subsp. tylorhinus. FOTO: Conabio.

Otros dos mamíferos se encuentran en esta norma: la tuza de Mazamitla (P. alcorni) como sujeta a protección especial y el murciélago hocicudo mayor (Leptonycteris nivalis) como amenazado.

Un registro notable lo constituye el ocelote (Leopardus pardalis), especie en peligro de extinción, del que se cuenta con evidencia fotográfica en el Área de Montaña.

Ocelote Leopardus pardalis. FOTO: Conabio.

También se han registrado cuatro mamíferos no nativos, la rata negra (Rattus rattus), ratón gris Mus musculus, gato doméstico Felis silvestris catus y perro doméstico Canis lupus familiaris, que se encuentran principalmente asociados a construcciones humanas. El perro doméstico ha extendido su distribución en el Parque, encontrándose una población feral en la parte alta del Área de Montaña.

En el Área de Río se encuentran menos especies de mamíferos que en el Área de Montaña. Se han reportado murciélagos como: Anoura geoffroyi, Sturnira ludovici y Myotis thysanodes. También se ha registrado la presencia de tlacuache Didelphys virginianus, ardilla gris Sciurus aureogaster, ardillón Spermophilus variegatus, mapache Procyon lotor y armadillo Dasypus novemcinctus.

Armadillo de nueve bandas Dasypus novemcinctus. FOTO: Conabio.

En la región de Uruapan se han reportado 190 especies de aves. Por medio de colecta con redes, observación directa, fototrampeo y grabación de cantos se han registrado 134 especies de aves en el Parque lo cual representa el 25.7% de las especies de aves en el estado de Michoacán y el 13.3% de las especies de la República Mexicana.

La comunidad de aves de Barranca del Cupatitzio incluye 14 especies endémicas de México: la gallina coluda (Dendrortyx macroura); colibrí (Atthis heloisa); tapacaminos (Nyctiphrynus mcleodii); vencejo (Streptoprocne semicollaris); carpintero (Melanerpes chrysogenys); trepatroncos (Lepidocolaptes leucogaster); mosquero (Empidonax affinis), dos matracas (Campylorhinchus gularis, C. megalopterus); saltaparedes (Thryothorus felix); zorzal (Turdus rufopalliatus); mulato (Melanotis caerulescens); chipe (Ergaticus ruber) y un saltón (Atlapetes pileatus).

Vencejo nuca blanca Streptoprocne semicollaris. FOTO: Conabio.

De las aves del Parque, siete están enlistadas en la NOM-059-SEMARNAT-2001: Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo.

De estas, seis están sujetas a protección especial: gavilán de Cooper Accipiter cooperii; gallina de monte coluda Dendrortyx macroura; mirlo acuático Cinclus mexicanus; jilguero Myadestes occidentalis; tapacamino prío Nyctiphrynus mcleodii y un carpintero Picoides arizonae (stricklandi). El zorzalito Catharus frantzii es considerado como amenazado.

Mirlo Acuático Norteamericano Cinclus mexicanus. FOTO: COnabio.

Una especie introducida, el gorrión común Passer domesticus ha sido registrada en la zona de instalaciones de ambas secciones. En el Área de Río, las primaveras Turdus migratorius, T. rufopalliatus y T. assimilis son las especies más abundantes.

Otras variedades identificadas en esta sección son: Cinclus mexicanus, Columbina inca, Cassidix mexicanus, Hirundo rustica, Toxostoma curvirostre y Pipilo fuscus.

Existen otras especies de aves en menor número como lo es Molothrus aeneus  (CEAP 1997). Un registro sobresaliente lo constituye el loro frente blanca Amazona albifrons, del que se han observado grupos hasta de 15 individuos desde el año 2002, aunque no ha anidado en el Parque, generalmente lo usan para pernoctar y durante el día vuelan hacia el Oriente y Sur de la ciudad de Uruapan, posiblemente para alimentarse.

Loro frente blanca Amazona albifrons. FOTO: Conabio.

Se han registrado 17 especies, lo cual representa el 11.6% de las 146 reportadas para Michoacán. Ocho de esas especies son endémicas de México, de las que cinco están consideradas como sujetas a protección especial por la NOM-059-SEMARNAT-2001: Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo, Crotalus basiliscus, C. polystictus, Geophis petersii y G. tarascae y tres amenazadas Lampropeltis triangulum, Pituophis deppei y Thamnophis cyrtopsis.

Culebra minadora tarasca Geophis tarascae. FOTO: Conabio.

En el Parque se han registrado cinco especies, el tlaconete pinto (Pseudoeurycea belli), endémica de México, que de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT-2001: Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo, se encuentra en la categoría de amenazada y cuatro ranas. De estas, Hyla bistincta y Syrrhophus angustidigitorum son endémicas y consideradas como especies sujetas a protección especial. Las cinco especies representan el 10% de las 40 reportadas para Michoacán.

Aunque en el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio nace el río más importante del municipio de Uruapan, no se han reportado especies de peces nativos, ni se ha observado su presencia en el río.


LOS PROBLEMAS DE LA CUENCA

La contaminación del río Cupatitzio en el municipio de Uruapan continúa como un problema grave que no ha podido detenerse a pesar de que al menos en las últimas dos décadas, expertos en medio ambiente han alertado sobre el fenómeno que desemboca en el parque turístico La Tzaráracua, uno de los principales atractivos para el turista nacional e internacional.

Habitantes del Barrio Mágico de San Pedro en Uruapan y de la Mesa de Trabajo por la Protección de la Ribera del Río Cupatitzio y Colectivo Rescate Río Cupatitzio pidieron al presidente Andrés Manuel López Obrador, mediante una carta, que “por medio de los tres niveles de gobierno se detenga el desastre ecológico sin precedentes en el río Cupatitzio”.

“Estamos extremadamente preocupados por la situación del río Cupatitzio. Caudal que fue y es motivo de la fundación de esta ciudad y de muchas otras poblaciones a lo largo de su camino hacia el mar, pues ha sido y es clave para la vida de miles de humanos, de especies animales, vegetales y fundamental para las actividades productivas”, se lee en la carta enviada al mandatario el 15 de septiembre de 2023.

Destacaron que “pese a múltiples declaraciones y buenas intenciones de los gobiernos municipales, estatales y federales, en los últimos 60 años, el río ha sufrido un deterioro sin precedentes reduciendo su caudal en más del 50  por ciento”, alertaron los habitantes y organizaciones sociales locales de conservación del escosistema.

Alertaron también acerca de la “severa contaminación que ocurre desde su nacimiento en el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, su cruce por la ciudad y su llegada a la cascada de la Tzaráracua, ahora tristemente convertida en pestilente basurero”.

Según la Red de Cuencas, “La cuenca tiene un gran deterioro ambiental, ya que recibe contaminantes de tres tipos principales: los asentamientos humanos, los industriales y los derivados de los procesos agrícolas, que en los últimos 10 años se han acentuado drásticamente por el cultivo de aguacate, con una pérdida de la cubierta vegetal de más de 3000 Has anuales”.

Así mismo, la contaminación del agua con residuos sólidos y líquidos se han incrementado, los cuales son vertidos al caudal del río y retenidos tanto de manera superficial como subterránea. Por otro lado es relevante la invasión y transformación de las riberas del cauce dentro de la zona urbana, con múltiples fines, entre los que se destaca el uso de estas áreas para integrarlas al uso privado, tanto como parte de las casas habitación, como con fines de uso comercial y en el sector público como áreas recreativas.

Además los programas ambientales no han logrado tener un impacto importante en la conectividad socioambiental del río, dado los esfuerzos aislados y dispersos que se han tenido por parte de asociaciones civiles y gobiernos locales.

CHECA EL DOCUMENTO

https://remexcu.org/index.php/grupos/conectividad-de-rios/cuencas/cuenca-del-rio-cupatitzio

Para comenzar con su conservación, en 2009, se publicaba en el Diario Oficial de la Federación que se había ha concluido la elaboración del Programa de Manejo del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, establecido mediante decreto presidencial publicado el 2 de noviembre de 1938.

A pesar de que este parque nacional es de los pocos con Programa de Manejo no se respeta ni se cumple.

Programa de Manejo del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio

Así ha crecido la ciudad de Uruapan en la cuenca del Cupatitizio, ru río y su parque.


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