La destrucción del río Bello, en la comunidad del mismo nombre enclavada en la tenencia de Jesús del Monte, en el sur de Morelia no debe olvidarse porque es un claro ejemplo de la impunidad, omisión y corrupción de autoridades de la Comisión Nacional del Agua y de funcionarios estatales impresentables.
El 25 de abril de 2018, mediante un convenio privado ilegal, integrantes de la Asociación “Campestre Puerta del Bosque” firmaron un acuerdo con algunos de sus integrantes del ejido de Jesús del Monte, para ampliar un camino rural (de no más de tres metros de ancho, utilizado para ganado) en una avenida de dos carriles para el paso de automóviles.
Este caso, es un caso de impunidad y de destrucción de un afluente federal.
Uitzume, el perro del lago
El agua y la impunidad: El caso de río Bello
La destrucción del río Bello, en la comunidad del mismo nombre enclavada en la tenencia de Jesús del Monte, en el sur de Morelia no debe olvidarse porque es un claro ejemplo de la impunidad, omisión y corrupción de autoridades de la Comisión Nacional del Agua y de funcionarios estatales impresentables.
Durante cuatro años, la Conagua ha retrasado los procedimientos administrativos en contra de quienes destruyeron un afluente federal llamado: río Bello.
La dependencia federal, ha sido omisa y argumenta que el responsable ha metido sendos amparos para que la justicia no se aplique.
Y es que el responsable es nada más y nada menos que el notario público con licencia y actual secretario de Medio Ambiente de Michoacán. Evitamos su nombre porque en dos ocasiones, el actual funcionario estatal amenazó con interponer una denuncia en contra del reportero de en15dias.com. Sin embargo, hay que hacer memoria para recordar estos hechos.
Haremos un breve recuento, con las evidencias documentales que hemos recabado desde en15dias.com, para que este hecho de impunidad no se olvide y para que sigamos observando el actuar de la Conagua en estos casos y de algunos actores políticos impresentables.
Hay que dejar claro, primero, cuál es el tema importante en este asunto: Es la destrucción de un río, afluente federal, que es parte del río Chiquito de Morelia, perteneciente a la zona hidrológica más importante de la ciudad, la Microcuenca del Río Chiquito.
Segundo, esta destrucción al río, llamado igual que la comunidad “río Bello”, fue causado por la construcción de un camino realizado por un grupo de personajes que integraban la Asociación “Campestre Puerta del Bosque”, entre ellos el actual secretario de Medio Ambiente (2021 – 2024).
Aclarar esos dos puntos es importante, porque tanto la narrativa gubernamental como la de algunos medios de comunicación han llevado el caso a un supuesto “ecocidio” de los bosques de río Bello, y no es así, al menos eso no es lo que hemos documentado desde en15dias.com.
Los integrantes de la Asociación “Campestre Puerta del Bosque”, desde 2014, buscaron valorizar su predio forestal (cercano al Área Natural Protegida de Pico Azul), que se encontraban sin acceso, rodeado de ejidos y pequeñas propiedades, a través de construir un camino que llegara hasta la carretera asfaltada.
En sus cercanías existía un “paso de servidumbre” o “camino de herradura” (para uso de animales de carga, resineros y leñadores) perteneciente al ejido de Jesús del Monte, que iba bordeando el cauce del río Bello hasta la localidad de Río Bello que se ubica justo sobre la carretera San José de las Torres-Jesús del Monte.

Su plan era ampliar el ancho, longitud y trayectoria de ese camino de “herradura”, que pertenecía al ejido de Jesús del Monte, para conectarlo con su fraccionamiento.
Hasta finales de 2020 los promotores inmobiliarios lograron su objetivo, gracias al uso de mecanismos como el engaño, la corrupción y la ilegalidad para ampliar el camino de “herradura”.
Una de las consecuencias más graves de esta obra vial fue en materia ambiental: se devastó el cauce federal del río Bello, que es tributario del río Chiquito. El ecosistema ripario se fragmentó ya que el camino “literalmente” pasó encima de él.
En varios tramos se destruyeron paredones y vegetación para ampliar el camino; y en otros se tapó el cauce con rocas o se puso encima el terraplén para cambiar la trayectoria original del río y dar paso al camino.
Los costos ecológicos de esta obra fueron inconmensurables ya que no soló afectó al río Bello y su sistema hidrológico, sino a los servicios ecosistémicos que proveía a los pobladores de Río Bello y Jesús del Monte, principalmente.
Como resultado del agravio social y ambiental, se originó un conflicto que llevó al surgimiento de acciones colectivas en 2021 contra los promotores inmobiliarios. El papel del Estado fue contradictorio y evidenció su captura política por los intereses inmobiliarios, los cuales solo buscaron maximizar sus ganancias a costa del deterioro social (de los campesinos y ejidatarios) y ambiental (patrimonio natural).
Y es que querido lector, seremos claros: Desde finales de 2020, en plena pandemia, promotores inmobiliarios construyeron de forma ilegal un camino de terracería para conectar al fraccionamiento “Campestre Puerta del Bosque” con la carretera asfaltada San José de las Torres-Jesús del Monte, a la altura de la localidad de Río Bello.
Los promotores inmobiliarios, dueños del predio forestal que se pretendía urbanizar eran, hasta 2021: el arquitecto Francisco Mateo Martínez García, el notario público con licencia y actual secretario de Medio Ambiente y Andrés Alwin Nahmmacher Romero.
Para realizar el proyecto inmobiliario, los tres socios constituyeron la Asociación Civil “Campestre Puerta del Bosque” en 2011, que está representada por Francisco Mateo Martínez García, quien es conocido como promotor inmobiliario de “fraccionamientos ecológicos” como La Campiña y Cerro Verde en la ciudad de Morelia.
Para llegar al predio forestal donde se proyectaba el fraccionamiento, se requiere atravesar, por casi 2000 metros, pequeñas propiedades de Río Bello y áreas de uso común del ejido de Jesús del Monte.
Desde la localidad de Río Bello hay un camino, que era de tres a cuatro metros de ancho, llamado “camino de herradura o paso de servidumbre” que ha sido utilizado por décadas por los pobladores y ejidatarios para acarrear leña, arrear el ganado y acceder a sus terrenos forestales y cultivos agrícolas.
Este camino originalmente iba bordeando al río Bello.
El fin de los promotores era ampliar un paso de servidumbre o camino de “herradura” del ejido de Jesús del Monte para construir un camino de más de 12 metros de ancho y 1,700 metros de longitud y con ello conectar al fraccionamiento, que hasta el año 2020 se encontraba sin acceso para vehículos automotores, los promotores inmobiliarios
“Convencieron” a las autoridades ejidales y pequeños propietarios por medio de dos estrategias: un acuerdo privado para “rehabilitar” el camino de “herradura” con la autoridad ejidal de Jesús del Monte; y un “acuerdo verbal” con los pequeños propietarios que tenían tierras donde pasaba el trazo del camino.
Según, aseguró a en15dias.com, el notario público con licencia, se solicitó varias veces (años 2009, 2012 y 2015) a la autoridad municipal para que rehabilitara el camino de Río Bello.
CHECA LA ENTREVISTA: FEBRERO 2021
El camino fue pensado y proyectado desde 2015, según consta en un plano topográfico realizado por el Ingeniero Luis Álvaro Beltrán Ramírez, que labora en DIPRO, la empresa inmobiliaria de Francisco Mateo Martínez.

Sin embargo, algunas fuentes locales (que se reservan sus nombres por represalias) señalan que en la gestión municipal de Alfonso Martínez (2015-2018) se iniciaron algunos trabajos de ampliación del camino en Río Bello, pero hubo oposición de los ejidatarios de Jesús del Monte y las obras fueron suspendidas.
En el año 2018, los promotores inmobiliarios de “Campestre Puerta del Bosque” se acercaron a las autoridades ejidales para solicitar su aprobación para rehabilitarlo (según el notario público con licencia, para “balastrearlo”) y con la ayuda de la autoridad ejidal de ese momento (José Fausto Carapia Chimal, como presidente; Gabriel González Soto como secretario; Francisco Martínez Vieyra como tesorero y Bruno Mier Martínez del consejo de vigilancia) se firmó un acuerdo privado.
El convenio para la rehabilitación del camino de herradura y autorización del paso de servidumbre se realizó el 25 abril de 2018 y la autoridad ejidal aceptó su realización para favorecer a los promotores inmobiliarios.
El acuerdo, llamado documento “Convenio de reconocimiento de paso de servidumbre y vialidad de acceso del Ejido de Jesús del Monte”, fue firmado por la autoridad ejidal y el representante de “Campestre Puerta del bosque, A.C.”, Francisco Mateo y cotejado ese mismo día por la Notaría Número 171, perteneciente al actual secretario de Medio Ambiente de Michoacán.
El convenio obligaba a “integrar al presente instrumento el acta de asamblea general de ejidatarios de su núcleo, en la cual se acuerde su aprobación de este pacto de voluntades, con la finalidad de dar cumplimiento con lo dispuesto a la fracción V del artículo 23 de la Ley Agraria”.

DOCUMENTO DE CONVENIO ILEGAL
Sin embargo, en un documento de Asamblea Ejidal, que pudo revisar en15dias.com, fechado el 30 de abril de 2021, se asienta la decisión de la asamblea ejidal de Jesús del Monte de no dar permiso para realizar el camino.
“La asamblea ejidal determinó que no se le va a dar ningún espacio a ‘Campestre Puerta del Bosque’; también determinó que todos los contratos que se hayan hecho, al carecer de nulidad (puesto que no son legítimos, ya que sólo lo tomaron entre ciertas personas), se solicite su nulidad ante las instancias correspondientes”, afirmaba en entrevista con en15dias.com, el jefe de tenencia (en ese moment) de Jesús del Monte, José Manuel Hernández Helguero en marzo de 2021.
¿CUÁL FUE EL IMPACTO AL RÍO BELLO?
En consecuencia, la ampliación del camino (de 3 a 12 metros de ancho) y el cambio de trayectoria original (iba anteriormente al margen del río) fragmentó al ecosistema del Río Bello, al destruir en varios tramos la vegetación riparia, entre las que había varias especies con estatus de peligro de extinción (Tilia americana var. Mexicana), amenazada (Carpinus caroliniana) y vulnerable (Ilex discolor var. Tolucana y Corpus disciflora).
Además, se destruyó el hábitat de especies animales como Myadestes occidentalis, que se encuentra con estatus de protección especial y Ambystoma ordinarium (la salamandra michoacana de arroyo) con estatus de amenazada.
Con el uso de maquinaria pesada se alteró el sistema hidrológico y la geología del río Bello: desaparecieron paredones y rocas que delimitaban al cauce natural y dejaron laderas inestables, situación que elevó el riesgo hídrico y geológico, sobre todo para los habitantes de la localidad de Río Bello, que se ubica aguas abajo.
Además, se apropiaron de los recursos comunes del ejido, al extraer (sin su consentimiento) el material pétreo del lugar para hacer terraplenes y revestir el camino sin pagar un solo peso; y dejaron rocas y tierra suelta, que elevarían el peligro en la localidad ante una lluvia extraordinaria.
En los hechos, el paisaje hídrico, forestal y geológico asociado al río Bello, quedó destruido por la ampliación y cambio de trayectoria del camino de “herradura”, cuyas nuevas dimensiones eran más que suficientes para el paso de automotores en ambos sentidos con acotamiento: 12 metros de ancho, más que sobrado según las especificaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para carreteras, cuyo carril de un sentido debe ser de 3.5 m con 1-2 m de acotamiento.
Es decir, el camino otrora ejidal superó al ancho de una carretera convencional de 2 carriles (3.5 m de ancho por carril) con acotamiento (1 m por carril), cuyo ancho total es de 9 m.
El camino impulsado por los promotores inmobiliarios, se construyó sobre propiedad federal (cauce del río y márgenes), propiedad ejidal de Jesús del Monte (área uso común para paso de servidumbre) y propiedad privada (áreas de pequeños propietarios de Río Bello).
De ser un camino de “herradura” perteneciente al ejido para el paso de animales y personas que iban al bosque por leña, madera, resina y plantas, se convirtió en un amplio camino para que transitaran vehículos automotores.
La obra vial fue ilegal ya que no contó con la anuencia de la asamblea ejidal de Jesús del Monte: las autoridades ejidales anteriores y presentes no informaron del acuerdo “privado” firmado en 2018, donde se autorizaba una supuesta “rehabilitación” del camino de “herradura” para conectar al fraccionamiento.
Tampoco se informó de la explotación de los bancos de material (pertenecientes al ejido) para construir el terraplén y poner balastro en el camino; con maquinaria pesada se destruyeron laderas y removió vegetación forestal para extraer rocas del subsuelo y luego triturarlas.
De igual manera, los pequeños propietarios de Río Bello fueron engañados por los promotores inmobiliarios, ya que sus propiedades fueron afectadas en mayor superficie: de ceder, a base de promesas, 2 metros sobre una longitud de 700 metros, se extendieron hasta 8 metros y “donaron” por la vía de los hechos cerca de 6000 metros cuadrados.
Los pobladores de Río Bello se vieron afectados con la destrucción del cauce del río Bello. El terraplén del camino se puso encima del nivel del río y lo tapó en varios tramos, lo que impidió que el ganado pudiera abrevar y la gente disponer del agua.
Muchas rocas y tierra se dejaron sueltas, y dejaron laderas inestables con su vegetación destruida, hecho que elevó el riesgo de un desastre en la comunidad ante avenidas extraordinarias del otrora río Bello.








De manera irónica, en una declaración a en15dias.com en febrero de 2021, el notario Méndez López describió el acuerdo para construir el camino a su proyecto inmobiliario como “una coperacha”.
La cooperación, según el notario, se dio entre los pequeños propietarios, los ejidatarios y la asociación civil “Campestre Puerta del Bosque”. Cada uno aportaría algo: los pequeños propietarios, terreno para ampliar el camino; los ejidatarios, el camino de herradura y el material pétreo y, la asociación civil pagaría la maquinaria y mano de obra para realizar las obras.
Todo esto se hizo bajo un supuesto convenio privado entre las partes, la autoridad ejidal y el representante del fraccionamiento “Campestre Puerta del Bosque”, donde el propio notario público con licencia (propietario y socio, en ese momento) lo certificaría, sin contar con el acta de asamblea ejidal. Un convenio privado ilegal.
En diciembre de 2021, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) confirmó a en15dias.com que se inició un procedimiento administrativo por la afectación al afluente del río Bello.
En entrevista con quien era en ese momento Director Local en Michoacán, Eliseo Villagrana Villagrana, destacó que el 27 de octubre de 2021 se realizó una inspección al lugar de la que se desprendió el procedimiento administrativo que podría implicar multas y/o el resarcimiento del daño.
“Ya tenemos realizada la visita de inspección que es el inicio del procedimiento y eso es una buena noticia y ya estamos iniciando el procedimiento para para la imposición de sanciones administrativas del tipo que resulten y/o el resarcimiento del daño… eso es una buena noticia”, aseguraba Villagrana Villagrana, Director Local en Michoacán.
“Sí hay afectaciones… a priori sí hay… queremos detallarla con el fundamento técnico, pero sí a priori sí hay afectación, sí hay necesidad de que actúe la CONAGUA”, destacaba.
Sin embargo, en enero de 2022, la dependencia cambió al delegado asumiendo el cargo el ingeniero Jesús Camacho Pérez sin que haya información nueva al respecto.
CHECA LA ENTREVISTA: Diciembre de 2021.
Eliseo Villagrana Villagrana
Director Local en Michoacán
Así pues, las evidencias del caso de la destrucción del afluente de río Bello están a la vista, y cualquiera que realice un recorrido, y sea sensato en su observación, podrá ver la destrucción.
¿Por qué no las ven las autoridades de la Conagua? ¿Por qué no las vieron los integrantes del Coeeco? Quiénes, por cierto, hicieron un “dictamen” a modo, donde concluyeron que no existía ninguna afectación.
Impunidad, omisión, corrupción e influencias, entre autoridades de la Comisión Nacional del Agua, con la participación de actuales servidores públicos de la Secretaría de Medio Ambiente y organizaciones ambientalistas que se jactan de defender el medio ambiente, es lo que deja ver este caso que es paradigmático en este saqueo que han llamado “crisis hídrica” que vive Morelia.
La destrucción del río Bello, afluente federal, evidencia la omisión y corrupción de las autoridades de la Conagua.
Y aquí cabe la pregunta: ¿Dónde estuvieron los ambientalistas de Michoacán exigiendo el actuar de las dependencias federales en Michoacán en este caso? ¿Dónde estuvieron cuando se denunció el caso de la destrucción del río Bello? ¿Por qué actuaron con evidente omisión? ¿Por qué se silenciaron?
¿Dónde están las denuncias y los posicionamientos públicos de los ambientalistas de Michoacán por este caso? Ah sí, algunos andan ayudando en los proyectos del actual e impresentable Secretario de Medio Ambiente de Michoacán (2021-2024). Y ahí están bien.
Sólo recordarles, señoras y señores, que su silencio y omisión los hace cómplices de la destrucción del afluente federal: el río Bello.
*Uitzume, el perro de lago es la editorial de en15dias.com.
Está escrito a tres manos por las editoras y editores. Este espacio analiza, desde una visión crítica aguda, ácida y siempre profunda, las problemáticas socioambientales, de derechos humanos y de salud comunitaria en Michoacán.
Este espacio pone énfasis en lo que se pregunta, pero no se cuestiona; en lo que se observa, pero no se escribe, y en lo que se habla, pero no se escucha.
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