Reportajes

Desarrollos inmobiliarios acechan bosque de la comunidad de Río Bello

A don Julián, don Goyo, Don Antonio y doña Constanza los hermana el cerro de su comunidad. Desde que recuerdan, a la gente de Río Bello le ha dado los recursos necesarios para su sobrevivencia: Agua, madera, resina, cosechas, trabajo. / Por: Gilbert Gil Yáñez

A don Julián, don Goyo, don Antonio y doña Constanza los hermana el cerro de su comunidad. Desde que recuerdan, a la gente de Río Bello le ha dado los recursos necesarios para su sobrevivencia: Agua, madera, resina, cosechas, trabajo. 

Ahora su forma de vida está en riesgo. Un grupo de particulares pretende construir un fraccionamiento de gran lujo y con ello impactar la vida de esta comunidad enclavada en la tenencia de Jesús del Monte, pertenenciente a la ciudad de Morelia, en una zona considerada como último pulmón ambiental de la capital michoacana. 

Este conflicto lleva al menos cuatro años. En 2016 hubo intentos por comenzar el proyecto con la destrucción de área forestal, pero la construcción fue detenida por los pobladores de Río Bello.

Jesús del Monte es la localidad de mayor tamaño y cercanía a la zona urbana de la ciudad de Morelia, y experimenta un proceso de urbanización acelerado que se evidencia por el cada vez más frecuente surgimiento de desarrollos inmobiliarios y fraccionamientos privados. 

A pesar de la resistencia de los colonos, la primera semana de enero de 2021 reiniciaron los trabajos con maquinaria pesada. Con la justificación de ampliar el camino “derribaron cientos de árboles en los parajes boscosos conocidos como: Loma Larga, la Mora y Llano Grande, cercanos a la localidad de Rio Bello”, indican los pobladores de la zona.

De lo que se habla en la comunidad de Río Bello en las últimas semanas es de un predio clausurado por la autoridad ambiental estatal; de un camino ejidal que ha obstruido el cauce de un río con pedazos de cemento de sus tuberías; de las vacas que no encuentran agua qué tomar; de una comunidad que exige derechos por sus recursos y un dueño que quiere desarrollar un fraccionamiento “ecológico” en medio de una reserva forestal.

en15dias.com conoció de viva voz las historias de pobladores que desde diciembre de 2020 han denunciado el impacto negativo que conlleva una posible edificación dentro del bosque y los inicios de construcción de un camino que llega a las faldas del cerro de Pico Azul, una de las reservas naturales de Morelia.

En entrevista, uno de los dueños, don Alejandro Méndez López, exfuncionario estatal durante el gobierno de Leonel Godoy, niega categóricamente que se pretenda dañar al bosque de la zona y asegura que su proyecto es ecológico y legal, que el tratamiento de los acontecimientos ha sido mediático y que no “hay ni un sólo árbol derrumbado hasta este momento”.

Esta es la historia de los defensores históricos del bosque y los proyectos que amenazan con transformar su forma de vida.


I – LA COMUNIDAD DE RÍO BELLO Y SU BOSQUE 

Don Julián

Don Julián López Chimal es un hombre de más de 50 años que desde hace cuatro regresó a su comunidad y ha estado defendiendo su tierra, su bosque y los recursos naturales que esta tenencia de la ciudad de Morelia conserva históricamente. 

Con paso constante y cubrebocas puesto, el hombre, quien es integrante del Comité de Seguridad y Vigilancia de Jesús del Monte y sus comunidades, explica el impacto que se está generando por las obras del camino.

“Están dañando el medio ambiente aquí en la comunidad de Río Bello. ¿En qué consta? Están abriendo una brecha que anteriormente era un ‘camino de herradura’ y no dejan pasar a la comunidad”.

Desde diciembre de 2020, los habitantes reportaron a la autoridad ambiental estatal que se registraron daños en el Cerro Azul, por el derribo de árboles de pino, tecojotes, jaras y otras especies. “Es un atentado a la naturaleza y al derecho de paso de los habitantes de la comunidad”, explicó don Julián.

“Ya no somos dueños del camino y vemos que el ayuntamiento hizo una clausura que no sabemos si fue a medias ¿O qué…? Porque vemos que la maquinaria está trabajando aquí a la vista…”.

en15dias.com pudo constatar que ya no estaban los sellos de clausura en la puerta de acceso al camino y que había maquinaria pesada trabajando en el predio.


Doña “Constanza”

En Río Bello, la pobreza y las desigualdades han permanecido. El trabajo en la resina, la ganadería y el uso sustentable de su bosque es la forma en la que sus 433 habitantes, según el último censo del INEGI, sobreviven.

Río Bello no presenta un trazo de calles definido, se distingue por un conjunto de casas dispersas y distribuidas a lo largo del camino que va a San José de las Torres y que se extiende por terrenos de ligera pendiente en los cerros aledaños. 

Esta comunidad ha sido capaz de asegurar su permanencia, pertenencia y resistencia durante siglos y se ha incrustado en la Morelia contemporánea con su modo de vida basado en las virtudes de lo sencillo, honesto, respetuoso y solidario.

Río Bello pertenece a la microcuenca del río Chiquito, donde se existen varios asentamientos rurales que iniciaron su crecimiento tras la expansión urbana de la ciudad de Morelia: Jesús del Monte, San Miguel del Monte, Río Bello, San José de las Torres, El Laurelito, El Alacrán, Agua Zarca, Peñas de San Pedro (también conocido como Planchapón), Torrecillas y El Agua Escondida.

Doña “Constanza” no quiere dar su nombre pero sí denuncia lo que pasa en su comunidad. Es una madre muy atareada que se da unos minutos para conversar con en15dias.com, quien se disculpa por la falta de tiempo “ya que debo regresar para retomar la clase de este niño…”, expresa, con la urgencia de acudir a la pantalla de la escuela virtual.

“Taparon el arroyo, no hay agua… Cuando este río debería estar fluyendo. El cerro lo están devastando, están acabando con la naturaleza, con miles de especies que se dan…”.

Doña Constanza explica que en Río Bello la gente “se dedica a la ganadería, a resinar los montes. Con estos cambios que hay en el rancho y la naturaleza, se acabaría todo para nosotros…”, sentencia.


Don Goyo

Las familias de Río Bello, en su mayoría, cultivan principalmente maíz, frijol y calabaza, y para forraje se siembra jananmargo , algo de avena y garbanzo. Algunos habitantes tienen árboles frutales como duraznos, perales, capulines y granados.

Otra parte de la población se dedica a sacar resina de los bosques como modo de subsistencia. Don Gregorio Olivo Machado es uno de esos trabajadores de la resina que teme perder su bosque.

“Toda esta parte boscosa es monte que produce resina; es de ahí donde nos mantenemos. Vamos a salir afectados como 30 o 40 por ciento de la población”, asegura el trabajador. 

“Nos está afectando mucho como trabajadores de esta zona; estamos viendo que ya no tendríamos acceso como antes. Ya no vanos a poder tener acceso”, afirma.

“Estamos preocupados porque del bosque es de donde vivimos… Nos va a afectar en un futuro. Abran los ojos… Esto puede (servir) para dar más valor a sus tierras, puede ser, pero nos afectaria como trabajadores”.


II – LOS PROPIETARIOS

En la tenencia de Jesús del Monte, como en muchas otras comunidades rurales, el fenómeno de absorción urbanística acelerada puede explicarse, entre otras cosas, por la reforma al artículo 27 constitucional que posibilita la conversión de la tenencia ejidal de la tierra en propiedad privada y que ha parcelado una parte importante de los recursos de propiedad común ante la expansión de la mancha urbana.

Esta expansión ha dado pie al desarrollo de fraccionamientos dentro de áreas naturales y de protección.

En Río Bello, desde hace al menos 15 años, se pretende construir un fraccionamiento urbano llamado “Campestre Puerta del Bosque”.

Alejandro Méndez López, Francisco Mateo Martínez García y Andrés Alwin Nahmmacher Romero son los propietarios del predio y quienes buscan desarrollar el fraccionamiento. 

La historia del intento de construcción de lujo se remonta a 2005, cuando se adquirió el predio de 17 hectáreas a través de un grupo de amigos que se constituyó en una asociación civil. Pasaron cuatro años sin que ningún permiso fuera otorgado por la autoridad.

El 9 de octubre de 2009, el gobierno de Morelia expide un oficio con número de expediente 139/09: “relativo a la Licencia de Uso del Suelo para llevar a cabo el desarrollo de un fraccionamiento habitacional sub urbano tipo campestre en la totalidad del predio rústico denominado Palo o Paso Blanco o Loma Larga”.   

El oficio SDUMA-DDU-US-6011/09 expidió la licencia de Uso de Suelo para “6  viviendas por hectárea y lote mínimo de 1,200 metros cuadrados”.

En el punto 2 del documento se señala que “el predio de referencia se encuentra ubicado en un área urbana determinada como área de preservación para el control de las cuencas menores, por lo que el uso de suelo pretendido es de compatibilidad condicionada”.

Dentro del documento de resolución se determina que “no se permite ningún tipo de servicios urbanos y los servicios básicos indispensables de agua, energía, manejo de desechos, deberán resolverse de manera autónoma e integral para todo el desarrollo”. 

Alejandro Méndez, copropietario del predio, y quien ha realizado los trámites para los distintos permisos, fue titular de la Comisión Forestal de Michoacán (Cofom) durante el gobierno de Leonel Godoy Rangel (2008-2012).

FOTO: EXENI

El 27 de febrero de 2008, Alejandro Méndez tomó posesión como nuevo director general de la Cofom. Un año antes fue candidato al gobierno del estado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y declinó a favor de Leonel Godoy seis días antes de la elección del 11 de noviembre de 2007.

Las crónicas de la prensa local de ese tiempo narran que durante el acto de relevo y ante la presencia de personal de la dependencia estatal y representantes del sector forestal de Michoacán, Méndez López aseguraba que “el bosque es fuente de bienestar para los michoacanos; el sector forestal de la entidad tiene un enorme potencial, que debe ser aprovechado de manera sustentable y con equilibrio”.

Cuando Alejandro Méndez obtuvo la licencia de uso de suelo era funcionario estatal y copropietario del proyecto inmobiliario “Campestre Puerta del Bosque”.

Para el 14 de febrero de 2012, el gobernador Leonel Godoy designó a “Alejandro Méndez López como Notario Público Titular Número 171 ciento setenta y uno del Estado, con residencia en la población de Contepec, Municipio del mismo nombre, Michoacán de Ocampo ”.

Tres años después, el 3 de septiembre de 2015, a través de la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente (ahora Semacdet) se obtuvo la manifestación de impacto ambiental.

Según el documento expedido “en el desarrollo de esta obra no se identificaron impactos ambientales altos o críticos que pudieran afectar de forma significativa. No se identificaron impactos críticos, ni daños a especies de flora y/o fauna en peligro”.  

El 1º de julio de 2015, Ivo Antonio Gutiérrez Pulido fue designado como nuevo secretario de Urbanismo y Medio Ambiente, y tres meses después firmaba el documento.

Foto: SUMA

La resolución destaca que la vigencia dependerá de la emisión de la Autorización Definitiva (que hasta el momento no ha sido expedida). “Si transcurrido un lapso de dos años el promovente no ejecutase  las obras señaladas en la presente Resolución, esta Secretaría podría determinar su caducidad, así y en concordancia con la calendarización de obras señaladas en el estudio presentado se establece una prescripción de 36 meses para la ejecución de las obras y actividades inherentes al proyecto ejecutivo”.   

El 27 de junio del año 2017, la Secretaría de Desarrollo Metropolitano e Infraestructura de Morelia otorgó el visto bueno al proyecto de Vialidad y Lotificación sobre una superficie aproximada de 17 hectáreas para desarrollar un fraccionamiento campestre denominado “Puerta del Bosque”.

en15dias.com entrevistó a Alejandro Mendez López, quien aseguró que los argumentos de la discusión mediática en torno a los presuntos daños ambientales, no son ciertos.

“Se habla de una obra y construcción que aún no ha comenzado. Y se revuelve con la rehabilitación de un camino que será de beneficio de todos, de toda la comunidad”, aseguró en entrevista.

Aclaró que no hay tales inicios de construcción como lo asegura la comunidad y que en estos momentos sólo se rehabilita el camino que llega a su predio.

“Lo que hay es que el camino que ya existía desde 2017… Fue empezar a echar balastre en el camino para arreglarlo, hubo una parte que se amplió el camino en acuerdo con los habitantes y propietarios”.

“No hemos pegado un ladrillo, no hemos hecho nada dentro del terreno, las máquinas que estaban, son rentadas por varios beneficiarios del camino y ahora nos la quieren achacar a nosotros”.

El exfuncionario señala que “no hemos tumbado ningún árbol, al contrario, hemos reforestado. Hasta ahora no hemos hecho nada, pero ahora se pretende poner como si nosotros estuviéramos haciendo una obra de fraccionamiento, cuando en nuestro terreno no hemos hecho nada”.

“Según la Procuraduría Ambiental, estamos violentando la manifestación de impacto ambiental porque iniciamos las obras sin dar el aviso de inicio, pero la propia manifestación ambiental dice que podremos dar el aviso de inicio cuando nos den la autorización definitiva; nosotros les manifestamos a ellos que no hemos hecho nada porque no tenemos la autorización definitiva”.


FRACCIONAMIENTO DE LUJO EN EL BOSQUE DE RÍO BELLO

Méndez López admitió que uno de los propietarios realizó un proyecto de fraccionamiento y lo subió a una página de Facebook, sin embargo aseguró que no es el proyecto definitivo y que no se ha aprobado por la mayoría de los integrantes de la asociación.

La publicidad de “Campestre Puerta del Bosque”, va más allá de ser una ecoaldea. El concepto bajo el que vende su propietario es el de un fraccionamiento de gran lujo.

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  • CAMPESTRE PUERTA BOSQUE

III- LOS ESPECIALISTAS

Pico Azul es el punto más alto de la microcuenca del Río Chiquito, perteneciente a la cuenca del Lago de Cuitzeo, considerada fuente originaria del agua subterránea y manantiales que abastecen más del 50% del agua que se consume en Morelia.

La importancia de esta zona forestal no sólo se comprende en términos hídricos, sino también por ser hábitat de flora y fauna, que incluso es endógena y se encuentra en estatus de protección ecológica.

La Doctora Patricia Ávila García es investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde hace años ha analizado el impacto de la mancha urbana sobre las áreas naturales de esta zona.

«En un área protegida tiene candado y aspectos que no son posibles; no son posibles caminos tipo carretera o urbanizar; a nivel estatal no puede haber ningún tipo de autorización de impacto ambiental puesto que no es compatible la urbanización. Si se dio la autorización hay que ver quién la dio y en qué contexto».

En entrevista con en15dias.com, la doctora aseguró que en los tres niveles de gobierno hay decretos donde no se pueden desarrollar proyectos inmobiliarios que perturben el área forestal del sur de Morelia.

PRINCIPALES VIOLACIONES EN LA ZONA

  • Está prohibido cambiar el uso de suelo forestal para la urbanización (Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección Ecológica).
  • No puede obtener permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y Cambio Climático de Michoacán porque los desarrollos inmobiliarios están prohibidos y son incompatibles con los usos y destinos del suelo en las Áreas Naturales Protegidas (ANP).
  • No puede tener autorización de impacto ambiental porque invade cerca de 40 hectáreas del ANP de Pico Azul, al rebasar los puntos del 72 al 84 del decreto respectivo.
  • No puede tener permiso para cambio de uso de suelo y construcción de fraccionamiento por parte del ayuntamiento, debido a que según el Programa de Desarrollo Urbano de Morelia (PDUM)  2012 está zona es no urbanizable y está sujeta a la conservación ecológica.

En un comunicado, el Movimiento en Defensa de la Loma acusa que “bajo esquemas de influyentismo y corrupción, se pretende desarrollar un lujoso proyecto inmobiliario”.

Al menos hay tres estatus de protección del predio:

1936 con el decreto federal de Lázaro Cárdenas como zona protectora forestal por su importancia hídrica para la ciudad


2011 con el decreto del Área Natural Protegida estatal “Pico Azul-La Escalera”


2012 con la actualización del PDUM se define como área no urbanizable sujeta a la conservación ecológica.


En el municipio de Morelia existen ocho ANP de carácter estatal, de las cuales cinco se encuentran total o parcialmente dentro de los límites de la cuenca del río Chiquito: Pico Azul-La Escalera, Cañadas del río Chiquito, Loma de Santa María y Depresiones Aledañas, Parque Francisco Zarco y el Cerro Punhuato y su ampliación.

La administración y manejo de las ANP es competencia de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (Semarnacc).

En los decretos se señala que la secretaría, en coordinación con el ayuntamiento, los dueños del territorio y las instancias correspondientes, formulará y asesorará la ejecución de los Planes de Manejo.

El Plan de Manejo es el instrumento de planeación y normatividad en el que se establecen los criterios y lineamientos de las actividades específicas a las que se sujetará la administración y manejo del área.

Cabe destacar que de las cinco ANP presentes en la cuenca, sólo una de ellas, Loma de Santa María y Depresiones Aledañas, cuenta con plan de manejo de 2016.


IV – LA AUTORIDAD

El 3 de febrero de 2021, la Procuraduría de Protección al Ambiente (ProAm), colocó una “medida de seguridad en el predio que sería utilizado para la construcción del fraccionamiento Campestre Puerta del Bosque”.

El 25 de enero, personal de la ProAm acudió al sitio para llevar a cabo una visita de revisión de términos y condicionantes de la autorización en materia de impacto ambiental y encontraron que los responsables no cuentan con la autorización definitiva de construcción, la cual otorga el ayuntamiento y que a su vez define la vigencia de la autorización en materia de impacto ambiental, lo cual quedó asentado en un acta circunstanciada, misma que fue dictaminada por la ProAm.

Tras emitir el dictamen técnico, la procuraduría determinó colocar “una medida de seguridad consistente en la clausura temporal total de las obras o actividades que se realizan en el predio, misma que permanecerá hasta en tanto los responsables den cumplimiento con las medidas que se impongan”.

En entrevista con en15dias.com, el titular de la ProAm, Juan Carlos Vega Solórzano, aseguró que la clausura temporal es legal, ya que faltan documentos por parte de los propietarios para realizar cualquier obra.

Indicó que dentro de la Manifestación de Impacto Ambiental se da la autorización con un total de 19 términos y condicionantes por las cuales la secretaría autorizó las obras. 

“Lo que se detectó, es este camino y este cúmulo de piedras, de rocas, sí  representa ya un desequilibrio en el entorno ambiental”, indicó el procurador.

“Este tipo de actividades sin los debidos permisos deben ser suspendidas, en tanto no se presente una nueva Manifestación de Impacto Ambiental y eso ya no es en la Proam, es la Secretaría de Medio Ambiente, que tiene la facultad de emitir una nueva manifestación o desecharla.

“El ayuntamiento no emitió la autorización de inicio de obras, no estamos invadiendo responsabilidad del ayuntamiento, es un término y condicionante estatal que se cuente con el permiso, y ése es con el que no se cuenta y eso es lo que nos da facultades para clausurar las obras”.


SILENCIO DE LA AUTORIDAD AMBIENTAL

en15dias.com buscó insistentemente el posicionamiento de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático, sin que hubiera respuesta.

La secretaría de Medio Ambiente es la única autoridad que puede determinar la revocación de la resolución en materia de impacto ambiental.

Los pobladores han documentado fotográficamente y con videos la creación de accesos de 12 metros de ancho con llegada a lo que supuestamente será una glorieta de distribución. El daño que se calcula actualmente es de 16 hectáreas, y puede alcanzar una afectación total de 70 hectáreas cuando finalicen el fraccionamiento, según especialistas.

  • JESUS DEL MONTE

Por otra parte, José Manuel Hernández Helguero, Jefe de Tenencia, destacó que más de mil árboles han sido derribados por la construcción de varias casas en la zona cercana al Pico Azul y La Escalera, lugares que han sido protegidos debido que son el pulmón de la capital michoacana.

“El complejo estaría también afectando al manantial el Peral, mismo que se encarga de abastecer de agua a gran parte de la zona de la tenencia, por lo que sería un grave ecocidio para la ciudad…”.


La amenaza de devastar el bosque persiste. El riesgo de falta de agua por la destrucción del río y la desaparición del trabajo para los resineros de la zona, son una preocupación para los residentes y una amenaza ignorada por los habitantes y autoridades de la capital michoacana. 

La gente de Río Bello, en su afán de sobrevivir, lleva años de lucha de resistencia en favor de la conservación de los recursos naturales en su comunidad.

Las raíces profundas de las culturas prehispánicas de los Pirindas fueron conservadas por estos pobladores que hoy se resisten a ser absorbidos completamente por la ciudad.

El pueblo originario pirinda, también conocido como matlatzinca, se asentó en las cercanías del volcán Nevado de Toluca.

Se trasladaron a Michoacán durante la época de enfrentamiento entre los p’urhépechas y los mexicas. Los pirindas se aliaron a los p’urhépechas y se asentaron en su territorio en acuerdo con ellos.

Actualmente, los descendientes de los pirindas michoacanos solicitan que sean reconocidos sus derechos como pueblo originario.

Hoy se niegan a la construcción de un fraccionamiento de lujo en una zona de reserva que implica un impacto profundo en su entorno y del que no aceptan sus presuntos beneficios.

Los expertos advierten de los altos riesgos ecológicos al irrumpir. Los propietarios argumentan la legalidad de su proyecto. Los habitantes defienden una forma de vida.


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