El Opuntia ficus-indica es la planta del futuro: El nopal. Para demostrar que sus palabras no son meramente charlatanería, el productor de nopal de Michoacán, José Luis Hernández sostiene un par de ates que son derivados de esta especie arbustiva.

Los plantíos de nopal de José se encuentran en “La Concepción”, rumbo a la tenencia de Cuto de la Esperanza.
“Tienen mucha historia (el nopal de Michoacán)”, asegura orgulloso antes de explicar que a esta planta se le han ido descubriendo cada vez más beneficios para la salud humana.

“Sabemos que este producto ha estado presente desde hace miles de años en la alimentación de las familias mexicanas, pero tenemos que aumentar el gusto por él, diversificarlo, y por eso nos hemos echado a cuestas la elaboración del ate de nopal”, asegura a en15dias.com.
Para concretar este producto, bautizado como “Ate de nopal Chely”, José explica que lo primero es quitarle las espinas a la planta, luego viene el proceso de cocción, donde ya se le agregan los elementos básicos: azúcar y pectina. Listo para entrar en el mercado.

José confía en su producto, no duda en que será bien aceptado por la gente y por eso no escatima en sueños a corto plazo: la implementación de una planta procesadora.
De lograr la industrialización, la producción se triplicaría y por ende la población consumidora.





“La idea es que el ate del nopal no represente ningún daño a la salud, sino todo lo contrario, gracias a las propiedades con las que cuenta el nopal de Michoacán.
Queremos un producto sano, aprovechado por el consumidor y que eso nos lleve a cristalizar nuestro sueño, tener nuestra procesadora”.

La garantía de éxito que visualiza José sobre su producto es argumentada bajo la bandera de la cultura gastronómica mexicana.
Dice que a todo compatriota le gusta lo dulce y que en ese rango, no hay nada como el aprecio al ate a nivel mundial. “Le vemos mucho futuro”, insiste. Tiempo al tiempo.
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