La energía hidráulica se obtiene a partir de la utilización de la energía contenida en el movimiento de las masas de agua (energía cinética), o en su caída desde cierta altura (energía potencial).
También se le conoce como energía hídrica y representa el tipo de energía renovable más aprovechado a nivel mundial.
Existen diversos tipos de máquinas que aprovechan la fuerza hidráulica:
Los molinos rurales que giran en función de la corriente de los ríos.

Los que aprovechan las caídas de agua embalsada y retenida en presas (centrales hidroeléctricas).

Los dispositivos que colocados en el mar generan energía a partir del movimiento de ascenso y descenso de las mareas (energía mareomotriz).

Hasta los que aprovechan la energía del oleaje (energía undimotriz).

Centrales hidroeléctricas
Entre los sistemas mencionados, los más comunes y usados son las centrales hidroeléctricas que generan energía como producto de la caída controlada de agua desde una altura determinada.
Implica que la energía potencial del agua al caer se transforma en energía cinética que acciona turbinas que convierten la energía en electricidad.
La energía hidráulica de este tipo es un recurso natural del que solo pueden disponer aquellas regiones que presentan caudales de agua suficientes, regulares, que fluyan por un terreno con desniveles geológicos y relieve favorable para la construcción de represas.
La hidroelectricidad es la energía renovable más importante y utilizada a nivel mundial, pues representa casi 20% de la producción total de energía a nivel global, con cuatro países a la cabeza: Estados Unidos, Canadá, China y Brasil.
Aunque en la actualidad 60% de todos los ríos del mundo se encuentran represados, se calcula que hasta ahora solo se ha explotado una tercera parte del potencial hidroeléctrico del mundo; la región central de África, China, India y Latinoamérica, incluyendo a México, son lugares donde aún existe gran potencial.
GENERACIÓN DE ELECTRICIDAD / La energía hidráulica
De acuerdo con su potencial de generación de electricidad, las centrales hidráulicas se clasifican en: gran hidráulica (más de 10 MW), minihidráulica (1-10 MW) y microhidráulica (menos de 1 MW).
Tan solo en Asia en 2016, debido a la potencia conjunta de las centrales minihidráulicas instaladas, se captaron alrededor de 50 729 MW, lo que desde entonces convierte a aquel continente, y en particular a China, en la mayor potencia hidráulica del mundo (con 65% de la participación total).
En la actualidad, México obtiene alrededor de 10% de su electricidad de los recursos hidroeléctricos. Nuestro país cuenta con 66 plantas hidroeléctricas, con una capacidad efectiva instalada de 11 603 MW.
Las mayores instalaciones son las de Chicoasén (2 400 MW) y Malpaso (1 080 MW) en Chiapas, y la de Infernillo, en Guerrero (1 040 MW).
A pesar de sus 9 330 km de costas, en México aún no se han implementado plantas de aprovechamiento de energía mareomotriz o undimotriz y no se tiene proyectada su instalación a corto plazo.
VENTAJA
Entre las ventajas de las centrales hidroeléctricas tenemos el que producen energía renovable y limpia, no generan emisiones atmosféricas, no gastan combustibles, tienen costos de operación bajos y sus instalaciones presentan una vida útil de muchas décadas mientras el ciclo del agua perdure, no se azolve la presa o se inhabiliten los sistemas de captación de energía.
DESVENTAJA
Sus desventajas son las severas alteraciones medioambientales, tanto en el sitio de la represa al inundar grandes áreas, como río abajo al alterar todos los ecosistemas asociados e incluso el clima. Sólo las centrales minihidráulicas han probado ser emplazamientos más respetuosos con el ambiente.
Para ilustrar el grave impacto ambiental de las grandes plantas hidráulicas, China terminó en 2010 (después de 13 años) la presa de las Tres Gargantas, que requirió inundar un territorio de 660 km2 (casi la mitad de la superficie que tiene la Ciudad de México), lo cual provocó un tremendo impacto ecológico y social, pues destruyó la vida natural y desplazó a casi dos millones de personas.
Las represas constituyen obstáculos insalvables para muchas especies de peces o los macroinvertebrados.
El agua embalsada va adquiriendo nuevas propiedades (nutrientes, temperatura, salinidad, proporción de gases disueltos, etcétera), que también afectan a toda la vida acuática pues son distintas a las del agua que se deja fluir.
Todos los ecosistemas de río abajo, así como los humedales y regiones de delta y desembocadura ven limitado el caudal de agua y el suministro de sedimentos nutrientes, por lo que bajan de forma dramática su fertilidad, desapareciendo con ello comunidades ecológicas completas.
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