Cada viñeta, que se publica cada domingo, es un retrato breve y mordaz de lo que el reportero ve, escucha y vive: funcionarios que hablan más de lo que hacen, obras públicas que benefician a los poderosos y empresarios voraces y corruptos, discursos vacíos y ciudadanos que, entre la resignación y la ironía, siguen su camino. / Doña Teresa, la memoria de una lucha
Aquí no hay moralejas ni concesiones: sólo historias que parecen inventadas… hasta que el lector y la lectora recuerdan que, en Michoacán, la realidad siempre se encarga de confirmar la ficción.
Ficción en tres párrafos… Doña Teresa, la memoria de una lucha
(Viñetas de la vida sociopolítica, cultural y ambiental de Michoacán)
Gilbert Gil Yáñez*
En la colonia que no aparece en los mapas, las viejas cuentan que un día las vecinas se cansaron de no tener agua. “Aquí no nos iban a dejar morir de sed”, dice Doña Teresa, acomodando el bastón como si aún fuera la vara de mando de aquellos tiempos. Recuerda las asambleas, las guardias nocturnas, los oficios que nunca contestaron y las faenas que sí retumbaron. “Esa fue la primera vez que nuestra colonia descubrió que lo común también es un músculo”, retumba la voz de Doña Teresa.
Lucía, su nieta adolescente y medio incrédula, la escucha como quien oye una profecía: las palabras de la abuela no traen nostalgia, sino instrucciones. Le habla de cuando el agua llegó por fin a la red, no porque el gobierno quisiera, sino porque la colonia lo exigió junta, en montoncito, como quien empuja un cerro. “No ganamos todo —dice la abuela—, pero ganamos juntas, y eso dura más”.
Y ahora, años después, Lucía repite la historia a su manera: en juntas vecinales, reclamando fugas, documentando abusos y defendiendo el derecho al agua que su abuela y toda una colonia ganaron con trabajo colectivo. Pelea —como peleó Doña Teresa— por ese hilo de agua que sostiene a la colonia y a sus fantasmas, y que cada tanto les recuerda que la comunalidad no es un recuerdo, sino la única forma decente de luchar por lo despojado en una ciudad que olvida a quienes la sostienen.
Doña Teresa, la memoria de una lucha
Nota del editor
Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera (y triste) realidad. Ningún personaje de esta narración representa a alguien en específico… pero si usted cree reconocerlo, es porque probablemente existe.
¿Quién es Gilbert Gil Yáñez?*
Conoce a fondo el oficio del periodismo. Desde el reporteo diario hasta la reingeniería de medios. A lo largo de su carrera, ya sea en la calle o detrás de un escritorio, se ha destacado como un profesionista comprometido, responsable e inquisitivo. Su concepto de periodismo se centra en contar historias, involucrar a la gente en su propia realidad y mirar los hechos con perspectiva.
Es precisamente su visión microhistórica del quehacer periodístico lo que distingue su trabajo. Unido a este enfoque, es irremediablemente crítico, analítico y propositivo, con ese característico “olfato periodístico” que lo define.
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