Científicos y pueblos originarios alertan sobre “muerte territorial” por fracking en México; rechazan narrativa de “fracturación sustentable”

Científicos, toxicólogos y pueblos originarios advirtieron en la UNAM que el fracking representa una amenaza para el agua, la salud y la supervivencia cultural de comunidades indígenas. Denuncian que la llamada “fracturación sustentable” encubre un nuevo ciclo de extracción y despojo territorial. / Científicos y pueblos originarios alertan sobre “muerte territorial” por fracking en México; rechazan narrativa de “fracturación sustentable”

FOTO: Transmisión FACULTAD DE ECONOMÍA.

Científicos y pueblos originarios alertan sobre “muerte territorial” por fracking en México; rechazan narrativa de “fracturación sustentable”

Por: en15dias.com / Con información de Renacer

En medio de advertencias científicas sobre contaminación irreversible, agotamiento hídrico y riesgos sanitarios, comunidades indígenas y organizaciones sociales de distintas regiones del país cerraron filas contra el posible impulso del fracking en México.

Durante un encuentro realizado en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialistas, economistas, toxicólogos y representantes comunitarios denunciaron que la fracturación hidráulica representa una amenaza directa para el agua, la salud, la soberanía energética y la supervivencia cultural de decenas de pueblos originarios.

La reunión congregó a integrantes de la Alianza Mexicana contra el Fracking, la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia y delegaciones provenientes de Puebla, Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí y Coahuila, quienes coincidieron en un mismo diagnóstico: el llamado “fracking sustentable” es una “falacia” construida para justificar un nuevo ciclo de extracción y despojo territorial.

“TOCARÁN NUESTRO CORAZÓN”: PUEBLOS INDÍGENAS DENUNCIAN AMENAZA DE DESAPARICIÓN CULTURAL

Uno de los testimonios más contundentes fue el de Miguel Sánchez, representante del pueblo totonaco de la Sierra Norte de Puebla, quien describió la fracturación hidráulica como un ataque espiritual y territorial contra las comunidades indígenas.

“Para nosotros, eso es como sacarle mantequita a nuestra madre tierra”, expresó frente al auditorio universitario. “Va a ser la muerte de nuestros pueblos, tocarán nuestro corazón, perderemos nuestra cultura y nuestros lugares sagrados”.

La metáfora resumió el tono general del encuentro: para las comunidades, el fracking no es únicamente una técnica industrial, sino una agresión contra la relación ancestral entre territorio, agua y vida comunitaria.

Desde el Totonacapan, Alejandra Jiménez recordó que la explotación petrolera lleva más de un siglo prometiendo desarrollo que nunca llegó a las comunidades indígenas.

“La narrativa le decía a los abuelos que era para que sus hijos tuvieran escuela y hospital. ¿Y qué creen? Ni la escuela ni el hospital llegó”, denunció.

“Hoy lo que tenemos son derrames, fugas y explosiones todos los días”.

Las organizaciones denunciaron que amplias regiones petroleras han sido convertidas en auténticas “zonas de sacrificio”: territorios donde las ganancias económicas benefician a corporaciones y élites políticas mientras las comunidades absorben contaminación, violencia ambiental y deterioro sanitario.

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CIENTÍFICOS ADVIERTEN AGOTAMIENTO PETROLERO Y BAJA PRODUCTIVIDAD DEL FRACKING

Desde la perspectiva técnica, el geólogo Luca Ferrari explicó que el auge del fracking no responde a un avance energético revolucionario, sino al agotamiento de los yacimientos convencionales de petróleo.

“El fracking no es un milagro tecnológico”, afirmó. “Es el resultado de que los yacimientos tradicionales se están agotando”.

Ferrari explicó que los hidrocarburos atrapados en lutitas requieren fracturar masivamente la roca mediante agua, arena y químicos para poder extraerse. Sin embargo, los rendimientos son extremadamente bajos comparados con los pozos convencionales.

De acuerdo con los especialistas, un pozo de fracking apenas recupera entre el 5% y el 10% de la producción que antes generaban los grandes yacimientos tradicionales. Además, la producción cae aceleradamente: en apenas tres años un pozo suele producir sólo el 10% de su volumen inicial.

“El 75% de los pozos nuevos que se perforan cada año son simplemente para mantener la producción. Si dejan de perforar, la caída será inmediata”, advirtió Ferrari.

Los académicos señalaron que esta dinámica obliga a perforar cientos o miles de pozos nuevos de manera constante, multiplicando el impacto territorial, hídrico y ambiental.

EL AGUA, EL PRINCIPAL FRENTE DE DISPUTA

Uno de los puntos más alarmantes del encuentro fue el enorme consumo de agua requerido por la fracturación hidráulica.

Manuel Llano, integrante de CartoCrítica, explicó que un solo pozo puede consumir entre 8 y 80 millones de litros de agua, llegando incluso a 160 millones en casos extremos.

Para ilustrar la magnitud del problema, presentó un cálculo nacional:

“Para extraer apenas el 10% de los recursos prospectivos se necesitarían 47 mil millones de litros de agua”, señaló. “Imaginen los vehículos de todo el país… 47 millones de vehículos. Si cada uno fuera una pipa de 10 mil litros, eso es lo que haría falta. ¿A quién se la van a quitar?”.

Investigaciones presentadas durante el encuentro advierten que en regiones como Burgos y Sabinas, el volumen de agua requerido para el fracking superaría el 100% de la disponibilidad de las cuencas y acuíferos locales.

Desde Coahuila, organizaciones denunciaron que la crisis hídrica ya no puede entenderse únicamente como sequía.

“No es sequía, es saqueo”, señalaron representantes comunitarios, quienes acusaron al modelo extractivo de acaparar y destruir fuentes de agua en beneficio industrial.

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“EL AGUA NOS BAILA”: DEFENSA ESPIRITUAL Y COMUNITARIA DEL TERRITORIO

Las comunidades indígenas insistieron en que el agua no es un recurso comercial, sino un ser vivo ligado a la identidad colectiva.

“El agua nos baila, el agua nos platica”, expresaron representantes totonacos durante las mesas de trabajo. Por ello, afirmaron, la defensa del territorio implica “poner el cuerpo” frente al avance extractivo.

La consigna que terminó unificando a las delegaciones resonó durante todo el encuentro: “El agua no se vende, se ama y se defiende, y el fracking no pasará”.

RIESGOS SANITARIOS: ABORTOS, CÁNCER Y CONTAMINACIÓN QUÍMICA

La toxicóloga Yolanda Pica alertó sobre los riesgos derivados de las sustancias químicas utilizadas durante el proceso de fracturación hidráulica.

Explicó que los fluidos inyectados contienen más de mil sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, neurotóxicas y disruptores endocrinos.

“Estas sustancias se seleccionan por función, no por efectos toxicológicos”, explicó. “Aunque apliquemos la norma, va a ser insuficiente para prevenir cualquier daño ambiental”.

Además, señaló que México carece de infraestructura para tratar adecuadamente el llamado “flowback”, el agua residual contaminada que regresa a la superficie cargada de metales pesados, hidrocarburos y sustancias radiactivas naturales.

Entre los casos más delicados se mencionaron afectaciones a la salud reproductiva de las mujeres.

Alejandra Jiménez citó el caso de Zaira Pérez, una joven de Papantla que sufrió tres abortos mientras vivía cerca de un quemador de gas.

Las organizaciones señalaron que investigaciones internacionales relacionan el fracking con un aumento de partos prematuros, malformaciones congénitas, enfermedades respiratorias y diversos tipos de cáncer infantil.

También se alertó sobre contaminación radioactiva derivada de materiales NORM, como el Radio 226, un radionúclido que puede acumularse en los huesos humanos y cuyos efectos carecen de monitoreo en México.

“CHERNOBYL TAMAULIPECO”: DEVASTACIÓN AMBIENTAL EN SAN FERNANDO

Desde Tamaulipas, Mayira Bautista describió las consecuencias de un pozo fuera de control en San Fernando desde 2021.

La activista calificó la zona como un “Chernobyl tamaulipeco”. “Te paras y haz de cuenta que hay una olla de tamales o agua hirviendo por debajo”, relató. “Es algo que ya no está controlado”.

Según su testimonio, la zona presenta muerte de fauna, degradación de suelos y alteraciones permanentes en el entorno.

ECONOMISTAS CUESTIONAN SOBERANÍA ENERGÉTICA Y VIABILIDAD FINANCIERA

El encuentro también abordó la dimensión económica del fracking.

La investigadora Beatriz Adriana Olivera afirmó que el costo de un proyecto inicial de 2 mil pozos oscilaría entre 24 mil y 42 mil millones de dólares, una cifra incompatible con la situación financiera de Pemex.

“El presupuesto de Pemex no va a ser suficiente para, en ningún escenario, poder desarrollar este tipo de práctica”, sostuvo.

Los especialistas señalaron que la deuda de Pemex, cercana a los 85 mil millones de dólares, haría inevitable la dependencia de capital extranjero y empresas trasnacionales.

El economista José Romero Tellaeche cuestionó así el discurso oficial de soberanía energética.

“La soberanía consiste en capacidad material de decisión”, explicó. “Cuando esa capacidad depende del capital externo, tecnología externa y equipos externos, la soberanía se reduce a una ficción jurídica”.

Según los académicos, el modelo terminaría convirtiendo a México en proveedor de energía barata para cadenas industriales extranjeras mientras las comunidades locales absorben los daños ambientales.

COMUNIDADES DENUNCIAN AUSENCIA DE CONSULTA Y “INGENIERÍA DE CONFLICTO”

Las delegaciones indígenas denunciaron que ningún proyecto relacionado con fracking ha sido sometido a consulta previa, libre e informada, pese a que existen obligaciones constitucionales y tratados internacionales que protegen los derechos colectivos de los pueblos originarios.

Rogel del Rosal, representante de la Huasteca Potosina, afirmó que existen al menos 367 comunidades indígenas dentro de polígonos asignados a proyectos de fracturación hidráulica que jamás han sido consultadas.

Las comunidades denunciaron además una estrategia de fragmentación social impulsada por empresas y autoridades.

Acusaron la existencia de una “ingeniería de conflicto” basada en ofertas individuales, engaños, amenazas y división comunitaria para obtener consentimiento territorial.

Frente a ello, reivindicaron las asambleas comunitarias como máxima autoridad política.

“La asamblea general es nuestra ley”, señalaron representantes huastecos, quienes afirmaron que las decisiones tomadas colectivamente deben estar por encima de acuerdos municipales o intereses empresariales.

MOVILIZACIONES NACIONALES CONTRA EL FRACKING

El encuentro concluyó con el anuncio de nuevas acciones de articulación nacional.

Las organizaciones acordaron realizar un foro en la Universidad Autónoma Chapingo el próximo 20 de mayo y una asamblea regional masiva en la Huasteca el 5 de junio.

Los participantes advirtieron que 2026 podría convertirse en “la madre de todas las batallas” frente a la posible expansión de la fracturación hidráulica en México.

Mientras científicos alertan sobre contaminación irreversible, agotamiento hídrico y dependencia tecnológica, las comunidades indígenas sostienen que la resistencia va más allá de la política energética: se trata, dicen, de impedir la desaparición de territorios enteros.

“El agua no se vende, se ama y se defiende”, repitieron al cierre del encuentro. “Y el fracking no pasará”.

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