Ajolote Michoacano río Chiquito Morelia
Entrevistas Michoacán

El Ajolote Michoacano, en el río Chiquito de Morelia

El río Chiquito está vivo. En él viven miles de macroinvertebrados que dan sentido a su existencia, lo alimentan, lo sanan. Sin ellos, el río Chiquito moriría, y con él, una majestuosa salamandra que vive en su cauce, nombrada científicamente como Ambystoma ordinarium, comúnmente conocida como Salamandra Michoacana o Ajolote Michoacano. / Por: Gilbert Gil Yáñez

El río Chiquito está vivo. En él viven miles de macroinvertebrados que dan sentido a su existencia, lo alimentan, lo sanan. Sin ellos, el río Chiquito moriría, y con él, una majestuosa salamandra que vive en su cauce, nombrada científicamente como Ambystoma ordinarium, comúnmente conocida como Salamandra Michoacana o Ajolote Michoacano. EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA.

La microcuenca del río Chiquito también está viva, a pesar del crecimiento urbano, la agricultura, la ganadería y la contaminación por aguas residuales.  

Estas actividades antropogénicas han impactado a la microcuenca y al río Chiquito, y por ende a las especies de flora y fauna, no endémicas y endémicas (como el caso del ajolote). Algunas especies sobreviven incautas. Otras, necias, se niegan a morir.  

TEXTO, FOTOS y VIDEO: Gilbert Gil Yáñez / en15dias.com


En Michoacán, hay 547 especies de flora y fauna, de las cuáles 296 se encuentran en la Cuenca del Lago de Cuitzeo; 133 especies en la microcuenca del río Chiquito; 90 especies están situadas en la Loma de Santa María y 102 en la Zona de Restauración y Protección Ambiental Loma de Santa María y depresiones aledañas.  

Según los registros, en la microcuenca del río Chiquito hay al menos 12 especies endémicas tanto de flora como de fauna, sumadas a cinco que se encuentran en peligro de extinción, que pertenecen a la Loma de Santa María y otras cinco, que están en protección especial que se encuentran en la Zona de Restauración y Protección Ambiental Loma Santa María y depresiones aledañas.

Tabla presentada por el Mtro. Miguel Aurelio Piñón Flores (IIES, UNAM) en el
«Foro Científico: Importancia socioambiental de la microcuenca del Río Chiquito».

Según los registros de los investigadores, hay alrededor de 15 especies de mamíferos terrestres como el Coyote(Canis latrans), Venado (Odocoileus virginianus), Lince rojo (Lynix rufus), Tlacuache (Tlacuatzin canecens), Cacomixtle (Bassariscus astutus).

También se registran dos tipos de muerciélagos:  Artibeus intermedius y Sturnira ludovici.



En el caso del río Chiquito, como todos los ríos, es un ecosistema alimentado por las aguas subterráneas y superficiales, por su cauce con sus componentes físicos y químicos, por la zona de ribera en la que se encuentra y también, no por ello menos importante, por todos los organismos que habitan en el río y que interactúan entre ellos.

Este tipo de organismos ayudan a la resiliencia y salud del cauce y son utilizados para monitorear la calidad de agua de los ríos.  

El Bacterioplancton, fitoplancton, perifiton, las macrófitas, los macroinvertebrados y anfibios sirven para el monitoreo biológico o biomonitoreo, basado en el análisis de muestras de estos organismos que viven en el río se evalúan los cambios que se tienen a nivel ambiental, además de analizar la calidad del ecosistema.

Los registros académicos reportan que en el municipio de Morelia hay 12 especies de anfibios: nueve sapos y 3 salamandras. Además, hay 24 reptiles: 17 serpientes, seis lagartijas y una tortuga. Siete de estas especies sujetas a protección ambiental por la NOM-059-Semarnat.

Además, existen más de 40 familias de macroinvertebrados acuáticos con abundancias de entre 6 mil y 14 mil organismos en un espacio de 1.2 metros cuadrados.

FOTOS: Miguel Piñón:

En 2014, Miguel Piñón Flores escribió junto con Ricardo Miguel Pérez Munguía, del Laboratorio de Entomología “Sócrates Cisneros Paz”, Facultad de Biología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Ulises Torres García, del Laboratorio de Integridad Biótica, Universidad Autónoma de Querétaro campus aeropuerto y Raúl Pineda López del Laboratorio de Zoología, Universidad Autónoma de Querétaro los hallazgos acerca de su investigación sobre la “Integridad biótica de la microcuenca del Río Chiquito basada en la comunidad de macroinvertebrados acuáticos”.


Hay otras especies como el caso del Ambystoma ordinarium (Salamandra Michoacana o Ajolote Michoacano), que es utilizada como un bioindicador de la calidad del agua y ecosistémica del río.

Este anfibio ha sido el objeto de estudio de Miguel Aurelio Piñón Flores, candidato a doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. (ENES-UNAM), quien comenzó a estudiar a este ajolote endémico de Michoacán desde la condición de su hábitat.

“Son impresionantes, parecen alienígenas, tienen diferentes estructuras: pueden respirar por medio de bronquios, pulmones, de la piel, además de que regeneran sus partes… son impresionantes, siempre había querido estudiarlos porque son rebonitos no sólo por la sonrisa que tienen sino porque son majestuosos, son muy impresionantes…”, narra Piñón Flores en una conferencia.

Los anfibios son uno de los grupos de vertebrados más vulnerables a nivel mundial como consecuencia de la contaminación y el impacto al hábitat. Este biólogo ha estudiado la degradación de su población.

Ha explorado las variables ambientales y antropogénicas que actualmente influyen en los anfibios, en particular, ha evaluado qué variables fisicoquímicas de la calidad del agua, geomorfológicas del río, de estructura y de condiciones del hábitat que proporcionan un mejor entorno para las poblaciones de Ambystoma ordinarium.

A partir de la generación de un Modelo de Análisis Factorial Múltiple identificó la relación de las diferentes variables como el tamaño de las partículas del sustrato, la pendiente, la velocidad del agua y la estabilidad del cauce, entre otras, para analizar los impactos a las poblaciones de ajolote.

Este modelo fue aplicado a un estudio realizado en 2019, que sugiere que “el deterioro del hábitat por actividades antropogénicas, como la deforestación de las zonas ribereñas vegetación, ganadería y agricultura, que impactan principalmente la ladera y las áreas inundables pueden iniciar una cascada perjudicial que puede conducir a extinciones locales de la salamandra de montaña”.

Para Miguel Piñón es claro: “El deterioro del hábitat por causas antrópicas causan el decremento de la pendiente y el incremento en el área de inundación provocando una cascada de degradación que puede llevar a la extinción local de Ambystoma ordinarium.”

“Si se desea conservar a la especie se debe conservar el hábitat, como río y no como represa”.


FUENTE: Conabio.


ESTRUCTURA BIOLÓGICA DEL AJOLOTE

Los ajolotes y achoques son anfibios del género Ambystoma; presentan un cuerpo parecido al de una lagartija, con piel lisa, glandular y húmeda. Poseen patas con cuatro dedos en los miembros anteriores y cinco en los posteriores, careciendo de uñas.

Su coloración varía entre café, negro, verde, manchados, amarillos y algunas veces rosados, existiendo también ajolotes albinos. Su cuerpo es robusto, con surcos costales a los lados y cabeza ancha; la cola es algo aplanada lateralmente, carecen de párpados y presentan pulmones y branquias.

Tienen una boca de gran capacidad y dientes diminutos que se disponen en hileras a la entrada de la cavidad oral con lengua retráctil como la de las ranas. A diferencia de lo que les ocurre a las salamandras y otros anfibios metamorfoseados, los ajolotes no presentan muda de piel.

En algunas especies los adultos son paedomórficos o neoténicos, es decir, que alcanzan la madurez sexual con características larvarias, por ejemplo, la retención de branquias y la permanencia de su forma acuática.

FUENTE: Semarnat.

En México se distribuyen 17 especies de salamandras del género Ambystoma, de la cuales 16 son endémicas del país y una (Ambystoma mavortium) comparte distribución con Estados Unidos y Canadá.

De las 17 especies mexicanas, 15 están en alguna categoría de riesgo dentro de la NOM-059-Semarnat-2010. Una de ellas (Ambystoma mexicanum) está categorizada como en Peligro de Extinción (P), tres como Amenazadas (A) y 11 como Sujetas a Protección Especial (Pr).

En la lista roja de la International Union for Conservation of Nature’s (IUCN) se enlistan 12 en alguna categoría de amenaza, nueve como en Peligro Crítico de Extinción (CR) y dos En Peligro de Extinción (EN). Fuera de las categorías de amenaza, tres especies se ubican como Preocupación Menor (LC) y tres más como Datos Insuficientes (DD).

Según Miguel Piñón, seis de estos ajolotes son de Michoacán (aunque hay un debate académico entre si son cinco o seis) “lo que sí sabemos con claridad es que dos de ellos son endémicas: Ambystoma Adersonni de Zacapu y Ambystoma Dumerilii del lago de Pátzcuaro.

Según un documento de la Semarnat, en el país existen este tipo de ajolotes:

FUENTE: Semarnat.

EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA

FOTO: Gilbert Gil Yáñez.

EL AJOLOTE MICHOACANO

Ambystoma ordinarium es miembro del complejo Ambystoma tigrinum, un grupo de salamandras que ha experimentado una rápida diversificación de linajes y se ha extendido por toda América del Norte, desde el sur de Canadá hasta el centro de México.

Se cree que Ambystoma ordinarium se separó de Ambystoma dumerilii hace alrededor de 7 a 10 millones de años. Trabajos recientes de Weisrock han demostrado que Ambystoma ordinarium es genéticamente distinto, pero que se ha producido una introgresión mitocondrial de Ambystoma dumerilii, especie que se encuentra en las cercanías del lago de Pátzcuaro.

También conocida como salamandra de arroyo de Michoacán o salamandra de arroyo de Puerto Hondo, este anfibio es nativo de la Cordillera Volcánica dentro de Michoacán. Se distribuye en el noreste del estado de Michoacán.

Hay poblaciones reportadas desde Zitácuaro (cerca del Estado de México), pasando por Morelia hasta Tacámbaro en arroyos y manantiales a altitudes mayores a 2,200 msnm en los bosques de encino, pino y oyamel de esta zona.

Miguel Piñón destaca que el Ambystoma Ordinarium “es el depredador tope de los ríos de montaña, en el eje en el volcánico en Michoacán y en un piquito del Estado de México”.

En un mapa de la Universidad en Berkeley, California, se puede ver algunos de las observaciones que se tiene acerca del ajolote.

EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA

FUENTE: Berkeley mapper.

Ver mapa de distribución en BerkeleyMapper.


Explica que el Ajolote está adaptado para vivir en ríos “moverse a través de los rápidos y estar donde la corriente. Es muy fuerte.”

Explica que por mucho tiempo se pensó que la mayoría de los ajolotes “sólo vivían en sistemas céntricos como lagos y lagunas, pero muchos de ellos están adaptados para vivir en los ríos”.

Este ajolote mide entre 70 y 75 mm en la madurez sexual, alcanzando un tamaño máximo de 86 mm para adultos terrestres. Tiene una cabeza estrecha y generalmente tiene de 16 a 24 dientes.

En algunos individuos el dorso presenta manchas claras y en otros individuos se presentan tres líneas de puntos claros en sus diferentes regiones dorsal, lateral y ventrolateral. Generalmente presentan 12 surcos costales.

Se ha documentado que esta especie en vida libre consume hasta 57 tipos de presas terrestres y acuáticas, principalmente insectos como saltamontes, así como hormigas, saltahojas, scuds, lombrices de tierra y nematodos. Las presas acuáticas incluyen larvas de insectos acuáticos (especialmente larvas de tricópteros), pequeños escarabajos acuáticos y almejas.

La reproducción en arroyos es inusual entre los Ambystoma, ya que la mayoría de estas especies se reproducen en estanques. Sólo el Ambystoma rosaceum y Ambystoma ordinarium, se reproducen en aguas en movimiento en un entorno natural.

Esta especie presenta puestas de huevos de entre 90 y 190 huevos; miden en promedio 2.8 mm de diámetro. Las puestas de huevos son adheridas a la vegetación acuática o ramas. La temporada reproductiva es entre los meses de junio a enero o a través de todo el año, según los datos académicos.

Según las investigaciones, el Ambystoma ordinarium es quizás la única especie principalmente diurna de Ambystoma. Los individuos generalmente permanecen ocultos al amparo de las orillas de los arroyos o debajo de los troncos en la primera parte del día y salen al final de la mañana.

Este comportamiento se pueda atribuir al ligero aumento de la temperatura del agua fría de montaña que facilita la alimentación durante el día. La falta de depredadores naturales también fomenta la actividad diurna.

Ambystoma ordinariarium ha sido categorizado como en peligro de extinción por la UICN (2020) https://www.iucnredlist.org/species/59066/161153310 y tiene estatus de protección especial en México normativa NOM-059-SEMARNAT-2010 (SEMARNAT, 2010).


VARIABLES QUE AFECTAN AL AJOLOTE MICHOACANO

Los ajolotes son un grupo de salamandras muy particulares, debido a sus características físicas y forma de vida. Debido a las estrictas condiciones que requiere para sobrevivir, puede ser considerado un bioindicador de la calidad de cuerpos de agua.

La contaminación de los cuerpos de agua, la fragmentación de su hábitat y la introducción de especies exóticas son factores que contribuyen a la paulatina extinción de los ajolotes.

Los investigadores Ireri Suazo Ortuño y Carlos Soto Rojas han realizado varios estudios y recolectado muestras acerca de cómo se encuentran las poblaciones de ajolotes. Varios de sus trabajos académicos han alertado, con evidencia científica, acerca de la perdida del hábitat.

Estos investigadores han aportado conocimiento acerca de esta especie. En una tesis de 2012, el doctor Carlos Soto ya alertaba por la disminución de las poblaciones del ajolote michoacano, en 33 por ciento.

En otra tesis de 2017 también se alerta acerca del estrés en el cuál vive esta especie y las afectaciones a su entorno.

Los anfibios están estrechamente ligados a cuerpos de agua como los ríos, ya que dependen de ellos para reproducirse y sobrevivir en las primeras etapas de su ciclos de vida.

Miguel Piñón, ayuda desde hace tres años, a investigar los impactos de los ecosistemas acuáticos que afectan el desarrollo y la conservación de la especie. Se unió al equipo de la doctora Ireri Suazo Ortuño para aportar conocimiento acerca del hábitat del ajolote michoacano.

Junto con la doctora Ek Del-Val del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México, la doctora Ireri Suazo y Miguel Piñón realizaron un proyecto para determinar la “función que desempeña Ambystoma ordinarium en la ecología trófica de ecosistemas lóticos de montaña, bajo un gradiente de perturbación de hábitat”.

“El hábitat estaba causando algo en las poblaciones de Ambystoma que estaba decayendo”, señala Piñón Flores.

“El Ambystoma ordinarium prefiere sitios con la protección vegetal de la ribera conservada y con pendientes altas.

“El deterioro del hábitat por causas antrópicas causan el decremento de la pendiente y el incremento en el área de inundación provocando una cascada de degradación que puede llevar a la extinción local de Ambystoma ordinarium.

“Si se desea conservar a la especie se debe conservar el hábitat, como río y no como represa”.

El biólogo analizó las variables la estabilidad de la ribera- pendiente y pudo concluir que la magnitud en que se está impactando al propio ajolote y saber el número de individuos que se encuentran en ese río.

Una de las conclusiones que se destacan es que entre mayor sea la pendiente, mayor número de ajolote encontraremos, y si entre menor sea la pendiente habrá menor número de individuos.

Otras de las conclusiones es que la estabilidad de la ribera juega un papel clave para las poblaciones de ajolote. Tener estabilidad de la ribera significa que la orilla de los ríos está firmemente por rocas y vegetación, que se estén sosteniendo para que cuando pase la lluvia, la corriente fuerte de agua permanezca ahí.

Esto tiene relación con el ancho de la vegetación que se mide de donde empieza el agua hasta el costado; “entre menos vegetación tengamos ahí, la condición corporal del ajolote va a disminuir”.

CHECA LA INVESTIGACIÓN

Dentro del Ciclo de Conferencias “Dialogando sobre Ecología”, realizado en noviembre de 2021, Miguel Aurelio Piñón Flores expuso el tema: “Aspectos integrales para la conservación del ajolote de montaña Ambystoma ordinarium”.

VIDEO CONFERENCIA

Ahí explicó que entre menos vegetación hay menos hábitat para los ajolotes y su condición corporal se deteriora. La condición corporal de los ajolotes va a ser mejor cuando la pendiente es mayor y por ende la vegetación “entonces vea como estas dos variables de estabilidad de la ribera y la pendiente juegan un papel clave para para los ajolotes”

“El Ajolote prefiere sitios con vegetación y protección con pendientes altas”.

Destacó que si estas variables geomorfológicas se alteran “vamos a causar un efecto en cascada porque está relacionado con todo; todo se va a empezar a degradar y va a terminar en la posible pérdida del ajolote”.

“Es una causa- efecto en cascada de degradación. ¿Qué debemos hacer si queremos conservar la especie? Debemos conservar las estructuras geomorfológicas que están proporcionando este hábitat que es adecuado para este especie. Eso es lo que debemos hacer; debemos de conservar”.

“Pero ¿qué se debe conservar? La estabilidad de los riberas y pendiente, principalmente, y con ello la vegetación que va a amortiguar todo el impacto alrededor».


EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA

El 12 de marzo, en15dias.com pudo acompañar a Miguel Piñón a un recorrido por el río Chiquito. En esa ocasión, el interés era identificar cómo se encontraban los macroinvertebrados, la condición y ancho de la ribera y pendiente, así como la condición de sus inquilinos: los ajolotes.

Este recorrido, al menos se realizó en tres puntos del río: la parte alta, la parte del transporte y depósito.  

A pesar de que, en años anteriores, los muestreos de estas zonas arrojaban que se encontraban un sinnúmero de organismos en estas zonas “lo que hemos detectado es que hay pocos; las muestras anteriores encontramos una gran riqueza de organismos y ahorita es preocupante porque estamos recolectando menos”, aseguró en entrevista con en15dias.com.

Explicó que esto “puede deberse a la gran cantidad de algas filamentosas producto de las descargas urbanas que cambian la condición de la calidad del agua del cauce”.

en15dias.com conoció y participó en la recopilación de macroinvertebrados, en la medición del ancho de la ribera y en la recolección de ajolotes.

FOTOS: Gilbert Gil Yáñez
/ EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA

“Traemos una guía de clasificación para ver cómo se encuentra ambientalmente el sitio y parece que está saliendo bajo en cuanto a los insectos invertebrados que habitan esta zona”, determina en algún momento del recorrido Piñón Flores.

“Esto es preocupante porque los insectos es el alimento principal del ajolote de montaña, que es un anfibio que habita en este río”.

“Hemos visto que se deterioró su hábitat de estos organismos; ya en los lugares que encontramos ya no encontramos; es preocupante saber que están disminuyendo las poblaciones en el río Chiquito que es uno de los lugares donde encontramos mucho ajolote de montaña”.


EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA
Entrevista: Miguel Aurelio Piñón Flores, ENES-UNAM

VIDEO: en15dias.com

Piñón Flores destacó que “es bueno” que el ajolote viva en el río Chiquito porque es un área de conservación “se encuentra protegido, al menos”.

Sin embargo, destacó que “los estudios han arrojado es que se pierde esta especie al bajar la pendiente y disminuir la oxigenación del agua; el río se empieza a perder, entonces nuestros datos han arrojado esto. Es un factor determinante que tenemos que pensar para la conservación de esta especie lo que es el hábitat ripario y nos preocupa que no hay insectos que haya pocos porque también está afectando a su alimentación”.  


FOTOS: Gilbert Gil Yáñez
/ EL AJOLOTE MICHOACANO EN EL RÍO CHIQUITO DE MORELIA

“Ahorita hicimos una colecta una pequeña colecta de ajolotes para para ver cómo se encontraba la población, y sí encontramos una buena cantidad de ajolote; eso me da gusto, hay varios ahí están en una etapa juvenil lo cual nos indica que se están reproduciendo. Hay muchos de ellos, y eso es un buen indicador, de qué se encuentra en buenas condiciones habitando aquí en el río Chiquito.

Miguel Piñón es consciente de lo que genera el ajolote para la gente. Sin embargo, es claro en su mensaje: “Hay que verlo, disfrutarlo, hay que sentirnos orgullosos que muy cerca de Morelia podemos encontrar esta especie; que es una especie muy bonita, muy carismática (…) muy fuerte… Se ve su fuerza de este ajolotito que está luchando por sobrevivir y permanecer en estos sitios”.


Esto te puede interesar

¡Vamos al Tercer Encuentro Nacional de Ecotecnias!

El 3er. Encuentro Nacional de Ecotecnias tiene como principal objetivo reunir a expertos en el ámbito de las Ecotecnologías de todo el país, así como a actores importantes involucrados en la transición hacia el Desarrollo Sostenible y transferencia de tecnología apropiada en México.

1 comment on “El Ajolote Michoacano, en el río Chiquito de Morelia

  1. Maricris

    Hay que salvar al Río Chiquito, para poder dar seguridad a la vida del hermosísimo, Ajolote michoacano y demás seres vivos que comparten con él, este maravilloso rio.
    Felicidades a todos los que están luchando día a día para lograrlo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: