Las unidades estratigráficas de la ciudad de Morelia

El registro estratigráfico es el resultado de la continuidad de procesos sedimentarios a través de la dimensión del tiempo geológico, por ello constituye el banco de datos más importante y fundamental para comprender la evolución de la vida, la configuración de las placas tectónicas a través del tiempo y los cambios climáticos globales. en15dias.com rescata fragmentos de los estudios del doctor Víctor Hugo Garduño-Monroy para explicar cómo está conformada las unidades estratigráficas de la ciudad de Morelia.


Las unidades estratigráficas de la ciudad de Morelia

Por: en15dias.com / Con información de Víctor Garduño Monroy.

La ciudad de Morelia se localiza en la intersección de dos provincias geológicas. Al sur, el vulcanismo miocénico formó la Sierra de Mil Cumbres, que forma parte de la Sierra Madre del Sur.

Al norte se encuentran volcanes monogenéticos y conos de lavas pertenecientes al campo volcánico Michoacán- Guanajuato (Hasenaka y Carmichael, 1985), que forma parte de Cinturón Volcánico Mexicano.

Estos últimos cubren a secuencias lacustres del Mioceno-Plioceno (Israde-Alcantara y Garduño-Monroy, 1999) emplazados en cuencas pertenecientes a un segmento del sistema de fallas Morelia-Acambay (Suter et al., 1991 y 1995).


Las unidades estratigráficas de la ciudad de Morelia

La estratigrafía de la región de Morelia está constituida por cinco unidades, según el documento Efectos de las fallas asociadas a sobreexplotación de acuíferos y la presencia de fallas potencialmente sísmicas en Morelia, Michoacán, México.

Este documento fue realizado por los investigadores Víctor Hugo Garduño-Monroy, Eleazar Arreygue-Rocha, Isabel Israde-Alcántara y Gerardo M. Rodríguez-Torres.

Todos ellos del Instituto de Investigaciones Metalúrgicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

En este documento se anota que se describen las unidades de la base hacia la cima.


Andesitas del Mioceno

Esta unidad es un paquete de lavas andesíticas de color verde intensamente alteradas y fracturadas que a menudo alternan con horizontes piroclásticos o con derrames de composición más máfica.

La secuencia abarca un rango de edades de 20 a 8 millones de años, correspondiente al Mioceno. Estas rocas afloran en la cañada del Río Chiquito, en el sector sureste de la Ciudad de Morelia.

En el subsuelo de la ciudad se han identificado claramente en los pozos perforados en la zona de Ocolusen.

CHECA: La microcuenca del Río Chiquito


Ignimbrita de Morelia (Cantera de Morelia)

Esta unidad consiste de varios horizontes de flujos piroclásticos de composición riolítica.

Del nivel superior, más soldado, se ha obtenido desde la época colonial la cantera para construir los edificios más importantes de Morelia.

Cerca de su zona de emisión se compone de una brecha de rezago constituida por material juvenil y fragmentos líticos accidentales de andesita del Mioceno.

Siguen unidades de flujo piroclástico de color claro con bloques o lapilli de pómez alargados. Sobre éstas se observa un flujo piroclástico con más fragmentos líticos y más deleznable que el anterior.

En la cima hay una toba de flujo piroclástico soldada de color rosa, con grandes fiammes de pómez. Este nivel, más resistente a la erosión, es el que controla la morfología de la zona de Morelia.

Una parte de estos flujos piroclásticos provienen, según estudios en proceso, de la caldera de Atécuaro, localizada al sur de Morelia (Garduño-Monroy et al., 1999).

El espesor de la secuencia varía desde pocos metros a más de 200 m. Su edad es Mioceno de acuerdo a la fecha de 18 ± 0.5 Ma obtenida por Pasquaré et al. (1991) al oeste de Morelia.


Secuencia volcánica del Cerro Punhuato

Esta secuencia de rocas está constituida por derrames de lava de composición andesítica y dacítica, asociados con domos expuestos en la zona del Cerro Punhuato, al oriente de Morelia.

El complejo del Cerro Punhuato presenta una estructura en herradura y los productos piroclásticos asociados forman un abanico al oriente de la ciudad de Morelia, lo que se interpreta como evidencia de una gran explosión lateral.

Su edad no se conoce, pero se podría ubicar dentro del Mioceno ya que subyace a los sedimentos lacustres del Mioceno superior -Plioceno (Israde, 1995) (Figura 1).


Secuencia lacustre

Esta secuencia aflora en la parte sur de Morelia, donde los pozos perforados han cortado espesores hasta de 40 metros de depósitos fluviolacustres.

A través del análisis microscópico detallado de los sedimentos lacustres se observaron algas constituidas por un caparazón silíceo (diatomeas). Las especies presentes sugieren ambientes lacustres con tirantes de agua muy bajos.

En el sector norte de Morelia, la secuencia sobreyace a un ba- samento volcánico y está constituida por una alternancia de arenas, gravas y limos. Todo está coronado por un depósito piroclástico de caída aérea, denominado “Alegría”, que puso fin a la antigua zona lacustre de Morelia (Israde-Alcántara y Garduño-Monroy, 1999).

Hacia el sur, la secuencia se adelgaza, pero conserva su aspecto granular de tipo sacaroide. Culmina hacia arriba o lateralmente con limos de color café que están cubiertos por depósitos volcánicos de caída aérea.

La secuencia lacustre presenta su más completa exposición en la región de Charo, donde los fechamientos radiométricos en productos volcánicos indican una edad Mioceno tardío a Plioceno tardío (Garduño, et al., 1997).

Sin embargo, los restos de un proboscidio, encontrados en las excavaciones del edificio del Instituto Mexicano del Seguro Social en la ciudad de Morelia, permiten inferir que esta secuencia lacustre puede extenderse hasta el Pleistoceno (Israde-Alcántara et al., 1992; Israde-Alcántara, 1995 Israde-Alcántara y Garduño-Monroy, 1999).


Secuencia volcánica holocénica

La unidad estratigráfica más reciente de la región de Morelia corresponde a productos del vulcanismo monogenético del CVM. Son lavas andesítico basálticas y basálticas que provienen de los volcanes Cerro Quinceo y Cerro Las Tetillas.

Este último, por su morfología y sus relaciones estratigráficas, es el más joven. Cabe mencionar que lavas del Cerro Quinceo, en las cercanías de la hacienda de la Magdalena (al norte de Morelia), contienen impresiones de mazorcas de maíz (Martínez y Hobson, 1907), lo cual demuestra que estos edificios volcánicos tuvieron actividad histórica.

Por otro lado, las evidencias del polen del maíz más antiguo (Zea) en estas zonas lacustres es de 3,500 años (Watts y Bradbury, 1982), por lo que las lavas que contienen las impresiones de mazorcas debieron ser producidas en los últimos miles de años.

La hacienda de la Magdalena, lugar donde fueron encontradas estas impresiones de maíz, se localiza en la misma zona donde estas lavas están cortadas por la falla de Tarímbaro de dirección E-O (Figura 1).


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