¿Alguna vez has escuchado que las plantas no te quieren?

Las plantas, afirma, son inteligentes, solo que a diferencia de nosotros, que tenemos órganos específicos para percibir, las plantas concentran esta capacidad en toda su estructura. Mancuso lo ilustra bien, explicando que es como si tuvieran miles de narices, oídos y ojos distribuidos en todo su cuerpo. / ¿Alguna vez has escuchado que las plantas no te quieren?


¿Alguna vez has escuchado que las plantas no te quieren?
Plantera**
Emma Monserrat Sánchez Monroy
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¿Que tienes mala mano, o que no se te dan? A mí me pasa con las violetas, aunque las procure con gran atención, siempre terminan marchitándose. Cuando voy a casa de mi abue, veo con más curiosidad que envidia lo bonitas que le crecen; tupidas, dobles, coloridas; recibiendo la luz a través de un vidrio y regándolas en platito y no directamente. Nada complicado. He imitado los cuidados pero nada, no se me dan.  Conozco gente que pasa por lo mismo con las suculentas, las orquídeas, los anturios, incluso con las plantas en general. Entonces pienso si será posible que una planta no nos quiera o por qué una planta no nos querría.

Le pregunto a Leo qué piensa al respecto, si cree que sea posible que las plantas nos sientan y haya algo en nosotros que las repela. Me dice que no, que es falta de paciencia o dedicación. Le pregunto si le ha pasado algo así con una planta, y me contesta que la albahaca es una mamona. Mamona, qué adjetivo tan humano, para describir a una persona antipática, exigente o presumida. Características que dudo le sean inherentes a alguna planta, pero que sin duda cargamos muchas personas y podrían ser razón suficiente para que nos rechazaran.

Pero, ¿podrían hacerlo? ¿Son conscientes las plantas de su entorno?

Para afirmar que sí, habría que aceptar primero nuestra ceguera con respecto al mundo vegetal, una que nos viene de la herencia aristotélica, que no le atribuyó a las plantas otro valor más que el de existir. Luego, habría que reconocer lo habituados que estamos a entender el mundo desde nuestras percepciones sensoriales, y lo mucho que nos limitan para imaginar la existencia de otras formas de percibir el mundo: si no tiene ojos, no ve, si no tiene orejas no escucha, sin manos no hay sensibilidad, pero ¿es verdad? Nada más lejos de la realidad vegetal.

El botánico Stefano Mancuso, es una de las voces más importantes en la divulgación científica del mundo vegetal, quien a lo largo de años de observación y experimentación, ha comprobado que las plantas no sólo comparten nuestros 5 sentidos, sino que además tienen otros 15.

Las plantas, afirma, son inteligentes, solo que a diferencia de nosotros, que tenemos órganos específicos para percibir, las plantas concentran esta capacidad en toda su estructura. Mancuso lo ilustra bien, explicando que es como si tuvieran miles de narices, oídos y ojos distribuidos en todo su cuerpo.

Ahora bien, ¿cómo es que ven sin ojos? Extirpemos estos órganos de nuestra naturaleza humana y vayamos a la acepción más elemental de ver, que es “percibir objetos mediante la acción de la luz”. A través principalmente de sus hojas, las plantas no sólo perciben la luz, sino su cantidad y calidad. Por medio de sus fotorreceptores, captan ondas que para nosotros son invisibles; y en búsqueda de este recurso que además es su alimento, orientan su crecimiento en cierta dirección.

Con respecto al olfato, las plantas emiten olores que les sirven para atraer polinizadores, pero también para alertarse entre ellas de peligros, como insectos, hongos o cortes y activar así una serie de mecanismos que les permitan defenderse de las amenazas.

Podríamos decir que en las raíces se encuentra la mayor sensibilidad de las plantas para degustar, pues a través de ellas, son capaces de detectar la más mínima cantidad de nutrientes, dirigiendo sus raíces hacia la fuente de alimento. Por el contrario, si el componente es tóxico, se alejan lo más posible. Las plantas carnívoras son otro ejemplo de este refinado sentido, que es tan curioso e interesante que merece su propio escrito.

El tacto es para nosotros el sentido más visible de las plantas. Si no lo han presenciado, seguro han oído de la famosa mimosa pudica, esa que se cierra cuando la tocas. Algunas plantas con flores se cierran cuando un polinizador las visita, esto con la intención de adherirle la mayor cantidad de polen posible. Las plantas, además de saber cuando un insecto se posa sobre ellas, son capaces de distinguir qué tipo de animal o contacto es.  Estos mecanismos no son un acto reflejo, sino un comportamiento que se activa sólo con el estímulo que les es útil.

Las especies trepadoras también se valen del tacto para alcanzar más luz o enrollar sus zarcillos en el mejor de los soportes para asegurarse un efectivo crecimiento; los frijoles, el chayote y varias plantas ornamentales son prueba de ello.

El sonido es una vibración que se desplaza por un medio, el más común para nosotros es el aire, pero también viaja a través del agua o la tierra; y es a través de ella que las plantas sienten las vibraciones de su entorno y “escuchan”.

Otros experimentos con respecto a su capacidad auditiva, se han desarrollado en torno a las frecuencias musicales, comprobando que los sonidos graves de baja frecuencia son favorables a su crecimiento, mientras que los agudos tienden a inhibirlo o provocarles estrés. La marca de bocinas Bose patrocinó un experimento en un viñedo italiano. Las uvas que fueron cultivadas con música, además de crecer en menor tiempo, también lo hicieron con mejor calidad en sabor y aromas. Estos experimentos también dejan claro algo, no es el género, sino las frecuencias lo que interviene en su “gusto musical”. Por otro lado, las vibraciones también actuaron como repelente de insectos.

Las plantas también producen sus propios sonidos, sólo que éstos ocurren cuando sus paredes celulares se rompen, es decir, cuando alguna parte de ellas muere.

¿Y los otros 15? Bueno, si pensamos como plantas, entenderemos la necesidad de saber encontrar fuentes de agua por muy lejos que estén. Son capaces de detectar elementos minerales así sea una milésima de gramo y en un rango que puede abarcar kilómetros de distancia. Tienen memoria y pueden percibir los campos electromagnéticos, lo que les ayuda a comunicarse entre distintos tipos de plantas e insectos. También pueden descomponer sustancias en otras más simples, es por eso que muchas se empiezan a utilizar como biofiltros en el saneamiento de cuerpos de agua.

Valiéndose de miles de receptores químicos, las plantas obtienen información de su entorno y son conscientes de él. Saben si hay sequía, radiaciones extremas o suelos tóxicos. Afirmar que son inteligentes en su contexto vegetal no es un disparate, dado que son organismos tan distintos de nosotros, no tendrían por qué percibir el mundo desde nuestros parámetros.

Pero yo regreso a las violetas y sigo pensando, por qué no se me dan.  Tal vez es que no les hablo bonito, que vibro en agudo cuando me les acerco anticipadamente frustrada porque no les encuentro lugar. Debería pedirles que florezcan en vez de preguntarles enojada por qué no lo hacen. Tal vez Leo tiene razón y es falta de paciencia.

Si tienen entusiasmo por conocer más sobre el tema, pueden consultar Sensibilidad e Inteligencia en el Mundo Vegetal, El increíble viaje de las plantas o el Futuro es Vegetal. Su autor es el biólogo Stefano Mancuso.


¿Alguna vez has escuchado que las plantas no te quieren?

¿Quién es Emma Monserrat?*
Comunicóloga, huertera y activista de causas ambientales en Morelia y Tula Hidalgo.

**Plantera: Es un espacio que sirve para aprender a nombrar las plantas que no conocemos, los remedios que hemos olvidado, los mitos que no hemos escuchado o las historias que no hemos leído.
En sus acepciones, Plantera es una maceta y también la persona que se dedica al cultivo de plantas; que en este caso es desde la palabra. Un rumor, un remedio, un dato curioso, cualquier hilo sirve para empezar a tensar los filamentos del descubrimiento del mundo vegetal.



Las ideas vertidas en la sección de Opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. La política editorial de en15dias.com promueve su difusión como contribución a la discusión acerca de los conflictos sociambientales y socioterritoriales, salud comunitaria, derechos humanos, política ambiental y periodismo.


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