Los proyectos estatales y municipales están al acecho en estas comunidades abriendo la puerta al despojo de las grandes empresas, al acaparamiento de los recursos naturales y a la destrucción de los modos de vida rural. / Tenencias en Morelia, del olvido a la funcionalidad política
Uitzume, el perro del lago*
Tenencias en Morelia, del olvido a la funcionalidad política
Las tenencias de la capital michoacana viven una transformación profunda de su territorio. Desde hace cuatro décadas gobiernos municipales e intereses inmobiliarios y empresariales han presionado e implementado un proyecto ambicioso de crecimiento urbano de la ciudad.
Esta visión de ciudad, que poco a poco ha despojado a las comunidades de sus territorios, recursos y formas de vida, emerge y es auspiciada por proyectos gubernamentales como el Segundo Anillo Periférico (en sus seis tramos); las dos presas propuestas en Coronillas y Jesús del Monte, el proyecto del acuaférico, el parque agroindustrial y la creciente agroindustria de frutillas y el agave para la producción de mezcal.
Pero estos proyectos no se pueden realizar y consolidar sin la ayuda de actores fundamentales en las comunidades rurales de Morelia: los ejidatarios y los jefes de tenencia.
Para esta columna nos enfocaremos en los jefes de tenencia ya que las tenencias de la ciudad de Morelia han vivido un proceso de elección en los últimos meses que merece el análisis, más allá de las motivaciones políticas.
Primero, hay que establecer un marco histórico importante. De las 14 tenencias de Morelia, ocho de ellas se autoreconocen como pueblo indígena ante el Gobierno de México.
Según el catálogo realizado por el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, Jesús del Monte, San Miguel del Monte, San Nicolás Obispo, Santa María de Guido, Santiago Undameo y Tiripetío se autoreconocen como Pirindas y Capula como P’urhépecha.
Históricamente, en distintos periodos de la historia, en estos pueblos se han dado expresiones de movilización social en contra de desarrollos inmobiliarios, por el despojo de agua, por la devastación de sus bosques o por la destrucción de sus formas de vida. Sin embargo, las estructuras administrativas del Ayuntamiento de Morelia, traducidas en las jefaturas de tenencia, han permitido el despojo de estos territorios y han desinhibido la movilización social de estas comunidades.
Administrativamente, las jefaturas de tenencia son localidades submunicipales, constituyen unidades políticas menores a la cabecera y supeditadas al ayuntamiento.
Son electos mediante votaciones tradicionales o a mano alzada, según las costumbres de cada comunidad. Actúan como autoridades auxiliares de los municipios, es decir, son el enlace entre el gobierno y las comunidades.
En su operatividad, las tenencias de Morelia viven una dualidad. Históricamente han sido olvidadas por las administraciones municipales, pero también, los jefes de tenencia han sido funcionales a los gobiernos para la realización de ciertos proyectos que han beneficiado a los grandes empresarios.
Desde el primer gobierno de Fausto Vallejo esta dinámica de cooptación de líderes ejidales y jefes de tenencia fue común. La replicó el priísta en sus tres trienios (1994-1995; 2001-2004 y 2008-2011). Pero no sólo eso, la adoptaron los panistas en sus administraciones, perfeccionándola y aplicándola de mejor manera.

FOTO: Redes sociodigitales de Jesús Alfonso Martínez Alcázar.
Así, durante los últimos 40 años la perversa relación de los jefes de tenencia con las administraciones municipales ha dado frutos a los intereses y proyectos de inmobiliarios y grandes empresas.
A cambio, estas comunidades sólo han obtenido el despojo y mercantilización de sus tradiciones, el acaparamiento de sus recursos, además de asentar su pobreza, olvido y segregación.
Los jefes de tenencia han sido operadores para el despojo de agua y el territorio.

Se han tenido malas experiencias y pondremos algunos ejemplos muy recientes. En San Miguel del Monte, la comunidad acusa a Leopoldo Campuzano Tinoco, ex jefe de tenencia (2021-2024) de haber facilitado las condiciones para que un particular despojara del agua del manantial más importante de la comunidad indígena Pirinda.
Leopoldo Campuzano Tinoco es acusado de entregar el agua del manantial La Mina para crear un negocio de pipas de agua que se venden en las colonias de Morelia. Un negocio del cual, dicen los pobladores de San Miguel del Monte, es participe siendo dueño de una pipa de agua.

Otro ejemplo es José Manuel Hernández Elguero, que con bandera de líder social ha facilitado las condiciones para el desmantelamiento del Movimiento del Mastranto, en Jesús del Monte.
Después de ser jefe de tenencia (2019-2022) ha conseguido puestos en el gobierno municipal y estatal, según se puede verificar en su currículum y en otros documentos oficiales municipales.


También se ha convertido en un fiel promotor del cultivo de agave para producción de mezcal y se ha vuelto vocero de las acciones gubernamentales, tanto estatales como municipales.

Tras bambalinas, Hernández Elguero, estuvo manejando la campaña de Gregorio Olivo Machado, quien se alzó con el triunfo en las pasadas elecciones para el puesto de la administración municipal en Jesús del Monte. Y que, sin duda, tiene el visto bueno de las autoridades municipales por la relación de Hernández Elguero y Alfonso Martínez.
Paradójicamente, tanto Gregorio Olivo Machado como Hernández Elguero denunciaron, en su momento, la devastación del río de la comunidad de Río Bello por parte del actual secretario de Medio Ambiente de Michoacán. Sin embargo, ninguno de los dos como autoridades en su momento, Gregorio como secretario y Elguero como jefe de tenencia, dieron seguimiento a las denuncias de la comunidad ni de la prensa.
Ahora, y desde hace tiempo, son parte funcional para el despojo total del agua en Jesús del Monte. Son los títeres de alcalde de Morelia para poder operar en esa tenencia.

FOTO: Redes sociodigitales.
Un ejemplo más de los jefes y jefas de tenencia que han servido a los intereses políticos y particulares es Yesenia Granados.

/ FOTO: Redes sociodigitales de Yesenia Granados.
Como autoridad de la tenencia (2019-2021) participó en el despojo de agua en Santa María y de las colonias del sur de Morelia. En su momento, Granados Gallegos apoyó al ayuntamiento para la institucionalización del consejo del agua y con ello el despojo jurídico del abasto histórico del agua en esa tenencia.
Actualmente es parte de la estructura de Morena y trabaja en la Secretaría de Educación del Estado.
Es una mujer de territorio. Ha hecho proselitismo por Juan Carlos Barragán y para otros políticos como el excandidato a la alcaldía Carlos Torres Piña dentro del territorio de Santa María de Guido.
Estos son sólo algunos ejemplos. Los jefes de tenencia en Morelia han sido aprovechados por el Ayuntamiento y han sido funcionales a los intereses inmobiliarios. Ahora, enfrentan una presión mayor: el uso electoral y político de las autonomías y los procesos de autogobierno dentro de las tenencias por parte de Morena, del Partido Acción Nacional y el Verde Ecologista (muy activo en las comunidades).
Tanto las manos de las autoridades municipales como estatales han estado, permanentemente, inmiscuyéndose en los procesos de autogobierno en las tenencias. Han politizado electoralmente el tema y el gobierno municipal ha aprovechado el desconocimiento de las comunidades para reforzar su politiquería de dádivas.
La clase política y los intereses económicos en Morelia desde hace cuatro décadas son los mismos. Varias organizaciones sociales han caracterizado el modelo de despojo y acaparamiento del territorio como “cartel inmobiliario de Morelia”.
Este “cartel inmobiliario” está tratando de dar la última estocada a las tenencias, ellos saben que se juega mucho: tierra, agua, votos electorales y mantenimiento de sus negocios.
Las comunidades saben que se viene: devastación forestal de Morelia, destrucción de su entorno rural, contaminación y el aprovechamiento, en muchos casos mediante el despojo y acaparamiento, de los recursos naturales de estas regiones.

Y es que no es poco, lectora y lector, estamos hablando que al menos entre San Miguel del Monte, Jesús del Monte y San José de las Torres se encuentra la zona forestal más importante de Morelia. Y que entre San Miguel del Monte y San Nicolás de Obispo se encuentran las principales fuentes de abastecimiento de agua en la ciudad.

Los proyectos estatales y municipales están al acecho de estos lugares abriendo la puerta al despojo de las grandes empresas, al acaparamiento de los recursos naturales y a la destrucción de los modos de vida rural.
Los actores sociales, comunales y políticos se comienzan a quitar las caretas y será muy interesante su actuar ante la incesante narrativa de desarrollo, crecimiento y progreso que ha cacareado la cuarta transformación en Michoacán y que el gobierno municipal panista ha aprovechado para sus intereses.
Los jefes y jefas de tenencias no han ayudado a sus comunidades, han utilizado a sus pueblos para impulsar el capital político del alcalde en turno.

¿Las nuevas jefas y jefes de tenencia priorizarán las problemáticas de sus comunidades o simplemente fungirán como títeres de Jesús Alfonso Martínez Alcázar?
Ya veremos…
Tenencias en Morelia, del olvido a la funcionalidad política
*Uitzume, el perro de lago es la editorial de en15dias.com.
Está escrito a tres manos por las editoras y editores. Este espacio analiza, desde una visión crítica aguda, ácida y siempre profunda, las problemáticas socioambientales, de derechos humanos y de salud comunitaria en Michoacán.
Este espacio pone énfasis en lo que se pregunta, pero no se cuestiona; en lo que se observa, pero no se escribe, y en lo que se habla, pero no se escucha.
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